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El ambigú

Ayer (¡ahora mismo!) un comentario me recordaba uno de esos programas que, también por culpa de un hermano mayor demasiado dado a la música "diferente" (lease musica no comercial), acabé escuchando. Realmente no con él, sino en la biblioteca, entre libros y cuando los investigadores no venían o se iban. Una buena forma de pasar las últimas horas, hasta que hace algo más de un año RNE decidió que el programa no interesaba, que el presentador Diego Manrique era demasiado viejo, o vaya usted a saber qué. A

Así que hoy, que ando un poco desganado por muchos motivos, traigo el recuerdo del disco perdido de Neil Young, que me ha recordado Pedro en su comentario, y lo comparto con todos ustedes, recordando un pasado reciente que ¡maldita sea mi estampa! comienza a hacerse melancolico.




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Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
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Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

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Por eso, este año, decidí que solo saldría en carnavales si el trabajo me empujaba a ello. Pero el d…