Con buena educación


Me hace gracia la situación que se vive estos días. Parece ser que el Rescate/préstamo a los bancos es una buena noticia. Al menos el Estado no ve mermada su ya escasa autonomía ante la Unión Europea. Realmente poco entiendo yo de eso, como tampoco de primas de riesgo. Pero, quizá por deformación profesional, trato de suplir el desconocimiento con información, lo que me lleva a leer todo lo que pueda sobre el tema: desde prensa nacional hasta extranjera y me encuentro, curiosamente, que ni en Estados Unidos ni en Francia, ni en Inglaterra la noticia ocupa grandes titulares Algo que sí  ocurrió con el rescate a Grecia. Y al final, después de leer lo poco encontrado en The New York Times, Le Figaro, Le Monde o TheTimes (es de pago, así que no cuelgo el enlace) me quedo con la sensación de que en España somos tontos.

Los medios extranjeros hablan de una necesaria reestructuración del sector financiero español y algunos analistas (sobre todo estadounidenses) hablan de una victoria del ejecutivo patrio. Alegando que Rajoy parece haber aceptado las pretensiones de Obama sobre la banca: desaparición de las pequeñas cajas en favor de grandes bancos en manos privadas y no controladas por políticos. Los medios europeos, por su parte, hablan de que se ha salvado el euro frente al desastre que hubiese supuesto un nuevo rescate al Estado, como en Grecia, donde siguen a la greña con nuevas elecciones (¿alguien ha contado las que llevan ya?).

Pero en España, caínistas como somos desde el mismo día que nacemos, la conversación gira sobre el éxito o fracaso de la política del PP. Y ahí, desde un punto de vista partidista, el PP ha triunfado frente al Psoe, pues logra continuar en el gobierno sin tener que renunciar a la mayoría de su autonomía y sin tener que convocar elecciones, y además, contando con el respaldo de Europa a su política. Por otro lado, también ha triunfado el Psoe que ha visto como España tiene que recurrir al rescate de la banca -claro que parecen olvidar que los 8 años previos ellos estuvieron al frente de esta feria. Pero ¿quién pierde realmente? Nosotros, claro, siempre nosotros. No importa que este préstamo a los bancos no termine con toda nuestra independencia, las consecuencias serás más recortes en aquellos que no nos dediquemos a la política. Y vencen ellos, los que nos han traído hasta aquí. Ver los "bancos" que necesitan ayuda es esclarecedor para ver a los victoriosos: todas ellos son cajas de ahorros, agrupadas o no, con políticos y sindicalistas (¡como no!) sentados en sus sillones, ganando millones y jugando con nuestros ahorros como si jugasen al Monopoly.

Ahora vendrán auditorías externas que sacarán toda la basura que se esconde en las Cajas. Tal vez, al menos, nosotros, pobres perdedores, podamos saber qué ocurre realmente en ellos. Mientras, aguantáremos el tipo, total, llevan ya demasiados años robándoos con buena educación.

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