jueves 30 de septiembre de 2010

Alfonso VI, el Bravo (II)

Habíamos dejado a Alfonso VI, titulado ya Emperador de las Españas, organizando una cruzada contra los andalusies. Aunque la cruzada no llegó buen puerto, fueron muchos los cruzados que atravesaron los Pirineos, entre ellos Raimundo y Enrique de Borgoña. Su llegada, aparentemente intrascendente, conllevó un gran cambio en la Historia de Castilla: la aparición de la dinastía borgoñona al contraer matrimonio con las hijas del monarca. 

Pero sigamos con su apasionante reinado. En 1090 los almorávides realizan un tercer desembarco, destituyen al rey de Granada, vencen a al-Mamun, gobernador de Córdoba, y entran en Sevilla. Para luego marcharse y volver en 1097. La noticia la recibe Alfonso VI cuando se dirigía a Zaragoza, los almorávide fijan su objetivo en Toledo. El 15 de agosto, se produce la batalla de Consuegra con la derrota de Alfonso VI. En el 1102 cae Valencia, conquistada en 1094 por Rodrigo Díaz de Vivar y gobernada ahora por doña Jimena. 

En 1108 las tropas del almorávide marchan hacía Uclés sin que Alfonso pueda ponerse al frente del ejercito, lo que le evitó contemplar la dura derrota sufrida y, peor aún, la muerte del heredero, el infante Sancho Alfónsez. En menos de un año, 1 de julio de 1109, fallecía Alfonso dejando el trono en manos de su hija Urraca I.

Su reinado se caracterizo, además de por el ímpetu matrimonial -tres matrimonios consumados, uno frustrado por la muerte de la joven esposa, y una concubina con derechos de esposa: Zaida-, por el claro europeísmo del monarca que, fortaleciendo la seguridad del Camino de Santiago, y potenciando las peregrinaciones permitió la entrada de nuevas ideas traídas de los reinos cristianos del norte. Hizo hincapié en las reformas religiosas y aumentó el poder del ya reino castellano hasta que las fuerzas comenzaron a fallarle y los almorávides entraron en escena.

Por último, su reinado y su figura siempre estarán marcados por la visión que el poema de El mío Cid dio de él. Aún así, fue un gran rey.

lunes 27 de septiembre de 2010

Ocurrió en el dos

Que de tiempo hace que no cojo el dos. Una pena. Es un vivero de historia local y social. El día a día contado a voz en grito o en susurro. Pero han sido muchos, demasiados, los años que lo he cogido y, no sé porqué –si lo sé, pero para evitar vergüenzas a quién se avergüenza lo omito- hoy me he acordado de un suceso ocurrido hace ya unos años. Les cuento. Iba yo sentado tranquilo en uno de los asientos, el suelo nunca me ha gustado demasiado en los autobuses, cuando un niño se sentó junto a mí. Vestía camiseta del Madrid, normal, no iba a ser del Cádiz y comenzó su ronda de preguntas

-¿Y tú de que equipo eres?
-Del Madrid, como tú
-¿Y tú?
-Del Barça.
-¿Y tú?...

Así hasta que me toco responder a mí. En aquel tiempo mi divinidad aún no se había manifestado del todo, lo que me provocaba no pocas huidas astrales. Y en esas estaba, en otro mundo y sin escuchar al pequeño cotilla gaditano madridista. Que, viendo que yo no respondía, decidió dirigirse a su madre justo en el momento en que yo volvía a mi cuerpo.

-Mamá ¿y el señor gordo de qué equipo es?
-¡NIÑO! –gritó la madre –el señor no está gordo.
- De Cádiz- respondí con la madre cada vez más roja –y no se preocupe por su hijo, pero no le mienta. Estoy gordo, es una apreciación acertada por su parte. No le confunda los conceptos ya aprendidos gracias a Epi y Blas….

domingo 26 de septiembre de 2010

Me gustaría poder hacer feliz -- Elefantes

Preciosa canción, que no sé porqué hoy me ha venido a la cabeza



No hay parking en el cielo,
ni hay ascensor.
Solo queda un deseo,
y un solo error.
En algún lugar
debe haber algo para ti que no tengas ya,
como aprender a entender.
Ven a ver la calle grande,
mira a los niños jugar.
El diablo come aparte en su plato de cristal.
En algún lugar
debe haber algo para ti que no tengas ya,
como aprender a ver
que a mí me gustaría poder hacerte feliz,
coger tus sueños y llevárselos al mar,
o echarlos a volar
y verte sonreír.
La próxima secuencia es tuya,
tú eres la actriz principal.
Y las demás personitas somos tan solo
figurantes de metálico metal.
En algún lugar
debe haber algo para ti que no tengas ya,
como aprender a ver
que a mí me gustaría poder hacerte feliz,
coger tus sueños y llevárselos al mar,
o echarlos a volar
y verte sonreír.
Que a mí me gustaría poder hacerte feliz,
coger tus sueños y dejarlos respirar
sin nada que temer,
como respiras tú
cuando hacer entender
que quieres sonreír.

sábado 25 de septiembre de 2010

Las señoras

Las puertas se abrieron y el filo de las espadas brilló a la luz tintineante de las velas del harem. Las mujers se aferraron a los cuerpos de los invasores, temerosas de la ira del Sepin. El Capitán Fat alzó su espada y caminó al centro de la sala. A su diestra Vasqués, a su siniestra Marco Antonio. Tras él, lentamente, los demás: Boroguht, Mamonuth, lord Corba y lady Chodni, D'Orange, Charles, los temibles artilleros haitianos, el Fantasma, Bilbo, Nutria, Mutambo, Japy,...

-¡Tu!- gritó Serpin señalado al negro- Tu me has traicionado abriendo las puertas de mi casa. Mi propio hermano ¡Judas! ¡Os mataré y echaré vuestros cuerpos a los tiburones!
-Pues como trinquen primero al capitán, morirán empachados -dijo Mamonuth haciendo saltar las carcajadas.

“Un segundo de humor” pensó Fat “Un solo segundo antes de que la tormenta estalle” Y estalló. Los gritos enmudecieron el ruido de las espadas. Los hombres se lanzaron a la carga sobre cojines y fuentes. Las bellas mujeres pedían auxilio, buscando desesperadas donde esconderse de los ataques. Las fuentes vertieron agua roja. Sangre y lágrimas. Gritos y dolor. Y en el centro de la batalla Fat y los suyos. Los hombres de uno y otro bando caían mal heridos y muertos. Dolor. Gritos. Aullidos incomprensibles en un paraíso teñido de sangre. Fat buscó a Sepin con la mirada, deseando entrechocar sus aceros. El gordo pirata se abrió paso entre los combatientes, sin apartar sus ojos de aquel a quién había venido a buscar. Había decidido que aquella tarde, aquel día, su nombre se escribiría con letras de oro en la historia de la piratería pero, ante todo, recuperaría la fe de sus hombres. Avanzó pesadamente hasta situarse frente a Sepin

-Vengo a matarte -dijo secamente.
-No podrás hacerlo y lo sabes.
-Tengo que hacerlo. Por mí, por mis hombres y, sobre todo, por ellas. Yo soy la espada que empuña la venganza.
-¿Porqué has de vengarte de mí?
-¿Ya no las recuerdas?
-Han pasado demasiados mujeres por mis brazos como para recordar cada nombre y cada rostro.
-Estoy seguro de que no te has olvidado de mí- Vasqués se situó junto a los hombres, con Mutambo tras ella.

