martes 30 de noviembre de 2010

William & Jane

William estaba abatido. No comprendía porque ahora todas las miradas se fijaban en él. Había sido un accidente. Jamás quiso disparar a su padre. Es más, el disparo se produjo cuando intento evitar que el reverendo le matase. Nadie podía acusarle de nada ¿porqué el pastor no contaba la verdad?

Las carreras volvieron a los pasillos, el doctor Magon se detuvo junto al sargento Joseph, su rostro ceniciento aventuraba malas noticias.

-Sir Walter no ha resistido. No he podido hacer nada- se miró la levita manchada de sangre-. La herida era demasiado profunda, he podido sacar la bala, pero no he logrado detener la hemorragia y ha perdido la conciencia.
-¿Qué has hecho William? ¿cómo has podido asesinar a tu propio padre?- William se giró sorprendido ante las preguntas del reverendo -¿podrás vivir con esto?
-No he hecho nada- susurró antes de gritar -¡HAS SIDO TÚ!
-¿Alguien puede explicarme qué ha pasado?- pregunto el sargento Joseph que aún no había logrado comprender qué estaba sucediendo.
-Vine a ver a Walter –dijo el reverendo North- porque William ha intentado propasarse con mi hija. Estábamos discutiendo sobre ello cuando el joven ha entrado en la sala y se ha encarado a mí. Sargento, he tenido miedo por mi vida. William estaba fuera de sí. Walter era un hombre recto, si pudiera hablar confirmaría lo que estoy diciendo –el joven lord no podía creer lo que estaba ocurriendo, él no había disparado, nada había pasado así- pero ya no podrá hacerlo. Ahora sólo nos queda rezar por su alma, y por la de este joven descarriado –el propio North comenzaba a sorprenderse de la facilidad con la que la mentira fluía- que ha asesinado a su propio padre.
-Yo no lo he matado –masculló William-. Sargento, nada ha sucedido así. El reverendo miente.
-¿Cómo puedes decir que yo, un servidor de Dios, estoy mintiendo? ¿también ese pecado quieres cometer? –el sargento los miró a los dos, perplejo, esperando que algo le descubriera la verdad –Reconoce que lo único que deseas es yacer con mi hija.
-¡Maldito mentiroso!¡como osas decir eso!- William se lanzó contra el sacerdote -¡amo a vuestra hija igual que amo a mi padre! Jamás le haría daño a ninguno de los dos. Eres tú el culpable de todo esto.
-Todos te vieron en la iglesia William- el sargento apartó al joven, convencido de que la verdad se escondía en las palabras del reverendo North.

William se revolvió, soltándose de las manos que le asían para intentar huir por el pasillo. El sargento uso el silbato y sus hombres le cortaron el paso. Mientras el reverendo sonreía sabiendo que lograría apartar al joven de su hija definitivamente

lunes 29 de noviembre de 2010

Jóvenes

Hay gente que tiene un arte especial, y este hombre lo tenía. Con su camisa naranja brillante de cuello alto, su cazadora de cuero, sus vaqueros y su mascota para cubrir la cabeza. Estaba sentado de espaldas a la dirección de la marcha, hablando con el señor mayor que ocupaba el asiento de minusvalidos en el dos. Era uno de esos hombres que no pasa desapercibido, con su sonrisa burlona y educada, y esos gestos que denotan que antaño fue un don juan chulesco y elegante. Un dandi de otra época que aún mantiene parte de su encanto. Y su sapiencia. Sus palabras le acusan de ello. Habla de la juventud de ahora, sabiendo que nada tiene que ver con la que describe su vecino de silla, los alaba y se ríe de las criticas con un

-Eso también me lo dijeron a mí.
-Pero es que tu eras de cuidado- le responde su amigo-. ¡Y lo eres!
-¿Yo? ¿Y tú no?
-Ahora ya no soy nada, sólo un viejo -dijo riendo- esperando morir.
-No digas eso, aún somos jóvenes.

Y, en cierta forma, lo eran. Sus miradas, sus risas, sus palabras los hacían jóvenes sin importar la edad (86 y 81 años, dijeron tener). Sus ganas de vivir, de saber, de conocer, les hacían más jóvenes que a muchos jóvenes que conozco.

domingo 28 de noviembre de 2010

Paella

Hay días un poco excepcionales dentro de la normalidad. En  mi caso, la normalidad es pasar el fin de semana en Roche, tranquilo y relajado, disfrutando en invierno del calor de la chimenea y en verano de las agradables temperaturas.

En la mayoría de los casos, las pandillas de amigos nacidas en la infancia en urbanizaciones como esta acaban deshaciéndose. En la mayoría de los casos, se comienzan a buscar otras cosas, otras diversiones, otras amistades y otros intereses que acaban deshilachando los hilos de unión hasta perderse sin remedio.

