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Birdsong: un canto de pocas palabras


Ahora que se habla del recorte en la TVE uno no puede dejar de mirar en otros modelos de televisiones públicas y sentir añoranza por algo que nunca ha tenido: la BBC. Cierto que los ingleses pagan un canón por su televisión, y por cada uno de los televisores que tienen en sus casas, pero cuando se acercan a la pantalla pueden ver series de calidad como Birdsong.

La mini serie, de tan solo dos capítulos, es la adaptación de la novela homónima de 1993 y en ella se cuentan las vivencias de Stephen Wraysford (Eddie Redmayne) en el frente francés durante la I Guerra Mundial. Mediante sobrias interpretaciones, entre las que destaca la de Redmayne y la de Joseph Mawle, -que da vida al excavador Jack Firebrace- cuenta los sentimientos y la camaradería que surgen en las trincheras, y como cada cual busca en la memoria el recuerdo de una vida pasada que le ayude a sobrellevar el caos que les rodea. Pero sobre todo cuenta la imposible relación que nace entre ambos hombres y su particular visión de un mundo que se desmorona: de la esperanza a la despesperanza en Jack, de la desesperanza a la esperanza en Stephen.

Birdsong es una de esas historias de silencios que tanto me gustan. De las que cuentan cosas y narran sentimientos a través de todos sus personajes. Que desvelan lo que va a ocurrir sin necesidad de artificios y en la que hasta los secundarios te cuentan su propia historia sin necesidad de grandes circuloquios, como el amor que el  capitán Weir (Richard Madden) parece mostrar hacia Stephan. Birdsong es una historia bélica, un canto en honor de aquellos hombres que dejaron su vida luchando en campos anegados de aguas, en trincheras y túneles, sin saber muy bien qué hacían allí y no en sus casas viendo crecer a sus hijos en la lejana Gran Bretaña. 

Pero Birdsong es también una historia de amor. La de Stephen e Isabella (Clémence Poésy). Una historia prohibida que comienza en tiempos de paz para terminar de forma insospechada tras la guerra. Una historia dura, como todo lo que narra Birdsong, y, a la vez, esperanzadora como el canto de los pájaros en los túneles. Pese a todo, la vida sigue, parece cantarnos. Pese a la dureza de los tiempos, pese al sin sabor del amor; pese a la muerte de los seres queridos; pese a todo los pájaros siguen cantando. Al menos, mientras haya algo a lo que amar.

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