La imagen de las dos mujeres se mostraba terrorífica. La sangre corría por sus cuerpos y sus ojos brillaban con la llama del odio. Pocos hombres podían causar una visión como aquella, pocos serían capaces de mantenerse impertérritos ante las dos mujeres. Fat lo intentó, y aun sabiendo que aquellas dos formaban parte de su propia tripulación, tuvo miedo. El miedo de conocer a la Negra Señora cara a cara, de escuchar el silbido de su guadaña al cortar el aire de la vida.

Sepin también lo supo. Y el silencio que siguió al primer paso de Vasqués hacia su terrible origen terminó con la batalla. Los hombres, de uno y otro, guardaron respeto ante la muerte. La princesita venida de Lisboa caminaba sobre las losas como la reina de la muerte y tras ella la durisima Mutambo, hermanas en la vida, señoras del Más Allá, guardianas del Averno.

Y el silencio se rompió en la ira y la rabia tanto tiempo contenida.

viernes 24 de septiembre de 2010

El ejército de enanos

Sauron llamó a sus más aventajados discípulos para ver sus avances. Saruman de la Torre Blanca respondió a la llamada de Mordor. Catalina rechazó la llamada del señor del mal. La cólera de Sauron encendió la Tierra Media y su grito de rabia llegó hasta la propia Florencia. Catalina de Medici se estremeció en su palacio, sabiendo que aquel que atormentaba a Frodo estaba por llegar. Y poco tardó en ocurrir el suceso. Las olas del mar se elevaron sobre las murallas y la voz del que todo lo ve se alzó por encima de los gritos de terror:

-Catalina, te ordené que crearas un ejército para mí ¿y qué me ofreces?¿esto? Deberías aprender de Saruman, él ha creado un ejército de poderosos orcos para mí. Pero…. ¿Realmente creías que estos engendros que has intentado fabricar me servirían de algo?
-Son enanos, mi señor, no quería enanos.
-Pero quería enanos de los que viven bajo tierra y comen roca ¡no de estos!
-¿Por qué no? Mira lo graciosos que son… con sus trajes de colores y sus cuerpecitos concentrados. ¡Son tan divertidos y placenteros! Pero no he conseguido muchos, los he juntado, mi señor, pero no se reproducen, sus hijos salen altos y guapos.
-¡Quién me mandaría fiarme de una mujer!- rugió Sauron antes de abandonar Florencia volver a la Mordor.

Y Catalina de Medici se quedó allí, intentando crear un ejército de enanos palaciegos, que le divirtiesen a ella y a su corte florentina.
Pero no fue la única, otras lo intentaron en la misma época, como Electrix de Brandebourg, mujer de Joachim Frédéric. Aunque ninguna de las dos lo consiguió. Es lo curioso de la Historia, que muchas veces supera la ficción. Aunque en este caso, los ejércitos que intentaron crear las dos damas no traerían muerte y destrucción, sino diversión. Pues los enanos fueron usados en las cortes de la Edad Moderna como bufones, provocando risas y admiración por igual.

jueves 23 de septiembre de 2010

Alfonso VI, el Bravo

Alfonso VI, el Bravo, subió al trono de León en el 1064, dejando el trono castellano en manos de su hermano de Sancho II el Fuerte Castilla, y Galicia en las de García. Segundo hijo de Fernando I, no debía haber heredado la corona leonesa, pero en la Curia Regia de 1063 su padre repartió la herencia concediéndole el trono y las parias sobre Zaragoza. Desde ese momento, el nuevo rey tuvo que enfrentarse con su hermano Sancho que se consideraba el único heredero legítimo de todos los reinos de su padre. Los conflictos se inician a la muerte de la reina, y durante siete años (1067-1074) habrá guerra entre los tres hermanos.

El 19 de julio de 1068 se produce uno de esos extraños sucesos medievales. Alfonso y Sancho se enfrentan en en un juicio de Dios en el que ambos hermanos pactan que el que resultase victorioso obtendría el reino del derrotado. Pese a la victoria de Sancho, Alfonso incumplirá su promesa pero eso no le impide acudir a la boda de Sancho. Pero había motivos: el reparto del reino de Galicia. Sancho entrara con sus tropas en Galicia y, tras derrotar a su hermano García (1071), lo envía exiliado a Sevilla, manteniéndose un corto periodo de paz entre los dos hermanos victoriosos. Pero un año después, la batalla de Golpejera supone el reinicio de las hostilidades. Las tropas de Alfonso salen victoriosas, pero éste decide no perseguir a su hermano. Y aquí la historia entronca con la leyenda, pues durante la huida, Rodrigo Díaz de Vivar convence a Sancho de que se reagrupen y, por la noche, caigan sobre su hermano. Alfonso fue hecho prisionero y encarcelado en Burgos, de de dónde logró escapar refugiándose en Toledo. Desde allí logra el apoyo de su hermana Urraca y de la nobleza leonesa para enfrentarse a Sancho, haciéndose fuertes en la ciudad de Zamora. Durante el cerco, un noble zamorano se presenta ante el rey como desertor y con la excusa de mostrarle los puntos débiles de las murallas, lo separa de su guardia y consigue acabar con su vida de una lanzada.

El asesinato de su hermano Sancho, que no dejó descendencia, permitió a Alfonso recuperar su trono y reclamar para sí Castilla y Galicia. Es en este momento cuando el Poema del Mio Cid sitúa la Jura de Santa Gadea que ha entrado a formar parte de la leyenda castellana, pero como leyenda, es una historia falsa.

Una vez consolidado en el trono leonés, Alfonso VI se dedica a engrandecer sus territorios. Su primer movimiento lo realiza en 1076, a la muerte Sancho Garcés IV, la nobleza navarra decide que el trono no pase a su hijo menor de edad, sino a uno de los nietos de Sancho III: Alfonso VI o Sancho Ramírez de Aragón que invaden el reino navarro. Tras llegar a un acuerdo, Sancho Ramírez es reconocido como rey de Navarra y Alfonso se anexiona los territorios de Álava, Vizcaya, Guipúzcoa y La Bureba, adoptando en 1077 el título de Emperador.

Pero su gran expansión territorial la hará a costa de los reinos taifas musulmanes, mediante el sistema de parias y la presión militar logrará el vasallaje de gran parte del territorio peninsular. En el 1084 realizará una importante conquista: Toledo. Alfonso logra así el control sobre todo el territorio territorio situado entre el Sistema Central y el río Tajo, desde donde pudo emprender un mayor hostigamiento contra las taifas de Córdoba, Sevilla, Badajoz y Granada. En el 1086, y ante la presión sufrida, los reyes taifas deciden pedir apoyo a los almorávides que cruzan el estrecho de Gibraltar y desembarcan en Algeciras.

