Ir al contenido principal

Momentos

Hoy hace dos años que Manos Unidas recibiese el premio Príncipe de Asturias a la Concordia. Y dos años de una de las experiencias más gratificantes de mi vida pues, recién caído en la Comisión Permanente de Manos, me veía en Oviedo acompañando a Myriam y al resto de miembros de la Comisión a recoger este importante galardón.

Para alguien como yo, que prácticamente ha pasado más tiempo dentro de Manos que fuera, fue un momento especial en todos los sentidos. Por lo que significaba el premio para la Organización pero sobre todo, por el contacto directo con una persona excepcional: Cécile Samagui, de Benin. 

De aquellos días tengo varias imágenes grabadas en la retina para siempre: la primera la eterna sonrisa de Myriam, presidenta y rostro de Manos Unidas, que se ganó a todos con su presencia, dulzura y amabilidad. Siempre con esa sonrisa en la boca a la que tan acostumbrados nos tiene y siempre dispuesta a trabajar hasta la extenuación.

La segunda, esa foto de ahí arriba: Myriam y Cécile: El norte y el sur cogido de la mano. Dos mujeres trabajadoras, luchadoras y soñadoras, que no pierden la esperanza de poder arreglar este mundo y que pelean por lograrlo. Los dos pilares fundamentales que componen Manos Unidas en un gesto natural que dio la vuelta al mundo de foto en foto: sus manos entrelazadas, símbolo de la unión de España y los pueblos del sur. Ese ir de la mano que hace de Manos Unidas una organización diferente y que quedó plasmado para la enternidad en las manos alzadas de Myriam y Cécile

Comentarios

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Héroes gaditanos: Diego Fernández de Herrera

En 1339 el rey de Ronda y Algeciras, Abdul Melek, decidió cercar Jerez de la Frontera, por entonces principal ciudad del bajo Guadalquivir (con permiso de Sevilla, cabeza del reino y, casi, de toda la Península). El príncipe tuerto –pues así apodaban al de Ronda- asoló la campiña jerezana y cerró su tenaza sobre la ciudad obligando a los vecinos de la villa a enfrentarse en desigual batalla. En aquellos años se encontraba en Jerez Diego Fernández de Herrera, que había estado cautivo varios años y conocía el idioma y las costumbres de los moros. Así que, bien por venganza o por ese heroísmo extraño que a veces surge en el corazón de los hombres, se presentó voluntario para adentrarse en el campamento enemigo y asesinar al príncipe tuerto. Disfrazado de moro cruzó el río Salado y se internó en el campamento enemigo, esperando que los jerezanos lanzaran un falso ataque que hiciera a los moros salir de sus tiendas y continuar la lucha. Al amanecer de esa misa noche, los de Jerez pusiero…