viernes 31 de diciembre de 2010

Felicidades a todos

Termina el año y ¡que año! Como todos los años he tenido buenas y malas experiencias. He dejado atrás a personas muy importantes, algunas porque se han ido para siempre de este mundo y otros porque ahora pululan por otros mentideros. Pero han llegado personas nuevas, amigos nuevos y sobre todo situaciones nuevas. En líneas generales, para mí, este 2010 que ahora se acaba ha sido bueno, excesivamente incluso. Y sólo espero que el año entrante sea la mitad de bueno para mí y para los míos.

Así que, aunque no soy mucho de felicitar estas fiestas (que no es más que el inicio del curso político romano, por cierto), caeré en la alegría festiva navideña y, simplemente, les deseo un 


FELIZ AÑO 2011


Y disfrútenlo, que según el calendario maya es el último que celebraremos.

jueves 30 de diciembre de 2010

Fernando IV (1295-1304), El Emplazado

El reinado de Fernando IV el Emplazado (c. 1285-1312) comenzó de forma convulsa. Fernando accedió al trono a la muerte de su padre en 1295, con tan solo 9 años de edad, asumiendo la regencia su madre María de Molina hasta 1301. Pero la aparente paz que trajo su reinado duro poco, al año siguiente la nobleza se levantaba en armas en torno al infante Juan y al señor de Vizcaya, tanto al norte como al sur, y los reinos vecinos de Portugal y Aragón aprovecharon las circunstancias para invadir el reino. Durante catorce años la anarquía fue la nota dominante en Castilla y León. Sólo la intervención de la Reina y del infante Enrique, que se haría cargo de la tutoría del joven monarca, lograría ir acabando con los disidentes, obligando al rey de Portugal a desistir de sus intenciones sobre Castilla. Además, la expansión de la peste entre las tropas invasoras obligó a los aragoneses a retirarse permitiendo que Fernando lograse cierta calma en el reino pudiendo dedicarse a continuar la labor de reconquista emprendida por su padre. Así en 1295 conquista la ciudad de Gribraltar, si bien no pudo hacer lo mismo en Algeciras.

Entre las decisiones más trascendentales de un reinado marcado por las guerras y luchas de poder, destaca la llamada Sentencia de Torrellas (1304) con la que se fijaban los limites fronterizos entre Castilla y Aragón, situándolo en la margen derecha del río Segura, incluyendo la ciudad de Murcia.

Pero quizá, el hecho por el que Fernando pasó a la historia, venga de su muerte. La leyenda cuenta que Fernando sentía un gran odio por Juan y Pedro Alfonso de Carvajal. Pidió a su favorito Juan Alfonso de Benavides que los asesinara, pero acabó falleciendo este último. Entonces el rey ordenó prender a los hermanos que fueron hallados y detenidos en la feria de Medina del Campo (Valladolid) y los encerró en una celda del castillo de Martos, con la intención de despeñarlos por un precipicio. Los hermanos Carvajal se declaraban inocentes de asesinato, y en la hora de su muerte emplazaron al rey a una muerte segura cuando pasara un mes, en el caso en que ellos fueran realmente inocente, como ocurrió en extrañas circunstancias.

miércoles 29 de diciembre de 2010

Acoso

Estoy siendo acosado, otra vez. Esto no tiene razón de ser. Empiezo a pensar que un ser supremo quiere vengarse de mí por algo que hice en otra vida o en esta. No sé qué, pero hay tantas cosas que he hecho sin saber que las hacía que una más ya no me extraña nada.  Lo que no cmprendo es el porqué de esta nueva fomra de acoso, les prometo que es la primera vez que me pasa, y espero que la última. 

Vamos, creo que es acoso. Sí, sí, es acoso, porque si  cada media hora recibes un mensaje desde el mismo teléfono el concepto "error" se mitiga. Vamos, creo. Aunque esta vez el acoso es mucho más complejo, más profundo, más raro, si hubiese algo más raro que acosarme a mí, claro. Pero sí, esto es más raro.  Y a mí me da miedo acabar como José Luis López Vazquez.

Así que he intentado solucionarlo, he llamado a las autoridades, he pedido que bloqueen al emisor del sms, que hagan algo. Pero nadie me da respuestas, no saben como eviatarlo y mientras, yo, desde el pasado sábado, cada hora más o menos, recibo un mismo mensaje de texto de una cabina de teléfono que quiere quedar conmigo a las 11’30 de la mañana…..


martes 28 de diciembre de 2010

William & Jane

Suspiró. Oteando el horizonte en busca de una vela que trajese buenas nuevas. Casi un año había transcurrido y cada día seguía el mismo ritual: subir a la desvencijada torre de la vieja iglesia y buscar en la lejanía noticias de su propia vida. Y como cada día descendió de su atalaya sin esperanzas de que terminase su sufrimiento. Caminó lentamente, entre los bancos de la iglesia de su padre, mirando cada losa. Esperando que al fijar la mirada en el suelo las lágrimas no se derramaran por sus mejillas. No deseaba que nadie le viese llorar. No por él. Ella lo había provocado todo. Ella había causado su marcha. Con su indiferencia, con su altanería. Al negarse al reconocer lo que ya todos sabían: que le amaba. Le amaba como jamás amaría a nadie. Pero había cerrado su corazón, había antepuesto la razón a sus sentimientos, asumiendo que jamás podría llegar a estar con él. Ella no eras más que la hija pequeña del pastor y él el heredero de sir Walter. Mundos diferentes e irreconciliables. Sus padres se habían enfrentado varias veces, centrando en la fe disputas tan arraigadas como el roble que presidía el patio. Y, al final, la muerte había acabado reclamando a sir Walter por su culpa.

Jamás se perdonaría aquello. Jamás podría olvidar que William había disparado a su padre para defender su amor, y ahora se encontraba lejos. Demasiado. Había sido enviado a Australia, las últimas noticias que recibiera le situaban en la India. Tan lejos. Siempre lejos. Y su amor se hacía mayor. Cada día que pasaba se sentía morir. Le necesitaba. Necesitaba su risa. Su mirada. Necesitaba verle retar a su padre. Necesitaba que su padre recuperase la cordura. Esa que había ido perdiendo haciéndose cada día más estricto, más duro. Sus sermones hablaban del pecado, de la muerte, de la culpa, pero jamás lo hacían del amor. Su Dios se había convertido en el Dios de la venganza y la Justicia, pero ya no era el misericordioso. Y ella necesitaba misericordia. Necesitaba el perdón de su padre. Y de William. Necesitaba sentirse amada y devolver su amor. Necesitaba a William y abrazada al gran roble lloró sin notar la presencia que se movía a su espalda.