Pero no es nuestro caso. Cada fin de semana seguimos viviendo, buscando a unos amigos que también vemos entre semana. Como si la edad, en vez de alejarnos, nos hubiera unido para siempre. Quizá sea así, nuestros hilos son fuertes, mucho, demasiado, y sin importar la distancia ni el tiempo transcurrido, seguimos unidos. Anoche entorno a una parrilla y una chimenea, hoy con una paella. Cualquier excusa es valida para corroborar que esta amistad es mucho más que una simple amistad. Que somo ya, de forma inexorable, una familia elegida donde cada individuo aporta su parte para lograr la mayor riqueza que un hombre pueda tener.

Así que hoy, dentro de la normalidad, es un día excepcional.

sábado 27 de noviembre de 2010

Astarté y Tanit

Astarté (en fenicio Ashtart) es la asimilación fenicia de una diosa mesopotámica que los sumerios conocían como Inanna, los acadios como Ishtar y los israelitas Astarot. 

Representaba el culto a la madre naturaleza, a la vida y a la fertilidad, así como la exaltación del amor y los placeres carnales. Con el tiempo se tornó en diosa de la guerra y recibía cultos sanguinarios de sus devotos. Se la solía representar desnuda o apenas cubierta con velos, de pie sobre un león. El culto primaveral a Astarté, un culto a la fertilidad, llamado "Easter", muy común entre los pueblos vecinos de Israel, pronto llegó a popularizarse también, según parece, entre los israelitas. Se luchó continuamente contra esta forma de idolatría. Salomón perdió su reino por haber transigido con este culto.

Tanit fue la diosa más importante de la mitología cartaginesa, la consorte de Baal y patrona de Cartago. Era equivalente a la diosa fenicia Astarté; también fue una deidad bereber. Fue la diosa de Ibiza (Islas Baleares, España)

El culto a Tanit comenzó a cobrar importancia a partir del siglo V a. C., y estaba asociado con la Luna y la fertilidad. Hay indicios de que iba acompañado de ritos con sacrificio de niños, pero esta creencia es probablemente fruto de la política de descrédito romana.

Ambas divinidades tienen gran presencia en Cádiz y en el museo podemos ver representaciones de las dos, en el caso de Tanit se trata de las terrocatoas femeninas con una trenza rodeándole la cabeza.

viernes 26 de noviembre de 2010

post-día D

Hoy es el día después. El día en el que la presentación ha quedado atrás y el libro oficialmente está en la calle. Pero también es el día en el que los nervios dan paso a la relajación y las sensaciones se agolpan sin dar respiros.

Ayer disfruté, lo reconozco, en el acto de presentación de Llamadme Cabrón. Y disfruté porque estuve bien acompañado, con la familia y los amigos, pero también con otros muchos que vinieron, simplemente, a conocer algo más de Pedro y sus aventuras. Y esa es la primera sensación. Muchas veces lo he dicho, soy historiador de vocación, bloguero porque me gusta venir a verles cada día en este pequeño rincón. Y por culpa de un caprichoso destino, ahora entro en esa extraña categoría de “escritor” que tan grande me viene. Y quizá ayer fue cuando me di cuenta de eso, de que ahora tengo que cuidar lo que escribo, tengo que mirar no cometer faltas, tengo que intentar que… en el fondo no haré nada de eso. Seguiré siendo como soy y seguiré escribiendo lo que me venga en gana, privilegio de bloguero, si quieren.

Y como escribo lo que me viene en gana, tal como me viene en cada momento, hoy, lo único que realmente quiero decir es GRACIAS, creo que todo lo demás ya lo dije ayer.

jueves 25 de noviembre de 2010

Día D

Hoy es el día: les espero esta tarde en el Casino Gaditano, a eso de las 20h de Cádiz, para presentar “Llamadme Cabrón” y charlar un rato sobre el maravilloso mundo de Pedro Cabrón y sus hazañas. Contaremos con la presencia y las palabras de Julio Molina Font (autor de esa biblia del gaditanismo que es “La pequeña historia de Cádiz”) y de la causante de esta aberrante publicación, Ana María Mayi, de EdicionesMayi.

Aviso desde ya: paradme que no me callo ni debajo del agua.

miércoles 24 de noviembre de 2010

Satisfacción

Mañana es el día. Ese día en el que todos mis sueños y anhelos secretos de la infancia se hacen realidad. Durante años, escudado en los juegos de rol, me dediqué a inventar historias que contaba a mis amigos y, sufridos, jugadores. Otras pocas las escribí y las escondí en una vieja carpeta que aún hoy conservo con sonrojada timidez ante aquellos primeros pinitos literarios. Y no pocos escritos, simplemente, acabaron en la chimenea. Hasta que un día, por aburrimiento, decidí abrir este blog desde el engaño y el ocultamiento de mi verdad. Intenet me daba la posibilidad que siempre quise, escribir y mostrar sin decir que era yo quien estaba tras las teclas.

