El Rey del Mundo

Él es el rey del mundo y lo sabe. Acaba de llegar de su lugar de origen y ha descubierto que, como rey del mundo que es, está por encima del bien y del mal. Si el refrán dice “allá donde fueres has lo que vieres” él lo ha transformado en “allá donde fueres has lo contrario a lo que hicieres” y lo lleva a rajatabla. Las normas de seguridad vial no hacen referencia a él: ni los stops, ni los semáforos, ni la dirección prohibida. Por supuesto, tampoco, las prohibiciones de aparcamiento: cualquier acera e, incluso, calle y carretera es el lugar perfecto para dejar el automóvil real.

Además, está un extracto social por encima del “indígena” -¡más de uno! Él es el rey del mundo- así que las colas no son para él sino para los pobres mortales que no se van de vacaciones. El Rey del Mundo tiene derecho a ignorar cualquier cola y nadie puede llevarle la contraria, para eso “está dejando su dinero” en la localidad del indígena. Y, si contrariado por el ejercicio de sus privilegios reales, el indígena osa hacérselo notar, el rey tiene todo el derecho de mostrar su educación y mostrar indignación ante tamaña tropelía ¿quién se cree el indígena para decirle qué o cómo de hacer las cosas?

El Rey del Mundo tiene, además, dos peculiaridades: su educación es inversamente proporcional a su status vacacional y, en segundo lugar, éste –el estatus- desaparece de forma insospechada al volver a su lugar de origen.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Un claro ejemplo del veraneante "Mi arma"...y luego son de las tres mil..Por lo menos, ya que tenemos que aguantar su catetismo "por lástima" de sus 45º a la sombrea (según canal sur 38ºC), al menos que sean nobles, y hagan caso de las leyes que rigen las ciudades y pueblos "civilizados"..

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