lunes 31 de enero de 2011

2045

Vaya por dios, por Zapataro y por todos los sindicalistas del país. Con la nueva ley que han aprobado no se va a jubilar a los 65 nadie. Bueno sí, los políticos, pero yo no. Y después de hacer los cálculos pertinentes he descubierto que tendré que trabajar hasta el 2045 y que aún así no tendré derecho a la pensión máxima. Así que he decidido que tengo que hacerme rico si quiero tener una buena vejez. O una vejez a secas. Estoy pensando diversas posibilidades, lo más sencillo es lograr que me toque la lotería o el Euromillón, pero eso supondría tener que comprar por lo que perderé un dinero que tendré que ahorrar para complementar mi pensión. Así que lo descarto.

Una segunda opción sería convertir a mi muy querido Pedro Cabrón en un Harry Potter adulto y encabronado, pero teniendo en cuenta que mi prosa no es muy allá será más que complicado que la literatura me saque de pobre.

La tercera opción es inventarme una historia increíble y hacerla creíble. No sé, por ejemplo demostrar que soy el hijo secreto de Jesulín y Belén Esteban y que he vuelto del futuro, como Trunks, el hijo de Vegeta y Bulma, pero más cañí y forrarme vendiendo mi historia por esos programas de Tele 5.

Una cuarta opción, creo que la más plausible y sencilla, será atracar un banco. Si no me cogen viviré feliz el resto de mis días, tal vez en Cancún, rodeado de bellezas, o en algún lugar con buena comida. Aunque si me cogen podría acabar en prisión, pero al menos no trabajaría así que creo empezaré a preparar un buen plan para atracar la Caja Aberroes, ¿alguien se apunta?

sábado 29 de enero de 2011

Shuarma-- Un pececito blanco

Lo reconozco, tengo debilidad por las letras de Shuarma (ex líder de Elefantes), sin importar que no tenga una gran voz, nos cuenta cosas con cada palabra.



Desde el momento en que te cae una mentira,
algo se empieza a derrumbar.
Si los castillos todos son de arena fina
se caerán también.

Dejando sólo en tu presencia las ruinas
que creías que nunca iban a ceder.
Y ante tus ojos haciéndose las dormidas, dormirán.

Y dime tu porqué no aprendemos a hablar solamente diciendo la verdad.
Y abriendo los brazos a lo que siento ahora mismo,
sin tener que juzgar si está bien o mal.
Ser capaz de ver que mis hermanos son amigos, no desconfiar.
Mirar con los ojos del espíritu entregado
que te acepta tal como eres de verdad.
Y te repito una vez más
que no hay bien ni hay mal.

Y el río alegre que no sabe de mentiras, nunca se preocupó en juzgar.
El río alegre que no sabe de tus dudas,
no se detendrá.
Y si lo miras verás agua cristalina
que es la misma pero que nunca es igual,
lo mismo el cielo,
lo mismo tu pelo,
lo mismo tu paz.

Y dime tu por qué no aprendemos a hablar
solamente diciendo la verdad.
Y abriendo los brazos a lo que siento ahora mismo
sin tener que juzgar si está bien o mal.
Ser capaz de ver que mis hermanos son amigos, no desconfiar.
Mirar con los ojos del espíritu entregado
que te acepta tal como eres de verdad.
Y te repito una vez más que no hay bien ni hay mal.
Y te repito una vez más que no hay bien ni hay mal.

Un pececito blanco que se va y se va.
Un pececito blanco que se va y se va.
Un pececito blanco que se va y se va.

viernes 28 de enero de 2011

Su mañana es hoy

Comienza febrero y con el la Campaña de Manos Unidas. Este año, bajo el lema SU MAÑANA ES HOY, buscamos terminar con la mortalidad infantil en niños menores de cinco años.

Según UNICEF unos 29000 niños menores de 5 años mueren cada día por causas que podrían evitarse fácilmente, y entre ellas la malnutrición es la principal junto a enfermedades como el SIDA, la tuberculosis o la rubeola. Y la gran mayoría de las muertes podrían evitarse gracias a vacuna, antibióticos, suplementos nutricionales o simples mosquiteras. Pero, sobre todo, ayudando a mejorar las condiciones higiénico-sanitarias de las familias y educando a las madres para prevenir los males que puedan afectar a sus hijos.

Son muchas las personas que ya trabajan en este campo que busca dar hoy un futuro a niños que no lo tienen. Que saben que es ahora cuando debemos luchar por vidas que están predestinadas a la muerte temprana. Entre todos podemos lograr cambiar el mundo, entre todos podemos hacer que su mañana comience hoy.

jueves 27 de enero de 2011

Alfonso XI, el Justiciero

Alfonso XI de Castilla, el Justiciero sube al trono con tan sólo un año de edad tras la muerte de su padre Fernando IV en 1312 y tras imponerse su candidatura al resto de aspirantes. La regencia quedó formada por su abuela Doña María de Molina, Doña Constanza y los infantes don Juan y don Pedro, pero en 1321, al morir todos los regentes, el reino pasa a manos de los infantes don Felipe, don Juan Manuel y don Juan el Tuerto, que se dividieron el reino mientras era saqueado por los moros y nobles levantiscos.

En 1325, con 15 años, Alfonso alcanza la mayoría de edad y accede al trono, consiguiendo contra todo pronóstico, el fortalecimiento del poder real, la resolución de los problemas del estrecho de Gibraltar y la conquista de Algeciras. Nada más asumir el poder regio comenzó un trabajo laborioso en pro del refortalecimiento real dividiendo a sus enemigos. Y no dudando en ejecutar posibles opositores, lo que le valió el sobrenombre de “El justiciero”.

En 1331 se produce un hecho fundamental para el devenir del reino: Alfonso de la Cerda, le rinde homenaje dejando zanjadas sus pretensiones al trono castellano y leonés, lo que permitió al monarca reemprender la conquista de Algeciras. Enfrentándose a Abul-Hasan en una de las grandes batallas navales del siglo, en la que Alfonso obtuvo la ayuda de aragoneses y el musulmán la de los genoveses. Tras la derrota inicial castellana, Alonso Jofre Tenorio logró reponerse obteniendo importantes victorias desde 1340: el Salado el mismo año, Alcalá la Real (tomada el 15 de agosto de 1341), Priego, Carcabuey, Rute y la torre Matrera y finalmente se produce la toma de Algeciras en 1344 tras un largo sitio.

miércoles 26 de enero de 2011

La Feria

Aquel día el Hetero no llegaba y ya comenzábamos a estar hartos de esperarle. Sentados en Candelaría, María no paraba de preguntarme dónde se había metido nuestro amigo.

