viernes 30 de septiembre de 2011

Del colegio

15 años, se dice pronto. La mitad de mis 32 años de vida los pasé en Guadalete y ya hace 15 años que salí de aquel colegio en el que crecí y me formé. 15 años en los que he ido aprendiendo a ver lo bueno y lo malo que tuvo la decisión de mis padres de enviarme a estudiar a un centro más elitista de nombre que de verdad. 

En el colegio aprendí a ser persona, con una educación global que no se quedó en el mero hecho de enseñarnos matématicas o historia, sino que iba mucho más allá. Nos enseñaron a ser personas, a saber comportarnos en cada lugar y circunstancia, nos dieron una base cultural que hoy, mucho tiempo después, me lleva a disfrutar del teatro, de la música clásica o de una buena opera o un buen libro como otros disfrutan de la programación de Tele 5.

Y, sobre todo, me enseñaron a pensar. Es cierto que al Opus -y el colegio comparte ideario con el Opus Dei- siempre se le acusó de adoctrinar, pero yo nunca noté la presión de tener que acudir al Club o ser empujado a leer Camino -de hecho, nunca lo hice-. Sin embargo, si me mostraron algo más importante: el valor de la razón, de la lógica y la inteligencia para intentar ser mejor persona. Me enseñaron que pensar es vital y me enseñaron a pensar por mi mismo. A no dejarme manipular ni ser llevado como un borrego a un lado u otro. Y también, porque no decirlo, me enseñaron a defender mi fe con la fuerza de la palabra. 

Me mostraron que la tolerancia es importante para que todos podamos vivir en paz. Y me mostraron que el camino para avanzar en al vida es el del trabajo y el esfuerzo y no el del "pelotazo". Que el aquí y ahora, vale solo aquí y ahora, pero que si quieres mirar al mañana debes trabajar, formarte y avanzar.

Me enseñaron, en definitiva, mucho más que unos simples conocimientos técnicos y eso, visto a posteriori, tiene mucho más peso que la lejanía de casa o que el grupo de amigos, repartido por la provincia, se deshiciera al dar el salto a la universidad. 

15 años... que viejos nos hacemos.

jueves 29 de septiembre de 2011

De novelas "no" históricas

Últimamente estoy volviendo a leer mucha novela histórica. Algo que dejé de hacer tiempo atrás al buscar un tipo de literatura que me alejase de lo que hago a diario: leer historia. Pero al final la cabra tira al monte y el lector a la biblioteca; y en la mía hay demasiada novela de este corte.

Actualmente me encuentro terminanando "La tierra de Dios" de Claudia Casanova y, al final, recuerdo porqué abandoné este genero. De un tiempo a esta parte, quizá motivado por el éxito editorial del "Codigo DaVinci", parece que toda novela histórica deba estar jalonada por tintes isotericos, fantasiosos y mentirosos. Si quisiera leer sobre virgenes moras que tienen poderes sobrenaturales leería literatura fantástica (cosa que hago), pero no acudiría a una novela supuestamente histórica. 

Desgraciadamente las modas se imponen también en la literatura.  Tan solo hay que echar un vistazo a los estantes de cualquier librería para ver el parecido de muchas cubiertas. Si Crepúsculo triunfa, se extienden como un virus las novelas de vampiros adolescentes y portadas oscuras con motivos rojos y blancos. Si lo hace el Codigo DaVinci, templarios por todos lados.


Y uno, hastiado de todo esto, acaba recurriendo a los de siempre: regresando a la literatura decimononica o, bien, acudiendo a clásicos actuales como los Cuentos de Eva Luna. Al menos, aún tenemos que leer más allá del best seller.

miércoles 28 de septiembre de 2011

El monje


El sol se ponía perezoso tras las murallas de la villa, que brillaba anaranjada como si fuera pasto de las llamas. Los ruidos del día iban dejando paso a los silencios de la noche: el maullido de los gatos sustituía a las voces de los mercaderes que vendían sus mercancías ante las puertas de la ciudad. Las ratas corrían por los callejones, esquivando los charcos de agua sucia que inundaban los rincones de las callejas de tierra. Leves susurros rompían la monótona noche, voces que hablaban de amor y honor, que acechaban a incautos que paseaban a aquella hora del atardecer.

