Domingo de Carnaval

Echevarri entró en el despacho sin llamar. Navarro estaba sentado en el escritorio, escribiendo en una pequeña libreta e ignorando el ordenador, que parpadeaba encendido con un salvapantallas con estrellas fugaces.

-No te lo vas a creer- le dijo el vasco.
-Ya me lo creo todo- respondió tristemente Navarro.
-Estuve en la casa dónde encontramos al chico y hablé con una de las vecinas. Una mujer muy mayor que vive sola y que sólo cuenta con la ayuda de una vecina y su hija. La niña pasaba mucho tiempo en la casa de la vieja porque su madre se dedica a la prostitución… o eso o cambiaba de novio con excesiva frecuencia- terció de pronto-. La cosa es que la niña, que tendrá unos 15 años y ¿adivinas? Estaba en la casa el día del asesinato. Fue ella quién le dijo a la vieja lo que había pasado y estoy seguro de que sabe algo.
-¿Has hablado con ella?
-Imposible. No está.
-¿Cómo que no está?
-Según la vieja, el mismo domingo se fue de viaje y no ha vuelto.
-Pues habrá que esperar hasta que vuelva o hasta que haya denuncia ¿has hablado con su madre?
-Tampoco está.

Navarro se levantó, pensando en el siguiente paso que debían dar. No creía que la chica tuviera nada que ver en el asesinato. Había sido demasiado cruel para ser realizado por una mujer, y había requerido mucha fuerza mover el cuerpo.

-No creo que sea la chica, aunque no debemos olvidarla- dijo finalmente-. Pero hay algo más ¿recuerdas el miedo mostrado por Cholo al enterarse que venían sus padres? Pues su padre no es su padre. Es el nuevo marido de su madre y su novio.
-¿Cómo?- Echevarri se sentó mirando fijamente a Navarro -¿Has dicho lo que he oído?
-Sí, sí, Cholo y su padrastro son amantes y él parece excesivamente celoso.
-¿Crees que pudo cargarse al amigo?
-Desde luego tuvo tiempo para venir y regresar… hoy lo ha hecho ¿no? ¿Y quién lo situaría aquí?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Nihil cognitum quin praevolitum

Héroes gaditanos: Diego Fernández de Herrera