Ahora, con una edad en la que los sueños infantiles hace ya mucho que se desvanecieron en la realidad, el mío se cumple con esta primera novela. Y mirando atrás me doy cuenta de cuantas satisfacciones me ha dado este pequeño rincón virtual del que ha nacido Cabrón y tantas otras historias. Pero sobre todo Cabrón, porque con él he recogido ya el mayor de los premios: ver en los amigos la alegría por el logro de otro. Notar el cariño de los que están a las duras y a las maduras. Los que seguís este blog sabéis que yo apoyo mi existencia en tres pilares fundamentales: la fe, la familia y los amigos. Y el pasado año no fue bueno para los dos segundos. La vida tuerce las cosas muchas veces y uno de las personas que más quiero, nos dejo durante un tiempo con el vacío que eso supone. Y a eso se unió que mi vida “social” sufrió un recorte considerable y cuya cicatriz dolerá toda la vida.

Pero ahora, un año después, he visto que los pilares siguen fuertes, que los amigos -los de verdad- están a mi lado desde cualquier lugar del mundo. Y se han volcado en Pedro, casi tanto como yo. Ahora me llega el momento de los miedo, del si gustará o no, si tendrá éxito o no. Pero nunca nadie me quitará la satisfacción de notar el cariño de esos amigos que a veces parecían ocultarse y que siempre han estado ahí.

Ellos, que sufrieron mis primeras historias como jugadores de rol, o mis historias en horas y horas de playa, ahora leen mis primeras letras como novelista. Y estas letras, también son suyas porque sin ellos jamás hubiera alcanzado este sueño infantil de vivir en mundos imaginados.

sábado 20 de noviembre de 2010

Inma Shara

La celebración del 50 Aniversario de Manos Unidas concluye esta noche con el concierto benefico de Inma Shara en Madrid. Por ese motivo ando por la capital del reino, les dejo música, recordándoles que pronto volveré y que me deben una visitia física.

viernes 19 de noviembre de 2010

San Pedro de Cádiz

San Pedro con los colores de su equipo
Un exhaustivo estudio de la vida y obra de San Pedro, ha llevado a los estudiosos ha concluir una verdad tan sorprendente como real. El mejor amigo de Jesucristo y primer Papa de la historia no nació en Galilea como apuntaban las fuentes clásicas, sino que vio el mundo por primera vez en la parte más occidental del, aún no constituido como tal, imperio romano. Y los estudios socio-lingüísticos lo confirman. Reproduzcamos la situación.

San Pedro, preguntado si conocía a Cristo y siempre según los Evangelios apócrifos respondería de la siguiente manera:

- Éste conoce a Jesús el de Nazaret ¿lo conoces verdad?
- No- responde San Pedro.

Primera negación, por parte del santo.

-Sí, sí… lo conoces, ¿verdad? Te he visto con él.
-Ni me has visto ni me verás.

Segunda negación.

-Estoy seguro de que lo vi con él, es Pedro, su amigo del alma.
-Nada, hombre, que no se os quita de la cabeza que no lo conozco de nada.

Tercera negación.

El estudio se completa con un profundo examen de la idiosincrasia gaditana que demuestra que San Pedro no estaba negando a Cristo, sino afirmando a pies juntillas su amistad hasta más allá de la muerte con el Hijo de Dios. Pues Pedro, gaditano de pro, no estaba más que respondiendo al uso de Gades mediante la triple negación:
-¿Conoces a Jesús?
-No ni na….


jueves 18 de noviembre de 2010

Alfonso IX de León y Alfonso VIII de Castilla

Los reinados de Alfonso IX de León y de Alfonso VIII de Castilla van, necesariamente, de la mano. Ambos reinos continuarán independientes y ambos reyes se enfrentaran a diversos conflictos internos y, como no podía ser menos, entre las dos coronas. Alfonso IX había encontrado graves dificultades para acceder al trono, pues su madrastra (la reina Urraca) pretendía que la este recayese en su hijo Sancho, hermano menor del rey y los vecinos reinos de Castilla y Portugal mostraron abiertamente su intención de dividirse el reino leones. Pese a todo, el joven monarca logró asentarse en León, iniciando una política de pacificación y concordia con los vecinos.

Por su parte, Alfonso VIII iniciaba la hegemonía castellana sobre el resto de reinos, que perduraría a lo largo de toda la Edad Media y eso a pesar de los conflictos provocados por su minoría de edad (su padre falleció cuando el aún príncipe contaba con 3 años de edad) entre la aristocracia castellana. En el 1170 ya coronado rey y luchando por recuperar los territorios conquistados por su tío Fernando II de León -y de los que ya hablamos en el pasado- contrae matrimonio con Leonor Plantagenet, ganando para la corona castellana el condado de Gascuña. Desde ese momento, y fortalecido con un ejercito fiel, inicia la recuperación de los territorios conquistados por Navarra y se alía con el rey aragonés. A su vez lográ que su primo Alfonso IX acuda a Castilla para ser nombrado caballero y firmar un tratado de no agresión, que no respetaría al entrar en tierra leonesas ante la inestabilidad interna del reino.

