miércoles 30 de noviembre de 2011

El monje


Como la noche sigue al día, las semanas transcurrieron tranquilas. Tan sólo los hermanos de Santa María do Porto mostraban su preocupación por la desaparición del prior, pero la llegada, en la madrugada del décimo tercer día del cuarto mes del año de tropas moras desde Málaga acallaron los rumores. El cielo se iluminó de rojo reflejando las llamas de los campos de Jerez y los gritos de angustia surcaron los mares desde Santa María hasta Cádiz. Guillén ensilló su caballo, presto a salir en ayuda de sus vecinos, como también habrían hecho los caballeros jerezanos. Las campanas de Santa Cruz tocaron a rebato y el medio millar de hombres que poblaba la ciudad corrió a armarse. Si los moros tomaban Santa María, Cádiz no estaría segura.

Miquel corrió hacía las murallas, el asalto a la ciudad por don Alfonso las había dejado maltrechas y no eran pocos los lugares que aún mostraban signos de ruina. Varias noches atrás habían sido asaltados; no quería ni imaginar lo que ocurriría si los moros atravesaban el lugar de la Puente, donde una pequeña guardia protegía el viejo puente.

-Hermano- la voz de Guillén le sobresaltó- No os hacia sobre las murallas y menos así –señaló la espada que el monje portaba.
-Si atraviesan el mar estamos perdidos, todos tendremos que luchar. Y yo no me quedaré escondido.  
-No creo que lleguen a nuestras murallas. Poco tenemos que ofrecerle a los infieles, mientras las tierras jerezanas son ricas en trigo y vid. No vendrán a nuestros muros, aun así estaremos prestos a defendernos.
-¿Y defenderemos a nuestros hermanos?
-No llegaríamos a tiempo.

Miquel asintió entre el tañer de las campanas, ocultando su rostro bajo la capucha el habito para que nadie viera las lágrimas humedecer su rostro. Él debería estar con sus hermanos y no seguro en la isla de Cádiz. Él los había dejado huérfanos al matar al prior, y ahora los dejaba abandonados cuando el infierno terrenal lamia con sus llamas los muros del castillo y monasterio. Espero a que el alba acallará los silencios y se retiró a Santa Cruz. No vio, al atravesar la nave y arrodillarse frente a la pequeña imagen de Santa María, como una sombra se escabullía desde la capilla del bautismo. El reflejo de las velas iluminó por un segundo la hoja de la daga mientras Miquel continuaba su plegaria.

Los pasos resonaron en el suelo de la vieja mezquita cuando el monje elevó la mirada hasta los ojos de María.

martes 29 de noviembre de 2011

El ambigú

Ayer (¡ahora mismo!) un comentario me recordaba uno de esos programas que, también por culpa de un hermano mayor demasiado dado a la música "diferente" (lease musica no comercial), acabé escuchando. Realmente no con él, sino en la biblioteca, entre libros y cuando los investigadores no venían o se iban. Una buena forma de pasar las últimas horas, hasta que hace algo más de un año RNE decidió que el programa no interesaba, que el presentador Diego Manrique era demasiado viejo, o vaya usted a saber qué. A

Así que hoy, que ando un poco desganado por muchos motivos, traigo el recuerdo del disco perdido de Neil Young, que me ha recordado Pedro en su comentario, y lo comparto con todos ustedes, recordando un pasado reciente que ¡maldita sea mi estampa! comienza a hacerse melancolico.




lunes 28 de noviembre de 2011

La Pepa


Como cruel y física burla de lo que somos y del destino que nos espera, el esqueleto del segundo puente sobre la bahía de Cádiz nos mira desde el mar para recordarnos lo que será el 12 que se avecina, y que no es más que un retorno a nuestro pasado: obras grandiosas enmarcadas en los sueños de unos pocos y que por falta de dinero se eternizan en el tiempo. Queda muy poco para el gran año de Cádiz y, como ya pasará 100 años atrás, algo me dice que será flor de un día, papelillos lanzados al cielo que se ven hermosos y grandiosos y que, caídos en el suelo, muestran su cruel realidad: nacieron para iluminar rostros durante un segundo, y pegarse a desgastadas suelas de zapatos desparramados por el suelo.

