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Juana la Beltraneja

Llegamos, casi, al final de nuestro recorrido, y lo hacemos con la reina Juana de Trastámara, la Beltraneja (Madrid, 28 de febrero de 1462 – Lisboa, 1530), que fuese destronada en Castilla por su tía Isabel acusada de ser hija de Beltrán de la Cueva pero no de Enrique IV, del que era única hija legítima y, por tanto, heredera. Desde los dos años de edad, su nacimiento comienza a ser usado contra el reinado de su padre, al que sus enemigos llamaban el Impotente y del que se decía había obligado al Duque de Alburquerque a yacer con su esposa y engendrar un heredero: Juana.

La joven princesa de Asturias (jurada en 1464) pasará la mayor parte de su vida en manos de la nobleza, así desde 1465 hasta 1470 fue cuidad por el conde de Tendilla, de 1470 a 1474 por Juan Pacheco; de 1474 a 1475 por Diego López Pacheco, en el alcázar de Madrid. En 1470 se firman en Medina del Campo las capitulaciones matrimoniales que la unirían al Duque de Guyena, hermano del rey Luis XI de Francia, con la que se buscaba frenar el posible poder que los aún infantes castellanos y aragonés Isabel y Fernando, respectivamente, podían aunar en sus manos tras su boda secreta en 1469. 

En octubre de ese mismo 1470, la nobleza castellana partidaria de Enrique, con Juan Pacheco a la cabeza, y los embajadores franceses revocan el acuerdo de los Toros de Guisando (que situaban a Isabel como heredera de la Corona) y juraban fidelidad a Juana como heredera legitima del trono castellano. Pero la muerte de Enrique IV sin testamento en diciembre de 1474 y el poder alcanzado por los partidarios de Isabel y el acercamiento a Aragón, motivaron el inicio de la Guerra de Sucesión Castellana, en la que intervinieron portugueses, aragoneses y franceses –estos en menor medida-. Juana contaba con el apoyo de Diego López Pacheco, marqués de Villena, y cuya se extendían desde Toledo a Murcia; el duque de Arévalo, el marqués de Cádiz, el Gran Maestre de Calatrava, un hermano de éste y el arzobispo de Toledo, Alfonso Carrillo. Y, por supuesto, el tío de doña Juana, Alfono V de Portugal que desde 1475 a 1479 se titula así mismo como rey de Castilla tras oficiarse el matrimonio con su sobrina.

En mayo de 1475, Alfonso cruzó la frontera con 2000 hombres (5000 de ellos caballeros) y se dirigió a Plasencia para unirse al marqués de Villena y el duque de Arévalo y desposarse con Juana, a la vez que dirigía mensajeros a Roma solicitando la dispensa del parentesco que entre ellos mediaba. También enviaron cartas a las ciudades, exponiendo el derecho de Juana a ocupar el trono y reclamando que jurasen fidelidad a la reina. Pero las fuerzas de Isabel superaban con creces a las portuguesas (en julio de 1475 ha reunido más de 8000 jinetes y 30.000 peones), y, además, las milicias ciudadanas se unieron a los ejércitos mandados por Fernando de Aragón.

Poco podían hacer los partidarios de Juana, y Alfonso veía sus fuerzas divididas por los conflictos internos portugueses y en 1476, en la localidad de Toro, los ejércitos de Isabel vencen a su sobrina, que se ve obligada a exiliarse a Portugal. En 1478 se les otorgó la dispensa de consanguineidad a Alfonso y Juana y el portugués trató de hacerse con la corona castellana con idéntica suerte, firmando tratados de paz con Isabel y renunciando a los derechos dinásticos de su esposa. Pero Juana rechazó los acuerdos y hasta el mismo día de su muerte los defendió testando sus derechos, en 1530, a su hijo.

Comentarios

alejandra ha dicho que…
Fornell no me queda muy claro de que Enrique IV muriera sin testamento eh?? En la biografía de Isabel la Católica se menciona que hubo un encuentro entre ella y su hermano en la que se fijaban los acuerdos de que Isabel sería heredera siempre y cuando se casara con el príncipe de portulag, todo esto fue una estrategi ya que los nobles partidarios delImpotente pensaron que así Isabel se iría a Portugal y allí se olvidaría de Catilla, obviamente les salió mal la jugada porque la Católica se fue con el Católico en secreto y se caso con una bula papal falsa (ya que ya tenía una para casarse con el príncipe de portulgal que tb era su primo, al igual que Fernando), así que algún tipo de papeleo tuvo que haber no?
Javi Fornell ha dicho que…
Eso es el acuerdo de los Toros de Guisando, a la muerte del infante Alfonso (el de la Farsa de Ávila en la que se nombra rey al tercero de los hermanos), pero con la boda de Isabel y Fernando se rompe el acuerdo y se establece el enlace de Juana con Alfonso V de Portugal (el que debía haberse casado con Isabel, que ya habría accedido al trono), por lo que Enrique IV vuelve a posicionarse al lado de su hija.

No debes olvidar que él siempre defendió que Juana era su hija legitima y que, cuando estuvieron juntos porque la princesa pasó mucho tiempo de su vida en manos de los nobles, la trató con afecto y cariño -según las crónicas-.

Testamento no hubo, pero si existe la leyenda de que en el mismo momento de su muerte (y en la época lo dicho en ese momento se considera verdad irrefutable) volvió a decir que Juana era su hija y refrendó su derecho al trono, de ahí que los nobles cercanos a Enrique, pese al poder de Isabel (un ejército de casi 50.000 hombres) defendieran a la princesa y su coronación como Reina de Castilla. Hasta el propio Alfonso V se título rey y el Papa, aprobando el matrimonio, en cierta forma, legitimaba la corona.

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