Ante el creciente poder del castellano, los reinos vecinos firmaron la Liga de Huesca por la que navarros, portugueses, leoneses y aragoneses se comprometían a no entrar en guerra entre ellos y defenderse en caso de un ataque castellano. Pero el enemigo estaba en el sur. El poder delos almohades era cada vez mayor y los reinos cristianos poco podían hacer ante él. Alfonso IX consciente de esto, firma una tregua de 5 años con los musulmanes, pero su acto políticamente inteligente, le costó ser excomulgado por el papa Celestino. Junto a la excomunión, el pontífice firmaba una bula papal por la que daba las mismas gracias dadas a los cruzados a quienes luchasen contra León. Inmediatamente los reyes de Portugal y Castilla iniciaron la conquista del reino. Pero Alfonso IX se apoyó en los musulmanes, que aportaron tropas y recursos, para lograr mantener la corona.

Por su parte, el castellano inició la conquista de los reinos del sur, negándose a aceptar la ayuda de otros reyes cristianos, mucho menos la de su primo con el que mantenía una relación de amor-odio. En el 1195, las tropas castellanas se enfrentaran a las almohades en la batalla de Alarcos sufriendo una humillante derrota que no pudo paliar la llegada del leones, que se encontraba cerca en esos momentos.

Así las cosas, el problema musulmán acabará unificando los intereses de ambos primos que, gracias a la intervención del nuevo pontífice (Inocencio III) comenzarán una cruzada contra los “mahometanos” encabezada por Alfonso VIII. Así, en el 1212, el castellano llama a los reyes cristianos a la cruzada, pero se niega a entregar las posesiones conquistadas a los leoneses, condición impuesta por su primo para acudir, quien dará libertad a sus vasallos para acudir a la batalla. Las tropas castellanas, aragonesas y navarras, a las que se unieron hombres de León y Portugal, logran la mayor victoria hasta el momento, y el fin del poder almohade, iniciándose la verdadera “reconquista”

Sin embargo, los conflictos fronterizos entre ambos primos continuarán y no llegarán a su fin hasta la muerte del castellano, en 1214. Desde ese momento, Alfonso IX reinicia su política de conquista, extendiendo el reino hacia el sur a costa de los musulmanes, y realizando una importante repoblación que permitiría el mantenimiento de los territorios conquistados llegando hasta Badajoz (1230).

En los años finales de su vida, un nuevo problema afectó al monarca. Su hijo primogénito, Fernando, había fallecido en 1214 y su segundo hijo varón (nacido de segundas nupcias) había sido coronado rey en Castilla. Lo que le llevó a buscar heredero entre sus hijas, que sin embargo no tuvieron poder para enfrentarse a su hermanastro.

En Castilla, por su parte, Alfonso VIII había fallecido dejando diez hijos (de los que se tiene constancia, pues las fuentes nos dicen que ese número se queda corto), accediendo al trono Enrique I en 1214. Pero el infortunio parecía seguir al monarca, que tres años después fallece dejando la corona en manos de su hermana Berenguela I, pues había muerto sin descendencia, casado con Alfonso IX de León y madre del infante Fernando que, en 1217 accedía al trono castellano como Fernando III.

A la muerte de su padre, Alfonso IX de León y tras el nombramiento de sus hermanas como herederas al trono, Fernando hará valer su posición para ocupar la corona leonesa y, nuevamente, reunificar ambos reinos ya de forma definitiva.

miércoles 17 de noviembre de 2010

Pérdida de divinidad

Vaya por Dios, he perdido la divinidad. Hace tiempo que había notado que comenzaba a alejarme del Olimpo de los dioses, pero ahora, llegado noviembre, se culminado el proceso. Yo, dios carente de frío, comienzo a sentirlo en mi cuerpo y eso no está bien. Llevo años habituado al calor, y ahora me ocurre esto. ¡Repanochas! No estoy preparado. Para nada. Creo que mañana tendré que ir a buscar un abrigo, porque con la perdida de divinidad mi cuerpo ha descubierto los estados medioambientales. Y debemos estar en plena glaciación porque yo estoy plenamente congelado.

martes 16 de noviembre de 2010

Jane & William

El ruido se extendió por toda la casa. Los gritos ahogaban a las pisadas apresuradas. El salón fue llenandose de criados mientras los tres hombres se separaban en silencio del charco escarlata formado sobre el suelo. Las miradas se cruzaron escrutando el origen de la sangre. William soltó la pistola, aun humeante, y dirigió la mirada a la herida.

-Padre- murmuró- No quería. Yo... padre.
-¿Walter?- el reverendo no salía de su asombro-. ¡Llamad a un médico!¡Rápido!

El aristocrata extendió la mano para rozar el rostro anegado en lágrimas de su hijo, que sollozaba sobre el regazo herido de su padre.

-Hijo mío, tranquilo -cada palabra denotaba el esfuerzo de lord Walter- saldré de esta. He estado peor. No es nada que un matasanos no pueda solucionar, y en este condado tenemos uno de los mejores médicos del reino.

North lo miró. Sabía que su viejo amigo estaba mintiendo a su hijo. También sabía que él era el responsable de aquello. Aunque en su interior luchara por convencerse de que la culpa del altercado y del disparo era de William, su conciencia le decía que se había dejado llevar por la ira. Era él quién había acudido a la casa y apuntando al joven con un arma. “¡Maldito arrogante! ¿cómo pudo llegar a pensar que no habría consecuencias? Y, aún así”, pensó, “puede que por fin le aleje de mi Jane”

-William- dijo con voz ronca- Hijo, debes dejarle respirar. Dejame, dejame- se agachó y presionó la herida con un pañuelo blanco que pronto se tornó rojo –. Saldrás de esta viejo. ¿De quién voy a hablar en mis sermones si tu no estás?

