Oscuro, casi negro

A veces creo que el mundo está loco, que carecen de sentido muchas cosas y que la sociedad ha perdido el norte. Y, lo que es peor aún, nos acostumbramos a ellos. Y eso me da más miedo. Mucho más. Tanto que, a veces, me sorprendo a mi mismo viendo como normal algo que no lo es. Y eso me pasó hace un par de días, en casa de unos amigos viendo un programa de reporteros callejeros sobre el absentismo escolar. La reportera acompañaba a un policía que iba describiéndole los casos con los que se encontraban. Hasta que se topó con un chico joven, lleno de tatuajes, y le preguntó que hacía en la calle.

-Ya me han soltado- respondió el chico.
-¿Dónde estabas?- preguntó la periodista
-He estado en prisión por robo con arma y por violencia- vuelve a responder con tono chulesco- pero ya estoy bien.

El policía corrobora la historia del joven. Le han detenido muchas veces por pequeños hurtos y que al final lo habían encerrado por un robo cometido con violencia.

-Pero ya está mejor –dice el policía- ha madurado. Tiene 19 años y está esperando a su segundo hijo.

¡Y ESO ES MADURAR! Hemos perdido el norte cuando un chico de 19 años, recién salido de la cárcel, esperando su segundo hijo sea un ejemplo de madurez. Cuando un policía, ya curtido en estas lides, vea que ese chico, con todo esos condicionantes sea ejemplo de madurez.

Será que yo vivo en una burbuja, pero esto no es normal y el futuro lo veo oscuro, demasiado.

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