-Yo qué sé, quilla- le dije- ya sabes como es este. Ayer se fue a la feria de San Fernando, así que se habrá quedado dormido.
-Nos hace quedar para ir a la mierda de concierto de la folclórica esa que sólo le gusta a mi padre y ahora no aparece -María comenzaba a enrojecer por el enfado- ¡Se va a enterar!
-Pues no grites mucho, que ya está ahí -repuso el canijo en una de las pocas frases que le oí en mi vida.

Y era verdad, el Hetero estaba entrando a la plaza por la esquina de la calle Santiago. Su rostro demacrado, el pelo rubio lacio pegado a la cara, el traje de chaqueta polvoriento, los zapatos en la mano y los calcetines gastados nos informaron de que algo pasaba. María, preocupada, se escapó de mis lado para lanzarse sobre su novio.

-¿Que te ha pasado?
-Fui a la feria anoche.
-Son las cinco.
-Se me fue la hora.
-¡Hemos estado esperando para escuchar a la cantante esa y tu no has aparecido!
-Estoy aquí ¿no? y esa es Rocío Jurado.
-Puff... esa le gusta a mi padre.
-Es una diva. Voy a cambiarme y nos vamos.
-Esto, quillo -me daba miedo devolverlos a la realidad-, ¿qué te ha pasado?
-Nada.
-¡Claro!- exclamé mirando su lamentable estado-. Venga, no te hagas de rogar. ¿Que te ha pasado? ¿La noche ha sido loca, julandrón?
-Loquisima- las lágrimas se escaparon por los ojos del Hetero-. Me emborraché sin darme cuenta, se me escapó el rollo que tenía a punto de caramelo, me robaron el dinero y he tenido que venir andando.
-¡Desde San Fernando!- gritamos todos, incluida María que acaba de oír como el Hetero había intentado ponerle los cuernos.
-Desde San Fernando no- dijo el Hetero y todos respiramos aliviados pensando en la caminata que nuestro amigo habría tenido que darse por la carretera hasta allí- desde Puerto Real... que fue dónde me dejaron tirado esos cabrones.

Esos cabrones eran los amigos con los que había acudido aquella noche a la feria y con las que tantas desventuras vivió en años posteriores, pero aquel día, renegó de ellos y dijo que mil veces nos prefería a nosotros que, aún revolcándonos por el suelo de la risa, habíamos llegado en un momento a preocuparnos verdaderamente por él.

Al concierto de Rocío Jurado no llegamos a ir. El padre del Hetero se quedó con las entradas que iba a darle, y el Hetero pasó varias semanas sin poder salir de clase, mientras el Canijo y yo luchábamos por conquistar a una María que nuevamente había sido ultrajada por el siempre encantador Hetero.

martes 25 de enero de 2011

Estilo Cantinflas

Mi abuela estaba siempre riñéndome porque cuando me agabacha el pantalón bajaba más de la cuenta. Me veía con los pantalones caídos, la camisa por fuera, los pelos expresando su libertad de opinión y me soltaba un “niño, pareces Cantiflas, arréglate”. Así que ella, casi sin querer, bautizó antes de su existencia la moda actual de talle excesivamente bajo, pantalón “cagao” por la rodilla y calzoncillo de color a la vista. Incluso ahora tengo alguna amiga a la que, cuando ve como el pintor del grupo se agacha enseñando los Calvin Klein, le sale la vena de maestra y corre a subirle los Levis.

Pero, en el fondo, ambas tienen razón. La moda Cantiflas es absurda. Si a cualquiera de nosotros nos obligarán a ir así no lo haríamos. Y no porque estéticamente sea feo (imagínense la lamentable imagen que podría dar yo) sino porque es incomodo. Les cuento un sucedido ocurrido días atrás (ayer mismo) en esta ciudad de Cádiz en la que tan a menudo llueve últimamente:

Andaba yo por la calle Cervantes, a la altura del ambulatorio de tan nefasto recuerdo para mi dedo gordo, cuando comenzó a llover. Me abroché el chubasquero, me puse la capucha, agaché la cabeza y encogí los hombros, pues todo el mundo sabe que así llueve menos, y continué mi camino hasta toparme con un hombre pato. Entiéndaseme, no era un pato. Era un joven –me siento viejo hoy- de unos 20 años que intentaba correr bajo la lluvia, con los pies muy abiertos, intentando dar grandes pasos que se convertían en una graciosa imitación del andar de la palmípeda ave. Su novia o, quizá, tan solo la chica que le acompañaba, le gritaba que corriera, que se estaban mojando, pero el joven pato era incapaz de avanzar a más velocidad, pues el talle bajísimo de sus pantalones le impedía abrir las piernas lo necesario, de hecho mucho menos de lo mucho menos necesario, dando una impresión tan lamentable que estuve a punto de darle mi chubasquero.

Y es que la moda, además de absurda, siempre fue sufrida. Y más aún el antiguo y ahora moderno estilo cantiflas.

lunes 24 de enero de 2011

Casa muñecas gaditana

Ayer comenzaba la Voz de Cádiz a regalar (vender) la casa de muñecas gaditana. Y allí que fui emocionado, esperando encontrar la casa típica de los mercaderes de Indias: el bajo para los almacenes y el bonito patio con escalera de mármol; entre-suelo más bajo para las oficinas; planta principal con balcones en forma de “buche de paloma” para los habitantes de la casa; y tercera planta más comedida y humilde para el servicio. Por supuesto, con torre mirador de silla. Pero, como los tiempos cambian, pensé que el interior se habría adaptado a la actualidad y que la casita de muñecas tipical gaditanish, estaría subdividida en pisos pequeñitos, de vecinos que se conocen todos. Pero que va.