El reverendo la abrazó y lloró sobre su hombro desnudo. Las lágrimas del padre se unieron a las de la hija. Y los dos lloraron por lo perdido. Jane por William, el reverendo por su propia moral. Abrazados, padre e hija, no escucharon los pasos que golpearon el suelo en su dirección.

-Jane- la voz sonó leve y contundente a la vez- Reverendo.

La chica se quedó quieta, observando temblorosa al fantasma que se presentaba ante sus ojos. El reverendo la empujó, levemente, hacía él. Su vuelta era su salvación. El fin de su locura.

-¿William?
-He regresado a mi hogar. He vuelto en busca de tu regazo. He cruzado el mundo para llevarte al altar. He muerto y renacido. He matado y ahora deseo dar vida. Deseo darte la vida que mereces. Y ni tu padre, ni nadie, podrán evitarlo esta vez. Nada me alejará de ti, nada, lo entiendes. Absolutamente nada.


Jane caminó vacilante hasta él y le abrazó, sintiendo el peso del amor entre sus manos.

lunes 27 de diciembre de 2010

Propositos año nuevo

Es mía. Toda. Y me la quieren quitar. Comprendo que en este mundo de incomprensibles la compresión hacia lo mío no exista convirtiéndome en un incomprendido. Pero ¡compréndanlo! llevamos tanto tiempo unido que a uno le cuesta desprenderse de lo que debería desprenderse, y me cuesta por mucho que me convenza. No importa saber que supone una pesada carga. Tan pesada que se convierte en parte fundamental de mi existencia. Y, aún así, en el fondo, comprendo que tengo que deshacerme de ella. Y lo haré, que remedio. En este mundo dónde la comprensión hacia ellas queda relegada a los Museos, no tengo más opción que dejarla marchar. Que cada uno siga su camino, quizá, así, yo sea más feliz –si es que se puede- y ella, seguro, que estará triste, se deshará en lagrimas sudorosas hasta desaparecer de esta tierra. Así que sí, desde ese próximo año 2011 le diré adiós, o lo intentaré, al menos, que luego en las fotos siempre me veo gordo.

jueves 23 de diciembre de 2010

Sancho IV, el bravo (1282-1295)

Sancho IV (1258-1295) fue apodado el Bravo, aunque bien pudo ser el Cruel. Era el segundo hijo de Alfonso X, per la muerte de su hermano Fernando de la Cerda le puso pronto al frente de un sector de la nobleza contrario a la política de su padre. El viejo monarca había cambiado las reglas del juego, ya que según el derecho consuetudinario castellano, en caso de muerte del primogénito en la sucesión a la Corona, los derechos debían recaer en el segundo hijo. Pero con el Código de las Siete Partidas, Alfonso establecía la línea sucesoria directa entre padres e hijos y en caso de fallecer el primogénito dejando heredero varón, la corona recaería en este y no en su hermano. Y eso fue lo que ocurrió tras la muerte de Fernando en 1275. Sancho se negó a aceptar al nuevo modelo y su padre, inicialmente, aceptó las pretensiones dinásticas de Sancho, que había destacado en la guerra contra el moro. Pero decidió compensar a sus nietos (los infantes de la Cerda) con la concesión del reino de Jaén a Alfonso de la Cerda. Sancho entró en cólera y con gran parte de la nobleza se levantó contra su padre desposeyéndolo de sus poderes aunque no del título real que conservó hasta su muerte en 1284.

Sólo Sevilla, Murcia y Badajoz se mantuvieron fieles al rey Sabio, que buscó el apoyo de los benimerines para recuperar el control sobre su reino. Las maldiciones a su hijo lanzadas por Alfonso parecían comenzar a surtir efecto y Alfonso recuperaba su poder cuando la muerte le sobrevino en abril de 1284. Sancho se sintió vencedero y pese a haber sido desheredado por su padre, ese mismo abril es coronado rey de Castilla y León en la ciudad de Toledo. Pero los partidarios de los infantes de la Cerda se agruparon entorno a Lope Díaz de Haro, señor de Vizcaya, y del infante don Juan, tío de Sancho. El rey, comenzó entonces la fase más violenta de su reinado tanto que, en caso de no haber salido victorioso, hoy hubiera llegado hasta nosotros como Sancho IV el Cruel. Y a los datos nos remitimos: según cuentan las crónicas, dio la orden de ejecutar a 4.000 opositores en Badajoz, a 400 en Talavera y a otros muchos en Ávila y Toledo.

Sin embargo, perdonó la vida a su tío Juan –no así a Lope Díaz- que pago su perdón con la sublevación. Acudió a los antiguos aliados de su hermano Alfonso y junto a los benimerines sitió la plaza de Tarifa. Fue entonces cuando se produjo el consabido suceso de Guzmán el Bueno, que entregó la vida de su propio hijo para defender la ciudad, valiéndole para entrar en la historia y acceder al ducado de Medina Sidonia, comenzando uno de los linajes nobiliarios más importantes de la baja Edad Media.

A su muerte en 1295, le sucedió su hijo Fernando (IV) que contaba en ese momento con 9 años.

miércoles 22 de diciembre de 2010

El amanecer africano baila

Llevo mucho tiempo sin escribir “día a día”, dejando reposar las palabras y los pensamientos para no decir más de lo que debo decir, pero hoy, sin embargo, he necesitado plasmar en este pequeño rincón todo lo que siento. Porque la vida, a veces, se entremezcla para darte testimonios de una realidad que no por lejana debe hacerse indiferente.

El otro día me decidí a compara La ira del fuego, de Mankell, y ayer, leyendo el primero de los tres libros sobre Sofia no pude reprimir las lágrimas. Con ese estilo tan propio del genial sueco, contado casi como un cuento infantil, Henning nos traslada la vida de Sofia, una chica de Mozambique que sufrió los desastres de la guerra que azotó a su país a inicio de los 90.

Curiosamente, antesdeayer, hablando en Manos Unidas, comentábamos la más que tensa situación que se vuelve a vivir en Costa de Marfil, dónde la ambición política de sus dirigentes conduce al país a una nueva guerra civil. Una guerra civil en la que, como siempre, pagaran los más pobres. Los que no tengan dónde ocultarse, los que ya no tienen nada para comer, los que se ven obligados a marchar de sus casas por las malditas guerras que desangran al Continente Negro. Y al leer el “Secreto del Fuego” -que por cierto, me he bebido sus casi 170 paginas de una sentada- las imagenes se han agolpado. Y las preguntas han venido con ellas ¿Porqué no hacemos nada por cambiar la situación? ¿porqué nos olvidamos de las guerras abiertas en África? ¿Acaso ellos no tienen derecho a que luchemos por mejorar sus condiciones?

