Ir al contenido principal

Domingo de Carnaval (II)

Navarro se sentó en su mesa, dejándose caer con todo su peso sobre la mesa mientras el ordenador se encendía. Miró la foto que tenía en el escritorio, su esposa y sus tres hijos. El mayor, Manu, tenía 23 años, la misma edad del chico muerto. Los otros dos, gemelos, no habían cumplido aún los 15, sonrió pensando que eran fruto de un viaje a las islas griegas para celebrar el matrimonio. Negó con la cabeza.

-¿En qué piensas, Manolo?- Echevarri, con una de sus características camisetas de colores, se sentó frente a él- No te hagas mala sangre, hombre, no es tu hijo.
-No es eso –repuso- pensaba en que todos los años, por carnavales, tenemos muchos problemas. El alcohol está destrozando a nuestra juventud.
-Ahora me dirás que tú no bebías en tus tiempos.
-No así, ayer le destrozaron la cara a una chica de un botellazo y hoy nos encontramos con esto. Podría haber sido cualquiera, este niño no era de aquí, había venido por carnaval y estaba pasándoselo bien con sus amigos y le han arrancado la vida. Todo por una puta casualidad de estar en el sitio equivocado a la hora equivocada.
-¿Estás seguro de eso último? –Navarro miró al vasco sin terminar de comprender- Yo no creo en las casualidades y tú no deberías tampoco. ¿Has hablado ya con sus amigos?
-Aún no, estamos tratando de localizarlos, pero no es fácil, aún es demasiado pronto. Seguramente pensarán que triunfó anoche y que está con alguna chica en su casa o en la playa. Hemos intentado localizar a los padres –dijo mostrándole el móvil- pero en los números marcados como casa y papá nadie coge el teléfono. Y tampoco queremos dar la noticia antes de que la familia lo sepa.
-La prensa ya lo sabe –Echevarri señaló con la cabeza a una joven periodista del Diario -. En menos de una hora lo sabrá toda la ciudad.
-Odio Cádiz. Odio el carnaval.

El móvil comenzó a sonar. La pantalla táctil marcaba un nombre: Cholo. Los dos hombres se miraron y Navarro descolgó.
-Sí
-¿Dónde estás, tío?- la voz se silenció durante unos segundos –Loco ¿eres tú?
-Soy el inspector Navarro, de la policía nacional ¿está usted en Cádiz? Sería bueno que pasaras por la comisaria.
-¿Qué ha pasado?
-Será mejor que venga ¿dónde está? Si lo prefieres podemos ir a buscarte.

El joven asintió y dio una dirección. Navarro colgó el teléfono y pidió un zeta para que fuese a por el amigo del chico asesinado. Volvió su mirada a la foto y a Echevarri

-Realmente crees que no ha sido una casualidad.
-Habrá que ver, pero no creo en las casualidades. Deberíamos saber que ocurrió antes de que el chico desapareciese, con quién estaba y por qué sus amigos no se han preocupado por él hasta ahora y no me digas que es carnaval. Algo más debió pasar y eso es lo que debemos averiguar. Esperemos a que llegue el amigo, y comencemos a tirar del hilo, a ver hasta donde llegamos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Sin comentarios

En este blog no se come por comentario, de hecho eres libre de expresar lo que quieras y opinar lo que quieras mientras no insultes a nadie que no sea yo. Y, quizá, algunos os preguntéis a que viene esto cuando precisamente no son muchos los comentarios que se leen en estas páginas. Y es que no hace referencia a este rincón, sino a esos otros en los que los comentarios son censurados por llevar la contraria al dueño del garito, mientras se permiten insultos fáciles a cualquiera que pase.
Por aquí pueden pasar, comentar si lo desean o no hacerlo si es lo que prefieren. No importa. Lo único que importa es mantener la libertad de expresión en esta red de redes que nos une a lo largo del planeta. Aquí y en todos los demás lugares es nuestro deber defenderla.