La casita no tiene torre mirador, ni siquiera una hermosa azotea en la que colocar antenas, piscinas y otros menesteres para la vida diaria del gaditano; tampoco tiene ese patio interior tan propio coronado por una montera de cristal ahumado, con su escalera central majestuosa elevándose hacia la primera planta, pero tiene un patio lateral al aire libre;

Tampoco he encontrado la habitación gadita, normalmente de uno de los hijos, con las paredes cubiertas con la bufanda del Cádiz, algún poster de semana santa y, por supuesto, una colección de cintas de casete con los Cruzados Mágicos, Cowboys de apeseta, Camelot, y toda la colección de Martínez Ares. En su lugar hay un hermoso saloncito con sillas estilo sevillano. Todo muy gaditano.

sábado 22 de enero de 2011

Elefantes - Al olvido

Lo reconozco, canciones como esta me hacen tener debilidad por Elefantes



Hace tiempo que me cuesta hablar,
como un miedo a no saber estar
donde los demás me piden que esté,
miedo no se bien a qué...
Y cada día creo un poco más
que la edad nos va haciendo callar,
ya no digo tonterías por decir,
me asusta lo que creen de mí…
Al olvido,
todo cuanto he aprendido,
si ha de hacerme tanto dañoo
lo que guardo en el cajón,
yo se lo regalo al olvido,
todos y cada momento
que hasta hoy llevaba dentro
no los quiero junto a mí,
se los regalo al olvido.
Creía que hacerse mayor
te otorgaba algo más de control,
por lo menos mi caso no es as?,
hay cosas que aun no se decir.
Y me confunde la gente al pasar.
Pánico a encontrarme a alguien
y tenerme que parar a saludar.
No se me ocurre qué decir.
Al olvido,
todo cuanto he aprendido,
si ha de hacerme tanto da?o
lo que guardo en el cajón,
yo se lo regalo al olvido,
todos y cada momento
que hasta hoy llevaba dentro
no los quiero junto a mí…
Voy a dejarlos aquí
mientras salgo a pasear,
alguien se los llevar?
y así quizás al volver
puede ser que ya no estén aquí...
Y me iré solo por el callejón
escondiéndome de los demás.
Quizás nadie me vea correr…

viernes 21 de enero de 2011

En apoyo de Fernando Santiago

De un tiempo a esta parte me he hecho asiduo al blog de Fernando Santiago, desde hace bastante más lo visitaba. No han sido pocas las veces en las que nos hemos enfrentado por tener opiniones contrarias, eso es lo bueno de la democracia que nos permite hablar como personas. Pero hoy, Fernando ha sufrido un ataque injustificable. Sus opiniones sobre Delphi -muchas de las cuales comparto- le han valido recibir una paliza por parte de un ex-trabajador de la fábrica puertorrealeña. Y eso jamás se puede justificar. Nadie, absolutamente nadie, tiene derecho a tomarse la justicia por su mano, y menos aún enviando a una persona al hospital.

Hoy, los ex-Delphi han perdido la poca razón que les quedaba. Han demostrado, de la mano de este exaltado, que solo saben actuar con violencia -ya lo han demostrado en otras ocasiones- y han dejado claro que aquellos que no estén a su lado en esta guerra por vivir de cursos remunerados pero no de trabajo, son enemigos a los que hay que cazar. 
 
Sé que todos los ex-trabajadores de la empresa no son iguales y esté energúmeno es uno entre muchos, pero mientras los sindicatos y colectivos no condenen estos reiterados ataques, todos ellos son cómplices de la violencia.
 
Hoy, desde aquí, doy todo mi apoyo a Fernando Santiago y le deseo una pronta recuperación. A su agresor, le deseo la mejor de las condenas.


Un año ya. Un año tan largo que, finalmente, se ha hecho corto. Un año de silencio, de ausencia.

miércoles 19 de enero de 2011

Galos

-Maestro- Miguelito desde el final del aula levantaba la mano -maestro.... tengo una duda.
-Dígame ¿qué duda es esa?- preguntó don Javier.
-Es sobre los galos.

Todos, que a esas alturas del curso habíamos aprendido que cualquier pregunta venida de Miguelito podía tener un final inesperado, volvimos la cabeza hasta la última fila.

-Sí. ¿Qué ocurre con los galos?
-Bueno, es que estamos viendo como vivían y eso. Y yo quería saber más, porque a mí los galos me gustan mucho.
-Aja.
-Así que dígame, don Javier ¿estos galos son galos como los de Asterix?

No hubo ni carcajadas. Ni uno solo de los presentes podíamos llegar a imaginar que esa pregunta pudiera realizarse en aquel curso y, mucho menos ante aquel profesor. Las bocas se mantuvieron abiertas, algunos como yo mantuvimos el tipo sin reírnos, esperando la respuesta de un profesor que ya empezaba a mostrar su malestar por ser llamado maestro.

-Dígame, don Javier... ¿son iguales?
-Don Miguel, ¿está usted riéndose de mí? ¿Me está usted preguntando realmente si los galos son galos como los de Asterix?
-Sí, maestro.
-¡Y DESDE CUANDO GOSCINNY APARECE EN LA BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADO PARA EL CURSO!

Y ahí ya no pude más. Comencé a reír a carcajadas junto a mis compañeros, mientras Miguelito nos miraba con cara de no entender porque sus compañeros de primer curso se reían de él. Pero se equivocaba, nos reíamos de la cara de don Javier Lomas, catedrático de Historia Antigua.

martes 18 de enero de 2011

La justicia del garbanzo

Aquel lugar era singular, diferente, distinto. En él podía ocurrir de todo, desde pasarte toda la tarde castigado limpiado platos, a pasar algunos de los momentos más divertidos del curso. Y es que, en un colegio como el nuestro, el comedor era un lugar hogareño, casi familiar, donde todos nos reuníamos para comer y reír libremente. Echar el rato con los compañeros que habían quedado atrás o, como aquel día, realizar experimentos. Porque, esa es otra, la comida de aquel comedor daba para probar muchas teorías como, por ejemplo, la capacidad del tomate frito para mantener unido cierto numero de platos. Hasta 6 llegamos a lograr unir sin necesidad de pegamento.