Cada día en internet se reproducen las campañas de todo tipo. Ayer mismo la red estaba revolucionada por la ley Sinde pero ¿cuántos levantan la voz por acabar con la piratería occidental y primer mundista ejercida contra los más desfavorecidos? ¿Cuántos se dan golpes de pecho en su progresismo y miran a otro lado cuando toca hablar de progreso en otros lugares?

Este mundo sangra, cada día, cada hora, mueren niños, mujeres y hombres por culpa de las guerras. Niños soldados, minas antipersona, chicas vendidas como esclavas, familias destrozadas, hambrunas y un largo etcétera de calamidades que se extienden desde hace demasiado tiempo.

Pero como dice Mankell "el corazón de África es como el sol, grande, rojo, una tela de seda de color sangre" y aún así, siendo tela robada continuamente, África continua invencible,no se rinde, no se deja pisar. Pero nosotros continuamos empeñados en pisotearla.

lunes 20 de diciembre de 2010

Burlesque

Nunca un nombre estuvo también puesto en una película como en Burlesque pues la cinta no es más que una burla al espectador, que acaba devolviendo la moneda y burlándose de la propia película. Un esperpento mezcla de la genial Moulin Rouge y de la entretenida Bar Coyote, y todo para mayor gloria de Cristina Aguilera, acompañada por la ya plenamente acartonada Cher. 



Lo más curioso de todo es que Burlesque cuenta con el presupuesto necesario para realizar una buena película y la historia, no por ya vista, daba para más. Pero se queda en efecto de luces. Y eso que cuenta con un reparto secundario de lujo. Cher, pese a carecer de expresividad, sigue llenando la pantalla como siempre hizo e, incluso, da pequeñas pinceladas de lo que un día fue su voz. Stanley Tucci continúa encasillándose en un papel que parece irle como anillo al dedo: el del amigo y confidente gay y que tan buenos resultados siempre le da. Kristen Bell hace el papel de la superenemiga, borracha e intratable, que muestra celos de la joven Ali creando un personaje vaporoso que se deshace con las primeras gotas. Y junto a ellos Cam Gigandet, el buenísimo, cachísimo y divertidisimo Jack, enamorado de Ali y que deja una de las pocas escenas memorables de la película -recordado en algún pasillo al grito de “no queremos ni pijama ni galletas”-. Lamentable que sea esto, el cuerpo semidesnudo del actor del momento, lo que más hilaridad levantase en el publico -si bien la escena es llevada con humor- de un guión carente de todo. De hecho, cabría preguntarse si realmente estamos ante una película o ante el DVD de algún concierto de Aguilera pues no es más que eso, sucesión de actuaciones para mayor gloria de la artista.

Por cierto, Cristina Aguilera aparece mucho mejor cuando la naturalidad de su maquillaje se aleja de la artificialidad y nos muestra el rostro real y, sin duda, la primera actuación del concierto, perdón película, aún en su pueblo natal llega a poner los pelos de punta recordándonos a las grandes voces negras del pasado.

Pero, siempre hay un pero, hay algo que puede destacarse: la presencia del guionista, productor, director y actor británico Alan Cumming (Alexis, el portero travestido del cabaret) que no necesita más que aparecer en tres planos para mostrando todo su potencial siendo el único, junto a Cher pero muy por encima de ella, que logre hacer sombra a Ali -Aguilera- en el escenario. Quizá su número cómico sea lo mejor de esta burla que Steve Antin ha tenido a bien hacernos.

viernes 17 de diciembre de 2010

En pocas palabras

“Los arquitectos son hombres con pocos huevos para ser ingenieros y no tan maricones como para ser diseñadores de interiores”

"Inteligente" ingeniera disertando sobre las diferencias entre carreras.
 

jueves 16 de diciembre de 2010

La cabeza del rey

Realmente la gente guarda cosas muy raras dentro de sus armarios, toda una vida dicen lo tópicos. Y quizá sea así. Sólo hay que ver el curioso hallazgo realizado en casa de un jubilado: nada más y nada menos que la cabeza de un rey. Republicanismo del bueno, tal vez, pues la cabeza de Enrique IV de Francia fue separada de su cuerpo durante la revolución francesa y nada más se supo de ella hasta el extinto siglo XX cuando un anticuario ofreció al Lovre la cabeza del rey bueno con escaso resultado. Y ahora vuelve a la luz revelando que el monarca, asesinado en 1610 era calvo, tenía una cicatriz en el labio producto de una cuchillada anterior y gustaba de usar pendientes.


miércoles 15 de diciembre de 2010

Manifiesto por un futuro mejor

Ante el anuncio dado por los amigos sobre la próxima cena de la navidad en la casa-comuna de mi muy querida amiga y prima putativa Irene me veo obligado a levantar la voz y publicar el siguiente manifiesto:

En estos tiempos que corren ya nada ni nadie está a salvo. No importa que la Navidad sea época de buenas intenciones, con ellos nada cambia. La avaricia es un mal propio de esta sociedad que nos consume. Que consume todos los recursos que se encuentran a su alcance. Que esquilma a la naturaleza dejándola yerta, muerta, cadavérica. Acabando con sus seres más indefensos y entre todos ellos, yendo por los más pequeños. Las sociedades occidentales protegen a las especies salvajes, las cuidan y miman pero ¿quién los cuida a ellos? ¿quién los protege en su pacifica existencia? ¡Nadie! y eso no puede ser. Sé que muchos son los que desean probar su carne ¡oh, triste objeto de perdición!, pero estoy seguro que si miraran sus ojos tiernos, sus sonrosados cachetes, nadie acabaría con ellos. 

Y, aún más seguro estoy, si vieran en que podrían convertirse: chorizos, panceta, lomo, chuletas, salchichón, chicharrones y el todo poderosos jamón. Díganme, ¿quién entonces osaría matar al lechón?. Griten conmigo:

¡NO AL COCHINILLO EN NAVIDAD!

martes 14 de diciembre de 2010

Jane & William

El reverendo llegó hasta el pequeño pueblo con el corazón latiéndole a toda velocidad. Los llantos de su hija habían desperezado a su conciencia hasta comprender que no podría vivir con esa carga en su conciencia. Había negado ante su hija la posibilidad de que William fuera condenado a muerte. Pero no tenía dudas de que el parricida acabaría pendiendo de una soga. Y con el también el reverendo. Se detuvo a la puerta de la vieja casona de piedra blanca que hacía función de cárcel. Las ventanas enrejadas recordaban la función de un edificio que, de otra forma, podría haber pasado por hermosa casa señorial.

