Ir al contenido principal

Fin de una época

Se acabó. Ha llegado al final una de las sagas cinematográficas más aplaudidas por el público en los últimos años. Una saga que ha logrado que muchos se acerquen a los libros empujándolos a descubrir el maravilloso mundo de la literatura. 

Harry Potter ha cerrado la franquicia en la gran pantalla y lo ha hecho de la mejor forma posible: siendo fiel a los libros sin dejar de sorprender. Aunque, quizá, no haya sido esta última película-dividida en dos- la mejor de todas ellas (para mí siempre lo será la oscurisima "El Prisionero de Azkaban") supone un algo más: el final. Ese momento en el que termina la película y piensas "¿ya está?" He visto crecer al mago, en los libros y en el cine y he crecido a su lado desde el lejano 1997/98 cuando mi amigo Dani me paso un libro en inglés del que jamás había oído hablar: Harry Potter and the Philosopher's Stone. La historia de un niño huérfano y marginado por su familia que de pronto descubría quién era en realidad.

Y, desde entonces, he ido creciendo con la saga, aprendiendo a amar y odiar a los personajes, buscando sus valores buenos o malos para descubrir un mundo mucho más rico que aquel que conocí hace más de 10 años. Ese mundo en el que, al final, el verdadero héroe estaba escondido en la oscura sombra de Voldemort.

Ahora soy yo quien queda huérfano por el fin de la saga. A Dios gracias otros vienen a ocupar su lugar y aún me quedan muchas páginas por delante para disfrutar de las letras.

Pd: No dejen de leer Los cuentos de Beedle el Bardo

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Shutter Island

En febrero pasado acudí a ver “Shutter Island”, de Martín Scorsese y salí tan confuso que me dije a mí mismo que debía leer el libro de Dennis Lehane. Reconozco que conocía la obra de Lehane por la magnífica novela “Mystic River”, que llevase al cine Clint Eastwood sin alcanzar el nivel del libro, así que no me daba ningún miedo acercarme a “Shutter Island”. Las obras de Lehane están cargadas de pesimismo y de un halo de oscuridad que cubre la humanidad de las personas y que, les reconozco, me gusta en las novelas que leo. Así que, poco después de ver la película, me hice con la novela pero por esas manías que solemos tener los lectores no ha sido hasta ahora cuando la he leído.
Pensé que la novela podría solucionar algunas de las dudas que me había generado la brillante adaptación de Scorsese, pero todo lo contrario. La novela, aún más intrigante y enrevesada, parece mostrarnos que Teddy Daniels está cuerdo. Eso parece indicarnos todo. Cada paso dado, cada persona que habla con Teddy,…