Walter intentó reir, mientras las voces provenientes de los pasillos indicaban que el médico había llegado. Los criados lo conducían hacia la gran sala y el joven doctor se lanzó a la carrera sobre lord Walter, empujando al reverendo para estudiar la herida. Sus ojos mostraron un alivio que pronto cambió el ánimo de los presentes.

William se levantó para apoyarse contra uno de los ventanales. Sus ojos buscaron escapar por la ventana, buscando un horizonte que se nublaba ante su vista. El reverendo le siguió con la mirada. Tentado a dirigirse a él.

-William- dijo cuando los criados levantaron a lord Walter para trasladarlo a una cama-, yo...

Sus palabras quedaron rotas por la irrupción del sargento Joseph.

-¿Qué ha ocurrido? ¿quién disparó al lord?

Los dos hombres se miraron frente a frente, y el ruido se fue extinguiendo hasta que solo pudo distinguirse la respiración entrecortada de Walter.

lunes 15 de noviembre de 2010

Shutter Island

En febrero pasado acudí a ver “Shutter Island”, de Martín Scorsese y salí tan confuso que me dije a mí mismo que debía leer el libro de Dennis Lehane. Reconozco que conocía la obra de Lehane por la magnífica novela “Mystic River”, que llevase al cine Clint Eastwood sin alcanzar el nivel del libro, así que no me daba ningún miedo acercarme a “Shutter Island”. Las obras de Lehane están cargadas de pesimismo y de un halo de oscuridad que cubre la humanidad de las personas y que, les reconozco, me gusta en las novelas que leo. Así que, poco después de ver la película, me hice con la novela pero por esas manías que solemos tener los lectores no ha sido hasta ahora cuando la he leído.

Pensé que la novela podría solucionar algunas de las dudas que me había generado la brillante adaptación de Scorsese, pero todo lo contrario. La novela, aún más intrigante y enrevesada, parece mostrarnos que Teddy Daniels está cuerdo. Eso parece indicarnos todo. Cada paso dado, cada persona que habla con Teddy, quizá lo más significativo sea la conversación con el carcelero Trey. Y, de pronto, todo cambia y yo cambio con ellos. Si cuando vi la película salí convencido de que Teddy había caído en una conspiración contra su persona –de la que poco sabía-, en la novela -y conociendo la historia del senador Hurley y su búsqueda de pruebas que permitiesen acabar con los experimentos radicales llevados a cabo en la isla- termino convencido de la locura de Andrew al descubrir como su esposa había ahogado a sus tres hijos.

Y, lo mejor de todo, es que he disfrutado avanzando en esta historia que ya conocida. Dónde los personajes ya no eran nuevos. Dónde los escenarios me resultaban familiares. Y he disfrutado porque la historia se me ha presentado nueva y me ha llevado a unas conclusiones diferentes. Y porque, además, la siempre deprimente atmosfera de Lehane aquí se torna tortuoso, un huracán de sentimientos que se adentra lentamente en la mente de sus protagonistas. Que te empuja a la locura, a desconfiar de cada palabra escrita sabiendo que el autor está tratando de engañarte. De mentirte para llevarte a su terreno. Shutter Island nos habla de la locura nacida del infortunio, de la confusión, del miedo racional a la soledad. Y lo hace trasladando la isla a nuestro propio cuarto, a nuestra propia mente. Sin duda, una de las lecturas más agradecidas del último año.

sábado 13 de noviembre de 2010

El drama invisible: la muerte en el Estrecho

Este fin de semana una nueva patera ha llegado a nuestras costas. Algo que, desgraciadamente, viene siendo común desde hace un tiempo. Tanto que ya casi no es noticia y que, cuando lo es, pasa desapercibida sobre otras muchas. Y, sin embargo, es la peor noticia de todas. No por el hecho de la llegada de migrantes, como desde algunos sectores se pretende hacer creer, ya que esta tierra siempre ha sido un conglomerado de culturas que ha enriquecido nuestros modos de vida y nuestra sociedad. Sino que es la peor noticia de todas porque tras cada inmigrante que logra cruzar el Estrecho, otros muchos se quedan atrás. Y, aún los que logran llegar, dejan tras de sí su vida y sus familias esperando un paraíso que no es tal.