-Sargento- dijo con leve voz- debo hablar con usted.
-¿Qué desea, reverendo?- dijo el sargento Joseph mostrándole la entrada a una pequeña habitación.
-Es sobre William. Creo que debo contarle algo. No podría vivir en paz de otra forma. El peso de la culpa acabaría matándome -se negó a confesar que el dolor de su hija sería la verdadera razón para sucumbir a la muerte-. William no es del todo culpable, sargento. El arma era mía. Fui a la casa con intención de convencer al viejo Walter de que alejara a su hijo de Jane. Se había propasado con mi niña -argumentó- ¿qué se espera de un padre en un caso así?. Pero jamás pensé que el final de la historia sería este.
-Reverendo, entiende las implicaciones que tiene esta confesión.
-¡Yo no dispere!
-Tendré que exponer el caso ante un juez, pero su enemistad con sir Walter era conocida por todos y usted mismo ha confesado que la pistola era suya y que acudió a la casa con oscuras intenciones.
-¡Quería proteger a mi hija!, pero jamás mataría a Walter.

El sargento se echó las manos a la cabeza, aquella situación no le gustaba. El asesinato del aristócrata por su hijo ya era una pesada carga, pero ahora se multiplicaba con la confesión del pastor.

-¿No podríamos solucionar esto de alguna manera? -dijo finalmente -Padre, creo en su inocencia, y el propio William ha reconocido que disparó el arma. Pero ahora...


El pastor levantó los ojos de la mesa para centrarlos en el policía

-¿Qué propones?
-Será mejor llamar al juez Steward.

Esperaron durante media hora hasta que el juez llegó. Se conocían de sobra, era un hombre bajo, rechoncho, simpático y asiduo a los servicios del reverendo. Escuchó paciente las explicaciones del pastor y del sargento, asintiendo de vez en cuando.

-Sí -dijo finalmente-, será lo mejor. No es una mala decisión. Mañana mismo llevaremos a cabo el juicio, para que dilatarlo más. Y la sentencia será la que debe ser.


Al día siguiente, sin que la implicación del reverendo en el asunto saltará a la palestra, William fue condenado al destierro en la India.

lunes 13 de diciembre de 2010

La diócesis de Cádiz


La presencia de comunidades cristianas es muy antigua en Cádiz, como corresponde a una zona de tránsito entre Europa y África. Es heredero del obispado de Asidonia, supuestamente creado en época romana, pero del que sólo hay constancia después de la llegada de los visigodos a esta zona. La llegada de la nueva religión y la creación del obispado asidonense se atribuye a San Hiscio (o Hesiquio, uno de los siete Varones Apostólicos) estableciendo la primera sede en Carteya para, posteriormente, trasladarla a Asido, importante ciudad romana.

De época visigoda se conserva la iglesia más antigua de la Diócesis, la ermita de San Ambrosio, Situada fuera del recinto urbano de Vejer, su origen data de época paleocristiana (siglo VII), aunque sufrió varias transformaciones durante la Edad Media. También de esa época es la ermita de los Santos Mártires (Medina Sidonia), siendo los dos referentes arqueológicos más antiguos que se poseen de la presencia cristiana en la zona. Invadida y conquistada la Península por los árabes, la vida de los cristianos sometidos se hizo precaria hasta el punto de casi desaparecer las comunidades mozárabes en la época de los almohades. 

Alfonso X incorporó Cádiz y otras poblaciones a Castilla, logrando el traslado de la sede asidonense (Medina Sidonia), que se hizo efectiva en 1.267 con la consagración del primer obispo Fray Juan Martínez. El rey sabio pretendió crear un puente para la  evangelización de África desde el puerto de Cádiz. Erigiendo la Diócesis, cuyos límites llegarían hasta la actual Marbella. Y ordenando la construcción de la Catedral de la Santa Cruz que, al calor del monasterio portuense de Santa María del Puerto, se convertiría en lugar de peregrinación medieval.

Si bien el sueño africano de Alfonso X no se cumplió, el descubrimiento de América convirtió a la ciudad de Cádiz –y con ella a la Diócesis- en la puerta al Nuevo Mundo. Desde el puerto gaditano partirían los misioneros que llevarían el cristianismo a las Indias Occidentales, quedando constancia de tal hecho con el co-patronazgo de Cádiz por San Francisco Javier. Cádiz, que había sido una de las puertas de entrada del cristianismo a la Península, se convertía así en puerta de salida de la Palabra de Dios hacia las Américas.

domingo 12 de diciembre de 2010

El inicio

El silencio embargaba a los presentes. Las noticias venidas de Flandes no eran halagüeñas. Los ejércitos de Juan se había topado con resistencia y el hermano del rey no había logrado su objetivo. Los hombres asentían preocupados a las explicaciones del mensajero. Don Felipe se mantenía impasible, de pie, en un extremo del amplio salón de audiencias, con la mirada perdida en la inmensa sierra que se elevaba imponente ante él.

-Rezaremos por él- fueron las escuetas palabras con las que el monarca dio por cerrada la reunión.

Los capitanes se miraron unos a otros. Todos conocían el amor que unía al rey con su hermano y todos sabían del dolor que esta perdida supondría para el monarca. Un joven paje salió a la carrera a la vez que don Felipe descendía camino de la iglesia. Miguel corrió como alma que lleva el diablo en dirección a la pequeña cámara que compartía con su hermana.

-¡María, María!- el corazón parecía querer salirsele del pecho mientras se abalanzaba sobre la joven-. ¡Es don Juan! No saben dónde está. No saben que ha pasado con él. Acaba de llegar un mensajero desde Flandes. ¿Que haremos nosotros, María?

La joven reprimió el llanto, mostrándose firme ante su hermano. No deseaba que le viera llorar. No de nuevo. Había llorado mucho ya, demasiado, desde el mismo instante en que vio la luz del mundo su vida se había convertido en un tortuoso valle de lágrimas. Y Miguel había sido su apoyo en demasiadas ocasiones. Aún no había cumplido los trece, su hermana, no llegaba a los dieciocho. La miró, acariciando su negro pelo, que enmarcaba un rostro blanquecino, siempre triste pero hermoso, hasta para él. “No llores” quiso decirle, pero no lo hizo. Sabía que su hermana intentaría mostrarse fuerte. Sabía que don Juan significaba demasiado para la joven. Algo ocurrido tres años atrás había cambiado su vida para siempre.

