Ir al contenido principal

Laberintos

Hay momentos en los que descubres, casi sin sorpresa, que la vida te ha cambiado sin que te des cuenta. Que una experiencia, un viaje, una amistad o cualquier otra cosa te ha transformado y ya nada es igual. En mi vida hay un antes y un después que tiene a la India como punto intermedio. Allí comprendí que nuestra vida se llena de ropajes hasta escondernos tras una gran cortina que, como el escenario de un teatro, varía de escena en escena. Quizá había olvidado lo que realmente importaba o, tal vez, me había dejado llevar por el entorno. Temiendo el qué dirán para convertirme en una caricatura de mi mismo preocupado por cosas banales. Convirtiéndome yo mismo en uno de eso que dicen, que te saludan a la cara y te apuñalan entre risas con otros que te apuñalarán a ti cuando te vayas. 

Pero en la India mi mundo cambió. ¿Qué sentido tenía preocuparse por tonterías cuando hay gente que vive feliz sin nada? Quizá fue allí cuando algo se despertó en mi, cuando ese extraño anhelo que siempre he tenido revivió. Quizá fue allí donde volví a negar la realidad, esa que sigo negando obligándome a evitarla para seguir otros caminos pensando que es en ese estrecho sendero dónde encontraré la felicidad pero ¿y si me equivoco? ¿Y si he caminado sin sentido durante años perdiéndome en un laberinto boscoso de difícil salida? 

Y sé que la vida es un gran laberinto en el que se abren puertas a nuestro paso que nos llevan al mismo destino por caminos diferentes. Puede ser que, a pesar de todo, mis pasos terminen llevándome a donde me negaba a ir. Tal vez sea allí y no en otro lugar donde pueda ser yo sin más. Pero me da miedo, miedo porque aceptar esa puerta supone perder muchas cosas, renunciar a demasiado y, aun así, hay puertas que deberíamos cruzar todos alguna vez.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Héroes gaditanos: Diego Fernández de Herrera

En 1339 el rey de Ronda y Algeciras, Abdul Melek, decidió cercar Jerez de la Frontera, por entonces principal ciudad del bajo Guadalquivir (con permiso de Sevilla, cabeza del reino y, casi, de toda la Península). El príncipe tuerto –pues así apodaban al de Ronda- asoló la campiña jerezana y cerró su tenaza sobre la ciudad obligando a los vecinos de la villa a enfrentarse en desigual batalla. En aquellos años se encontraba en Jerez Diego Fernández de Herrera, que había estado cautivo varios años y conocía el idioma y las costumbres de los moros. Así que, bien por venganza o por ese heroísmo extraño que a veces surge en el corazón de los hombres, se presentó voluntario para adentrarse en el campamento enemigo y asesinar al príncipe tuerto. Disfrazado de moro cruzó el río Salado y se internó en el campamento enemigo, esperando que los jerezanos lanzaran un falso ataque que hiciera a los moros salir de sus tiendas y continuar la lucha. Al amanecer de esa misa noche, los de Jerez pusiero…