Lastima de Cádiz, que sigue creyéndose grande y no es más que el borroso reflejo de lo que un día fue.

domingo 27 de noviembre de 2011

Like a Hurricane --> Neil Younge

Dormir con hermanos mucho mayores que uno lleva a que tus gustos musicales difieran bastante de los de tu generación. En mi caso, entre otros como Bob Dylan, mi hermano me metió el gusanillo por Neil Young y no sé porqué hoy tengo ganas de compartir algo de él.


viernes 25 de noviembre de 2011

Antonio López

Quién más quién menos, todo gaditano que se precie ha transitado alguna vez por la calle Antonio López, esa que subiendo desde plaza España muere en Mina junto a la recién restaurada Casa Pinillos. Pero quizá sean menos quienes sepan que Antonio López López fue hijo de una pescadera de Comillas (Santander) y huérfano de padre. Aquel joven Antonio, nacido humilde el 13 de abril de 1817, llegaría a Cádiz con unos 10 años, enviado por su madre a trabajar con unos parientes y realizando una “ruta familiar” que le llevaría también a Lebrija y Jerez. Seguramente fuese en los cuatro años que malvivió en la ciudad –durmiendo acurrucado bajo el mostrador de la tienda de sus familiares- cuando llegó a la conclusión de que debía partir a las Indias, hacer fortuna y enriquecer a su madre y hermanos. Sueños infantiles que, llevados a la realidad, superaron con creces las expectativas, pues aquel jovencísimo Antonio López acabaría sus días como Antonio Víctor López del Piélago y López de Lamadrid, I Marqués de Comillas y Grande de España. 

Con 14 años partió a Cuba en busca de un futuro que España le negaba y allí, tras trabajar durante mucho tiempo como mozo para todo, en 1841, logró reunir los suficiente para flotar un petache que trasladarán hasta Santiago –peor abastecida que la Habana- cargada de harina. Comenzaba así un negocio prospero en el que el joven Antonio se introdujo en el lucrativo negocio de la trata de esclavos, pero que también le llevo a comprar tierras y endeudarse. Precisamente este será uno de los aspectos más importantes de su vida, pues le llevará a buscar la dote que podría obtener con un casamiento, realizándolo con Luisa Brú, de origen catalán y afincada en la Habana. Desde ese momento la carrera de Antonio será meteórica y, asentado en Barcelona debido a la epidemia de cólera que asola Cuba en los años 50, logrará hacerse en subasta pública con el contrato de correos con Indias. Para tal fin creará la Compañía Trasatlántica en 1853. Aspecto este interesante, pues con motivo de la compañía y los necesarios arreglos de barcos, se fundará en 1871 el Astillero de Matagorda, uno de los grandes motores industriales de nuestra Bahía. 

No se quedaron sus negocios en la compañía de correos, también creó el Banco Hispano Colonial (en el que participó con la nada desdeñable cifra de 10 millones de pesetas), participó en Ferrocarriles del Norte, colaboró en el transporte de tropas a las guerras americanas y filipina; fundó la Compañía General de Tabacos de Filipinas y construyó los primeros vapores españoles. Logró el favor del rey (que por dos veces veraneó en su casa de Comillas, pueblo al que engrandeció y donde fundó la que hoy es Universidad de Comillas) que en 1878 le había concedido el marquesado de Comillas y le haría, poco tiempo después, Grande de España, por los servicios y consejos prestados a la Corona y al propio monarca. Fue padre de Claudio López Brú, II Marqués de Comilla y cuyo monumento puede verse en la Alameda Apodaca, pero eso, lo dejamos para otro día.

jueves 24 de noviembre de 2011

Semana 2

Ya han transcurrido dos semanas desde que el juez ejecutor dictó mi sentencia. Notó que mi cuerpo comienza a bailar en mis propias ropas como una cruel burla del destino. Una alucinación en medio del desierto, me temo, pues el tiempo transcurrido desde que fuera privado de alimentos no debe ser suficiente para menguar mi yo.