Pero aquel día nuestros experimentos se dirigieron a otras metas. Más que nada porque andábamos aburridos y algo había que hacer. En Guadalete era obligatorio para todos dejar los platos limpios. No importaba cuantos años tuvieras o cuanto asco te diera la comida, el plato debía quedar reluciente antes de abandonar la mesa. Y cuando tu plato está a rebosar de garbanzos y la hora se echa encima algo hay que hacer. No recuerdo quién propuso la idea, sería el Cabeza, que era de ciencias a aquellas alturas de BUP y que pocas veces tuvo ideas malas, pero lo cierto es que, al igual que los lapices se lanzan al techo, los garbanzos comenzaron a elevarse por el aire hasta quedar pegados en lo alto. Y lo que empezó siendo un garbanzo terminó siendo un plato. Y el nuestro tan limpio que pudimos abandonar la mesa.

Aún no habíamos llegado a la puerta de salida hacia la libertad cuando los gritos llegados del interior del comedor indicaron que algo ocurría: miradita rápida para cerciorarse y....

-Killo ¿qué ha pasado?
-¿Sabes que la física tiene un principio que dice que todo lo que sube baja? -dijo el Cabeza -Pues ha bajado justo sobre la cabeza de Roque
-¡La jodimos!

Pero no. Roque, el matón del colegio en aquel tiempo en COU, nunca supo que fuimos nosotros los que le lanzamos el plato de garbanzos desde el techo del comedor, y eso nos permitió, al menos aquel día, echarnos grandes risas a su costa sin que pudiera vengarse de todo el colegio. Venganza divina, tal vez, por todo lo que nos hizo pasar desde niños.

lunes 17 de enero de 2011

Jazmines

Un joven quemándose a lo bonzo harto de la situación económica de su país ha sido el detonante para una de las mayores revoluciones de los últimos tiempos. La revolución de los jazmines se ha extendido por Túnez. Las ansias de libertad y democracia han terminado reventando una de las dictaduras más estables de África y ahora las miradas se sitúan en los países del entorno. En Argelia el gobierno ha tenido que dar marcha atrás en la subida de precios, en Egipto los conflictos entre cristianos y musulmanes parecen no llegar a su fin. En Libia, Gadafi ha dejado a un lado sus excentricidades para presentarse ante los medios como un líder fuerte pero tolerante; y en Marruecos, simplemente, se ha prohibido cualquier manifestación de apoyo al movimiento democrático de Túnez.

El pueblo ha ganado la calle y la batalla frente a Abidin Ben Ali, que durante 23 años ha dirigido el país con mano firme –dictatorial y represora-. Ahora la pelota está en el tejado de la nueva clase política del país. Los opositores al régimen han tomado ahora el poder, la primera medida ha sido la creación de un gobierno de coalición que permita devolver el orden hasta las primeras elecciones democráticas que vivirá el país. Ahora, toca cuidar al país, protegerlo y ayudarlo en su nuevo camino. Un camino que puede abrir las puertas a los vecinos, pero que también puede provocar que líderes asentados sólidamente en sus tronos deseen intervenir sobre el terrero para secar unos jazmines que comienzan a florecer.

Ojalá, crezcan espectacularmente y la libertad continúe su necesario avance por el mundo.

domingo 16 de enero de 2011

Don Juan

-No debes ir- gritó el ama –Yo soy la jefa de la casa, si el rey requiere que se limpien sus estancias seré yo vaya.
-No ha solicitado limpieza alguna- repuso Miguel, que miraba orgulloso a su hermana- ¡Quiere que vaya María!

La joven se estaba recogiendo el cabello, trenzándose el pelo a la moda de las damas que había podido observar en las audiencias reales. Se había vestido con un viejo vestido de satén negro, con un gran escote que dejaba entrever sus hombros al desnudo y dejaba entrever sus pequeños senos. Un lazo blanco remarcaba las leves curvas de su cuerpo. El ama la observó con odio: la tez blanca de la chica contrastaba con su negro pelo y con el oscuro le daba un aurea casi mágico creando una belleza inocente, sensual y prohibida a su vez. Una belleza que hacía mucho que ella había perdido, si que algún día la había tenido y que ahora, en manos de María podía convertirse en una poderosa herramienta para salir de la pobreza.

María se miró en el viejo espejo que adornaba la entrada a las cocinas y suspiró sorprendida de su propio reflejo. Las jóvenes sirvientas comentaban su hermosura y Ana, su amiga, corrió a adornarle el pelo con unas pequeñas flores azules. María, se recreó en su propia imagen, tocó la mano de su amiga, y se dirigió a los aposentos del rey. Don Felipe le esperaba sentado en una pequeña silla de la sala intermedia, miraba por la ventaba, hacia las lomas de San Lorenzo. María se detuvo en el centro de la sala, con la cabeza gacha y en silencio espero a que el rey se dirigiera a ella.

-Habéis venido.
-Vos lo mandasteis, majestad.
-Aún así, habéis venido, lo que demuestra gran valor por vuestra parte- repuso el rey mirándola por primera vez- o muy poca inteligencia.
-Ni uno ni otro, mi señor. ¿Qué valor muestro acudiendo a la llamada del dueño del mundo?¿Que inteligencia mostraría negándome a complacer vuestros deseos? Arrojo demostraría –continuó María- si me atreviese a dirigir a su majestad aquellos miedos que me acongojan.
-¿Y cuáles son esos miedos?–rey señaló una silla, indicando con su gesto que la joven tenía permiso para sentarse.
-Vuestro hermano es mi mayor sufrimiento. Su alteza don Juan siempre se preocupó por nosotros. Desde que nos recogiese a la salida de la villa, nuestra vida cambió. El infante empujó a mi hermano a estudiar, le forzó en las letras y en los números, y le favoreció con la entrada en el seminario menor. Y también se preocupó de mi formación. Cada día que pasaba en palacio acudía a mi lado y me hablaba de la Biblia, de Dios, de las Españas, del Imperio de su majestad, de las estrellas. Pero desde que desapareció- las lágrimas se derramaron por sus mejillas- todo cambió. Mi señor, no me importa limpiar los suelos hasta perder la piel de las rodillas –se ruborizó al decirlas palabras y ver la sonrisa del rey-. Majestad, yo tan solo deseo que su hermano esté bien, que las nuevas sobre él lleguen cuanto antes.

