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Mostrando entradas de abril, 2012

Estoy vivo...

Estoy vivo, me han abducido otros quehaceres, pero prometo que pronto volveré... con ganas, con fuerzas, con más o menos gracia -normalmente menos- y contando cosas para nada interesantes, como suelo hacer. Me gusta hablar sin más, sin razón, sin un hilo, sin un lugar al que llegar porque para qué. Mientras regreso, disfruten de la Champion ya sin intereses patrios: a lo mejor, ahora, comenzamos a hablar de cosas interesante en los bares.

Día del Libro

Ayer viví otro de esos días raros, extraños y llenos de satisfacción que me está dando Llamadme Cabrón. Desde que Ana Mayi apostase por mí con lo poco que había leído en este mismo blog, he ido de sorpresa en sorpresa. Y ayer fue otro día de esos.  Sí aún no me creo que lectores puedan acudir expresamente desde Sevilla para escucharme hablar (como ocurrió en el Encuentro con el Lector que tuvimos en la Librería Alejandría), ayer me encontré firmando en El Corte Inglés. Algo que si me hubieran dicho hace solo dos años no me lo creería. Puede que no sea la mejor librería, pero sin duda es un referente comercial y publicitario y poder estar allí es un privilegio que no creo que me corresponda. Ver como, además, se acercan personas a que le firmes libros gastados por el uso o que, simplemente, se acercan a darte la mano y darte las gracias por haberles presentado a Pedro Cabrón es un pago al trabajo de esta novela que ya sería suficiente. Pero, sobre todo, es un empujón vit

23 de abril - Día del Libro

Todos tenemos un libro que nos marcó. Que nos descubrió una vida que jamás pensamos que pudiese existir; que nos empujó a historias de otros; que nos hizo soñar o nos hizo crecer. Para mí, ese libro fue "Un saco de canicas" el libro donde Jospeh Joffo narraba su huida de los nazis desde su Francia natal. Un libro duro, contado con ternura, alegría y dureza por igual. Un libro en el que el autor mostraba los sentimientos que recorrieron su alma infantil al tener que alejarse de su familia para salvar su vida. Una historia que habla de perdón y odio; y de ayudas y traiciones; de vida y aventuras. Un libro que, raído por el uso, aún hoy se mantiene en mi mesilla de noche, esperando el momento de abrir cualquiera de sus paginas, leer cualquier fragmento y recordar hasta donde puede llegar la maldad del hombre y, a su vez, la bondad. Por eso hoy, Día Internacional del Libro, descubro mi secreto, ese que todos guardamos, y les abro el rincón más querido de mi biblioteca

Firma de Libros en El Corte Inglés

La Luz (IV)

Acurrucado en un rincón, observaba la leve rendija de luz que se abría paso en la penumbra de la habitación a través del resquicio abierto de la puerta. Un camino de huída abierto por el hombre que le advirtiese del peligro de la luz “la oscuridad es segura” se repetía cada vez que la bandeja con comida era introducida en el zulo que se había convertido en su prisión. Cuando escuchaba los pasos por el pasillo, cuando la leve luz que se mantenía inalterable se oscurecía, sabía que su captor caminaba hacia él. Entonces se acurrucaba, en un rincón, como un perro al que han apaleado tantas veces que teme la mano que viene a acariciarle. Su secuestrador no le había tocado; no a él. Escuchaba los gritos agónicos, leves susurros de dolor que se amplificaban por los conductos del aire que unían las pequeñas celdas de la prisión de cristal. Llevaba tres días ¿cuatro? encerrado, el tiempo se detenía y avanzaba de forma diferente en la semioscuridad, pero estaba seguro de que había algunos

El beneficio gaditano de La Laguna

Llevo un tiempo sin hablar de la Historia de nuestra ciudad, o al menos de la Historia menos conocida y que más me gusta: la medieval y los inicios del XVI. Pero eso no queiere decir que no haya estado trabajando en el tema -aunque lleve un gran retraso en la entrega de textos a mis directores de tesis-. Pero hoy, quizá porque ando cerrando el tema de los réditos económicos que los gaditanos obtenían del pastoreo del rebaño de la Iglesia en las Canarias, quiero traer hasta aquí un  pequeño fragmento de la historia de La Laguna. El que hace referencia al aprovechamiento que el poderoso chantré Rodrigo Alfonso de Argumedo y Amaya (que llegó a ser obispo electo de Cádiz el año que le sobrevino la muerte) hacía del beneficio de La Laguna. Beneficio que tiene su origen en la propia conquista de la Isla y en la llegada de los hombres del Obispo del Rubicón, don Juan de Frías, y de los gaditanos Pedro de Vera y Pedro Cabrón. No en vano, y como queda recogido en las cartas que la reina Ju