Me siento como un viejo elefante ante la llegada del nuevo amo de la manada y me escondo en un rincón para ingerir los pocos alimentos que el torturador me deja en la ventana para la mañana, temoroso de que alguien venga y me los quite.

miércoles 23 de noviembre de 2011

El monje


Durante la mañana Miquel y Guillén recorrieron las calles polvorientas de la villa estudiando los daños causados por el asalto, aliviados de que verlos reducidos a un par de techumbres quemadas y una decena de heridos. Habían sido repelidos por las tropas del de Berja pero no habían logrado capturar con vida a ningún asaltante.

-Hermano, ayer creí entenderos que sabéis quién se esconde tras el asalto.
-No, capitán –respondió Miquel deteniéndose ante la Puerta de Tierra-. Sé que Men Rodríguez vino en mi búsqueda para conocer que nuevas se cocían en las cocinas de Santa María, pero la traición del prior me llena de dudas. Llegué a creer que ambos se habían unido en esta empresa pero ¿Qué razón tenía el prior para amenazarme mediante Rodríguez?¿qué se escapaba de sus oídos en el monasterio? No, capitán. Algo me dice que en el asalto de ayer el prior tuvo parte, pero que un enemigo mayor a la ambición se esconde tras esta puerta.

Guillén observó al monje. Los sucesos de la noche parecían haberlo transformado y si antes siempre le había parecido un hombre tímido, huidizo y cobarde carente de inteligencia ahora creyó descubrir en él una fortaleza inusual. Había tomado la iniciativa y parecía saber qué pasos había de seguirse a cada momento. Además, sus ojos mostraban un brillo nuevo y, al observarlos, un escalofrío recorrió la espalda del capitán. Era un hombre curtido en miles de batallas, había luchado contra el moro y contra el cristiano. Había sido enviado a repoblar ciudades y a proteger presidios; y en todos esos lugares jamás vio una mirada como aquella. La de aquel que sabe que su mundo se ha deshecho; la de aquel que retira la máscara que le cubre para mostrar su verdadero rostro surcado por el odio.

-Decidme, Mique, ¿quién sois en realidad? –El monje lo miró, tranquilo, como esperando la pregunta que ahora le lanzaba el capitán.
-Todos guardamos un pasado, Guillén, y el mío es oscuro incluso en este reino de traiciones y muertes. Cabalgué junto a Men Rodríguez en las huestes de Álvaro Pérez de Castro y maté a no pocos hombres. Cabalgué bajo el mando de caudillos moros, con mercenarios cristianos venidos de Aragón e Italia. Asesiné, violé y robe hasta que mi vida dejó de ser mía para pertenecer a Lúcifer. Y, cuando creí que nada importaba, caí herido y quiso Dios que con la herida viene la salvación de mi alma, si es que la tiene. Vi a nuestra Santa Madre en sueños y ella me envío a Santa María pues, me dijo, una misión guardaba para mí en su monasterio más querido. A la mañana, siguiendo las instrucciones de la Madre de Dios, me puse en camino, abandoné a quienes fueron mis compañeros y tomé el hábito que ahora porto. Acepté los designios de Dios y las órdenes del prior, pues ese debía ser mi penitencia. Y cuando éste me encomendó cuidar la joya mora comprendí cual era la misión que María guardaba para mí. Y ahora, amigo Guillén, ha llegado la hora de cumplirla.

El soldado lo miró. Lo había visto siempre como un hombre apocado, pero jamás pensó que tras aquel monje se escondiera un soldado con una terrible historia. Menos aún podía creer que Miquel creyese cierta la visita nocturna de Santa María, pero aún así acepto. Él mismo había visto los milagros que la Virgen realizó sobre el rey Alfonso y las peregrinaciones a la ciudad y al Porto de Santa María aumentaban cada día. Aún así, sabía que guardaba más de lo que callaba.