El rey se levantó y se acercó hasta ella. Acarició suavemente el rostro de María, secándole las lágrimas antes de volver a dirigir su mirada a la sierra. La joven se quedó sentada, sollozando hasta que el rey abandonó la estancia.

miércoles 12 de enero de 2011

Vargas Llosa, el escritor bajo sospecha

Sobre el escritor peruano, Premio Nobel de Literatura 2010, pende la vieja espada de Damocles; Vargas Llosa podría perder el Nobel por contratar mano de obra anónima para escribir sus libros. La Academia sueca lo habría anunciado el martes. El asunto se maneja con la más absoluta discreción, pero algunos detalles han atravesado la impermeabilidad de las telas del secreto procedimiento de investigación que al parecer efectúa el ministerio público del reino escandinavo.
Hace un tiempo el colega y conciudadano de Mario Vargas, Jayme Bayly, sostuvo en una revista colombiana que el Nobel era un tipo de "mala entraña"; no fue la única manera en que lo calificó; dijo además que era un matón de las letras. Fiel a la imagen que ha sabido cultivar, Bayly agregó que en su listado de "cabrones" él mismo merecía un sitio.


La cosa no pasó a mayores: otra "boutade" de Jaime, pensaron los humoristas y reprocharon los serios, pocos, que en el mundo cultural van quedando. Hoy, sin embargo, las opiniones de Bayly podrían merecer otra escucha y, consecuentemente, una perspectiva diferente para el análisis.
El informe que circula por la red en el sentido de que la Academia de Estocolmo investiga al último Nobel de Literatura por fraude no ha podido ser confirmado —al menos en esta redacción— por fuentes oficiales. Los trascendidos señalan que Vargas contrata a escritores, que permanecen en el anonimato a la hora de establecer autorías sobre los materiales con los que escribe —o ha escrito— algunas de sus obras. Otras fuente oficiosas apuntan directamente a la contratación de "negros" (por lo general escritores jovenes o periodistas) para la redacción de parte de los libros que firma.
Una de las personas señaladas entre los "ayudantes" de Mario Vargas es el hermano de Genoveva Casanova, pareja de de su hijo Gonzalo, que alguna vez se emparentó por matrimonio con la alta aristocracia española, del que se sospecha puede ser algo más que un colaborador de Vargas en su novela El sueño del celta, recientemente publicada. El rumor dice que doña Genoveva ya fue invitada por la Academia para charlar sobre algunos giros idiomáticos de la obra en cuestión, que provendrían del elegante suburbio mexicano donde ella y su hermano se criaron. El sueño del celta se convierte lentamente en "best seller".

Puede comprenderse que la nuera querendona y su hermano ayudaran al escritor con ciertas particularidades exigidas por el trabajo literario; lo que pone sobre ascuas a los académicos —y al ministerio público del Reino de las Tres Coronas— es que comienzan a salir a la luz otras eventuales contrataciones de Vargas: de españoles, bolivianos, chilenos, peruanos y alemanes; uno de los españoles ya tiene antecedentes en la materia: ayudó a la escritora Ana Rosa Quintana a completar Sabor a hiel, novela que debió ser retirada de los estantes por la editorial Planeta al destaparse que era plagio en el 2000.
Se hace difícil creer que un escritor del prestigio y peso de Vargas Llosa se rebaje a semejantes artilugios, en especial considerando que desde su cambio político adoptó una rígida postura ética desde una posición intelectual que parece mirar, no a sus paisanos, sino a todo el continente latinoamericano y caribeño, desde la inmarcesible altura de los elegidos por los dioses. Se comprende sin dificultad —e incluso se aplaude— que un joven escritor tome elementos, por ejemplo, de Jean-Paul Sartre para sus primeros relatos o que su Guerra del fin del mundo recuerde, y no vagamente, a Guimaraes Rosa; pero lo otro, lo que sacude y consterna, envilece y entristece a la cultura continental es realmente demasiado.
Según el periódico Diario de Burgos, Sven Eriksson —del omité electivo de la Fundación Nobel— dijo: "Es aún prematuro hacer valoraciones sobre este asunto (…) Creo que hay que dejar trabajar a la policía". La policía porque —al parecer, de acuerdo con los rumores noticiosos que cruzan la red— se habría interceptado un correo electrónico de Mario Vargas dirigido a uno de sus redactores clandestinos en que hace mención al contenido de un relato de corte anarquista de principios del siglo XX.
El mismo periódico precisa —según correos que nos han llegado de fuentes confiables— que Vargas Llosa, por ahora inubicable para la prensa, ha recurrido por asesoría a un prestigioso estudio jurídico madrileño, el fundado por el abogado penalista José María Stampa Braun —fallecido en 2003 y ahora en manos de sus herederos y asociados”

(LEIDO EN LA "HISTORIA DEL DÍA")

Hay que ser CABRÓN, así en mayúscula y sin suavizarlo. Pero también hay que ser muy bueno para conseguir que una historia como la lanzada por Javier M. Faya haya calado tan hondo en la red. Cierto que la noticia tenía enjundia para eso y mucho más: Vargas Llosa podría perder el Nobel por haber usado “negros” para escribir sus novelas desde los primeros cuentos que escribiese allá por mediados del siglo XX. La noticia se ha extendido como la pólvora y muchos –en España y fuera- han caído en este experimento periodístico con tintes de inocentada, la noticia ha saltado a los medios pro-chavistas y pro-castristas y el ataque se ha extendido. Algunos periodistas, incluso, han ampliado datos sobre la investigación inicial de Faya. Y el experimento demuestra dos cosas: 
1º.- cualquier cosa publicada en la red se acepta como real, sin importar el origen ni las fuentes ni, tan siquiera, la verosimilitud de la noticia. 
2º.- El periodismo actual peca del uso de google.


Pero lo cierto es que al más puro estilo de la Guerra de los Mundos, Faya se ha convertido en un Orson Welles de la red extendiendo una falsa noticia que, supongo, a Vargas Llosa no le habrá hecho mucha gracia. A mí, al menos, me dejó bastante mal hasta que un par de datos (exclusiva dada al Diario de Burgos, participación del “negro” –literario- de Ana Rosa Quintana) me pusieron sobre la verdad: Faya la había colado por la escuadra y muchos blogueros como Rivera Westerberg (autor del artículo que han podido leer)  han tragado e, incluso, ampliado datos en esta completa mentira que la red ha convertido en verdad.