La niña

-El miedo es absurdo. Demasiado. Tanto que nos obliga a sentir y ver como real hasta la mayor de las fantasías. Los fantasmas no existen pero si os pregunto cuántos de vosotros habéis oído llorar a la niña del cuarto trastero el 90% me diréis que sí. No negarlo –continuó el profesor- todos hemos oído la historia de cómo la mataron y la emparedaron cuando este viejo edificio aún era un orfanato. Es más, el simple hecho de que este palacete haya sido hospicio ya hace que muchos hayan creído que sus muros son recorridos por fantasmas. Es una idea recurrente   ¿verdad? La misma que cogieron los del Internado para la serie –las risas se extendieron por la clase-. Y, además, logran que te asustes por nada. En eso consiste el miedo, es una percepción. Las películas pueden llegar a hacerte pasar autentico terror, aunque sepas que es una película y que la niña del pozo no aparecerá jamás en tu casa. Igual que la niña del armario no vendrá a esta clase… -La persiana cayó con estrepito, entre

Jorge Drexler --> Soledad

Gran concierto el de ayer en el Falla de Jorge Drexler, con algún que otro acústico aprovechando la magnifica sonoridad del teatro de los Ladrillos Coloraos; con momentos de risas y peticiones desde el Paraiso que fueron concedidas por Jorge. Realmente una noche para recordar. Les dejo una de las letras que más me gustán de este uruguayo: Soledad, aqui estan mis credenciales, vengo llamando a tu puerta desde hace un tiempo, creo que pasaremos juntos temporales, propongo que tu y yo nos vayamos conociendo. Aquí estoy, te traigo mis cicatrices, palabras sobre papel pentagramado, no te fijes mucho en lo que dicen, me encontrarás en cada cosa que he callado. Ya pasó ya he dejado que se empañe la ilusión de que vivir es indoloro. Que raro que seas tú quien me acompañe, soledad, a mi, que nunca supe bien cómo estar solo.

Y pese a todo...

Y pese a todo siempre hay tiempo de reír, un resquicio luminoso que se cuela entre las rendijas de la existencia. El murmullo supremo de los amigos, de la familia, del vivimos y, al menos, nos queda el otro. El hermano que llora penas a tu lado y lanza carcajadas al viento. El viento que devuelve risas que parecían perdidas; risas que conllevan recuerdos de sueños que creíamos olvidados y que aún anidan en nuestras almas. Almas que brincan ansiosas en busca de una felicidad que sigue estando escondida en el más profundo resquicio de la conciencia. Son tiempos duros, pero hasta en el peor de los momentos la vida sigue adelante; los anhelos, los sueños, las ilusiones sobrevuelan el pesimismo y nos lanza a vivir sin miedo, sin lágrimas surcando ojos que no deben llorar más que de felicidad. Vivimos y eso es mucho. Perdemos lo que teníamos pero nos queda lo básico: sentarse en una plaza con viejos amigos que viajan a un pasado cercano y al futuro más lejano. No es tarde, hay opción

Ya es tarde. Ya no hay opción

Estamos en un mundo extraño. Un mundo donde la crisis económica ha oscurecido el alma de las personas, las hace tristes, las deprime. Un mundo en el que las sonrisas empiezan a escasear y las risas se convierten en extraños sonidos casi olvidados. La crisis, esa que nos afecta a todos, está sumiendo en el gris la existencia: desaparecen las esperanzas, se entierran los sueños, se difuminan las ilusiones en el difuso horizonte del desconcierto. Son tiempos duros, dicen, como sí alguna vez no lo hubiera sido para el pueblo. Los poderosos señores que antes cabalgaban al frente de sus huestes, hoy lo hacen enchaquetados frente a sus directivos. Ha cambiado la guerra pero los generales son los mismos; y la chusma que bogaba en las galeras de la desesperación, ahora se encuentra anclada a las cadenas del paro. Arrastrados como esclavos en busca de una libertad que no llegará. Nos creíamos libres y ricos; poseíamos casas, coches, televisores, ordenadores y teléfonos que nuestros padre

