Banda sonora

Todos tenemos una banda sonora de nuestras vidas. Sin querer, a lo largo del tiempo, hay voces que se hacen imprescindibles, y hacen que al escucharlas nuestras mentes vaguen a una época anterior. A veces, pocas, esa voz se hace común a todo un grupo. Y en el mío, esa banda sonora original de nuestra infancia fue su voz. No era difícil verlo con la guitarra, sentado en el frontón, en la playa, a la luz de una hoguera nocturna o bajo los pinos, cantando esas canciones que hoy son parte de mi infancia y que evocan años de alegría inmensa. Una brújula que nos recuerda que nunca perdimos el norte, que buscábamos el sur, apoyados en la sonrisa y mojando nuestros pies en la orilla de un amor fraternal que unió nuestras vidas para siempre, empujados por un levante venido de Sevilla que nos acercaba a la playa de una amistad real y demasiado sincera.

Y es que él, como sus canciones, siempre ha representado la alegría, la sinceridad y la  limpieza de alma. Miro atrás y jamás le veo con un mal gesto. Al revés, siempre con su sempiterna sonrisa que contagiaba y contagia a todos. Fue de los últimos en llegar a aquel grupo extraño y casi familiar que conformaba la Marabunta y, sin embargo, hoy es imposible separar los años dorados de la pandilla de su risa, su guitarra, y sus canciones. De una presencia que hoy se hace inexcusable en cada uno de mis recuerdos, y en los de todos. Sin importar que la vida le alejase un tiempo del grupo  lo enviase devuelta a su Sevilla natal; sin importar que, incluso ahora, su presencia se reduzca a unos pocos días al año, él siempre será parte de nuestras vidas. De la mía y de la todos aquellos que conformaban ese pequeño hormiguero de mi infancia.

Se pueden decir muchas cosas de las personas, pero cuando alguien se convierte en la banda sonora de un pasado feliz, queda todo dicho. No se recuerdan las canciones, ni su voz sino cada palabra, cada momento, cada instante de dicha, de felicidad o de tristeza pasados juntos. Y Dani siempre será nuestra banda sonora, esa compuesta de risas, de confidencias y vivencias pasadas y presentes. En todas ellas siempre fue y siempre será la banda sonora de nuestra amistad.

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