Guardaba vagos recuerdos de aquello. Recordaba los gritos de su padre que, como siempre desde que madre murió, estaba borracho. Le pegaba. A los dos, pero sobre todo a ella. Era una carga, una mujer sin posibilidad de ajuar, una niña delgaducha sin forma de mujer, había dicho muchas veces. Una mula que trabajaría pero que, cualquier día, podría quedarse preñada trayendo otra boca que alimentar. Aquella noche algo pasó. Miguel era incapaz de recordarlo, y María jamás se lo había dicho. Cuando preguntaba, ella simplemente callaba y se alejaba y, si insistía, la ira enrojecía sus mejillas hasta el punto que Miguel aprendió a no preguntar. Recordaba el frío de aquellos días, durmiendo en callejas sucias, rodeados de perros, excrementos y orines. Siendo expulsados de casi cualquier lugar. Recordaba a su hermana llorar entre sollozos creyendo que dormía. La recordaba llorar cuando, ofreciéndose a los hombres estos la rechazaban entre risas.

Pero todo cambió de pronto. Cuando la esperanza les había abandonado. Hastiados de la calle, el frío y el hambre, habían emprendido camino fuera de la villa, esperando encontrar en el campo lo que la ciudad le negaba. Y allí, en caminos embarrados por la lluvia, toparon con su salvador. Un hombre joven, apuesto, no mucho mayor que su hermana pero si algo más. Los hombres, mayores que él, engalanados con joyas y medallas, le trataban con reverencial respeto. María se había derrumbado en un charco del camino y Miguel esperaba junto al cuerpo agotado de su hermana. El hombre se detuvo y desmontó. Caminó hasta los dos niños mientras uno de los capitanes le pedía que no lo hiciera. Limpió el rostro sucio de la joven. No dijo palabra. La recogió y la llevó a una pequeña litera, depositándola con cuidado. Desde entonces, tres años ya, D. Juan, el hermano menor del rey D. Felipe II se había convertido en su protector. Miguel estudiaba con los monjes de El Escorial y María había comenzado a trabajar en las cocinas del enorme palacio. Pero, todos los sabía, cada noche que el joven infante de las Españas visitaba a su hermano, pasaba horas con la joven doncella que ahora lloraba la pérdida de su amado y protector.

Y algo en su interior le hizo tomar la decisión más descabellada de su vida.

sábado 11 de diciembre de 2010

500 Milles / Peter, Paul & Mary



If you miss the train I'm on
You will know that I am gone
You can hear the whistle blow
A hundred miles

A hundred miles, A hundred miles
A hundred miles, A hundred miles
You can hear the whistle blow
A hundred miles

Lord I'm one
Lord I'm two
Lord I'm three
Lord I'm four
Lord I'm five hundred miles
From my home

500 miles, 500 miles
500 miles, 500 miles
Lord I'm 500 miles
From my home

Not a shirt on my back
Not a penny to my name
Lord I can't go home this way
This way, This way
This way, This way
Lord I can't go home this way

If you miss the train I'm on
You will know that I am gone
You can hear the whistle blow
A hundred miles

Esta canción fue versionada por Los Mustang, juzguen ustedes mismo. Yo me quedo con la versión de PP&M



Hay otra versión de Joselito, pero esa me niego a traerla a este rincón. Es casi tan mala como la versión de "un ramito de violetas" de Manzanita. Hay cosas que es mejor olvidar.

viernes 10 de diciembre de 2010

Paraíso e infierno

Ya lo dijo Torquemada: Cádiz es la puerta del paraíso. Y debe ser así, porque mientras en media España se quejan de la lluvia y en la otra media del frío, aquí volvemos a las mangas cortas. En mitad de diciembre, pasado ya el puente de la Inmaculada, el calor invita a caminar por el paseo marítimo, o a irse a visitar los pueblos blancos de nuestra sierra. Apetece destaparse, sentarse en terrazas mirando al mar, charlando con los amigos mientras te tomas un café o un tinto de verano –según sea la hora-. Ayer las temperaturas alcanzaron los 25º. A las 12 de la noche, cuando escribía esto, estaba en mangas cortas y con las ventanas abiertas y eso me ha llevado a pensar en muchas cosas. Entre otras cosas en la suerte que tengo de vivir a las puertas del paraíso y la mala suerte que tienen mis vecinos del sur, marroquíes unos y saharauis otros, de vivir en una terrible dictadura sometidos por la tiranía de un rey absolutista que se cree fuerte ante el resto del mundo y  en el consentimiento de ese resto del mundo, que permite que se pisoteen derechos y vidas. Que levantan la voz cuando los medios de comunicación centran su mirada en la noticia y que se deshacen en la nada cuando esos mismos medios giran sus focos a otros lugares más lucrativos. Hace dos semanas nuestras televisiones se llenaban de imágenes del Sáhara, hoy ni una sola noticia sobre la situación de ese pueblo tan unido a nosotros por la historia.

Y mientras, nosotros, paseamos tranquilos frente al mar que separa el paraíso del infierno.

jueves 9 de diciembre de 2010

Alfonso X

Alfonso X sucedió a su padre al frente del reino de Castilla en 1254. Si el reinado de su padre fue de extensión territorial, el de Alfonso sirvió de consolidación del reino. Durante su mandato se sentaron las bases del actual castellano, creándose la primera gramática. Alfonso fue un enamorado de las artes y las letras, gran poeta nos dejó para la posteridad sus Cantigas. Pero además realizó una importante política repobladora, a lo que se unió su reformismo que asentó definitivamente la primacía del reino en la Península.

En lo militar, continuó la labor conquistadora de su padre, llegando hasta Cádiz en 1263. Y me van a permitir que en su reinado hable de esta última ciudad, que además es la mía. Pues Alfonso, que se enamoró de la zona desde su asentamiento en Alcanate (actual El Puerto de Santa María) como demuestra en las Cantigas de Santa María. Aquí se sintió curado de sus enfermedades por mano de Santa María del Puerto, que acabó convertido en lugar de peregrinación. Buscaba un puerto que le abriera el camino hasta el norte de África, pues el rey sabio quería extender el cristianismo y su reino más allá del mar –pues por otro lugares ya no podía avanzar-. Había firmado la paz con Granada, considerada ya vasallo del castellano y para evitar la guerra buscó un punto que no causase problemas, ese fue Cádiz, hasta entonces en manos del reino de Fez. La conquista castellana conllevó que el rey diese a la ciudad una serie de privilegios que le valdrían para ponerse a la cabeza comercial de la Península, pero siempre al calor de Sevilla, pero de eso ya hemos hablado en este mismo rincón.