Un drama humano y familiar que nace de las desigualdades sociales entre el norte y el sur, pero que hunde sus raíces en la explotación de los recursos del sur por parte del norte. África ha sido vista por los gobiernos “occidentales” como campo de experimentación. Desde la creación de los actuales estados -nacidos de una colonización feroz y creados con escuadra y cartabón, que han provocado un sinfín de guerras entre las diferentes etnias, con la consiguiente pérdida de vidas humanas-, hasta la experimentación política, con las ayudas a diferentes regímenes que servían a los intereses de las grandes potencias mundiales, África se ha convertido en el vivero del resto del mundo. Y las consecuencias se llevan sufriendo desde hace mucho tiempo: imposibilidad de desarrollar infraestructuras, pues las guerras y los cambios políticos acaban echando por tierra el trabajo realizado; hambrunas derivadas de esa misma falta de infraestructuras que impiden combatir la sequía; niños soldados cuyas vidas pocas veces son recuperables, matanzas indiscriminadas entre las diferentes etnias que luchan por un mismo territorio con armas vendidas por las grandes potencias armamentísticas, entre las que se encuentra España; un paro galopante que obliga a los cabeza de familias a abandonar sus tierras y buscar un destino que creen mejor; y, a todo ello, se unen enfermedades como el SIDA que provocan que una gran parte de la población activa esté desapareciendo y que muchos niños nazcan ya infectados.

Ante todo eso, los Estados occidentales miran hacia otro lado, no se toman medidas encaminadas al desarrollo de África y son las ONGs las que se ponen al frente del trabajo por acabar con las diferencias socio-económicas. Pero es una ardua labor cuyo fin no está cercano y mientras este llega, el drama del Estrecho seguirá vivo con la muerte de los migrantes que intentan acceder a una tierra prometida que les espera, en el mejor de los casos, con un centro de acogida, en el peor, es la propia muerte la que les recibe. Pero, además, en los últimos años el flujo de personas parece haber sufrido una variación. Cada vez son más las mujeres y los niños, muchos de ellos aún bebés, los que se lanzan a la aventura de cruzar el Estrecho.

Y mientras, nosotros, miramos a la noticia de al lado, nos centramos en los deportes y vemos como natural algo contra lo que todos deberíamos luchar.

Publicado en Diócesis de Cádiz y Ceuta. Opinión el 8 noviembre

jueves 11 de noviembre de 2010

Paradinha

Estos días deberían ser de alegría desbordada. Ya tengo entre mis manos mi primera novela y les aseguro que la sensación es indescriptible. Lamentablemente, mi mente anda relajada, empastillada, embotada por culpa de los medicamentos y por haber sido poseído por Moquete, que se dedica las tardes a lijar mi garganta por mero aburrimiento.

Eso ha provocado, como habrán visto, que este blog ande parado. Ni la historia de nuestros reyes, ni esas bonitas vidas de santo, ni ninguna paranoia mental propia ha ocupado esta pequeña pagina. Estoy seguro de que me lo perdonan. La semana que viene volveremos con fuerzas y ganas.

Mientras tanto, sean buenos y alejen los malos virus.

martes 9 de noviembre de 2010

William & Jane

William se quedó parado frente al reverendo North. El padre de Jane empuñaba tembloroso el revólver. La ira encendía sus mejillas, encendiendo el rostro. Fue sir Walter quién tomó la palabra:

-¿Qué vas a ganar matándolo, Jonny?- hacía años que lord Walter no llamaba así a su viejo amigo- Lo único que conseguirías sería crearte más problemas.
-Ha mancillado a mi hija, ¿Qué harías tu en mi lugar?
-Te prometo que le castigaré, llegado el caso, pero no puedo dejar que lo mates.
-Si no me permite acercarme a Jane ya me habrá matado, padre –intervino William acercándose al reverendo- así que será mejor que el reverendo apriete el gatillo ahora.
-¡No, William!,- gritó el viejo viendo signos de locura en los ojos de su hijo.

Desde la guerra, el joven William no era el mismo, aplacado por el dolor, los brotes violentos parecían haber desaparecido del joven. El impetuoso William de otros tiempos se había aplacado soñando con la muerte. Pero la visión de Jane había recuperado su altanería, su creencia de estar por encima del bien y del mal, de la vida y la muerte.

-¡Aprieta el gatillo, viejo!- el joven estaba pegado al reverendo- ¡Hazlo! Porque si la única opción que me queda de estar con ella es matarte, lo haré. No dudare en matarte. Ya lo he hecho antes. Lo volveré a hacer.

El reverendo dio un paso atrás. No era un asesino. Y la ira fue dejando paso al miedo. Al miedo al joven William, a su ímpetu, a su locura. Walter se posicionó junto a su viejo amigo. Era su hijo el que estaba a punto de cometer una locura, pero no podía dejar que la sangre se derramase su casa. Y sabía que era más sencillo que el miedo provocase un trágico final, a que fuese la ira.

-Detente William. Te prohíbo que sigas avanzando y te prohíbo que te acerques a su hija.
-No tienes poder sobre mí, padre. Ya sé todo lo que debo saber. Cómo tú no eres feliz desde la muerte de madre no quieres que yo lo sea. Mi alegría te duele más que mi dolor.

El viejo lord, dio un paso al frente y abofeteó a William. El joven, impulsado por la ira, le golpeó. Le lanzó sobre Walter, que se mantenía expectante empuñando su arma. 

