Ir al contenido principal

Día del Libro


Ayer viví otro de esos días raros, extraños y llenos de satisfacción que me está dando Llamadme Cabrón. Desde que Ana Mayi apostase por mí con lo poco que había leído en este mismo blog, he ido de sorpresa en sorpresa. Y ayer fue otro día de esos.  Sí aún no me creo que lectores puedan acudir expresamente desde Sevilla para escucharme hablar (como ocurrió en el Encuentro con el Lector que tuvimos en la Librería Alejandría), ayer me encontré firmando en El Corte Inglés. Algo que si me hubieran dicho hace solo dos años no me lo creería. Puede que no sea la mejor librería, pero sin duda es un referente comercial y publicitario y poder estar allí es un privilegio que no creo que me corresponda.

Ver como, además, se acercan personas a que le firmes libros gastados por el uso o que, simplemente, se acercan a darte la mano y darte las gracias por haberles presentado a Pedro Cabrón es un pago al trabajo de esta novela que ya sería suficiente. Pero, sobre todo, es un empujón vital para continuar las venturas de Cabrón; para cabalgar día a día junto al gran hombre que fue el gaditano; para navegar por mares de otro tiempo y dejar correr la tinta para narrar la vivencia de un hombre, de un pirata, cruel e inteligente, que se ha convertido en mi amigo; en ese al que admiro. No en vano, como me preguntó ayer un periodista: sí yo soy Fernán.

Contar, además, con la compañía de los compañeros del Grupo de Recreación Fortún de Torres fue un todo un placer y un claro ejemplo de la riqueza humana que tiene este grupo y que me ha enganchado a las dos actividades que algunos –no todos- compartimos: la esgrima y la recreación. 

Así que gracias a todos, por un día como el de ayer.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Tú no eres de Cádi' ni na'

Esto que voy a decir no es muy usual en mi tierra. Pero es mi realidad, única e intransferible. Soy gaditano, sí. He nacido en esta tierra y la amo como pocos. Me gusta su historia, su cultura y su gastronomía. Su mar y su monte, su bahía y su provincia. Hasta soy cadista de corazón y carnet: pero no me gusta el carnaval. No, al menos, el que ahora vivimos.

Me gustaba cuando íbamos a escuchar coplas, sabiendo que estos tres días eran los únicos en los que podríamos hacerlo. Me gustaba cuando el Carnaval era Carnaval y no una especie de cáncer que se ramifica por el día a día de mi ciudad hasta cubrirlo todo. Desde batallas de coplas en agosto, hasta el carnaval de julio, pasando por festivales de jazz carnavalesco. Que hay una boda, carnaval. Que hay una fiesta: carnaval. Que toca flamenco, seguro que algún carnavalero sabe cantar y aunque sea buen cantaor sacamos su lado comparsista.
Por eso, este año, decidí que solo saldría en carnavales si el trabajo me empujaba a ello. Pero el d…