Volvemos así al reinado de Alfonso. Habría que hablar de dos importantes hechos: el fecho del imperio, es decir, el intento de Alfonso de hacerse con la corona del Sacro Imperio Romano-Germánico, sin resultados. Y el Fecho de Allende, el intento de llevar el reino hasta las costas africanas, a lo que se vincula la conquista gaditana y que tampoco se llevó a pudo completar.

Tras la conquista de Cádiz en 1263 las fronteras se estabilizaron, pero no los problemas internos. En el 1264 se produjo la revuelta de los mudéjares en la campiña jerezana que trajo consigo su expulsión para evitar mayores tensiones sociales, pese a que Alfonso había buscado una inicial convivencia de culturas al final terminó por doblegar militarme a los pequeños territorios tributarios de Niebla, y el consiguiente levantamiento en Andalucía y Murcia (con apoyo del rey de Granada).

En 1265 se produce un hecho fundamental para la estabilidad de la Corona: Alfonso firma las Siete Partidas que establecía la sucesión directa de padres a hijos y no entre hermanos en caso de fallecer el primogénito si este tenía descendencia. Y el Infante Fernando de la Cerda la tenía. Durante la revuelta nobiliaria de 1272, Fernando demostró su valía y logró el apoyo de su padre. Sin embargo, cuando fallece Fernando en 1275, su hermano Sancho manifiesta sus pretensiones al trono, y Alfonso las aceptará en detrimento de los Infantes de la Cerda. Pero según aumente el poder de su hijo, Alfonso irá mostrando reticencias a esa decisión. Finalmente, y con el apoyo de cierta parte de la nobleza que ya había mostrado su malestar con el rey, Sancho se levantó en armas al ver como su padre intentaba desgranar el reino de Jaén de la Corona castellana para dotar de corona al primogénito de Fernando (Alfonso de la Cerda). En 1282 el poder de Sancho es indiscutible, separando a su padre del gobierno pero permitiéndole continuar con el título real hasta su muerte, en Sevilla que había permanecido fiel, en 1284.

miércoles 8 de diciembre de 2010

Hércules

Hércules, fundador mítico de la ciudad de Cádiz a la que llegó en el curso de sus trabajos para robarle los rebaños al gigante Gerión. Bonita leyenda la de nuestro fundador, pero más hermosa aún es la vida que le tocó sufrir en el Olimpo de los dioses.

Su padre, Zeus, se encaprichó de Alcmena, esposa del rey tebano Anfitrión y aprovechando que este se encontraba en la guerra se transformó en él y yació con su esposa. En mitad de la noche, Anfitrión llegó a la casa y Alcmena descubrió el engaño del dios. Pero ya era tarde, la mujer había quedado embarazada, para enfado de Heras, celosa esposa de Zeus. Que comenzó una persecución contra el hijo bastardo de su esposo. Primero logrando mediante engaños que Hércules no fuera nombrado príncipe heredero de Tebas y que la corona recayese en su primo –ni tan siquiera en su hermano gemelo, que no importaba a la diosa ya que era completamente humano-. A los dos meses intentó asesinarlo por primera vez, al enviarle dos serpientes para que acabasen con el bebé, pero la fuerza de Hércules impide el asesinato y la joven que le cuidaba le encontraría jugando con los cadáveres de los reptiles.

Decidió, entonces, cambiar su estrategia y afectó al carácter del joven semi-dios, ya de por si temperamental hasta que logró que asesinase a su profesor de música, Lino, golpeándolo con una lira. En el juicio por la muerte del viejo maestro, alegó defensa propia siendo declarado inocente pero enviado junto a Téutaro para que aprendiera a controlar sus actos. Allí, junto al pastor, se enfrentó al león de Citerón, que atacaba constantemente a sus rebaños, logrando matarlo (de ahí la representación de Hércules cubriendo su cabeza con la piel del felino). A la vuelta de su cacería se encontró con un ejército que pretendía invadir el reino, y enfrentándose a ellos logró rechazarlos. Fue llamado entonces por el rey Creontes que le premió con la mano de Mégara, su primera esposa, con la que tuvo varios hijos.

Pero la felicidad del joven, ya transformado en adulto, molestaba a Heras, que le provocó un terrible ataque de ira. Obnubilado por el poder de su madrastra, Hércules mató con sus propias manos a sus hijos y a dos sobrinos. Cuando descubrió lo que había hecho, el dolor de invadió y fue incapaz de enfrentarse a su esposa. No por miedo, sino por amor. Sabía que cada vez que Mégara le viese recordaría a sus hijos y como Hércules, por culpa de Hera, los había matado y el dolor que eso le provocaría a su esposa le llevó a repudiarla y comenzó un periplo de recuperación interior que le llevó a realizar los famosos 12 trabajos. Pero eso lo dejamos para la wikipedia, pues nosotros queremos hablar de su vida privada.

Tras cumplir los trabajos, Hércules volvió a Grecia, pero su temperamento podía con él y la muerte siempre le rondaba. Tras un nuevo asesinato fue condenado por la reina Ónfale a vestir y realizar trabajos de mujer, mientras ella vestía las ropas del semidios. Finalmente Ónfale levantó el castigo y casó con nuestro héroe, que le daría un hijo. Cuenta la leyenda que en aquel tiempo, mientras caminaba por los bosques, unos pequeños sátiros le robaron sus ropas y armas y que Hércules corrió tras ellos hasta detenerlos y, colgados a la espalda desnuda, se los llevó para castigarlo. Pero el gaditanismo surgió en los sátiros que comenzaron a bromear sobre el bronceado trasero de Hércules quien, sumido en un ataque de risa, perdonó a los sátiros y continuó su camino. Que le llevó hasta los brazos del joven Hilas, príncipe de los driopes a los que había vencido. Junto a su amante, Hércules parte de viaje con los argonautas, pero no termina su camino porque, tras haber arribado a una isla, Hilas no vuelve al embarque y nuestro héroe comenzó la búsqueda de aquel joven que le había robado el corazón, encontrándolo en brazos de una ninfa que le había secuestrado. Con el corazón destrozado por el desamor, Hércules dejó a Hilas y comenzó un periodo de sangrientos trabajos, de luchas en guerras y venganzas que, entre otros “premios” le permitió entrar en contacto con el rey Tespio. Este al ver a nuestro héroe quedó prendado de su belleza y fuerza y le pidió que yaciera con sus hijas para darle un nieto. Así fue, las cincuenta hijas de Tespio quedaron embarazadas de Hércules, dándole cincuenta nietos varones de los que, se dice, vienen todos los reyes de la antigua Grecia.

