Santa Dimpna y San Gereberto, mártires


Cuando la madre de la princesa Dimpna murió en el 635, su padre perdió la cabeza por la tristeza. Los súbditos del reino estaban preocupados por la salud mental del rey irlandés y le recomendaron que volviera a contraer matrimonio, pero ninguna mujer igualaba en belleza a la difunta esposa. Tanto preocupaba el estado del rey, que uno de los consejeros le recomendó que contrajese nupcias con su propia hija, Dimpna, pues era ella la única que igualaba en belleza a su madre y, además, su parecido era asombroso. El rey se negó, pero el tiempo pasaba y la locura nublaba su mente y, finalmente, aceptó la propuesta, al igual que sus súbditos paganos pero no así los cristianos. Dimpta, por su parte, se mantuvo firme en su negativa, pues como cristiana no aceptaba tales actitudes y espetó a su padre que respetase su fe y sus convicciones.

El rey trato de convencerla, con regalos y halagos y al ver que no daba resultado, la amenzó. Dimpna acudió en busca de la ayuda de Gereberto, su sacerdote, que le aconsejó alejarse de su padre todo cuanto pudiese y que huyese del palacio. Juntos marcharon de Irlanda y cruzaron el mar hasta Bélgica, asentándose en el pueblo de Gheel. Pero el rey ordenó que la buscasen y cuando los encontraron volvió a solicitarle que se casará con él. Pero ella se negó, pues la propuesta ofendía a Dios y, además, anunció había hecho voto de virginidad. 

El rey viendo que Gereberto era quien daba fuerzas a su hija, y en su locura por contraer matrimonio con su Dimpna, ordenó matar al sacerdote. Pero eso no cambió la fortaleza de la hermosa princiresa que se mantuvo firme en sus convicciones. El rey, enfurecido, ordenó a los soldados que la matasen, pero estos se negaron pues conocían y apreciaban a la joven, y veían la locura de su padre. Ante la negativa de  sus hombres el rey, totalmente fuera de sí, sacó su arma y cortó la cabeza de su propia hija, que a los 15 años moría virgen y virtuosa.

En el siglo XIII sus cuerpos fueron descubiertos cerca de Gheel y, desde entonces, las reliquias de la santa realizaron muchos milagros, sanando enfermos mentales y epilepticos, tal vez en un intento de curar las heridas de su propio padre. Desde entonces, Dimpta y Gereberto son patrones de los enfermos mentales y su festividad se celebra el 15 de mayo.

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