El hombre se detuvo, fijó su mirada en una sombra huidiza que desvelaba la presencia de alguien tras la esquina. Alisó su túnica antes de continuar la marcha y, agarrando con fuerza misal y rosario, avanzó con paso lento hasta encontrarse con su oculta cita. Había recibido la nota, manuscrita en un pequeño trozo de piel vieja, la tarde antes y, pese al miedo que le infundía aquella zona del arrabal, no había podido evitar acercarse para saber quién era aquel que tantos conocimientos guardaba sobre él y su pasado. Acarició el misal, recordando el puñal que escondía entre sus vacías tapas. Hacía demasiado que no lo usaba, casi tanto como llevaba en la ciudad. Había llegado hasta Alcanatiz huyendo de todo y todos, alejándose de su familia, su religión y la justicia, con la esperanza de cruzar a África, junto a las tropas del rey Alfonso. Pero el monarca había enfermado de mente y de cuerpo, y aún estaba postrado bajo las piedras del Alcazar de Sevilla, rogando a Dios porque su hijo le permitiera gobernar.

Dios es justo con los injustos, se había dicho Antón y le había dado la posibilidad de redimir sus pecados en el nuevo monasterio de Santa María do Porto. Había ayudado a su construcción, deseando hacerse con las monedas suficientes para comprar armas y embarcar en las naves de Alfonso. Pero cuando vio que el rey jamás cumpliría su sueño, trabajó por un fin distinto y entró a formar parte de los legos hasta ser trasladado a Cádiz para servir al Obispo en la catedral de Santa Cruz. Diez años habían pasado, creyó que nadie hablaría jamás de su pasado. Y la tarde anterior, aquel pequeño pedazo de pellejo, le recordó quien era y porque había viajado hasta allí.

La sonrisa del soldado le heló el alma y dio gracias a Dios porque las sombras ocultasen su miedo.

martes 27 de septiembre de 2011

De promesas

El otro día me hicieron una petición dificil de rechazar. Porque quien la hacía es uno de esos seis personajillos que logran de mí lo que quieren. Y cuando tu sobrina, extendiendo sus brazos todo lo que puede, te mira y te dice "Goli, no puedo abrazarte" no puedes negarte a realizar una promesa. Y la cumpliré: adelgazaré, pero solo hasta el punto justo en el que sus brazos sean capaz de rodearme.


Claro que, como la niña está en edad de crecer, puede ser que no pierda peso alguno.

lunes 26 de septiembre de 2011

II Semana Solidaria Manos Unidas

Desde esta tarde, y durente toda la semana, Manos Unidas Cádiz celebra su II Semana Solidaria que tendrá lugar en el aulario de La Bomba. El acto será inuaugurado con una conferencía sobre voluntariado pronunciada por Concha Gamundi, ex- Delegada en Cádiz de Manos Unidas, a las 19'30h y posteriormente habrá un concierto de la Coral Universitaria. Mañana seguirán los actos lúdicos con el concierto del Grupo Vistahermosa.


Además, durante toda la semana estará abierto el Rastrillo en beneficio a los proyectos de Manos Unidas



domingo 25 de septiembre de 2011

Soledad --> Jorge Drexler y María Rita



Soledad,
aqui estan mis credenciales,
vengo llamando a tu puerta
desde hace un tiempo,
creo que pasaremos juntos temporales,
propongo que tu y yo nos vayamos conociendo.

Aquí estoy,
te traigo mis cicatrices,
palabras sobre papel pentagramado,
no te fijes mucho en lo que dicen,
me encontrarás
en cada cosa que he callado.

Ya pasó
ya he dejado que se empañe
la ilusión de que vivir es indoloro.
Que raro que seas tú
quien me acompañe, soledad,
a mi, que nunca supe bien
cómo estar solo.

viernes 23 de septiembre de 2011

II Semana Solidaria


Hoy comienza una semana larga, realmente larga. De esas que se juntan una vez cada cierto tiempo y que te dejan extenuado a la vez que agradecido. Desde ayer los voluntarios de Manos Unidas están montando el rastrillo que será eje central de la II Semana Solidaria en la UCA. Mañana, además, y por casualidades del destino, tendremos en Cádiz unos cursos de formación sobre proyectos. Desde que entré como Delegado me planteé que uno de los factores fundamentales para el buen desarrollo de cualquier organización es la formación de sus miembros y que, desgraciadamente, no todos podíamos acudir a las jornadas nacionales por lo que recuperamos una práctica común: las jornadas de formación diocesana, que mañana tendrá su tercer encuentro y que se une a la formación on-line que desde hace un año ha puesto en funcionamiento Servicios Centrales y que cuenta con un coordinador local.