Así que amigo Javier: ENHORABUENA.

martes 11 de enero de 2011

Nueva Cádiz: primera ciudad de sur América

En el año de 1500 un grupo de aventureros castellanos se estableció en la isla caribeña de Cubagua, en la actual Venezuela. Hombres que buscaban en aquellas aguas las preciadas gemas de nácar que habían descubierto en las vestimentas indígenas. Solo dos años después eran más de 50 los hombres que se dedicaban a la búsqueda de riquezas en la zona. Y cada año aumentaban hasta que, en 1520 la población indígena se levantó en armas y obligó a los castellanos a abandonar el asentamiento durante 6 años. En 1526 la isla volvió a ocuparse fundándose la Villa de Santiago de Cubagua, pero solo dos años después, y sin que el nombre hubiera llegado a usarse, Carlos V le otorgó el rango de ciudad, dotando a la ciudad de escudo de armas y, por cédula del 13 de septiembre, dándole el nombre de Nueva Cádiz, convirtiéndose en la primera ciudad fundada por los españoles en sur América. 

Las riquezas de la ciudad se basaron en las pesquerías de perla y, según los datos, los ingresos que eprcibía  la corona podían equipararse, en su época de más esplendor, a los recibidos por el oro peruano. Pero la suerte siempre fue esquiva con Nueva Cádiz, y en 1541 la isla fue nuevamente abandonada. Parece que un terremoto y un huracán acabaron con gran parte de la población indígena y de esclavos africanos y, sobre todo, motivo la destrucción de los ostrales. Según la leyenda, el terremoto y el posterior maremoto, hundieron la mitad de la ciudad bajo las aguas dónde aún hoy se esconde a los arqueólogos.
También allí se levantó la primera iglesia católica, la de Nuestra Señora de la Concepción que desde 2007 ha vuelto a la luz, junto a otros restos arqueológicos de este importante enclave histórico como son el ayuntamiento, el cementerio, la iglesia mayor de Santiago, el Convento de San Francisco, cuatro calles y dos avenidas. Curiosamente un huracán enterró a la ciudad y las fuertes lluvias de 1999, que arrasaron algunas zonas vecinas, limpiaron los lodos que cubrían la ciudad permitiéndonos conocer parte de la primera ciudad indiana de sur América.

lunes 10 de enero de 2011

Despropositos

Hoy no escribo, estoy con el síndrome post-vacacional y no tengo ganas de nada y es que sólo pensar que estamos a primeros de año y que toca ser serio con los propósitos de Nochevieja me pongo malo. ¿No me creen? Pues tengo varios propósitos cada cual peor que el anterior:

El primero de ellos es perder peso, propósito casi obligado desde que tengo uso de razón pero que este año he de tomarme más en serio. Y eso conlleva comer menos, no ir a tanta cena con los amigos, hacer algo de ejercicio y convertirme en un sieso muerto de hambre. Pequeños sacrificios que todos debemos hacer: yo pasar hambre; mis amigos no contar con mi divina y oronda presencia en los fastos puntuales; y mis opositores –me niego a tener enemigos que no sean archienemigos- soportar lo peor de mi: ironía, sarcasmos o simples directas con modos poco apropiados para mi persona.

El segundo es recuperar la locura de mis letras y, con ello, mi divinidad. Y es que últimamente ando de capa caída. No es que este deprimido ni nada de eso, es más, soy ciertamente petrarquista, pero eso forma parte de mi propio humor. Pero es que es este, precisamente, el que me ha abandonado.

El tercero es reservar algo de tiempo para mí. Reposar la semana, si quieren, pues el ritmo de este último año no ha sido del todo correcto y al final, había días, que no podía con mi propio cuerpo o que tenía que dejar de lado compromisos que para mí eran muy importantes (como ver a los amigos)

El cuarto se enfrenta al tercero, pero es necesario: ponerme las pilas con mi tesis doctoral. Va siendo hora de llegar al final con ella y espero que la decisión tomada a finales del 2010 de buscar un co-director de tesis que saque el látigo de vez en cuando y me quite parte de ese tiempo que añoro para mí sea acertada.

El quinto es viajar, Nueva York sigue llamándome y espero que el tiempo y el dinero acompañen, pero sino siempre me quedará Carcassone, que tiene menos glamour que París pero no puedo dejar de visitar.

El sexto es meter la pata, al menos, una vez al mes, que eso le da vidilla a una vida que se carga de rutina. Esa rutina que necesito y aprecio pero, de vez en cuando, me saca de quicio.

Y el séptimo y último, no cumplir nada de lo anterior y dejar que la vida me lleve por los caminos que desee, que me sorprenda en cada esquina, en cada recodo. Que me permita disfrutar con alegría casi infantil ante lo desconocido, ante lo que viene. El pasado 2010 tuvo muchos de esos recodos y el global fue bastante positivo para mí, esperemos que este año también sea igual.

Como les decía, son tan duros estos propósitos que comencé proponiéndome no escribir y, al final, cumpliendo el séptimo propósito, dejé que mis dedos guiaran mis palabras.

domingo 9 de enero de 2011

Don Juan

Siguió limpiando el suelo de la antesala, avanzando lentamente hasta la pequeña puerta que daba acceso a las habitaciones privadas del rey. Se detuvo pues no estaba segura de lo que iba a hacer. Se quedó quieta ante la entrada, las manos le temblaban y el frío le recorrió la espalda. El hombre que se encontraba tras la puerta era mucho más que un hombre. Él dirigía el mundo, él era el dueño del mundo. Pero debía enfrentarse a él. Empujó la puerta y se adentró en la habitación cautelosa. El rey se encontraba sentando en una pequeña mesa, junto a la capilla, con la mirada fija en los libros que tenía sobre el escritorio. El tic-tac del reloj rompía el silencio y los pasos de María resonaron en la habitación como los cañones en el campo de batalla.

