El Cádiz bizantino

Por esta tierra nuestra han pasado multitud de culturas, tantas que nosotros mismos somos reflejo de mestizaje y tolerancia. Pero lo que quizá menos gente sepa es que, tras la marcha de los romanos y la llegada de los visigodos a la actual provincia de Cádiz, y antes de que los musulmanes la convirtieran en la Cora de Sidonia. Durante un breve periodo de tiempo parte de la vieja Betica (controlada por el rebelde Atanagildo) se convirtió en Spania, marca militar encomendada a un dux que controlaba militarmente la zona para Constantinopla. Es posible que muchos nobles, sobre todo urbanos, vieran en la ocupación bizantina una forma de recuperar el antiguo poder ejercido durante el Imperio Romano, no en vano la conquista bizantina del Occidente se enmarcaba en la Renovatio Imperio que buscaba restablecer el poder de Roma, ahora con capital en Constantinopla. 

La vieja oligarquía hispanorromana fue la causante del interes tardio del emperador bizantino por la Península. Ante la inestabilidad y las continuas guerras civiles, los antiguos sustentadores del poder político y economico intentaron recuperar su privilegiada situación y encontraron la forma de hacerlo con la entrada de las tropas bizantinas. Y, pese a que el comercio entre Oriente y Occidente se recuperó -si bien nunca llegó a sus niveles previos-, la belicosidad motivó que la capitalidad de la zona se trasladase de una Gades ruinosa a la emergente Asido. La actual Medina Sidonia se convertía se había convertido en uno de los enclaves defensivos más importantes del sur peninsular manteniéndose bajo mando bizantino hasta el año 571, fecha en la que Leovigildo toma la ciudad aprovechando la caída de la noche. Aunque algunos autores  retrasan el control real de la zona hasta el 578 cuando el rey logra pacificar una extensa parte de su reino, en continua expansión.

Si bien la ocupación goda se hará efectiva desde ese momento parece ser que muchas de las ciudades costeras y puede que entre ellas Cádiz, se mantienen bajo poder bizantino gracias a la presión de los pocos mercaderes que aún se asentaban en la ciudades en esos momentos iniciales del Medievo. Comerciantes que veían en la alianza con Constantinopla la mejor manera de mantener su status y la defensa de las viejas rutas comerciales que acabaran desapareciendo para reaparecer en la Baja Edad Media.

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