martes 22 de noviembre de 2011

Ocurrió en el dos


Con lo que me gusta la línea dos y que mal rato el pasado ayer. Yo, tan feliz que iba observando el mar en ese nuevo recorrido que hace estos días, y de pronto, zas, toda la felicidad tirada por la ventanilla. ¡Qué susto, joe! Pensé que me estaban robando ¡en el dos!, ¡en mi dos!. Eché mano a la cartera y no, allí estaba. Pero el rumrum del roce seguía presente ¡el móvil!, pensé entonces, pero no, también estaba. Serán imaginaciones mías o será que este simpático ancianito lleva una maleta que hace movimientos indebidos. Pero no, no llevaba maleta. Seguro que me está intentando robar, volví a pensar, que la cosa está muy malita. Así que me moví de sitio, pero el hombre y el roce, me seguían. ¡Ya no había dudas! Uno sabe de esa extraña atracción que ejerce sobre perros y hombres  -sin que nada tengan que ver lo uno con lo otro-, pues hace ya un par de años, cuando recorrí Europa con amigas y fui acosado por un valenciano en unos conocidos baños termales de Budapest. Suceso este que volvió a ocurrir en Cracovia, dónde un agradable señor me invitó a conocer la típica casa polaca y sus adornos. Pero es la primera vez que esto me ocurre en Cádiz y en mi línea de autobús.

Lo cierto es que intenté todo para que, educadamente y sin levantar escándalo, el amable señor dejase de meterme mano. Me cambié de sitio, me giré a derecha e izquierda. Abrí hueco entre nosotros como buenamente pude, le metí el codo entre las costillas, le miré fijamente con cara de Rubalcaba tras las elecciones, y nada. Así que al final tome la medida que no quería tomar. Me paré en seco –a esas alturas todo el bus seguía mi incomodo baile preguntándose que hacía un gaditano bailando una sardana sin música-. Le miré todo lo fijo que pude y, con voz clara y alta, le espeté:

-Ya vale, no pisha, metete la mano en el bolsillito o te agarras a la barra, pero a mi déjame en paz.

Al menos, me queda la esperanza de que, en caso de continuar con mi soltería, encontraré un partenaire al otro lado del ropero, ese que ya tiene las puertas abiertas de par en par y del que, de vez cuando, sale la mano de un viejo degenerado.

lunes 21 de noviembre de 2011

Post-20N: País de vencedores y vencidos


Partiendo de la premisa de que la ley  D'Hondt es injusta y hace que mi voto como andaluz tenga menos peso que el voto del catalán, el vasco o el canario, no puedo más que hacer un breve análisis personal de lo acontecido en las elecciones de ayer. Por supuesto, yo ni soy especialista en la materia, ni pretendo serlo, pero como historiador no dejo de analizar lo ocurrido.

En primer lugar hay un dato claro: las elecciones las gana el PP, pero no tanto porque su número de votantes haya subido como por la gran bajada del PSOE. Eso nos lleva al siguiente punto: el votante del PP es fiel, mientras el PSOE se desangra por la izquierda (IU) y por la derecha (UPyD). Para esa sangría hay dos razones principales: la política errática ante la crisis –que comenzó negando y acusando de traidores a quienes hablaban de ella- y la pérdida de carisma de Zapatero; que ha sido ninguneado y escondido en la campaña. Ese sería otro punto: la campaña del PSOE ha ido encaminada a meter el miedo con la llegada del PP, pero eso ya no es válido. El votante se ha hecho mayor de edad y no quiere que le hablen del pasado lejano, sino del futuro cercano; y no se puede hablar de futuro sacando a los dinosaurios en campaña (Felipe González, Alfonso Guerra y Manuel Chaves, junto al propio Rubalcaba). El discurso de viene la derecha y va a recortar no ha cuajado, y lugares como Castilla-la Mancha, Madrid o Galicia lo demuestran, pese a la brutal campaña de la izquierda. La sociedad española sabe que los recortes serán necesarios y pese a todo ha votado en azul con algunos resultados históricos y sorprendentes, en la propia provincia de Cádiz, el PP se ha hecho con feudos históricos de la Izquierda como Barbate o Conil. Lo que demuestra que se está harto de promesas y se quieren políticas encaminadas a salir de la crisis y, sobre todo, se recuerda que la última vez el PP llegó a crear casi 5 millones de puestos de trabajo, los mismos que se han vuelto a perder ahora.

