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Vergüenza de Autonomía Obrera


Hoy siento vergüenza ajena. Vergüenza de que un sindicato como Autonomía Obrera ataque al Ayuntamiento de Cádiz alegando que derrocha el dinero por realizar Ayuda al Desarrollo. Se les llena la boca al hablar de violencia estructural, de la lucha contra los poderosos, de acabar con el poder de la banca y un largo etc. Pero cuando llega la hora de la verdad, son ellos mismos los que atacan a los más pobres entre los pobres.

El primer mundo vive sumido en una crisis económica a la que ha llegado por meritos propios, meritos que han conllevado la sobreexplotación de una gran parte del planeta. Durante años, lograr la igualdad entre los pueblos ha sido frente común para organizaciones de toda ideología y color. Pero ahora, cuando las vacas se vuelven flacas y la crisis afecta, también, a este primer mundo desaparece la solidaridad. Se convierte en “derroche” para determinados sectores que se olvidan de los más pobres entre los pobres y de defender a los más necesitados; pues si nosotros estamos sumidos en una crisis, otros muchos no conocen más que crisis.


Por eso hoy siento vergüenza de Autonomía Obrera, de un sindicato que se dice afín a CNT y CGT; y por tanto a un anarquismo utópico que habla de la igualdad de las personas sin diferenciar origen, raza, sexo, cultura… pero que ahora atacan al Ayuntamiento de Cádiz por mantener las Ayudas al Desarrollo. Así nos va, y así nos irá. Al menos me queda la esperanza de saber que la ciudadanía no es tonta y que sabe que la solidaridad es un principio básico para lograr la igualdad pero también para salir de esta crisis que nos afecta.

Espero que la organización recule ante las declaraciones realizadas y publicadas en su página web, o que sus afiliados sean lo suficientemente inteligentes como para pedirle explicaciones a sus representantes.

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