Bodegas Lacave


Somos muchos los que, por un motivo u otro acabamos pasando por la Avenida Lacave, ese rincón de Puerta Tierra conocido popularmente como “la curva”. Lo que, quizá, menos gaditanos sepan es quienes fueron los Lacave y la razón de darle su nombre a toda una zona de nuestra ciudad. Y lo cierto es que Pedro Lacave –primogénito de una familia que aportó mucho a la ciudad- es uno de esos hombres que, sin ser de aquí, creyó en Cádiz y creó riqueza en la zona. Llegado desde Francia, en 1810 fundaba “Lacave y Cía.”, compañía vinícola establecida en el istmo gaditano y enmarcada dentro del marco de Jerez por la calidad de sus vinos. Tal fue el prestigio alcanzado por las bodegas, que años más tarde se vio obligado a traer a sus sobrinos desde Francia y con su colaboración extendería los negocios a la banca y la industria.

Junto a sus negocios gaditanos, los Lacave mantuvieron muelle propio en la ciudad, transportando, en sus propios barcos y sin el casi obligado control de Londres en el vino de Jerez,  sus productos directamente a los mercados de consumo. Muelle por el que también entraron maderas  del norte de Europa con el que se abastecieron bodegas de Jerez, Sanlúcar o El Puerto de Santa María. Los tres sobrinos acabarían siendo socios del primogénito y diversificaron negocio y localidades. Así se fundaría la J.P. Lacave y Compañía, especializada en cereales, aceite y corcho y con sede en Sevilla; la  fábrica de ‘Los Amigos’, de tejidos de lana y ‘La Cartuja’, de porcelana y loza, con Pickman y Compañía, las tres en Sevilla.

En 1850 moriría Pedro Lacave, dejando su fortuna a sus sobrinos y las bodegas tenían ya tal importancia que se vieron obligados a abandonar los otros negocios.  Por aquella época exportaba ya a los cinco continentes,  principalmente a Francia, Holanda Suiza, Inglaterra, Escocia, Holanda, Dinamarca, Rusia, Finlandia, Bélgica, Austria, Turquía, Gracia, Egipto, Colombia, San Salvador, México, Argelia, Australia, Antillas Francesas, EE.UU., África y España. Como nota curiosa, entre los mercados a los que llegaron no era Inglaterra el país más importante, sino Francia, dónde sin duda mantenía contactos y casa abierta.

Tal fue la importancia de las bodegas, que una de las primeras líneas ferroviarias andaluzas fue la que unió el muelle de los Lacave con la estación de Segunda Aguada y sus propias bodegas. Siendo, además, línea privada y mantenida por los bodegueros.

Por último, la anécdota ¿alguna vez te has preguntado qué o quién era Trille y qué hizo para dar nombre a una de las arterias de la ciudad? Pues fue, nada más y nada menos, que uno de los capataces de las bodegas Lacave y Cia.

Para saber más: Gentes y habitantes de Cádiz, al menos que algún día, el muchas veces citado como Lacueva tenga a bien sentarse y hablarme de aquellas bodegas familiares.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nihil cognitum quin praevolitum

Corona o Reino de Aragón

Héroes gaditanos: Diego Fernández de Herrera