Terminamos la vida de nuestro héroe en su tercer matrimonio, que acabaría también con su vida. El matrimonio con Deyanira comenzó mal, con el intento de violación que sufrió la nueva esposa por parte de un centauro al que Hércules mató con una flecha. El centauro le dijo a Deyanira que si quería conservar el amor del semidios guardará su sangre y así lo hizo. Cuando los celos por las repetidas visitas de Hércules a la joven Yole comenzaron a corroerla, Deyanira untó las ropas de su esposo con la sangre del centauro esperando recuperarlo. Pero la sangre del centauro penetró en la piel de Hércules, causándole un dolor tan insoportable que deseó su propia muerte. Intentó quitarse la ropa, pero había quedado pegada a su piel, por lo que pidió que se construyera una pira y que su mejor amigo le prendiera fuego. Deyanira, al ver que la sangre del centauro había provocado la muerte de su amado, se suicido ahorcándose.

Pero Hera, que siempre había perseguido al joven, convenció a los dioses, que le dieron la inmortalidad llevando eternamente a Hércules al Olimpo de los dioses.

martes 7 de diciembre de 2010

Jane & William

-No. No. Padre decidme que no es verdad- Jane estaba apesadumbrada, las lágrimas corrían por sus mejillas y los ojos enrojecidos no se separaban de los de su padre -¡William no ha podido! No podría. ¿Cómo podría? ¡Era su padre!

El reverendo había vuelto hacia menos de una hora y desde entonces había intentado convencer a su hija de la culpabilidad del joven aristócrata, pero no lo había logrado. Y las lágrimas de la joven comenzaban a ablandar su corazón. North tan solo tenía una debilidad: su hija Jane. Siempre había intentado protegerla y culpando a William de la muerte de su padre también lo hacía. Debía alejarlo de ella. No importaba que Jane pareciera estar enamorada del joven. No le convenía. No podía ser. Nunca podrían estar juntos.

-Padre -le dijo -¿Estáis seguro de lo que me decís?
-Lo estoy.
-¿Qué le pasará?
-Le juzgarán y, llegado el caso, le condenarán.
-Padre... decidme que no.
-Podría ser. Todo depende de la justicia pero a los ojos de Dios ya está condenado.
-Es imposible... ¿por qué lo haría? ¿por qué?
-Porque su padre le amenazó con enviarlo lejos, a América, si volvía a tocarte.
-¡He sido yo!
-No, hija mía, tu no eres culpable de nada.
-Le deseo y no supe esconderlo... yo le he empujado a hacerlo.
-¡NO!- gritó el reverendo- Jamás digas eso.
-¿Qué sentido tendrá mi vida sin él? Le amo, padre.
-No digas eso- el tono de voz del pastor se redujo a un susurro- no puedes amarle.

La joven se derrumbó. Las lágrimas empaparon su rostro y sus ropas. Los sollozos interrumpían su propio llanto. Desconsolada. Pérdida en remordimientos ajenos. Su alma hecha jirones escapaba en cada susurro de culpabilidad para golpear el rostro cansado de su padre. Las lágrimas de su hija le apuñalaban el corazón.

-¿Qué he hecho?- musitó protegiendo entre sus brazos el cuerpo tembloroso de su hija -¿En qué me he convertido?

Abrazado a su hija, fundió sus lágrimas con la de ella. Unió su pesar al de ella. Unió su dolor al de ella. Y con ella abrió su alma a la respuesta que buscaba. No deseaba que su hija acabará en brazos de William, era él quién debía acunarla en la tristeza, pero no podía condenarse eternamente por la pena que cayese sobre el joven.

Esperó a que Jane se durmiese y partió en busca de William

lunes 6 de diciembre de 2010

Menesteres

Estábamos en clase de historia. Sería 8º de EGB y después de mucho tiempo, los profesores tuvieron la genial idea de que el tándem que formaba con Lacueva no era del todo positivo para ambos. Así que yo me sentaba solo junto a una de las cristaleras que separaban las aulas en diferentes grupos. ¡Patochadas! Junto a Lacueva mantenía cierto nivel de atención, solo mi atención se desviaba a otros menesteres. Y en esos menesteres andaba, tratando de leer lo escrito en el pequeño espacio de madera que quedaba entre un cristal y otro, allí donde un embellecedor de madera debió estar en tiempo y donde algún alumno antes que yo había dejado su marca.

Y tan concentrado me hallaba que no noté la extraña presencia que se situaba a mi lado. Voces de fondo acompañaban a la clase. Nada del otro mundo. Algunas risas. Alguno debía haber dicho una tontería.

-Gordo- un susurro leve acompañado de una patada por debajo de la mesa.
-¿Qué quieres?- susurre a Lacueva, girándome para toparme con el Piru
-¿Sabes la respuesta?
-¿Isabel la católica?
Las risas se hicieron más notorias.
-Señor Fornell, estamos hablando de los romanos.
-¡Ah!, pues si es así no. No sé la respuesta.


Lacueva me miró, riéndose sin tener que decir nada mientras yo volvía a mis propios menesteres ignorando nuevamente a un profesor que nunca me interesó demasiado.

domingo 5 de diciembre de 2010

Superación y amor

Ayer, entre comentarios más o menos jocosos sobre los controladores, un vídeo colgado por una amiga me llamó la atención en mi muro de facebook. Tenía un simple comentario que desentonaba con el resto: “Espero que os haga temblar el alma como a mí”. Y vaya si lo hizo. Es una historia real, de superación y de amor, ocurrida en 1989 en Australia, durante la celebración del durísimo triathlon “Ironman” Así que hoy lo traigo aquí, como recordatorio de todos esos héroes anónimos que bajo la misma premisa de la superación y el amor se dejan la piel por sus hijos. Porque siempre recordamos a nuestras madres y pocas veces agradecemos a los padres todo lo que han hecho por nosotros.

sábado 4 de diciembre de 2010

December -- Norah Jones



December come to me
I hope I can see
You not just in dreams

I will let you be
Why can't you believe
How much you really mean

December won't you come
Back with snow even sun
Don't say that it's done

I will carry you home
Take you from the loneliest
Place you have known

I will carry you home
Take me from the loneliest
Place I have known

viernes 3 de diciembre de 2010

A oscuras

Hay cosas que no se logran entender. Una de ellas es que en pleno siglo XXI una ciudad como Cadiz pase dos horas a oscuras. Y ya llevamos mas, quizá sea un nuevo plan de ahorro energético ante la crisis que tenemos. O quizá el espíritu navideño ha sobrecargado la red eléctrica. Así que aquí estoy, a oscuras, intentando ser fiel a este rincón virtual desde un teléfono -espero que me perdonen las tildes- desesperado y acordandome de la regidora perpetua de la ciudad. En vez de bombillas de bajo consumo, Teofila podía repartir velas, con la excusa del bicentenario y de vivir el 12 en todo su tiltineante esplendor.

