De deseos post-morten

Últimamente me ronda la muerte y son muchos los indicios que lo muestran. El otro día me saltó por casualidad el Requiem de Dvorak, que no por menos conocido que el de Mozar es menos bueno. Hace dos días una amiga explicaba en su blog su encuentro con un cortejo funebre inglés con sus caballos negros y su carruaje acristalado; y ayer otra se quejaba de las llamadas a difunto desde una iglesia cercana. Y yo, que a estas alturas de mi vida empiezo a mirar el futuro sabiendo que la muerte está por llegar, no he podido más que leer las señales y aprovechar para hacer testamento vital, dejando escritas aquellas cosas que deseo ocurran el día en que la señora de la guadaña venga a recogerme:

1º.- La muerte no es triste, no es más que otro paso en el camino, la meta que ansiamos desde que comenzamos esta carrrera que es la vida. Así que nada de llantos, excepto por la más que sentida perdida de mi esencia: la grasa.

2º.- Como no es triste, el entierro ha de ser una fiesta. Nada de payasos, aunque de esos seguro que irá alguno, pero haganlo festivo, que siempre es más divertido hablar del final de la vida con una sonrisa en los labios y mucho humor negro en el aire.

3º.- Como no tengo abuela desde hace años, con que me alabe yo sólo hay suficiente. Aprovechad para despellejarme y sacar todos los defectos que dicen que tengo (mentira todos, por supuesto, yo soy perfecto).

4º.- Nunca me gustaron las masificaciones, me agobia estar rodeado de gente que no conzoco, así que nada de entierros multitudinarios cargados de plañideras, coches de caballos. No digo nada del paseopor la Caleta.

5º.- Como me da que no me caso, quiero mi foto de rigor debajo del ficus de la Alameda. De esas decimononicas que parece que el muerto (yo) está vivo.

6º.- Tengo alma de caballero medieval, espero que erijan una capilla a mi defunción en la Iglesia de Santa Cruz, con una escultura de busto redondo que refleje a la perfección la grandiosidad de mi persona. 

7º.- Y último, que me entierren con mi espada y mi caballo, y en caso de no tener esto último, que lo metan de peluche.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Nihil cognitum quin praevolitum

Héroes gaditanos: Diego Fernández de Herrera