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Fin de una época

Se acabó. Ha llegado al final una de las sagas cinematográficas más aplaudidas por el público en los últimos años. Una saga que ha logrado que muchos se acerquen a los libros empujándolos a descubrir el maravilloso mundo de la literatura. 

Harry Potter ha cerrado la franquicia en la gran pantalla y lo ha hecho de la mejor forma posible: siendo fiel a los libros sin dejar de sorprender. Aunque, quizá, no haya sido esta última película-dividida en dos- la mejor de todas ellas (para mí siempre lo será la oscurisima "El Prisionero de Azkaban") supone un algo más: el final. Ese momento en el que termina la película y piensas "¿ya está?" He visto crecer al mago, en los libros y en el cine y he crecido a su lado desde el lejano 1997/98 cuando mi amigo Dani me paso un libro en inglés del que jamás había oído hablar: Harry Potter and the Philosopher's Stone. La historia de un niño huérfano y marginado por su familia que de pronto descubría quién era en realidad.

Y, desde entonces, he ido creciendo con la saga, aprendiendo a amar y odiar a los personajes, buscando sus valores buenos o malos para descubrir un mundo mucho más rico que aquel que conocí hace más de 10 años. Ese mundo en el que, al final, el verdadero héroe estaba escondido en la oscura sombra de Voldemort.

Ahora soy yo quien queda huérfano por el fin de la saga. A Dios gracias otros vienen a ocupar su lugar y aún me quedan muchas páginas por delante para disfrutar de las letras.

Pd: No dejen de leer Los cuentos de Beedle el Bardo

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