Pero, como les digo, la semana será larga. Desde el lunes, y en el Aulario de la Bomba (Cádiz), estará abierto el rastrillo solidario. El mismo lunes, a las 19’30 se abrirán los actos de la II Semana Solidaria, con la conferencia de Concha Gamundi, ex Delegada en Cádiz y una de esas mujeres que bien merece ser conocida; y con el concierto de la Coral Universitaria. El martes, a las 19’30h, tendrá lugar un nuevo concierto, esta vez del Grupo Vistahermosa, una rondalla que nuevamente colabora con nosotros. Y, durante toda la semana podrá visitarse la Exposición sobre África que Manos Unidas ha puesto en marcha con motivo del convenio firmado con la AECID para Etiopia y Senegal.

Pero, igual que será larga, también me dejará agradecido. Porque sé de antemano que los gaditanos se volcarán en esta iniciativa y el proyecto de ayuda a población reclusa del Perú podrá llevarse a buen fin.

jueves 22 de septiembre de 2011

De Peter Pan


Acabo de darme cuenta de un hecho inapelable: me hago viejo. Intento negarlo y mantenerme aferrado a mi eterno espíritu de Peter Pan, ese que tantos años me acompañó en las fiestas de disfraces del colegio hasta convertirse en mi apodo. Pero cada día es más complicado mantenerse firme en un estado de semi-juventud perpetua, sobre todo cuando los amigos empiezan a casarse o cuando descubres que compañeros del colegio –algunos más pequeños- ya tienen tres y hasta cuatro retoños. 

Otras veces, acudes a museos, teatros y cines y ves como tu entrada ya deja de ser reducida para ser “normal” en espera de poder obtener la Tarjeta Dorada. O escuchas como un niño pregunta "¿mamá ese señor porque está gordo?" y te ofendes por haber sido llamado señor.

Pero lo peor de todo es mirar atrás y darte cuenta que hace ya 15 añosque saliste del colegio y van para 11 que lo hiciste de la Universidad. Y que sí, ahora trabajas, ganas dinero, vives tranquilo y a tu propio ritmo pero  la vida y, sobre todo, los amigos se empeñan en hacerte seguir su ritmo de madurez y vejez provocandonte una sensación de falsa culpa por querer seguir siendo Peter Pan.

miércoles 21 de septiembre de 2011

Juez de Residencia o el control funcionarial


La historia nos da muchas veces lecciones inesperadas y ayer me dio una de ellas. Andaba sumido en mi tesis, como muchas tardes últimamente, cuando un cargo saltó a mi base de datos: juez de residencia. Ingenuo de mí, y desconocedor de la municipalidad del XVI y más acostumbrado a la del XV, supuse que haría referencia a algún tipo de mecanismo para controlar a los nuevos vecinos de una localidad, ya que estos tenían privilegios sobre los no avecindados y eran muchos los que cambiaban de lugar en busca de ellos. Pero como uno  empieza a ser perro viejo, acudí a mi director de tesis, esperando confirmación sobre la suposición. Y recibí como respuesta un artículo que me abrió los ojos: nada tiene que ver el cargo con la vecindad, como la conocemos hoy, y sí mucho con la corrupción, como la conocemos hoy.

En 1500 los Reyes Católicos otorgaron una Pragmática, firmada en Sevilla a 9 de junio, que creaba una institución llamada “juez de residencia” que tenía como función el control de los “residentes”, esto es, oficiales públicos, corregidores y jueces. La institución, de origen romano, había desaparecido en los siglos medievales, cuando el poder de las diversas coronas había ido menguando al calor de las guerras y revueltas. Pero los Reyes Católicos habían logrado devolver a la corona el valor que le correspondía y buscaron en el control y fortalecimiento de las ciudades la manera de escapar al yugo de los nobles. Y, ante la corrupción que existía buscaron una herramienta que les permitiera controlar a sus “funcionarios” recuperando así la figura del Juez de Residencia.

Con el tiempo, la institución fue aumentando sus atribuciones y cerrando sus competencias sobre otros muchos cargos. Observando que se cumplían sus atribuciones de forma legal y que las personas que lo habían ejercido –el juicio se realizaba a la finalización del tiempo estipulado- eran dignas de volver a ejercer cargo público o, si por el por contrario, debían compensar a la ciudad por su mala gestión. Pues el "juez de residencia" hacía hincapié en la buena praxis de los gestores urbanos.