Por cierto, que he estado 10 minutos tratando de cruzar la Avenida a ¿lo adivinan? Oscuras y llamando a la policía local para que pusieran un guardia a regular un importante cruce. Finalmente, y sin recibir respuesta de los números de emergencia -ni un triste contestador- he cruzado a la aventura entre pitidos de coches desprevenidos. Una vez aparcado el coche y llegando a casa, he logrado vislumbrar al policía ganandose su sueldo en el bar de turno. Lamentable.

Y ahora ya me voy a dormir, recordandole a mis amigos y convecinos de Facebook que no deben vengarme, simplemente regalarme un generador

jueves 2 de diciembre de 2010

Fernando III el Santo

Fernando no debía haber sido rey, jamás. El matrimonio de su madre Berenguela con su padre Alfonso (IX de León) había sido declarado nulo, y en Castilla reinaba su tío Enrique I, aún un niño cuando accedió al trono, lo que parecía indicar un largo reinado. Pero el destino se puso de su lado, y la muerte fortuita de su tío a la edad de 13 años mientras jugaba con otros niños hizo que la corona pasase a su madre (Berenguela I) que en 1217 renuncia al trono. Desde ahí se inicia uno de los reinados más importantes de nuestra historia.

Fernando III accedió al trono castellano a la muerte de su tío Enrique I y después de que su madre (Berenguela) abdicase en él en el año de 1217. Nada hacía pensar entonces que el joven monarca lograría situar a Castilla –aún a la sombra leonesa- a la cabeza de los reinos peninsulares. Sin embargo, así fue. Hasta 1230, fecha en la que heredaría el trono de León a la muerte de su padre Alfonso IX, Fernando aprovechara las luchas internas entre los musulmanes para llegar hasta Baza, abriendo la puerta a la conquista de Andalucía mediante una perfecta combinación de diplomacia y guerra.

En 1230, a la muerte de su padre, se niega a aceptar su testamento, que dividía el reino de León entre sus hermanastras Dulce y Sancha, hijas de Teresa de Portugal, pero no necesitó enfrentarse militarmente a ellas para hacerse con el trono. Nuevamente buscaría el camino de la diplomacia y con ayuda de su madre Berenguela conseguió que Teresa aceptase la renuncia de sus hijas al trono a cambio de tierras y rentas en el llamado Tratado de Valencia de Don Juan. Desde ese momento y, ya definitivamente, las coronas de Castilla y León quedarán unificadas, si bien mantendrán cortes propias. Hasta su muerte, el rey se centra en la conquista de los reinos taifas, avanzando por el valle del Guadalquivir hasta Sevilla. En 1231 ocuparía Cazorla y el avance sería imparable hasta el 1248, cuando las tropas castellanas llegan hasta la gran ciudad del sur peninsular. Durante 15 meses la ciudad mantendrá el asedio, hasta que D. Ramón de Bonifaz ascienda por el río con una flota cántabra. Se cerraba el cerco sobre la ciudad que se veía obligada a capitular ante la superioridad castellana y se convertía en la cabeza del reino y en la ciudad más importante de la nueva Castilla que ya resurgía.

Fernando no quiso detenerse, sabiendo que el peligro provenía del norte de Áfricas, continuó su avance al sur, conquistando las ciudades de Arcos y Medina Sidonia y preparando el asalto al continente vecino, que no pudo llevar a cabo pues la muerte se cobró su vida en 1252.

Pero la importancia de su reinado no puede medirse sólo en el avance de tierras. El rey santo (fue canonizado en 1671) también fue capaz de controlar el amplio territorio, reforzando la unión de ambos reinos y fortaleciendo el control sobre las ciudades. Realizó una política de repoblación e implantó el castellano en todo el reino en detrimento del latín.

Fue enterrado en Sevilla y, aquel joven infante hijo de un matrimonio anulado y sin aspiraciones a trono alguno fue enterrado bajo el epitafio elaborado por su propio hijo, el futuro rey Alfonso X:

"aqui yace el muy onrado hernando señor de Castiella, e de Toledo, e de Leon, e de Galicia, de Sevilla, de Cordova, de Murcia, de Jahen, el que conquisso toda España, el mas leal, el mas verdadero, el mas franco, el mas esforzado, el mas apuesto, el mas granado, el mas sofrido, el mas homildoso, el que mas temie a Dios, el que mas le fazie servicio, el que quebranto e destruyo a todos sus enemigos, el que alzo e onro todos sus amigos, e conquisso la ciudad de Sevilla, que es cabeza de toda España, e passo en el postrimero dia de mayo, en la era de mil e cc e noventa"

miércoles 1 de diciembre de 2010

'Prensa y Libertad de Imprenta. Los periódicos en el Cádiz de las Cortes'

Me gusta estar entre libros, ya lo saben, por eso he disfrutado de la exposición 'Prensa y Libertad de Imprenta. Los periódicos en el Cádiz de las Cortes' que tiene una de sus dos sedes en Centro Cultural Reina Sofía. Claro que no soy objetivo. A mi me gustan los libros y aquí hay verdaderas joyas. Otros, con gustos diferentes, dicen que la exposición carece de “reconstrucciones” a lo que no puedo más que contestar que para ver maniquíes en diferentes posturas me voy al Corte Inglés.

Los libros son obras de arte de por sí. Cuando voy a un museo no quiero ver una recreación del taller de Renoir, quiero ver sus cuadros. Y la muestra abierta en Cádiz nos ofrece una amplia posibilidad de contemplar obras que de otra forma no veríamos. Desde ver el grabado original del Peje Nicolas -prometo contar su historia aquí mismo en los próximos días- hasta disfrutar con el visionado de algunas obras impresas en Cádiz al aprobarse la libertad de imprenta en 1812.

Obras que por su antigüedad y rareza ya entran dentro del catalogo del tesoro nacional, no pocas de ellas provienen de la Biblioteca Nacional y del Archivo Nacional, a lo que se une ese pequeño retazo de historia de Cádiz que guardó celosamente D. Federico Joly y que ahora se custodia por la fundación que lleva su nombre.

Como les digo, una exposición para los amantes de los libros, esos que saben valorar lo que están viendo, pero también lo que esos libros abiertos les cuentan: la historia de la libertad de impresión, de la libertad de prensa. De la Libertad.