En Sevilla, el ejército almorávide se une a las tropas de los reinos taifas y se dirigen a tierras extremeñas enfrentándose en la batalla de Zalaca que se salda con la derrota de las tropas cristianas que regresan a Toledo para defenderse. El rey solicita a los cristianos una cruzada... pero eso lo dejamos para otro día.

miércoles 22 de septiembre de 2010

Uno de esos

Hay personas que nos mienten sin querer. Que engañan a los sentidos hasta hacerte dudar de tu propio ser. Personas cuyas almas quedan ocultas por capas de hipocresía. Sonrisas falsas que escupen veneno. Amigos que no son lo que dicen. Miradas oscuras que clavan puñales. Picaros nocturnos que muerden hasta matar.

Pero él no es de esos.

Su mirada limpia muestra un alma sin espinas. Mirada franca, inteligente, humilde y traviesa. Sonrisa extensible a quienes le rodean ¡y son tantos! Amigo de sus amigos, abre los brazos y las puertas a todos.

Generoso y noble.

Palabras que se reflejan en su rostro y que lo describen. Como su sonrisa, como su mirada. Que impiden y obligan. Impiden extenderse en letras que lo definan. Obligan a extenderse, a buscar sentimientos que no pueden expresarse más que con una palabra: AMIGO.

Marcos es eso, el amigo con mayúsculas. Pillo cuando ha de serlo. Apoyo cuando las circunstancias lo requieren.

Con su mirada, con su sonrisa -mirada profunda, inteligente. Sonrisa picara, divertida- parece reírse sabiendo que, con la humildad de los más grandes, se ha ganado el cariño y el respeto de aquellos que tenemos la suerte de contarlo entre nuestros amigos.

Foto: Natalia Vazquez

martes 21 de septiembre de 2010

William & Jane

La iglesia estaba llena, como cada tarde de sábado. El pastor, en el púlpito, repetía su homilía y rezaba por los jóvenes que luchaban contra en África. Jane apartó la vista de su padre y, por un momento, la dejó vagar por la amplia ventana que daba al jardín. Bajo el gran roble que presidía el patio estaba el joven lord. William le sonrió, con ternura y picardía, apoyado en el tronco. Cruzó sus brazos sobre el pecho, buscando cruzar su mirada con la de la joven. Jane intentó centrar la mirada en su padre, en el suelo, en los blancos arcos que coronaban el pequeño templo. Y una y otra vez volvía la mirada a William. Y él esperaba, sonriente. Ampliando su sonrisa en cada fugaz mirada de Jane. La joven se ruborizó de pronto, justo en el momento en el que su padre pedía hacer feliz a los soldados retornados.

-Ellos luchan por nosotros- decía el pasto- en lejanas tierras defienden nuestros modos de vida. Llevan a Dios hasta sus hijos descarriados. Y debemos devolverles parte de lo que dan. ¿Cómo? –preguntó retóricamente antes de proseguir –No negándoles lo que piden, dándoles aquello que deseen. Han perdido mucho –Jane no encontró a William junto al roble- su juventud, su salud, sus amigos. ¿Cuántos jóvenes han muerto luchando contra los negros? Tenemos que pagarles su sacrificio con el nuestro. Debemos plegarnos y acatar sus deseos, siempre que no contraríen la voluntad de Dios…
-¿La voluntad de Dios se contrariaría si yo desease a su hija?

Todas las cabezas giraron hacia la puerta. William, altanero como fue antes de África. Dio un paso hacia el interior.
-Amo a su hija, reverendo, deseo convertirla en mi esposa. Y estoy dispuesto a hacer lo que me pidáis por conseguir su bendición a nuestra unión.
-¡Callad, William, os lo suplicó!- Jane se levantó como un resorte -¿cómo podéis entrar en la iglesia y decir esas cosas?
-Os amo, Jane, desde que te vi bailar en el prado supe que sois el ángel que me traería de vuelta a la vida.
-No me amáis, ¡me avergonzáis!- dijo la joven cubriéndose el rostro con las manos ante la atenta mirada de los feligreses. El pastor bajó del púlpito y abrazó a su hija.
-¡Iros!- gritó el reverendo- ¡no hay duda de que sois digno hijo de vuestro padre! No os acerquéis jamás a mi hija. Si os veo cerca de ella yo…
-¿No practicáis lo que predicáis? Sois vos quien invita a satisfacer a los soldados. Yo lo perdí todo: mi salud, a mi madre, a mi … a … ¡todo! Me creía muerto y su hija me devuelto las ganas de vivir. ¿No os sacrificaríais por mi? Sois tan falso como la Iglesia que defendéis.
-¡Fuera!, ¡Echadlo!, ¡Expulsar al diablo de la casa de Dios!

Los hombres se abalanzaron sobre el joven mientras Jane bañaba en lagrimas la estola de su padre.

lunes 20 de septiembre de 2010

Tres cosas hay en la vida

Cada día que pasa es un día menos para la presentación en sociedad de Llamadme Cabrón, mi primera novela. Y, si les soy sincero, la sola idea comienza a asustarme la situación. No por miedo a que lo hecho no guste. A mí me gusta y quienes ya lo han leído me trasmiten buenas sensaciones así que, al menos, me sentiré orgulloso del libro. No, el miedo viene de otro lado. Se venda o no, realmente no me importa, eso debe preocupar a la editora malvada, aunque por mi parte hago lo que puedo para promocionarlo (como la web www.llamadmecabron.com) No, tampoco de ahí viene mi miedo. Viene de otro lugar, de otra cosa que me reconcome en el interior. Y es que dicen que hay tres cosas que tiene que hacer un hombre antes de morirse: plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Hace muchos años ya que planté varios árboles, así que eso ya está hecho. El libro viene ahora, así que ya solo me queda tener un hijo, pero esta nueva situación de ser un hombre casi pleno me da miedo ¿y si me da por no tener descendencia? Con un ser como yo, aún apagada mi divinidad como en la actualidad, ya es suficiente. En ese caso, ¿no seré nunca un hombre pleno? O, peor aún, si dicen que con esas tres cosas cumplidas uno ya puede morirse ¿si no tengo ese hijo me convertiré en inmortal? Porque si es así, el niño no llegará, más que le pese a quienes quieran verme muerto.

sábado 18 de septiembre de 2010

El Negro del Harem

Todos miraron al joven negro que señalaba Fat. No muy alto, fuerte, con el pelo rizado y cara de pocos amigos devolvió altivo la mirada, deteniéndose en cada uno de los rostros. Y, entonces, abrió la boca y una inmensa y blanca sonrisa ocupó su rostro.

-¿Venís a matar a Sepin? No debería dejaros, es mi hermano, pero creo que podré ayudaros un poquito nada más. Sin sangre.
-Esto debe ser agua -dijo Bilbo al Fantasma señalando el rojo liquido que salía de los cuerpos.
-Cualquier ayuda será bien recibida -dijo un siempre confiado Fat- sigamos adelante.

