Ir al contenido principal

Domingo de Carnaval (VI)

El resto de amigos fueron llegando a la comisaria a lo largo de la mañana. Navarro decidió que sería él quien hablaría con los chicos y que dejaría que Echevarria fuese a ver los vecinos. Hubiera preferido irse a la calle que hablar con los amigos de Juan Luis, pero aún así decidió quedarse. La reacción de Cholo al saber que sus padres vendrían le había puesto sobre aviso. No sabía porque, pero en algunas ocasiones sentía que debía seguir su instinto y algo le decía que debía quedarse. Intentaba entender porque el joven tenía tanto miedo a sus padres, no comprendía que con 23 años pudiera mostrar una reacción tan infantil al saber que su padre descubriría que se había ido a Cádiz a pasar los carnavales. Llamaron a la puerta y Miguel, un policía recién licenciado en prácticas, le aviso de que habían llegado los amigos.

Navarro había pensado hablar con ellos a solas pero, justo en ese instante pensó que sería mejor hablar con todos a la vez pues quizá así pudieran recordarse la noche unos a otros. Se dirigió a la sala de reuniones después de pedirle a Miguel que los llevase hasta allí. Se sentó en el alfeizar de la ventana y los observó mientras entraban uno a uno. Los rostros mostraban el cansancio de los días pasados y de la juerga que habían disfrutado, mostraban altanería algunos y sorpresa otros. Se fueron sentando en las sillas, en torno a la mesa.

-¿No nos vais a poner ni unos donuts? –preguntó uno de ellos. Era alto y moreno y llevaba una camiseta el Che fumando un porro.
-¡Cállate, Chino!- era un chico gordito que se mostraba asustadizo -¿Por qué nos han traído aquí?
-Todos vinisteis hasta Cádiz con Juan Luis ¿verdad?- comenzó Navarro –Necesito saber vuestros nombres así que por favor responded cuando os nombre: José Manuel Gómez –yo respondió un chico delgado, con grandes ojeras y tez blanquecina, tenía el pelo negro sucio y pegado dándole un aspecto mortuorio-; Pedro Sánchez –ahora fue el chico gordito-; Juan Wagner –era el joven de la camiseta del Che-; Miguel Hernán –el chico no respondió, movió la cabeza y se hundió en su silla.
-Pero ¿puede decirnos de una vez por qué nos han llamado y dónde están el Cholo y Juanlu?
-El Cholo está esperando a que lleguen sus padres- Miguel se incorporó en la silla, alzando una ceja en señal de sorpresa- Juan Luis es el motivo por el que os hemos llamado.
-¿Esos dos se han peleado o qué? ¡siempre igual!- Wagner pegó un golpe sobre la mesa- ¡Pero qué coño tiene que ver con nosotros las broncas de estos!
-No se han peleado. No es eso…
-¿Qué le ha pasado a Juanlu?- preguntó Pedro –Porque hablamos de él y no de Cholo.
-La noche del sábado pasó algo. Debíais estar en la calle Ancha y, por lo que Cholo nos ha dicho –por primera vez usó el apodo del chico-, cuando Juanlu os llamó para insultar a un enano.
-¡Es verdad!, el enano. Juanlu se puso muy pesado, empeñando en que le siguiéramos para meternos con él, pero yo paso de eso –Pedro sonrió de pronto- bastante tengo con mis kilos como para meterme con otros.
-¿Qué pasó?
-Estábamos con unas chicas, no recuerdo ni de que iban disfrazadas- fue Gómez el que comenzó a hablar- El enano cruzó por la calle y le pegó un empujón a Cholo, entonces Juanlu se dio la vuelta y comenzó a decirle cosas, pero el enano pasó de él. No le interesábamos nosotros sino algo que pasaba en la plaza del fondo. Cuando se metió por la calle, Juanlu le siguió y nos pidió que fuéramos con él, pero ninguno lo hicimos…. Bueno- dijo de pronto- yo me acerqué a la esquina y juraría que el enano estaba retando a Juanlu, pero luego me volví con las tías y ya no recuerdo nada más, creo que no volví a verlos.
-¿A quiénes?
-A Juanlu…
-Has dicho “no volví a verlos”-repitió Navarro.

El chico estaba dudando y miró al suelo, estaba ocultando la mirada, estaba intentando evitar cruzarse con os ojos de sus amigos. ¿Qué más había ocurrido en la noche? ¿quién era el que se había ido con Juanlu?

-Decidme ¿quién de vosotros fue con Juanlu?
-No sé qué está pasando, no sé dónde están Cholo y Juanlu, pero esto parece un interrogatorio y no diré nada más hasta que llegue mi abogado ¡Y vosotros deberíais hacer lo mismo!

Wagner había saltado el primero y estaba asustado y enfadado, pero sobre todo sorprendido.

Comentarios

rlfox ha dicho que…
Y pensar que yo curro para un tal Navarro, ni aqui me lo quito de encima... ¿será un complot?
Javi Fornell ha dicho que…
jajaja, ¡ya es casualidad!

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Sin comentarios

En este blog no se come por comentario, de hecho eres libre de expresar lo que quieras y opinar lo que quieras mientras no insultes a nadie que no sea yo. Y, quizá, algunos os preguntéis a que viene esto cuando precisamente no son muchos los comentarios que se leen en estas páginas. Y es que no hace referencia a este rincón, sino a esos otros en los que los comentarios son censurados por llevar la contraria al dueño del garito, mientras se permiten insultos fáciles a cualquiera que pase.
Por aquí pueden pasar, comentar si lo desean o no hacerlo si es lo que prefieren. No importa. Lo único que importa es mantener la libertad de expresión en esta red de redes que nos une a lo largo del planeta. Aquí y en todos los demás lugares es nuestro deber defenderla.