El Museo de Londres

Si algo tiene Inglaterra para ser enviado son sus museos. Hablar del British a estas alturas es poco más que delito, pues el expolio realizado por las tropas inglesas a lo largo de sus guerras coloniales lo convierten en, quizá, el mayor contenedor arqueológico de mundo. Pero, además, los ingleses saben sacar oro de dónde no hay más que cobre. Eso pasa en Straford, cuna de Shakespeare,  en la que las diversas casas del genial autor están abiertas al público recreando como debió nacer, vivir y morir el inmortal padre de Hamlet. Y con ellas, jardines y parques, cementerios e iglesias permiten la entrada de los visitantes –previo pago en muchos casos- a los lugares que pudo recorrer. Y todo ello con reproducciones y poco original pero, eso sí, acompañado de guías voluntarios que con gran precisión y mucho esmero cuentan lo aprendido sobre el personaje y su época. Y, recorriendo el pueblo y visitando cada una de las casas y la tumba de Shakespeare, uno se pregunta ¿no podría tener Cád

Vencedores y vencidos

.En estos tiempos de crisis, en los que la situación parece ir cada vez a peor, que mejor que recordar hasta donde llegó la maldad humana para buscar y mantener el estado de bienestar que tenían, y me apetece hacerlo en la voz de Burt Lancaster en la magnifica Vencedores o Vencidos:

Londres

Acabo de llegar de Inglaterra, como quien dice, de pasar unas minivacaciones entre Birmingham y Londres y, he de reconocer, que la idea que llevaba al irme no es la misma que traigo al volver. Como dice una amiga "no es oro todo lo que reluce", pero ¡que cabrones! cuando quieren que el latón brille como la plata lo consiguen.  Logran sacar rédito de la nada y convertir en viejo edificio en la casa natal de Shakespeare y, con ella, que todo el pueblo se convierta en un gran centro turístico. Logran convertir un museo "mediocre" (El Museo de Londres, no confundir con el British Museum) en un gran acierto turístico. Viéndolo desde el punto de vista de historiador y gaditano siento profunda envidia, porque no hay nada en ese museo que no tengamos en los nuestros ¡y de más calidad!, pero ellos saben hacerlo atractivo al visitante, exponiendo y recreando; con zonas de juegos para los niños, con actividades interactivas que te llevan a aprender y reír, aun siendo adul

Cerrado por vacas

Touch: una serie oportuna

Después de “24” Kiefer Sutherland tenía complicado deshacerse del estigma de Jack Bauer tras interpretarlo en 8 temporadas y una película. Sin embargo, con “Touch” parece que el hijo del mítico Sutherland puede lograr desembarazarse del papel de salvador del mundo. O no. En los tres capítulos emitidos de la nueva serie, Kiefer se mete en la piel  de Martin Bohm, el padre viudo de un niño autista –Jack- con un extraño don: ver el mundo a través de los números, lo que le permite disolver la línea temporal que separa el presente del futuro. Y eso hace que Bohn se convierta en el salvador del mundo, del mundo pequeño, cercano, el de cada ser individual con su propia historia, una historia que se une a la del resto por los invisibles hilos de la vida y la casualidad.  Y en cada capítulo esos hilos se van a hacer visibles y con cada historia nos dejan una moraleja, como si de un cuento se tratase. Aún así, con o sin moralismo, Touch se convierte en una buena opción para disfrutar

Violencia en el fútbol

Los fines de semana suelen ser tiempo de deporte y familia. Desde hace mucho tiempo, en mi caso, me voy con mi hermano, mi padre cuando venía y mis sobrinos cuando hacen los propio al Carranza a disfrutar (sufrir más bien) con el Cádiz de mis colores. Durante un tiempo mi sobrino el mayor acudía con su camiseta de rayas verdi-blancas como buen bético que era por aquel entonces. En los Cádiz-Betis el niño lo pasaba realmente mal y cuando su equipo perdía 2-1 contra el mío, lloraba y se enfadaba mientras los vecinos de asiento le intentaban consolar sabiendo que el pequeño bético iba con la camiseta del Córdoba -cosa de uno de sus tíos que no conocía de escudos- pero que el se sentía del Betis en Carranza. Y eso, que quieren que les diga, me hacía sentir orgulloso de esa afición de la que formo parte. Pero ayer, viendo las imagene lamentables que se producían en el Reino de Navarra no podía más que preguntarme que narices está ocurriendo en el mundo del fútbol -y en la sociedad en gener