El Negro se puso al frente de la expedición. El grupo le seguía temeroso de una traición mientras el gordo capitán resoplaba a cada escalón y comenzaba a blasfemar blasfemias irreproducibles que ruborizaban a la propia Chodni. La escalera de caracol iba haciéndose más empinada, y los insultos de Fat comenzaban a alcanzar a todos hasta que, finalmente, se hizo la luz.

-¡LA PUTA! -gritó Marco Antonio
-Deja de insultar a Vasqués, al final habrá problemas- respondió Japi
-Iros a tomar por culo- intervino Mutambo
-¡QUE DE JOVENCITAS!- grito extasiado Mamonuth
-¿Y los soldados?- Fantasma hablo por primera vez mientras el Negro y Bilbo iniciaban una susurrante charla.

Fat observó el lugar. Un harem, no tenía otro nombre. Altas ventanas enrejadas debían dejar entrar la luz del día en un recinto ahora iluminado por antorchas. El vapor de los baños llenaba la estancia, repleta de hermosas mujeres desnudas que parecían ignorar a la caterva recién llegada. Paredes ricamente cubiertas de telas y tapices, hasta llegar a un suelo de mantas de pelo y piel. Cojines ricamente bordados se extendían por todas los rincones, y en ellos retozaban mujeres y hombres.

-¡Oh, my Dios! is el paraíso-dijo Sir Charles con todos los hombres afirmando a su lado.
-Esto es el infierno,-Vasqués rompió el embrujo- todas estas chicas están secuestradas. Obligadas a prostituirse para placer de esos bárbaros -señaló señalando a un hombre que jugueteaba con dos mujeres sin percatarse de que era Joan, el Herrero -¡DEJALAS!- gritó cuando se dio cuenta.
-¿Porqué? Si ya están aquí
-¡son niñas!
-¡Bien!
-Mamonuth, coño... que cualquiera pensará lo que no es- lord Corba le dio un codazo.
-¿Que hacemos? -pregunto la Rubia
-No se vosotros, pero en esta piscina se está de muerte- dijo Fat flotando sobre las aguas.
-¡VOY!- Japi fue el primero en lanzarse al agua...

viernes 17 de septiembre de 2010

Adios a los Austrias

Carlos III, el Gordo. Emperador Carolingio
Hasta hace unos pocos días yo era pro Austria. Ferviente y fiel seguidor de sus grandes figuras pero, ahora, ya no. Desde este instante, para mí, Felipe II El Prudente, se ha convertido en Felipe II el “Obesofobo”. Maldito snob. Ha destrozado todo mi amor por su familia y aquellos años de esplendor hispano ¡ay! Y que sea justo él, en cuyo imperio no se ponía el sol, ¡con lo grande que es el sol!, gordo y dorado, y él odiandonos. No se podía conformar con atacar a ingleses, franceses y protestante. ¡No!, tenía que venir por nosotros. Pues sepan ustedes que, desde hoy, me considero seguidor de Carlos III, el Gordo, y también de Eduardo VIII y sus kilitos de más, pero ya no sigo a Felipe II. No después de haber leído, en el futuro libro de una amiga, que Felipe odiaba a los gordos, que los consideraba monstruos, que los usaba para reírse de ellos. Así que se acabó, desde hoy ya no soy de los Austrias, sino de los reyes godos… y de los gordos.

Luego dirán que los españoles odiamos nuestra historia pero ¿cómo no lo vamos a hacer si nuestros reyes no querían a los gordos? Con lo simpaticos, buenos y agradables que somos.

jueves 16 de septiembre de 2010

Fernando I el Grande

Con Fernando I de León, el Magno o el Grande, ( 1010-1065), comenzamos una nueva época en reino leones. Había sido conde de Castilla desde 1028 y el 22 de junio de 1038, a la muerte de Bermudo III, es ungido rey de León. Hijo de Sancho Garcés III, «el Mayor», rey de Navarra, su madre era hermana del conde García Sánchez de Castilla, del que en 1028. Casado con doña Sancha, hermana Bermudo III, se levantó en armas buscando la independencia del condado, sin conseguirlo, pero ganando un premio mayor a la muerte de Bermudo en la batalla de Tamarón: la corona leonesa.

Como no podía ser menos tras haber llegado al trono usurpándolo a su legítimo dueño que, además, murió en batalla contra él, pasó sus primeros de reinado resolviendo conflictos internos y reorganizando el reino de León. En 1054, las disputas fronterizas con su hermano García III de Navarra se tornaron en guerra abierta pero, en la batalla de Atapuerca, lograba la derrota definitiva con la muerte –nuevamente en batalla- del monarca navarro.

Una vez pacificado el reino, y establecido como cabeza de los reinos cristianos, comenzó una enérgica actividad de Reconquista, tomando las plazas de Lamego (1057), Viseo (1058) y Coímbra (1064), además de someter a varios de los reinos de taifas al pago de parias. Pero, al morir, León volvió a dividirse: a su hijo primogénito, Sancho, le correspondió el Condado de Castilla, elevado a categoría de reino, y las parias sobre el reino taifa de Zaragoza; a Alfonso, el favorito, le correspondió el Reino de León y el título imperial, así como los derechos sobre el reino taifa de Toledo; García recibió el Reino de Galicia, creado a tal efecto, y los derechos sobre los reinos taifas de Sevilla y Badajoz; a Urraca y a Elvira les correspondieron las ciudades de Zamora y Toro, respectivamente, también con título real y unas rentas adecuadas.

En la actualidad este rey se encuentra entredicho. Sin duda es uno de los personajes más importantes de nuestra historia, pues de él surge el reino castellano. Pero algunos historiadores niegan que Fernando fuese ungido rey de León. No importa, lejos de debates historiográficos, lo único cierto es que fue el monarca amplió las fronteras del futuro reino castellano-leonés (no ha duda de que su hijo Sancho fue rey de Castilla y, posteriormente, Alfonso lo fue de Castilla-León), sometió a los reinos taifas y sentó las bases del poder del futuro reino de Castilla.

miércoles 15 de septiembre de 2010

Manos Unidas premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2010

Manos Unidas ha sido galardonada hoy, 15 de septiembre, con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2010, según ha hecho público esta mañana la Fundación Príncipe de Asturias.

El Jurado de estos premios, reunido en Oviedo, ha decidido conceder el premio a Manos Unidas que “a lo largo de su medio siglo de existencia, viene prestando su apoyo generoso y entregado a la lucha contra la pobreza y en favor de la educación para el desarrollo en más de sesenta países y, además, por su contribución, en los últimos años, en proyectos específicos cuya meta es combatir el hambre y reducir la mortalidad materna en el mundo”.

En Manos Unidas recibimos este galardón con gran emoción y agradecimiento, pero también con humildad y con un renovado espíritu de trabajo y colaboración con los que no gozan de los mismos privilegios que nosotros y sufren las injusticias de este mundo. Entendemos, también, el premio como un homenaje a las muchísimas personas que han hecho posible la ayuda a los más pobres a través de Manos Unidas; un homenaje a todos aquellos que han dado a lo largo de estos años su tiempo y capacidades al servicio de los demás.