En segundo lugar, el pueblo español ha votado contra el bipartidismo. Pese a la mayoría absoluta del PP, estamos ante el parlamento más diverso de cuantos hemos conocido, con la irrupción con fuerza de UPyD y AMAIUR, además de varios partidos minoritarios. También hay que tener en cuenta la subida de IU y CIU. Pero sobre todo UPyD, partido que se ha situado en el centro y que desea seguir creciendo para acabar siendo bisagra de los dos grandes.

En tercer lugar, los resultados han mostrado que somos un país fragmentado en vencedores y vencidos. Lacra que venimos arrastrando desde hace demasiado tiempo, llegaba a dar grima leer y escuchar ciertos comentarios que demuestran la escasa formación democrática de España. Desde el punto de los “vencidos” conlleva que no se le va a dar tregua al gobierno entrante y cabe preguntarse cuánto tardaremos en ver las primeras huelgas movidas por los sindicatos –que han estado pegados al gobierno PSOE-.

Mirando al futuro, preocupa la situación del PSOE. Para el buen desarrollo del Estado es necesario que los dos partidos mayoritarios sean solventes y el PSOE parece abocado a una vorágine de auto-destrucción. Necesita una refundación, como ya la sufrió el PP tras su conversión desde Alianza Popular. Necesita renovación de cargos y devolver a las cavernas a viejos personajes.  Representativa la soledad de Rubalcaba ayer: un animal político, quizá el mejor político de este país, más allá de que compartamos sus ideas y métodos, totalmente abandonado por los suyos. Imagen fiel de lo que es un partido a la deriva, que ha perdido el norte y el patrón; y que es el único causante de la aplastante victoria del PP

domingo 20 de noviembre de 2011

Que poco hemos cambiado

Con esto de la lluvia poco se puede hacer, y como los amigos quedan en casas de amigos para beber, yantar y bailar y yo no puedo las dos primeras y no quiero la tercera, llevo dos días encerrado en casa -con las honrosas excepciones de ver Amanecer I, acudir a Carranza a pedir que boten a José González,  y acudir hoy a votar-. Y ante eso, y como uno es raro amén de gordo, me ha dado por relerme el Tumbo de los Reyes Católicos y la IV Década de Alonso de Palencia. No por locura innata, sino por encontrarme otra vez sumido en la tesis y terminando el primer borrador de las relaciones de Cádiz con Canarias.

Y aquí, que en esta lectura de domingo mañana, me he topado con uno de esos textos que bien podrían ser aplicados hoy en día, pues decía así Alonso de Palencia:

Aunque se decía que estaba dispuesto el dinero para realizar rápidamente la expedición, llego tarde y tras muchos inconvenientes. Y es que no se tomaban las debidas precauciones con la rectitud que conviene a los reyes, sino que gota a gota y con roñosería lo iban soltando a la fuerza a través de las exacciones del dinero ajeno por los cobradores de impuesto.

Que podría rápidamente ser transmutado en:
 
Aunque se decía que estaba dispuesto el dinero para realizar rápidamente la obra, llego tarde y tras muchos inconvenientes. Y es que no se tomaban las debidas precauciones con la rectitud que conviene a los gobiernos, sino que gota a gota y con roñosería lo iban soltando a la fuerza a través de las exacciones del dinero ajeno por los cobradores de impuestos.

Demostrando que, pese a los casi 5 siglos transcurridos -Palencia hace referencia a la expedición de Juan de Frías a las Canarias en 1479-, nada hemos cambiado.

sábado 19 de noviembre de 2011

Jornada de reflexión

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Jornada de reflexión, reflexionemos sobre las cosas que realmente importan y recordemos que mañana habrá cuatro españoles que no podrán ir a votar porque se encuentran en manos de secuestradores por culpa de su deseo de cambiar al mundo.

Allí dónde estén y pesé a que la prensa se haya olvidado de ellos, aún hay quienes les recordamos.