Encrucijada

Hay caminos que es mejor no recorrer. Puertas que una vez cruzadas se cierran. Y este es uno de esos caminos. No sé cómo llegué aquí, pero me encuentro en una encrucijada y ninguna elección será válida. Sé que cualquiera de los senderos que se abren ante mí me llevara a la muerte, pero no puedo volver atrás: huyo del mismo destino al que me acerco. Crucé la puerta equivocada y lo supe al instante. Ahora mi propia vida se escapa por las negras manchas de mi alma. Estoy muerto, como tú  aunque aún no lo sabes. Vives, como yo, una ilusión tan falsa como tu propia existencia. Hablas, como yo, de vivir la vida al límite. Pero ya estás al límite, tanto que ni siquiera distingues la vida de la muerte, ni a las puertas que se abren frente a ti. Elige el camino que creas conveniente, aún sabiendo que cada uno de ellos te llevará a mi misma situación: no sabrás como has llegado hasta allí, pero ninguna elección será válida, todos los senderos te llevarán a la tumba.

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