Durante el juicio, el oficial saliente debía mantenerse en la ciudad y acudir a la llamada del entrante (que hacía veces de juez de residencia) para solucionar cualquier duda o problema que encontrase el nuevo  oficial en el desempeño de su cargo pero, sobre todo, en la "auditoria" -usando terminos actuales- realizada.
Estos jueces se mantuvieron activos hasta el siglo XVIII pero, y la historia es sabia consejera, no sería mala idea recuperar la figura ahora que los funcionarios públicos parecen campar a sus anchas –con muchas y honrosas excepciones- y que los políticos –también oficiales públicos- han mostrado que hace mucho que olvidaron el significado de buena praxis. Quizá si una institución velara por el cumplimiento real de sus labores, por la ética con la que se realizan, y por la gestión realizada otro gallo cantaría en este país de funcionarios.

martes 20 de septiembre de 2011

De sueños eternos


A veces, me siento con la muerte a charlar sobre la vida. Le miro a los ojos sabiendo que es la única compañera de viaje que no me fallará y que siempre estará ahí, presente, esperando el momento de hacernos uno y bailar eternamente.  La dulce señora que arrulla nuestros sueños de grandeza que nos permite creernos inmortales para un día cualquiera recordarnos la pequeñez del ser humano. La que se ríe de nuestros miedos sabiendo que tras su llegada sólo habrá felicidad: ya nada será necesario. La vida, prisión finita que atenaza nuestros sentidos, será vencida por la graciosa dama de la guadaña, que silenciará nuestros temores para toda la eternidad

Cada noche, llegada la hora del sueño, me siento al borde de la cama y recuerdo el día. “Un días más”, piensan muchos sonriendo alegres por la falsa victoria. “Un día menos” me digo yo, sabiendo que cada vivido conociendo la verdad me hace más fuerte y me da más razones para disfrutar de cada pequeña sorpresa que se cruce en mi camino; me da fuerzas para sobreponerme a los pesares; me da ganas de vivir el siguiente día sabiendo que podrá ser el último. Porque sé que, mañana, pasado o ahora, la muerte se apartará para dejarme cruzar hasta la eternidad.

lunes 19 de septiembre de 2011

De cosas inmutables


Hay cosas que parece que nunca cambian. Lugares que detienen el tiempo y se quedan como siempre fueron, como siempre deberían ser. Y Roche, ese pequeño paraíso en el que crecí y me convertí en lo que soy, es uno de esos lugares que permanece imperturbable al paso del tiempo. Y hay veces que, de pronto, recuerdas todo lo bueno que has tenido. Y el viernes, como el domingo, han sido días de esos.
Recuerdo mi infancia cuando, recién llegado del colegio con mis padres. Cogía la bicicleta y hacía un recorrido que siempre me llevaba a los mismos lugares: las casas de Antonio, David, Alex, Carlos, Juan, Jaime y Dani para concluir en las pistas o en el club, sentados o jugando al fútbol entre risas. Después, cansados, volvíamos a casa para cenar antes de volver a las pistas a pasar la noche comiendo pipas y escuchando las historias de toda una semana.

Ahora, las cosas han cambiado, pero el viernes fue como volver al pasado.

Sentados en el césped del club, en el mismo lugar donde antaño se encontraba el “banco de la leona” con las bicicletas formando un corro que se ponía al día de toda una vida. Y, a la noche, más de lo mismo, sentados en el mismo lugar que antes fue frontón y que hoy tiene un bar, tomando cervezas riendo y hablando como si el tiempo no pasara. O, quizá, es que no pasa cuando la amistad es real, sin importar que nos veamos poco –demasiado algunas veces y por mi culpa muchas de ellas-; cuando te has criado, has crecido y formado con las mismas personas un lanzo invisible te une imperturbable a quienes formaron parte de tí un día que comienza  a ser lejano.

Y, para colmo, la semana terminó como hacía tiempo que no: en tarde de amigos, comida, tartas y piscina. Un final del verano que deja con ganas de mucho más. 

Y es que hay cosas que se mantienen inmutables con el paso del tiempo. ¡ojalá nunca cambien!

sábado 17 de septiembre de 2011

Pastoral -- Humanos.

 
 
 
Humanos quieren llamarse ellos,
que matan a un ave al volar.
Humanos son los que con sus manos
la vista a un hombre le han de quitar.

Sí, también soy humano, y lo fue mi hermano,
antes y después de morir.
  Pero el odio, por la gente inculcado,
     lo llevó a lo alto y consiguió la paz.