Además, el reconocimiento del Jurado de los Premios Príncipe de Asturias premio es para nosotros una enorme responsabilidad que nos obliga a trabajar muy duro, porque no queremos ni podemos defraudar a todos los que nos han dado su apoyo y reconocimiento tanto en España (y gracias al esfuerzo de nuestras 71 delegaciones) como en países en los que trabajamos o hemos trabajado a lo largo de estos 50 años.

Hoy se ha hecho realidad lo que muchos de estos mensajes de adhesión nos deseaban: “Que este premio sea para vosotros un honor y un estímulo”. Y así ha sido.

Desde lo más profundo, agradecemos a todos los que con su apoyo durante estos cincuenta años han hecho posible este Premio.

Manos Unidas es la Asociación de la Iglesia de España para la ayuda, promoción y desarrollo en los países más desfavorecidos. Es a su vez una Organización no Gubernamental para el Desarrollo (ONGD), de voluntarios, católica, seglar, sin ánimo de lucro y de carácter benéfico que, desde 1960, lucha contra el hambre, la deficiente nutrición, la miseria, la enfermedad, el subdesarrollo y las causas que lo producen.

El Premio Príncipe de Asturias de la Concordia se concede a la persona, institución, grupo de personas o de instituciones cuya labor haya contribuido de forma ejemplar y relevante al entendimiento y a la convivencia en paz entre los hombres, a la lucha contra la injusticia, la pobreza, la enfermedad, la ignorancia o a la defensa de la libertad, o que haya abierto nuevos horizontes al conocimiento o se haya destacado, también de manera extraordinaria, en la conservación y protección del patrimonio de la Humanidad.

Rastrillo Solidario Manos Unidas en la UCA

Han pasado 50 años desde la fundación de Manos Unidas. 50 años de trabajo desinteresado por los demás. De luchar por combatir las lacras que afectan a nuestro mundo. Años en los que los voluntarios de Manos Unidas lo han dado todo. Después de 50 años, el trabajo de Manos Unidas sigue siendo necesario, pero su existencia en signo de esperanza. Porque su existencia permite la colaboración entre el Norte y el Sur. Pero, sobre todo, porque Manos Unidas lleva a la esperanza a los beneficiarios de los proyectos realizados. Son ellos los verdaderos responsables y protagonistas de estos 50 años de historia. Porque de ellos, de sus sueños, de sus esperanzas de futuro, nacen nuestros proyectos. Es su fuerza de voluntad ante la adversidad la que mueve Manos Unidas. Pero también la solidaridad de los voluntarios locales. Esta I Semana Solidaria de Manos Unidas en la Universidad pretende ser un recordatorio de la necesidad de continuar con el trabajo. De seguir luchando por cambiar el mundo. De la obligación que tenemos todos de cuidar de nuestro mundo como forma de combatir el hambre.

A lo largo de la semana, estará abierto el Rastrillo de Manos Unidas de 10 a 13h y de 17 a 21h. Cada día, a las 19’30h, habrá actuaciones y conferencias. Los beneficios obtenidos en esta I Semana se destinarán a la construcción de un comedor y una sala de juegos en un centro hospitalario para niños huérfanos afectados de SIDA, en la región de Andhra Pradesh (India). En el año 2002 el padre Jyothis fundó un hospital para atender a enfermos de SIDA. Ocho años después, 60 niños conviven en el centro junto a enfermos terminales. En una única sala duermen, comen y estudian al no poder acudir a las escuelas locales ante la incomprensión de las poblaciones vecinas. El pasado año solicitaron a Manos Unidas la ampliación de las instalaciones para dotar a los niños de comedor y sala de juegos. Un proyecto valorado en 10.000€ y que traerá una sonrisa a los niños y niñas que viven en el hospital.


martes 14 de septiembre de 2010

William & Jane

Y por fin, después de semanas esperando, William volvió a verla. No había cesado en su empeño de encontrarse con la joven. El solo recuerdo de su cabello flotando al aire hacía palpitar su corazón. Y hoy, por fin, ella volvía al prado. Cantarina, como la vez anterior, bailaba al son de una melodía que solo ella escuchaba y él, tumbado entre los verdes brotes de hierba, la observaba absorto en su propio latido. Acelerándose el pulso en cada vuelta que daba ella. Se levantó de pronto, sin conciencia de haber saltado hasta que vio la sobresaltada mirada de Jane.

-No os asustéis, no fue mi intención- balbuceó mientras la joven daba un paso atrás –Tan solo deseaba hablar con vos… si me lo permitís.

Jane detuvo su retroceso y contempló al joven que tenía frente a ella. En otro tiempo fue hermoso, pensó, pero ahora ya no. Sus ojos estaban apagados, tristes pese al brillo que comenzaba a asomar en sus pupilas. Conocía al joven, toda la comarca sabía quién era. Lo había visto muchas veces antes de que partiese a la guerra. Pero ahora estaba irreconocible. Era un joven altivo, que paralizaba a las jóvenes con una mirada picara de sus transparentes ojos verdes. Moreno de cabello y blanco de tez, fuerte y musculoso, se sabía poseedor de ese encanto natural que lo hacía irresistible. Pero eso fue antes de la guerra. Ahora su piel se había vuelto amarillenta, sus ojos se habían apagado, su sonrisa había desaparecido. Cojeaba y su cuello mostraba una cicatriz. El semblante de la joven se oscureció y William comprendió que le repudiaba sin mediar palabra.

-¿Y si no os lo permito? –dijo por fin ella- Si mi padre me viera con vos, lord William, no quiero ni pensar lo que diría.
-¿Qué importa lo que piense vuestro padre? Si deseáis hablar conmigo nadie podrá impedirlo. Nada malo hacéis cruzando vuestras palabras con la mía.
-Sois hijo de quién sois, y yo cargo el mismo pecado. No puedo, lord William, ni tan siquiera cruzar palabra con vos. Menos aquí, en este prado. ¿Qué pensarían si nos vieran? Los dos solos en mitad de la nada.
-No estamos solos –repuso el joven señalando a Amunake, escondido tras unos arbustos- Y aún así, no me importa que me vean. Vos me habéis devuelto a este mundo, aún sabiendo que me lanzo a confirmaros mi amor sin conocer vuestro nombre. Pero es así, mi joven dama, estaba muerto, y me habéis resucitado.
-Ni estabais muerto, ni yo tengo tal poder- Jane se dio la vuelta para alejarse, enfadada ante la inesperada confesión de William -¿cómo podéis hablar de amor tan a la ligera? Si eso es lo que lo valoráis, no contad conmigo para vuestros juegos amorosos, lord William.
-Perdonadme, decidme al menos vuestro nombre.
Pero Jane no contesto, fue Amunake quién dio la noticia al joven: era hija del mayor enemigo de su padre.