-¿Cómo osáis molestarme en mi descanso?-la voz del rey sobresaltó a la joven.
-Mi señor, la ama me ha ordenado limpiar la estancia- mintió- no sabía que su majestad….
-¡Iros!
-Mi señor, permítame preguntarle por…
-¿Preguntarme, decís?- el rey se levantó y caminó hasta la joven, que apretaba el traje entre sus manos sin apartar la mirada del suelo –Preguntad.
-Mi señor, su hermano… hay nuevas sobre el infante D. Juan
-No las hay y ahora seré yo quien pregunte ¿Por qué deseáis conocer nuevas sobre Juan?
-Don Juan siempre fue bueno conmigo, mi señor. Desde que me recogiese a las puertas de la Corte, muriendo en el camino junto a mi hermano Miguel, Don Juan siempre ha tenido a bien protegerme.
-¿Así que sois vos?- el rey levantó la cara de la joven, observando su rostro- He oído hablar de la amante niña de mi hermano, pero no pensé que fuera una simple criada. Y además extremadamente fea. Aún así, mi hermano se encaprichó de vos ¿Qué le disteis?
-Mi señor, yo no- las palabras se entrecortaban en sus labios y el color ruborizó sus mejillas- Yo jamás. Mi señor, no, no yo jamás.
-Todas dicen que no y al final todas son iguales. Putas creadas por el diablo para hacer caer a los hombres en el pecado. O brujas que aspiran a fornicar con diablos.

María se echó a llorar ante las duras palabras del rey, apretó con más fuerza el traje y dio un paso atrás, deseando echar a correr y escapar de aquel lugar.

-Vos sois puta o bruja, sacadme de mi duda ¿qué sois?
María levantó la mirada una sola vez, dejando que las lágrimas corrieran por sus mejillas. Miró directamente al rey, sonrió nerviosa y, sin saber cómo, exclamó:

-Tendréis que descubrirlo vos mismo.

El rey avanzó hasta ella, la tomó por los hombros y le miró a los ojos. Buscó en ellos la razón por la que su hermano la había protegido y creyó encontrarla.

-Lo descubriré. Ahora iros, y volved mañana.

sábado 8 de enero de 2011

miércoles 5 de enero de 2011

Día de Reyes

Este año he decidido que hoy, día previo la día de Reyes, no voy a escribir sobre los Magos de Oriente. Y es que, por alguna razón que no llego a comprender del todo, es precisamente este día en el que mis escritos se vuelven más melancólicos. Tal vez la razón sea que este día marca el fin de la inocencia, de la niñez. Cuando el niño deja de creer en los Reyes, cuando pierde la creencia en la magia, cuando la ilusión se deshace con la realidad, ese momento se marca con el día de Reyes. En los rostros infantiles ves aún curiosidad, asombro, ilusión ante la presencia de sus majestades. En los ojos de aquellos que ya han perdido el toque mágico, ves indiferencia.

Yo sigo creyendo en la magia, en lo que no puede ni debe ser entendido, en dragones y hadas buenas, en malvadas brujas y enanitos de cuentos. Creo en la fantasía y en la leyenda. Aún sabiendo que no son reales. Aún sabiendo que no soy un niño. Aún habiendo perdido la inocencia me aferró a esas creencias para seguir pensando que las personas son buenas, inocentes como un niño ante los pajes reales que vigilan sus actos año a año.

Por eso, ahora que la infancia se pierde cada vez antes, no quiero escribir en Reyes, pues la melancolía por lo perdido acaba superando a la alegría por lo que vendrá

martes 4 de enero de 2011

José "el boquiabierto", patrón de los estudiantes

José nació en Cupertino (Italia) en 1603 y pronto pareció mostrar cierto retraso, ganándose el apodo del “boquiabierto” porque se quedaba callado, en silencio, mirando a la nada y sin mostrar sentimiento alguno. Podían pegarle, golpearle con un palo o gritarle que él seguía en el séptimo cielo. Intentaba estudiar, pero no lograba concentrarse. Intentaba aprender un oficio, pero su inutilidad hacía imposible que lograse terminar trabajo alguno. Con 17 años, un piadoso José pidió entrar a un convento fraciscano y al ser rechazado, acudió a los capuchinos, que lo aceptaron como hermano lego, pero su inutilidad era tal que no se le permitió continuar. Intentó volver a su casa, pero su madre le repudió por sus rarezas y su incapacidad para todo menos para el rezo pidiéndole a un familiar que admitiesen al joven como sirviente en un convento franciscano.

Y, de pronto, todo cambió. Comenzó a trabajar en las cabellerizas y ningún trabajo se le escapaba, realizando con destreza todo aquello que se le ordenaba. Además, su paciencia y humildad llamó la atención de los padres superiores que le invitaron a prepararse para entrar en la orden. Pero la inutilidad de José volvió a salir a la luz y ante los exámenes sólo era capaz de explicar una frase: "Bendito el fruto de tu vientre Jesús", pero llegado al examen, el examinador abrió el Evangelio y esa fue la frase marcada para explicar.

Llegado el momento definitivo, José sabía que sería incapaz de aprobar, pues no había logrado concentrarse en el estudio de las materias teologales. Pero nuevamente se obró el milagro y el examinador, viendo el nivel mostrado por los primeros novicios –o quizá harto de escuchar lo mismo- decidió que todos estaban preparados para ser ordenados y entre ellos José.

Desde ese momento, el “boquiabierto” comenzó a mostrar signos de haber sido tocado por la mano de Dios. No pocas veces levitó, en ocasiones frente a importantes personalidades, y muchas más entró en éxtasis, realizaba curaciones y cualquier cosa que le pedía a Dios se cumplía. Se dice que pocos santos han llegado a realizar tantos milagros como José de Cupertino el “boquiabierto”. Tantos que sus superiores ordenaron que no volviese a decir misa publica ni a estar entre las gentes, pues temían que muchos comenzaran a adorarle. Incluso, llegando ya su muerte y tras haber visitado a Urbano VIII –que ratificó la realidad de sus milagros-, tuvo que peregrinar de convento en convento, pues eran muchos los que acudían en su búsqueda.