Humanos son los que cavan trincheras,
son los que rompen higueras.
Humanos, humanos son.

viernes 16 de septiembre de 2011

De EREs y ONGs


Hay cosas que no logro entender. Tal vez sea porque estoy vinculado a una ONGD  de voluntarios en la que se trabaja con gran profesionalidad pero sin remuneración, pero no logro entender que grandes ONGs como Intermón o Ayuda en Acción se vean abocadas a un ERE –la primera ya realizada, la segunda caerá en estos días- cuando esto ocurre quiere decir que se ha “Profesionalizado”  en exceso un sector que debe estar encaminado al desarrollo en los llamados países del Sur. Y eso, irremediablemente conlleva, que gran parte de lo recaudado con fines tan loables como ayudar al prójimo acaben sirviendo para sustentar empleos y empleados.

 Y no seré yo el que niegue la necesidad de empleados en las ONGs, pero siempre dentro de un orden. ¿Qué imagen se crea ahora de las ONGs cuando escuchas que Intermón ha despedido a 150 trabajadores y que tiene 150 proyectos abiertos? Personalmente me da bastante que pensar, sobre todo cuando lo comparo con mi propia ONG y veo que tenemos 129 contratados, casi 5000 voluntarios activos y más de 700 proyectos abiertos en todo el mundo.

Algo está fallando en el mundo de la ONG, no es normal que organizaciones en cuya raíz está la solidaridad y el voluntariado terminen actuando como empresas porque ¿cuánto dinero del entregado por los donantes ha ido a proyectos y cuánto al pago de trabajadores? Y lo peor de todo, ¿por qué ahora y no hace un año o dos? Y la respuesta si la tengo más clara: dependencia del dinero público y, por tanto, existencia de esa “afiliación” ideológica con la mano que da de comer.

Y ese es otro gran problema para el mundo de la ONG pero, también, puede suponer una gran alegría. En estos tiempos de crisis, desgraciadamente, la ayuda al Desarrollo ha quedado en un segundo plano ante las acuciantes necesidades de nuestro propio país. Eso está haciendo que muchas ONGs que servían más para lucrar que para ayudar se encuentren sin fondos y, por tanto, terminen por desaparecer. Y también servirá para que otras muchas que nacen de la buena voluntad de las personas y que, por tanto, continuarán su lucha, puedan salir de este periodo con más o menos alegría (porque el desarrollo es llevar alegría y repartirla por el mundo)

Solo queda luchar por demostrar la transparencia de las ONGs y de su labor y explicar que aún somos necesarias y que, con ayuda de todos, lograremos cambiar el mundo.

jueves 15 de septiembre de 2011

De rutinas


El inicio del curso trae cosas buenas y malas. Las buenas es que uno retorna a la rutina y al trabajo, sin síndrome post-vacacional alguno. Pues como dice alguna amiga, mi trabajo no es un trabajo, por la tranquilidad, por el trato de los jefes y de los compañeros y, sobre todo, porque los libros son mi pasión y disfruto con cada nuevo libro que cae en mis manos. Pero hay más cosas con la vuelta al mundo laboral tras dos meses de vacaciones: puedo volver a mi tesis con más tiempo y dedicación (cosas del cambio de horario que me deja las tardes para mí), puedo seguir con mis historias, mis novelas tanto las que verán la luz como las que toman forma en mi mente porque me he dado cuenta que todo lo vivo viendo la posibilidad de transportarlo al papel.

Y eso nos lleva a las cosas malas del inicio de curso, entre ellas haber perdido en la vorágine de mi ordenador las dos historias que venía publicando en el blog y que no volverán a aparecer hasta que no estén completadas de nuevo. Para colmo, paso tardes y noches sentado frente a un folio en blanco que lentamente se llena de letras, de historias y personajes. Navegó con Pedro por el Atlántico; persigo a un asesino en serie con Navarro; me sumerjo en la mitología gaditana; huyo de la guerra con Jazzal en un mundo donde hasta él podría ser un santo varón; hablo con la muerte cada noche para saber quién será el siguiente en dejar esta vida de papel; recuerdo mi pasado para transformarlo en un presente diferente; y, sobre todo, zarpó en La Marabunta en busca de nuevas aventuras por unas Antillas inventadas.  

Quizá, algún día, muchas de esas historias vean la luz en este rincón, por ahora toca adaptarse a una nueva rutina.