-No importa, será mía.

lunes 13 de septiembre de 2010

I Semana Solidaria "Manos Unidas en la UCA"

Entre el 20 y el 25 de septiembre, en el Aulario de la Bomba, tendrá lugar la I Semana Solidaria "Manos Unidas en la UCA", con actuaciones y rastrillo, cuyos beneficios irán destinados a la construcción de comedor y una sala de juego para estos niños. 10.000€ a cambio de un poco de felicidad para niños cuyo único delito ha sido nacer infectados de SIDA ¡Os esperamos, entre todos podemos llenar esos rostros de sonrisas! 

He tenido la inmensa suerte de visitar el proyecto y conocer a sus responsables, principalmente al padre Jyothis, y a los niños -de hecho, esta foto es mía- y puedo asegurarles que esos 10.000€ se convierten en mucho más. En el centro los niños conocen el significado del amor, de la familia, del cariño. Pero, sobre todo, reciben dignidad. Y un futuro. Reciben la posibilidad de salir de su mundo, de ser aceptados sin que nadie pregunte por su enfermedad. Se les da la opción de jugar, de reir, de soñar. Y entre todos podemos ayudarles a conseguir que sus esperanzas de futuro se conviertan en realidad.

domingo 12 de septiembre de 2010

La tienda de los horrores

Si tienen tiempo y están aburridos, hoy les dejo una recomendación cinematográfica: La tienda de los horrores (1960), una pequeña joya del cine de terror que no deben dejar pasar.

sábado 11 de septiembre de 2010

La Marabunta

Los hombres habían logrado subir y ahora, al unisono, tiraban de la cuerda que elevaba un pesado cuerpo desde el suelo.

-¡Más fuerte!¡Más rápido!¡Más suave!- gritaba Fat en cada sacudida-¡Malnacidos! ¿queréis enfadarme?¡lo estáis consiguiendo!

Pero los piratas ignoraban las maldiciones del capitán, subiendo pesadamente el redondo cuerpo de su jefe apostaban sobre la posibilidad de atasco en el agujero superior. Pero ninguno venció la apuesta y el capitán Fat, por fin, se vio entre los muros de la Perro Caliente. Jadeando por el esfuerzo de bajarse de la barquilla en la que había sido alzado desde la cueva, miró a sus hombre.

-Ya estamos dentro. Debemos ir a por ese hijo de puta que le hizo daño a nuestras dulces Vasqués y Mutambo.
-Esa tiene de dulce lo que yo de amargo- dijo Mamonuth -estoy por componerle una canción y todo.
-Sobre todo -continuó Fat ignorando la intromisión- ese capitán Serin es nuestra competencia. Desde aquí está atacando demasiados barcos, y esos son barcos que no llegan a navegar a tiro de la Marabunta. Y eso sí que no podemos permitirlo. ¿Vamos a dejar que éste que se quede con nuestros botines?
-Te quedas tú y no protestamos -dijo Marco Antonio -¿porque íbamos a luchar contra Serin que es más alto, más fuerte, más poderoso y hasta con más carisma que tú?

Fat lo miró y dos lágrimas rodaron por sus mejillas. Y la ira se encendió lentamente en sus ojos. Pocos, quizá ninguno menos Borought, comprendían el significado de aquello. La rabia se concentró en el rostro de Fat. Cerró los puños. Desenvainó la espada y gritó.

-¡Por las croquetas de la Rubia que hoy me ganaré vuestro respeto!

Y se lanzó por los empedrados pasillos de la galería subterránea. Sus pasos resonaron entre las piedras. Un eco ensordecedor que parecía preceder a la llegada del mismo demonio. Los hombres se encogieron de hombros y siguieron a Vasqués, que abría la marcha en persecución de Fat. El ruido de las espadas chocando llegó de pronto. Maldiciones que se repetían por los pasillos. La voz del capitán se elevaba sobre somnolientos gritos de asombro. El dolor. El olor a sangre. Un reguero rojo y amarillento recorrió el pasillo. Más gritos que se acallaban con las pisadas de la tripulación de La Marabunta. El silencio de los hombres solo roto por las pisadas en la piedra. Pum, pum. Un corazón que latía al ritmo de las pisadas. Nuevos gritos. Jadeos. Espada chocando contra la piedra. Los expertos oídos de los guerreros reconocían cada ruido, cada sonido. El silencio de Fat. La carrera de la tripulación. Borought aceleró hasta situarse a la cabeza. Jadeos. Silencio. Hedor. Un recodo en el camino. Silencio. Jadeos. Susurros de dolor.

-¡FAT!- Borught dejó caer las armas y se arrodilló junto al capitán -Di algo Fat.


El capitán estaba bañado en sangre y sudor. La mirada perdida vagaba por los cuerpos muertos de tres jóvenes. La espada caída a su derecha, el filo ensangrentado. Lentamente, fijó la mirada en sus hombres.

-aju, hijo, ya no estoy para estos trotes. Un poco más y muero axfisiado.

-Pero... ¿has matado a todos?

-Yo no, el negro ese- dijo señalando a un joven de tez oscura y rizado cabello que sonreía desde las sombras.

viernes 10 de septiembre de 2010

El día de hoy

Me gustan los días como hoy. Y me gustan desde que era un niño. Entonces era yo el que iba cargado de ilusión al colegio, ahora son otros los rostros que brillan ante el nuevo curso. Hoy es un día para pasear tranquilo, observando a pequeños estudiantes cargados con enormes y vacías mochilas, a padres aliviados porque empieza el curso, y a profesores que mezclan miedo, resignación y alegría. Hoy es un día de novedad y reencuentro. El día en el que los niños vuelven junto a sus amigos y corren a abrazar a sus profesores. Algunos lloran, los menos, al ver como sus padres se van, pero la mayoría corre al interior de los colegios y guarderías. Porque hoy es un día de ilusión, de reencuentros, de amigos que se abrazan. Hoy, como cada año, es el primer día de curso.

jueves 9 de septiembre de 2010

El fin de la dinastía astur-leonesa: Alfonso V y Bermudo III

Alfonso V de León, el Noble ascendió al trono de León en el 999, a la corta edad de 5 años, quedando el reino bajo la regencia de su madre Elvira García y del conde gallego Menendo González. Durante su reinado se reconstruyó la ciudad de León, que había sido dañada por los ataques de Almanzor y sobre todo, se elaboró y aprobó el llamado Fuero de León (1017), que fue usado como corpus legal en gran parte de la repoblación castellano-leonesa posterior.

Con 23 años Alfonso V es declarado mayor de edad con el reino sumido en una grave crisis política. En el 1017 se produce el fallecimiento de la reina regente Elvira García, y de tres de los nobles más importantes del reino: el conde de Castilla, el jefe de los Banu Gómez y el conde gallego Menendo Rodríguez, que habían sido fuente de problemas en la regencia anterior. Alfonso V aprovecha la situación para dar un giro a la administración real, creando un nuevo marco jurídico. Así, en 1017, en una reunión de la Curia Regia, se promulga el Fuero de León, que se ha calificado como la sanción jurídica del feudalismo leonés. Con ella se buscaba poner fin a los desórdenes de la etapa anterior y recuperar el poder real.

