Indigando

No suelo hablar de política en este blog, al menos no de forma regular. Pero hoy si quiero hacerlo porque siento que la indignación sube por mis venas, aunque no esa que lleva a muchos a tomar las calles de Madrid, con más o menos apoyo y razón. Sino porque las olas de violencia y de incontinencia revolucionaría se producen porque nos han tocado el bolsillo a nosotros ¡pobres! que exigimos una vivienda digna, un trabajo digno, un teléfono digno –y lo digo porque en Londres han asaltado las tiendas de móviles- pero nadie levanta la voz cuando miles (millones) de personas mueren en África por culpa del hambre o las enfermedades. 

Tampoco se indignan cuando se descubren campos de concentración en Zimbabue en los que los presos son torturados y obligados a extraer diamantes que se venden a este primer mundo que grita indignado que quiere que se suprima la ley anti-piratería; mientras los piratas campan a sus anchas en las costas africanas. Indignado porque Londres o Madrid abren los telediarios de todo el mundo para mostrar un escenario de guerra, cuando la guerra lleva años desangrando a Costa de Marfil, por poner un ejemplo de las muchas guerras que asolan el planeta.

Indignado porque nos indignamos sólo cuando somos nosotros los que sufrimos la crisis, pero miramos a otro lado cuando nuestras playas se llenan de migrantes que no pueden indignarse porque eso les mataría de hambre. Y que muestran la más cruda realidad de la crisis, llegando en sus barcas de juguete en las que se juegan la vida a playas repletas de españoles que muestran su indignación a la crisis jugando a las palas en la arena de la playa. 

Indignado con aquellos que se indignan porque los indignos bancos les quitan casas que nunca pudieron pagar y gritan ¡me diste un dinero que no tenía! Y señalan con el dedo a otros sin pensar que fueron ellos quienes pidieron más de lo que podían devolver. Y que ignoran que otros muchos no tienen más techo que las nubes para dormir en noches de frío invierno. 

Hoy hablo de política, porque me indigna que en este primer mundo seamos tan hipócritas que creamos que no tenemos nada que ver con la crisis que nos acosa; y tan egocéntricos que creamos que somos los únicos que lo pasamos mal; y tan sociales que mostramos nuestra verdadera naturales: la violencia es el único camino que parecen entender muchos. 

Y es que, después de siglos de evolución, al final hemos vuelto a la caverna.

Comentarios

alejandra ha dicho que…
Sinceramente Fornell estás mezclando asuntos eh?? Creo que nosotros tenemos derecho a indignarnos a pesar de lo que ocurra en África y nada tiene que ver un asunto con otro eh? La verdad no sé muy bien a que viene tu entrada... Es como decir joe te quejas porque te obligan a trabajar demasiado cuando hay 5 millones de parados, bueno pues a mi me parece bien que se queje cuando hay un abuso laborar a pesar de que halla parados, es que no sé Fornell, creo que deberías evitar hablar de política porque lo que dices me parece una tontería mezlcar un asunto con otro. Seguro que no pones nada de la visita del Papa y del dinero que se gasta, eso si que debería ser indigante que la cabeza de la Iglesia católica suponga tanto gasto con la pobreza que hay en África... compara eso mejor y deja a los indignados a los cuales algún día le tendremos que dar las gracias...
Javi Fornell ha dicho que…
Las JMJ están sufragado por el cerca de millón de jóvenes que acudirán a Madrid para pasar una semana de convivencia en un encuentro. Si en vez de ser por la venida del Papa fuese por ver a a Lady GaGa no habría problemas, el problema radica en que se va a ver a un millón de jóvenes que creen en Dios y no tienen problemas en decirlo, y a que ahora hay que ser "progre" criticando a la Iglesia y olvidando un valor fundamental de la democracia: la libertad religiosa. Y por supuesto pecando de eso mismo que se acusa a la Iglesia: intolerancia.

Para colmo, económicamente, es beneficioso para Madrid y para toda España. Los gastos ya están cubiertos y, al igual que si fuera una Olimpiada, los visitantes dejarán mucho dinero en la ciudad, así que el factor gasto no me vale para atacar a las JMJ.


Y ya que hablas de Somalia, antes de criticar infórmate: son los religiosos -de muchas iglesias diversas, no solo católicas ni cristianas- las primeros que han llegado a la zona (mejor dicho, los que no se fueron) y las que están trabajando dentro de Somalia. El resto no están porque los señores de la guerra no permiten la entrada a ONGs al considerar que vienen movidas por los gobiernos occidentales, e incluso los religiosos y religiosas están teniendo problemas y son expulsados.

Y sí, me resulta indignante ver como en Londres -donde ya ha muerto una persona en las revueltas- salten diciendo que es un problema social y saqueen las tiendas de ropa cara, de telefonía o de informática. Eso no es revuelta ni defensa de derecho alguno, es pillaje.

Me jode que se diga "estamos en crisis y no puedo pagar la hipoteca" pero se hipotecan para irse de vacaciones ¡pues no habrá tanta crisis!

Claro que hay que quejarse por lo que está mal, pero con responsabilidad. No puedo quejarme de la crisis desde mi blackberry y tirado en la playa, eso no me vale.
No puedo decir "hay 5 millones de parado" y no haber hecho nada hasta el día de hoy para formarme en cualquier oficio (ya sea mediante estudios superiores, FPO o simplemente prácticas reales).

No puedo decir "Banca mala" pero haber pedido prestamos que no puedo pagar y haber estado viviendo con el dinero de plástico sin mirar al futuro porque al final todo explota, y ahí la culpa no es del Banco (que es una empresa privada que busca su beneficio y no una organización caritativa), como no lo es de la empresa automovilística que te financia el coche sabiendo que no podrás pagarlo -pero que ellos si van a cobrarlo pase lo que pase- porque eres tú quien toma la decisión final y quien debe saber hasta donde puedes llegar. Por que el ciudadano es adulto, no un niño que no sepa que le conviene o no.

Por cierto, no crítico el movimiento 15-M (aunque no comparta ciertas formas de actuación), critico a todos esos que ahora van de indignados pero desde la playa, y a esos otros que aprovechan un movimiento ciudadano y pacifico para sus propios intereses que no siempre van de la mano a los del 15-M. Que, por supuesto, nada tiene que ver con lo que ocurre en Londres estos días.

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