Ir al contenido principal

El Inicio

Nadie vio al joven moreno que se ocultaba tras los tapices que colgaban de los altos techos de la sala abovedada. Se mantenía en silencio, agazapado, escuchando cada palabra dicha por los hombres reunidos en torno a una mesa de roble. Hablaban entre susurros y sus rostros mostraban preocupación.

-¿Son fiables los informes?- preguntó uno de ellos, delgado, con barba rala y aspecto regio.
-Así es príncipe. Los hechos acompañan a las palabras: la reina está embarazada –el que hablaba tenía cierto acento catalán, era alto y fornido y sus vestiduras mostraban signos de un duro camino- El rey volverá a tener heredero.
-Fernando no llegó a cumplir el año en este mundo y este nuevo vástago puede seguir su camino-   el tercer hombre se atusó las largas y canosas barbas, que cubrían un rico jubón bordado con las armas de los Guzmán.
-No volváis a insinuar el asesinato de un infante bajo este techo, Pedro- dijo el Príncipe de Villena-. No lo aceptaré.
-No, por supuesto, vos preferís escribir vuestra prosa mientras nosotros damos la vida en los campos de batalla – Pedro Nuñez de Guzmán mostró su enfado ante don Juan Manuel –. Pero yo debo defender los intereses de mi familia y de los hijos de Leonor.
-¡Teníamos que llegar a esto!–el cuarto hombre había permanecido en silencio hasta ese momento- ¡Los derechos de los bastardos del rey! Pues, mi buen señor, sus nietos no tienen derecho alguno sobre el trono. No os olvidéis de quienes tienen derechos reales sobre el trono.
-Demasiados dicen tener derecho sobre Castilla- repuso don Juan Manuel –Vos, don Pedro; y los infantes aragoneses que han tenido a bien enviarnos a este informador. Y también los de la Cerda ¿no es así  Fernando Alfonso? No importa que hace tres años jurarás fidelidad al rey Alfonso, mi sobrino.
-Se os olvida, mi buen príncipe, que vos mismo habéis estado involucrado en el intento de asesinar a vuestra propia sangre –dijo Fernando Alfonso de la Cerda– Y también pasáis por alto los intereses de los portugueses.

El espía se movió incómodo en su escondrijo, apoyó todo su cuerpo en la pierna izquierda, dejando descansar la derecha que comenzaba a hormiguearle tras varias horas en la misma posición. Repasó mentalmente lo que estaba ocurriendo ante sus ojos; cuando llegó al castillo de Garcimuñoz no esperaba toparse con aquella reunión de conspiradores. Paseó su mirada sobre cada uno de ellos: Don Juan Manuel, Príncipe de Villena, tío y tutor del rey don Alfonso y uno de los hombres más ricos de Castilla; don Pedro Núñez de Guzmán, padre de la amante del rey y yerno del poderoso Fernán Pérez Ponce de León, Adelantado de Andalucía; don Fernando Alfonso de la Cerda, primogénito de Alfonso “el desheredado” y hermano de Don Luis de la Cerda, príncipe de Francia. Y, como había dicho don Juan Manuel, también portugueses y aragoneses buscaban la cabeza del hijo de Alfonso XI.  

La guerra, pensó, no se ha terminado, aún no ha empezado. Quiera Dios que sea un heredero el que nazca  y que Nuestra Señora la madre de Cristo lo proteja. Y que Nuestro Señor Jesucristo proteja Castilla, pues la sangre volverá a bañar nuestros ríos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Sin comentarios

En este blog no se come por comentario, de hecho eres libre de expresar lo que quieras y opinar lo que quieras mientras no insultes a nadie que no sea yo. Y, quizá, algunos os preguntéis a que viene esto cuando precisamente no son muchos los comentarios que se leen en estas páginas. Y es que no hace referencia a este rincón, sino a esos otros en los que los comentarios son censurados por llevar la contraria al dueño del garito, mientras se permiten insultos fáciles a cualquiera que pase.
Por aquí pueden pasar, comentar si lo desean o no hacerlo si es lo que prefieren. No importa. Lo único que importa es mantener la libertad de expresión en esta red de redes que nos une a lo largo del planeta. Aquí y en todos los demás lugares es nuestro deber defenderla.