Fallece en el 1028 habiendo sentado las bases de la nueva administración, que sería aprovechado por su hijo Bermudo III de León, el último monarca de la dinastía astur-leonesa iniciada con el rey Don Pelayo. Subió al trono con tan sólo once años. 

Su reinado, y el futuro de León, se vió marcado el asesinato del conde castellano García Sánchez el día de su boda con la hermana del rey. El conde castellano murió sin descendientes y el rey Sancho Garcés III de Navarra invadió el territorio castellano para tratar de hacer valer sus derechos sobre él. Cuando Bermudo III alcanzó la mayoría de edad, en 1032, trató de recuperar sin éxito los territorios conquistados por el navarro, que no serían recuperados hasta la muerte del rey navarro.

Falleció en la Batalla de Tamarón cuando intentaba ocupar la Tierra de Campos. El trono pasó a manos de su hermana Sancha, que cedió sus derechos a su marido, conde de Castilla, que subió al trono como Fernando I de León.

miércoles 8 de septiembre de 2010

El pico

Pocas cosas hay tan confesables como robar un pico. Escondido en el ascensor, el portal de casa, alejado de miradas indiscretas. Como quién no quiere nada, como un dulce juego. Un simple pico ¿a quién le puede molestar? Siempre el mismo ritual, acercas los labios y saboreas el momento. Y buscas más. Siempre más. Este vicio es tan confesable que pocos reconocen que no es más que un juego. Preámbulo de lo que vendrá después. Engañando a los sentidos antes de saciarse. Un simple pico, ¿qué más da? Pero sí da. Comienzas con el pequeño ritual, recién llegado al ascensor o al portal, notando aún caliente el cuerpo del delito y, cuando quieres darte cuenta, ya le has metido mano. Has abierto tus labios, has mordido más de la cuenta y toca volver, pensando “esta vez, el pan llega entero a la comida”

Pero siempre repites...





martes 7 de septiembre de 2010

William & Jane

El día siguiente a su encuentro con la joven Jane, William volvió al prado. Caminaba lentamente, renqueante de su enfermedad y de las heridas del alma. Se negaba a aceptar que pudiera volver a enamorarse. Se negaba a aceptar que aquella chica alegre del prado pudiera reemplazar a la única mujer de su vida. La única a la que había amado y con la que estaba dispuesto a envejecer. Se sentó al borde del acantilado y una sonrisa dibujó sus labios cuando Amunake dejó escapar un grito de preocupación. Sabía desde el principio que el viejo esclavo negro le seguía, pero había disimulado para evitar la ira de su padre. Ni quería enfrentarse a sir Walter ni tenía fuerzas para ello. Había descubierto que prefería pasar cada día igual que el anterior. Buscaba la rutina, una rutina que cada día le llevaba a los mismos lugares, aquellos que recorría de la mano de Amelia. Aquellos días, antes de partir a África, había sido feliz. Su corazón olvidaba los males y aspiraba a sueños inalcanzables. Soñaba con huir de Inglaterra, con viajar lejos, a América quizá. Lejos de su padre, del título de lord y de todo lo que conllevaba la nobleza.

Pero durante la guerra Amelia enfermó y su corazón se resquebrajó con ella. En las noches leía una y otra vez las cartas de la joven, y cuando estas comenzaron a mostrar la pesadumbre de las fiebres, el carácter de William se transformó. Se agrió. Deseaba volver a casa, junto a Amelia, pero no encontraba la forma. Buscó en cada batalla, en cada refriega, la forma de conseguir un permiso. Se mostró violento y piadoso por igual. Pero no encontraba sosiego a su mal. Y la añoranza minó su salud hasta que las fiebres se apoderaron de él. Y cada noche, tumbado en una pequeña camilla de un dispensario de madera, preguntaba por las cartas de Amelia. Y cada noche recibía la misma negativa. Un día dejó de preguntar. Supo que ella no volvería a escribir, y lloró hasta que el amanecer entró por la ventana. Y cada noche, hasta que regresó a Inglaterra, lloraba por Amelia, esperando sin esperanza una carta que sabía no llegaría. Y cuando llegó el día, cuando el puerto se abrió a sus ojos y lord Walter abrió sus brazos para recibir a su hijo, confirmó la peor de las noticas. Amelia había muerto dos meses atrás, mientras él combatía en una guerra que le había matado para siempre. Y ahora, tanto tiempo después, recorría los rincones conocidos buscando en el roce de las hierbas el sonido de su voz, buscando en la lejanía del horizonte, el claro azul de sus ojos. Dando cada paso, sabiendo que andaba hacía la muerte y, de pronto, la había visto. Y sintió como su corazón latió con ansias al ritmo de su baile.

Hoy volvía a recorrer el mismo camino de cada día, pero sus deseos habían cambiado. No buscaba caminar lentamente hasta la muerte. Deseaba verla, deseaba encontrar la manera de acercarse a ella, de escuchar su voz, de ver el color de sus ojos, de sentir su olor. Pero ella no llegó.

lunes 6 de septiembre de 2010

Masajeador de cerebro

Últimamente ando con los nervios a flor de piel. Nerviosito perdido, vamos. Se acercan fechas claves: la presentación del libro, el reinicio de las actividades, los viajes a Madrid, el trabajo y los partidos del Cádiz. Y estoy atacado, en estos días que podría saltar a la mínima, sino fuera porque eso de saltar requiere ejercicio físico y como que no. Pero, muy preocupados por mi estado mental, mis hermanos me han ofrecido una solución: un masajeador de cerebros que, dicen, provoca un orgasmo intelectual. Lo he probado y, que quieren que les diga, el orgasmo intelectual me lo provoca Allan Poe, y el no intelectual Elsa Pataky. Esto solo me produce cosquillas. ¡Pero que cosquillas! Es colocármelo en la cabeza y se me erizan los pelillos del dedo gordo del pie. Termino el día con agujetas, hasta diría que estoy perdiendo peso. Es un todo en uno. Además barato y de fabricación casera: made in China. ¡que gran invento!, se lo recomiendo, aunque solo sea para reírse cuando un amigo venga a casa y lo pruebe.

Problemas de seguridad

No sé qué ocurre, pero google ha decidido que este sitio es malicioso. No lo es, no hay nada que dañe a ordenadores, no vendo pulseras mágicas ni nada por el estilo. Estoy intentando solucionar el problema, mientras, tened paciencia.

sábado 4 de septiembre de 2010

Lope

Hace no muchos días les hablaba en este mismo blog de una película española en la que tenía puestas grandes esperanzas: Lope. Una película con un gran presupuesto; un director de reconocida trayectoria internacional aunque totalmente desconocido en España; un elenco de actores de primer nivel y una historia digna de ser contada y que debía contar muchas cosas. Y, después de verla, la misma pregunta viene a mi mente una y otra vez ¿porqué no somos capaces de hacer buen cine histórico? Es cierto que la recreación es absolutamente magnifica y casi puedes sentir el Madrid de fines del XVI: el olor, la suciedad, el agua corriendo por las calles, el sudor y el polvo. Aunque curiosamente no la oyes, no escuchas el ruido, el bullicio, los animales, los niños, los vendedores. No escuchas a los comediantes en una historia de comedias.