El tiro retumbó en la sala, mientras el suelo, entre los tres hombres, se llenaba de sangre y los gritos se extendían por la casa.

lunes 8 de noviembre de 2010

Camino de

-Corre, que no llegamos- la mujer miraba para atrás, buscado a su hija que la seguía de cerca con cara de asco.
-¡Paso!- respondió la hija con un moño rubio cogido en lo alto de la cabeza, pantalones ajustados de leopardo y un pequeño top rosa.
-¡Vamos, niña, que ya vamos tarde! –dijo la madre, de un negro tan ajustado que dejaba intuir una próxima eclosión de carnes al ser retirada la ropa- me adelanto y te compró el desayuno ¿Qué quieres?
-¡Que pesa eres, caraho!, no tengo ganas de desayunar.
-Te compro un donuts…. Cariño, ten cuidado que viene un coche, súbete a la acera. Y acelera que no llegamos.

La madre, a estas alturas, ya había girado la esquina hacia la plaza de la Cruz Verde, y yo seguía a mi paso relajado, con la hija, más relajada aún, llegando a la esquina.

-¿Pero quieres correr?- gritó la madre asomando la cabeza por la esquina.
-¡Bah!, corre lo que quieras “shosho” –dijo la hija- la que tengo que llegar a clase soy yo, y paso.
-¡Acelera! que van a cerrar la puerta del colegio.

Y yo, que a estas alturas ya estaba preguntándome a dónde llegaban tarde, cambié mi debate interno por saber en qué curso entraría: en primero o en segundo de infantiles.

viernes 5 de noviembre de 2010

Santa Liberata Barbuda

Nonellizas. Que se dice pronto. Nueve hijas gemelas tuvo Calsia, esposa del Lucio Castelio Severo, gobernado de la Gallaeica, allá por el 119 d.C. “Una camada”, debió pensar, antes de ordenar a su fiel sirvienta Sila que bañase eternamente a las niñas en el Miñor. Pero Sila, cristiana vieja, no se dejó convencer por los miedos de su ama, pues Calsia no temía ser considerada un monstruo por tal cantidad de hijos, sino que su marido, que guerreaba en la Lusitania, la repudiase al saberlo. Y la vieja, cristiana de fe, repartió a las niñas entre sus amigos cristianos. Pero la vida, que da vueltas hasta convertir lo extraordinario en fantástico, hizo que, en mitad de las persecuciones contra los cristianos, Lucio Castelio se viese obligado a detener a  las chicas, descubriendo la verdad sobre sus nueve hijas: habían sido bautizadas y criadas como cristianas en casa de cristianos pobres. Pensando que podría recuperarlas, les prometió vivir cargadas de riqueza si abandonaban la fe en Cristo. Ellas se negaron y su padre acabo crucificándola. Y esta es la historia real de santa Libertia, cuya festividad se celebra el 20 de julio por ser la fecha en que se trasladaron sus reliquias a la Bayona gallega en el año 1515.

Pero la historia de Santa Liberata "Barbuda" cambía con los sigos, creciendo con una serie de leyendas hasta darle ese apodo de "barbuda".

La historia se traslada a otra época, a la edad media, en el siglo VIII: las mismas nueve hijas, pero cambian los padres: ya no es el prefecto romano, sino el rey de Portugal que promete a Liberata con el rey moro de Sicilia. La joven se niega al matrimonio pues había hecho voto de castidad, como también de virginidad. Antes de romper su voto de castidad, Liberata (o Wilgefortis, que es la misma supuesta santa), rechazó los alimentos que le ofrecían, ayunaba y, si la forzaban a comer, vomitaba. Enflaquecía a ojos de todos, y prácticamente se estaba dejando morir de hambre. Pero nada de eso impide que su padre ordene el matrimonio y la joven reza entonces a Dios para que la convirtiera en un ser repulsivo, y así fue: le creció vello en todo el cuerpo y le salió barba por lo que el rey moro rompió el compromiso y huyó, perdón, partió de Portugal. El rey, lleno de ira, ordenó crucificar a su hija.

Realmente nunca fue canonizada, pero hay imágenes de ella en Portugal y España, sobre todo en Galicia pues se cree que su cuerpo está enterrado en Bayona, así como en Alemania donde es conocida como Santa Wilgefortis y se le representa crucificada y con barba. Se la venera  como Santa Liberata Barbuda, por su vello facial, y atiende un pedido muy particular: deshacer casamientos indeseados.


(Con el permiso de Alejandra Flores, que me pusó sobre la pista de esta y otras santas que ya vendrá por este rincón)

jueves 4 de noviembre de 2010

Próximamente en tiendas


Los asiduos a este blog ya saben que llevo tiempo embarcado en una aventura hermosa y complicada: una novela histórica sobre el genial Pedro Cabrón. Hace más de cuatro años que topé con él en mis investigaciones doctorales y, desde entonces, ha venido acompañando. Ahora, de la mano de Ediciones Mayi, Pedro traspasa a la historia novelada, o a la ficción histórica si lo desean, en mi primera novela.