Falleció en 1663 y fue canonizado por el papa Clemente XIII (16 Julio de 1767). Hoy su festividad se celebra el 18 de septiembre y por su suerte en los exámenes es conocido como el patrón de los estudiantes.

lunes 3 de enero de 2011

Oscuro, casi negro

A veces creo que el mundo está loco, que carecen de sentido muchas cosas y que la sociedad ha perdido el norte. Y, lo que es peor aún, nos acostumbramos a ellos. Y eso me da más miedo. Mucho más. Tanto que, a veces, me sorprendo a mi mismo viendo como normal algo que no lo es. Y eso me pasó hace un par de días, en casa de unos amigos viendo un programa de reporteros callejeros sobre el absentismo escolar. La reportera acompañaba a un policía que iba describiéndole los casos con los que se encontraban. Hasta que se topó con un chico joven, lleno de tatuajes, y le preguntó que hacía en la calle.

-Ya me han soltado- respondió el chico.
-¿Dónde estabas?- preguntó la periodista
-He estado en prisión por robo con arma y por violencia- vuelve a responder con tono chulesco- pero ya estoy bien.

El policía corrobora la historia del joven. Le han detenido muchas veces por pequeños hurtos y que al final lo habían encerrado por un robo cometido con violencia.

-Pero ya está mejor –dice el policía- ha madurado. Tiene 19 años y está esperando a su segundo hijo.

¡Y ESO ES MADURAR! Hemos perdido el norte cuando un chico de 19 años, recién salido de la cárcel, esperando su segundo hijo sea un ejemplo de madurez. Cuando un policía, ya curtido en estas lides, vea que ese chico, con todo esos condicionantes sea ejemplo de madurez.

Será que yo vivo en una burbuja, pero esto no es normal y el futuro lo veo oscuro, demasiado.

domingo 2 de enero de 2011

Don Juan

María estaba arrodillada en un rincón de la sala, limpiando el suelo con ayuda de su hermano.

-María- preguntó el chico- ¿qué haremos si don Juan no vuelve?
-Volverá.
-Pero, María, ¿y si no vuelve? El rey no nos conoce y en las cocinas ya han comenzado a…

Guardó silencio, no quería decirle a su hermana que habían comenzado a tratarlo cada vez peor. El ama le había enviado a las porquerizas a limpiar y en los últimos días su ración de comida iba en descenso. Las bromas sobre los dos hermanos aumentaban y los castigos se endurecían. María miró a su hermano, sabiendo que el chico tenía miedo a volver a la calle. Pero eso no ocurriría, esa decisión ya la había tomado. Haría lo que estuviese en su mano para lograr el favor del rey. Y su hermano tenía razón, don Felipe tenía cosas más importantes de las que ocuparse que de la vida de dos de sus siervos más pobres. Y aun así estaba segura de haber encontrado la forma de llamar su atención.

-María- susurró Miguel- el ama.
-¿Qué haces aquí?- la mujer, de unos sesenta años, vestida con un traje negro abotonado hasta el cuello golpeó a Miguel con la mano abierta- ¿Acaso te he dado permiso para ayudar a ésta?

Miguel negó con la cabeza, y se retiró lentamente hacía uno de los tapices que ocultaban las puertas de acceso a la zona del servicio. María, observó con odio al ama, se recogió el vestido sobre la espalda y continuó arrodillada frotando el suelo de piedra con unos sucios trapos que mojaba en una palangana de metal.

-Ya no está tu príncipe para protegerte- dijo el ama escupiéndole al rostro- Ahora no hay nada que me impida torturarte como una cualquiera como tu merece.
-No he hecho nada malo- repuso María -¿Qué derecho tienes a castigarme?
-¡Todo el derecho!- gritó tirándole del negro cabello que la chica recogía en un moño hasta deshacérselo- ¡eres una guarra! Todos sabemos cómo has logrado los favores del joven infante. Pero don Juan ya no está aquí para cuidarte, ahora soy yo quien se hace cargo de ti. Y me cobrare todo este tiempo en el que he tenido que mimarte, ahora, princesita, se tratará como debes.

Golpeó el cubo, que chocó contra la piedra dejando escapar toda el agua. María se mordió el labio. Deseaba gritarle, deseaba defenderse, pero sabía que no era el momento, que no era el lugar. “Me vengare”, se juró, “algún día el ama tendrá que tratarme con respeto. Algún día me pedirá clemencia, pero no hoy”

Unos pasos resonaron por el pasillo de piedra, y la voz cansada del rey se dejó escuchar sobre el silencio mientras el ama corría a esconderse tras el tapiz. María quedó en el pasillo, de rodillas, con el pelo suelto cubriéndole el cuello desnudo y la falda empapada por el agua derramada. El rey la miró y, por un instante, María creyó ver una sonrisa antes de continuar su camino.

sábado 1 de enero de 2011

Feliz Inicio de Curso

Hoy es Año Nuevo en nuestro occidente cristiano, que no en el resto del mundo. Pues, como otras muchas cosas, el Año Nuevo no es más que un acuerdo social nacido hace ya más de 2000 años. Para ser precisos, desde los años 40 a. C. cuando Julio Cesar decidió modificar el calendario romano para vincularlo al curso político y no a los ciclos agrícolas (hasta ese momento el año comenzaba en marzo con el inicio de las cosechas). Pero tampoco entonces fue el 31 de diciembre, sino el mes onceavo de un año que aún seguía el calendario lunar. No sería hasta Gregorio el Magno y su reforma cuando el fin de año (católico occidental) se situase definitivamente el 31 de diciembre dotando la fecha, además, de simbolismo religioso al aceptarse que fue en ese día en el que Jesucristo fue circuncidado y recibió el nombre de Enmanuel (el salvador, el que viene a salvar)

La tradición ha hecho que la celebración se extienda a todo el mundo occidental, pero no es el único fin de año, los hindúes celebran el diwali (el año pasado tuve la suerte de vivirlo) en noviembre, los chinos lo celebran entre el 21 de enero y el 21 de febrero, dependiendo del año. El pueblo judío lo celebra en septiembre, y así cada cultura tiene sus propias tradiciones, pero como otras muchas veces somos tan europeístas y egocentristas que creemos que lo nuestro es lo único.

Así que hoy, en mi vena más racional les deseo un buen año político, esperando de todo corazón que nuestros políticos aprendan la sana costumbre de renunciar al poder.