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¿Carnaval? III

Hoy otro amigo gaditano huye de la ciudad y su paro camino de Irlanda. Y ya es el segundo en este año. Otros ya se fueron antes y andan por Edimburgo, París, Birmingham, Zurich,... Casi todos los gaditanos tienen amigos viviendo en Alemania, Irlanda, Francia o Suecia porque el paro arrecia en la cuidad y poco tiene que hacer un licenciado en ella -más allá de formarmse como soldador-.

Lo más grave es que en esta ciudad parece no importar la marcha de sus jovenes. Una ciudad que no llega a los 150.000 habitantes y que posee cuatro tanatorios indica a las claras cual es su futuro: morirse. Morir entre la permisividad de los que tienen el poder; morirse entre la pasivida de quienes tienen el poder de conceder el poder. 

Estos días Valencia arde en revueltas estudiantiles; Cádiz es una explosión de papelillos. Pasivos guerrilleros de letras carnavalescas, en eso nos hemos convertido. Nuestro circo anual nos sirve para acallar las conciencias revolucionarias, cantamos a los cuatro vientos loas a Cádiz y olvidamos los lodos en los que nos hundimos. Carnaval y paro; subsidio y risas. En eso nos convertimos y para eso quedamos. Sólo hay que ver hoy la ciudad, aún a medio gas; una ciudad que fue rica cuando dejó de cantar y se puso a trabajar; cuando su iniciativa e inventiva fue encaminada a emprender acciones de las que sacar rédito. Hoy nada de eso queda, nuestros artístas cantan en comparsas y sus autores se endiosan hasta creerse grandes adalides de la cultura. Algunos han llegado a vivir del Carnaval; otros sueñan cada día de sus vidas con el carnaval. Sólo importa que la fiesta vaya bien, que triunfe mi chirigota, que de el pelotazo en la calle.

Pero la calle se muere, se adormece, se silencia entre parados y pre-jubilados. Pero no importa, es carnaval.

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