Han sido meses de pulir aquí y allí, de contactos continuos con una editora que no puedo llamar maldita, porque a su lado he ido aprendiendo a marchas forzadas este oficio de escritor que se supone que ahora ejerzo. Pero, por fin, el resultado está disponible y Llamadme Cabrón estará muy pronto en las librerías. 

Por ahora, les cito el 25 de noviembre de 2010, en el Casino Gaditano (plaza de San Antonio) donde presentaremos nuestra criatura rodeado de amigos.

martes 2 de noviembre de 2010

Jane & William

El reverendo North maldecía sobre su montura mientras los pastos iban quedando atrás. En lo más profundo de su corazón siempre había temido que aquello ocurriese. Desde que eran niños, William había ejercido una rara influencia en Jane pero cuando el joven lord se enamoró perdidamente de Amelia respiró tranquilo. La muerte de la chica había supuesto un mazazo para toda la comunidad pero sobre todo en él. Temía que el antiguo hechizo que parecía unir a su hija con el vástago de lord Walter, y sus presagios se habían cumplido.

Pero, pese a todo, jamás pudo pensar que William llegará a propasarse con Jane. Menos después de su vuelta de África. Pero parecía que los días en los que el joven soñaba con lazarse por los acantilados habían quedado atrás. Ahora prefería pecar en brazos de su hija. Y no pensaba permitirlo. No iba a dejar que nadie, por muy noble que fuera, mancillase a su Jane.

Cabalgó hasta la hacienda y entró en la vivienda sin esperar invitación. Conocía de sobra la gran casa de lord Walter, había recorrido sus grandes salones demasiadas veces y ahora sabía el lugar al que debía acudir.

-¡Maldita sea, Walter!- gritó al viejo -Tu hijo ha abusado de mi niña.
-No puede ser -sir Walter se levantó del viejo sillón de cuero en el que estaba -William no sería capaz. Él sigue enamorado de Amelia, lo sé, lo conozco.
-Ha besado a mi hija sin su consentimiento, pregúntale a tu esclavo.

El viejo criado negro agachó la cabeza, sabía que el reverendo tenía razón, pero también sabía que debía negarlo. No podía traicionar a su amo, era algo que ya había aprendido con los años.

-Yo no sé nada, amo. Nunca vi al joven señor acercarse a la hija del reverendo.
-¡Mientes!
-¿Que son esos gritos?- William apareció en la sala. Se mostraba divertido con la situación.
-¡Tu!¡Malnacido hijo de Satanás!
-Cuida tus palabras, viejo, recuerda que estás en mi casa- respondió con odio sir Walter.

William se contoneó ante el reverendo hasta sentarse frente a la chimenea de alabastro negro.

-¿Que queréis que os diga? Sí, he besado a vuestra hija. Lo cierto es que le amo...
-No puedes amarle, William, uno no se enamora en dos días locamente- le corto North.
-Desde que tengo uso de razón -continuó el joven-. Siempre pensé que estaba fuera de mi alcance y cuando Amelia se cruzó en mi camino pensé que mi destino cambiaba para siempre. Luego llegó la guerra, marché a África y ella murió lejos de mí. Pensé morir con ella y estuve a punto de hacerlo. Hasta que encontré a su hija en el prado. Era como un ángel venido del cielo a salvarme. Ese día pensé saltar por el barranco, dejar que mi cuerpo fuera arrastrado por las olas, dejarme morir. Y entonces su limpia mirada me recordó que el mundo sigue guardando muchas cosas hermosas. Y que, quizá, había llegado la hora de tomar lo que debe ser mío. Y ella, reverendo, debe serlo.

-Nunca, me oís, nunca dejaré que os acerquéis a mi hija.
-Ni siquiera si ella me elige a mí.
-Nunca- dijo el reverendo desenfundando su revolver.

lunes 1 de noviembre de 2010

Hoy puede ser un gran día (Serrat)

Hay días en los que uno sabe que puede las cosas van a salir bien. Ahora mismo creo que estoy en un gran momento en mi vida, pero que mañana también puede serlo solo tengo que abrir mi ventana y sentarme al festín, trabajar por cambiar lo malo y seguir con los ojos bien abiertos para alcazar mis sueños.




Hoy puede ser un gran día.
plantéatelo así,
aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de ti.
Dale el día libre a la experiencia
para comenzar,
y recíbelo como si fuera
fiesta de guardar.
Y antes de que pase y se esfume,
asómate y consume
la vida a granel.
 Hoy puede ser un gran día,
duro con él.

Hoy puede ser un gran día
donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último
que te toca vivir.
Saca de paseo a tus instintos
y ventílalos al sol
y no dosifiques los placeres;
si puedes, derróchalos.
Y si la rutina te aplasta,
dile que ya basta
de mediocridad.
Hoy puede ser un gran día
date una oportunidad.

Hoy puede ser un gran día
imposible de recuperar,
un ejemplar único,
no lo dejes escapar.
Que todo cuanto te rodea
lo han puesto para ti.
No lo mires desde la ventana
y siéntate al festín.
Y pelea por lo que quieres
y no desesperes
si algo no anda bien.
Hoy puede ser un gran día
y mañana también.