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De historias

No dejes que el dolor apague el brillo de tus ojos cambiantes. Que nadie ni nada oculte una sonrisa que ilumina el mundo como faro para quienes caminan cerca de tí. No dejes que los sueños de un mañana queden rotos por la pesadilla del ayer. Hay mucho camino que recorrer, piedras que rodear para evitar caer y montes a los que ascender para reirte del mundo.

No olvides nunca tu pasado, pues en el echan raíces algunos de los grandes arboles que sustentan tu existencia. Pero no dejes que lo vivido atenace tus pasos. Mira al frente, con la frente alta y la sonrisa intacta, dejando que el brillo retorne a tus ojos cansados.

No renuncies a ser la excepción, la alegría, la sonrisa, la sopresa. 
No importa lo que digan. Recuerda, siempre, que tu vida es preciosa por si misma. Que tus pasos te han traído hasta aquí y te llevarán hasta el final. Camina, con el rostro alzado, con la seguridad del que sabe que no yerra.

No escondas lo que eres, pues la belleza de tu vida carga de luz la de otros. 

Se. Sueña. Ama. Vive. 

Escribe tu historia, tu propia historia, sin miedos, sin penas, sin lamentos. Pues si caes, solo puedes levantarte y avanzar. Hasta el lugar que te corresponder: el de la felicidad plena.

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