De caraduras y plagiadores

Alucinando, y también bastante molesto, porque uno acepta que la gente use información de uno, que aparezcan historias contadas en otros lugares, pero al menos algo de decencia, y Eduardo Arboleda no parece tenerla. Lo más curioso es que el autor de El Trote de la Culebra dice de si mismo que es antropologo y que todo lo que publica "Todos los artículos y escritos de este blog forman parte inherente de la investigación. Utilidad y difusión libre", por supesto, no son suyos ¡no van a ser libres!

En fin, que cada cual aguante su vela, yo estudiaré que medidas tomas, entre ellas presentar queja a la plataforma que le da cobijo. ¿No me creen? Lean:

El Trote de la Culebra (1 de septiembre de 2011):

Hay una casa en la Plaza De Mina, en la esquina con Antonio López, que lleva años cerradas. Tantos como lleva muerta su dueña. La casa de Pinillos fue donada en testamento al Museo Arqueológico y desde ese momento comenzó un camino en busca de un nuevo destino. Pero hay quienes dicen que la casa no está vacía. Quienes afirman que, casi cada noche, en la última planta, un rostro se asoma a la ventana. Tal vez buscando el regreso de la señora de la casa. Tal vez buscando a una hija ya muerta. Tal vez....

Catandur (29 de abril de 2009):

Hay una casa en la Plaza Mina, en la esquina con Antonio López, que lleva años cerradas. Tantos como lleva muerta su dueña. La casa de Pinillos fue donada en testamento al Museo Arqueológico y desde ese momento comenzó un camino en busca de un nuevo destino. Pero hay quienes dicen que la casa no está vacía. Quienes afirman que, casi cada noche, en la última planta, un rostro se asoma a la ventana. Tal vez buscando el regreso de la señora de la casa. Tal vez buscando a una hija ya muerta. Tal vez....


El Trote de la Culebra (1 de septiembre de 2011):

 Una ciudad como Cádiz, cargada de Historia, que de vieja chochea, está llena de leyendas. Y entre ellas las urbanas que nos hablan de fantasmas. El hombre que se asoma a la ventana de la Casa Pinillos. El fantasma de los baños del Mora, el antiguo hospital hoy Facultad. Dicen que tal vez sea un niño muerto mucho tiempo atrás, que juega a encender los secadores de mano cuando nadie los usa y que cierra la puerta de los baños de los incautos “meadores”. Dicen que también jugaba en el despacho de una profesora y que la pobre dejó la Facultad para no volver. Lo curioso del caso es que nadie recuerda a la desdichada profesora que tuvo que dejar su trabajo. No son pocos los que confirman haber visto al fantasma de la Casa de Pinillos o haber sufrido las juguetonas bromas del niño muerto del Mora.Otra leyenda urbana con muerto de por medio es la que habla de la enfermera del Zamacola, hoy Puerta del Mar, que pronto tendrá que buscar destino en un nuevo Hospital. Dicen que fue una buena mujer y mejor profesional, y que aún hoy pasea por los quirófanos ayudando a los médicos apurados o acompañando a enfermos asustados ante peligrosas operaciones.




Catandur (29 de abril de 2009):

Y es que una ciudad como Cádiz, trimilenaria y cargada de Historia, se llena de leyendas. Y entre ellas las urbanas que nos hablan de fantasmas. El hombre que se asoma a la ventana de la Casa Pinillos. El fantasma de los baños del Mora, el antiguo hospital hoy Facultad. Dicen que tal vez sea un niño muerto mucho tiempo atrás, que juega a encender los secadores de mano cuando nadie los usa y que cierra la puerta de los baños de los incautos meadores. Dicen que también jugaba en el despacho de una profesora y que la pobre dejó la Facultad para no volver. Lo curioso del caso es que nadie recuerda a la desdichada profesora que tuvo que dejar su trabajo. Como pocos son los que confirman haber visto al fantasma de la Casa de Pinillos o haber sufrido las juguetonas bromas del niño muerto del Mora.

Otra leyenda urbana con muerto de por medio es la que habla de la enfermera del Zamacola, hoy Puerta del Mar, que pronto tendrá que buscar destino en un nuevo Hospital. Dicen que fue una buena mujer y mejor profesional, y que aún hoy pasea por los quirófanos ayudando a los médicos apurados o acompañando a enfermos asustados ante peligrosas operaciones.



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