Una historia que podría haber dado mucho juego, pues Lope fue soldado, mujeriego, poeta, comediante y sacerdote, burlón, descarado y retador. Amante fiel, e infiel, el romanticismo debió correr por sus venas, y Ammann solo nos deja un pobre tuno de escasa dicción y sin capacidad de recitar. Y junto a él todos los actores -con la salvedad del siempre genial Antonio Dechent- sobreactúan. Lo que nos hace pensar que Andrucha Waddington no está a la altura. De hecho, no lo está. Planos que cortan a los actores; actores que no aparecen en imagen, imposibilitando seguir la trama con normalidad; miradas ausentes por hallarse fuera de cámara. En más de una ocasión te sonroja los cambios dados en el desarrollo del metraje, con saltos en la imagen que parecen anunciar una futura versión extendida.

Sin duda, otro fracaso del cine español, que parece empeñado en dejar de lado el genero histórico. O, quizá, lo que ocurra es que nuestro cine vive por las subvenciones y para recaudar más de ellas. Tan sólo hay echar un ojo a los créditos iniciales: varias televisiones públicas (las privadas están en su derecho de invertir) y colaboraciones de varias administraciones gubernamentales. Algún día la industria española tendrá que ver que este no es el camino, que así nos alejan de las salas. Que el espectador que acude a ver una película busca historias bien narradas, o entretenerse o evadirse, pero no que le engañen. Y Lope engaña al espectador, dice ofrecer una historia rápida, ágil, con aventura y romance, pero no lo da. Da una historia que tarda en arrancar y que, cuando lo hace, termina. Sin más, con un simple cartel “Escribió 4000 poemas y 900 obras de teatro, vivió hasta los 73 años y tuvo 14 hijos” Sin duda, una mala elección para ver en el cine. Vayan a ver Predator, al menos saben lo que les espera.

viernes 3 de septiembre de 2010

El chollo

No me lo puedo creer ¡pero qué fácil!, siempre pensé que esto era más complicado y, sobre todo, que hacía falta la intervención de, al menos, dos personas. Pero ¡que va! con un solo click puedes hacerlo.  Así, a pelo. Lo raro es que, pese al virtualismo de la acción, no podrás elegir el sexo, eso, como en la vida, viene dado por la suerte. Aunque algo se puede sacar en claro: será niño o niña, nada de cosas intermedias. Seguridad 100% de que nada saldrá del armario dentro de unos años.

Por otro lado, me parece un poco extraño el tema del precio. Por un lado te dice que el mantenimiento es de 1.5€/día. Al final de mes es un dinero, claro que Zapatero dijo que daba 2500€ por nacido. Pero tenemos suete ¡que chollo!, ahora el no hay que pagar nada al día, es gratis, siempre según el anuncio. Así que además de tener un hijo (que será niño o niña) gratis, te sacas un dinerito para tapar deudas… Y es que la publicidad tiene estas cosas, que puedes encontrar un chollo en cualquier página web.

jueves 2 de septiembre de 2010

Ramiro III y Bermudo II

Después del asesinato de su padre, Sancho I el Craso, y la minoría de edad de Ramiro, el reino quedó sometido a la infanta Elvira Ramírez –su tía- y su madre la reina Teresa Ansúrez, que después de enviudar, profesó en el Monasterio de San Pelayo de Oviedo donde llegó a ser abadesa dejando el gobierno efectivo en Elvira. El reinado de Ramiro III (966-984) no tiene grandes hazañas para reseñar. Ratificó la paz con Al-Hakam II y derrotó a los piratas vikingos. Poco más. Menos aún con la llegada al trono califal de Hisham II y el fin de la paz, con las tropas musulmanas comandadas por Almanzor campando a sus anchas por el reino.

Quizá, el hecho más importante de su reinado llegó con la mayoría de edad. Ramiro III trató de instaurar una monarquía absolutista –los monarcas peninsulares siempre estuvieron controlados por las cortes- que favoreció el creciente sentimiento separatista del Condado de Castilla y de Galicia del Reino de León. En el 982, y tras el aumento del descontento aristocrático nacido de la derrota leonesa en San Esteban de Gormaz (976), los nobles se sublevaran contra el rey, proclamando nuevo monarca a Bermudo II, hijo de Ordoño III de León, que asumió el poder de los reinos de Galicia y Portugal hasta la muerte de Ramiro en el 984.

Bermudo II, el Gotoso, fue coronado en Santiago de Compostela, iniciándose una guerra civil que no terminó de decantarse hasta dos años después. En el 985 Ramiro III era expulsado de León y poco después fallecía, dejando un reino muy dañado a su sucesor. Bermudo II solicitó el protectorado de Córdoba, reconociendo la supremacía musulmana. Pero en el 986 decide atacar y recuperar Zamora. Almanzor tomó entonces la iniciativa, derrotando una y otra vez al leones, que también debía enfrentarse a graves problemas internos, hasta que en el 997 toma Santiago de Compostela. Dos años después, ya sin posibilidad de cabalgar y con su enfermedad en el estadio más alto, falleció, dejando el reino en manos de su hijo Alfonso.

miércoles 1 de septiembre de 2010

De cañones, cigarros y Juana la loca

-¿Esto funciona?
-¿Cómo?
-¿Qué si hace pim pam pum y boom?
-Obviamente, no.
-¡Lástima! ¿Por qué no?
-Están de adorno
-Pues esto es msjfasadgffjadmasdasdig`ge
-No le entiendo- me dijo mi compañero en la puerta del trabajo mientras el hombre seguía debatiendo sobre el uso de los cañones que adornan el edificio.
-Yo a veces tampoco me entiendo- dijo sinceramente el borracho con acento extranjero.
-Tú ¿no eres de aquí?
-Soy rumano- sorbió el tetrabrik de vino peleón del Día- pero no me hablo con rumanos porque son todos unos… Mi hermana es casi ministra de sanidad, es médico ats enfermera en un hospital de allí.

Como comprenderán, a estas alturas, ni mi compañero ni yo éramos capaces de aguantar la risa, ni de mantener la compostura. Y él pareció darse cuenta porque, con toda la sobriedad que la embriaguez le permitía, nos miró muy serio y explotó:

-No bebo, bueno, bebo pero por creatividad. Soy creativo. Canto. Juana la loca, Juana la loca, Juana la loca, tu cuerpo me vuelve loca la…. Y se puede cambiar la letra: Amelia, Amelia, Amelia no me acuerdo de que maaaa

Y en ese momento, escuchando las letras cantadas –berreadas- con unas ganas inusitadas, no pude reprimirme y me lancé a reír, despidiéndome camino de casa antes de escuchar la pregunta que llevaba mucho esperando:

-¿Tiene un cigarrito? ¿no? Joe… si de algo hay que morirse de todos modos.