martes 31 de agosto de 2010

Un año antes

-Os veo cambiado, Williams- dijo lord Walter cuando su hijo entró en la casa-. ¿Qué os ocurre?
-Nada, padre, el cansancio del paseo diario.

Lord Walter negó con la cabeza. Era un hombre corpulento, te tez clara y pelo canoso. Su rostro siempre había mostrado jovialidad pero desde el regreso de su hijo de la guerra contra los boers su carácter había cambiado y, en los pocos meses que habían transcurrido desde la llegada de William, parecía haber envejecido. Observó al joven que antes de irse a la guerra africana podría decirse que era altivo, incluso altanero, pero ahora se mostraba sumiso y dispuesto a plegarse a los deseos de su padre. Y eso le sacaba de quicio. Prefería el joven impetuoso que le recordaba a él mismo antes que este nuevo William, callado y triste. Pero ese día algo parecía haber cambiado en el joven.

-Debo insistir, William, ¿Qué os ha ocurrido?
-Me he encontrado con alguien, padre. No es nada.
-¿Quién es ella? –preguntó el viejo lord con un tono de picardía en la voz.
-Qué más da, padre. No deseo volver a verla. Mi corazón no está dispuesto a amar a nadie más que…
-Ella está muerta, Willy –dijo el padre acercándose para atusar cariñosamente el pelo de su hijo- no puedes hacer nada para recuperarla.
-Tal vez si me hubiera quedado….
-Tampoco podrías haber hecho nada, la muerte llegó por sorpresa. Nadie lo esperaba y nadie pudo hacer nada. Trajimos a los mejores médicos, pero ninguno pudoevitarlo. Estaba muriéndose de…

Guardó silencio. ¿Cómo decirle a su hijo que la joven a la que amaba había muerto de pena al llegar noticias de su fallecimiento? Se había prometido nunca revelar aquel secreto y todos habían aceptado la promesa de lord Walter sin rechistar. En la casa no había nadue que no desease ver al joven William nuevamente feliz y, sobre todos los demás, su padre. Dejó que su hijo se retirase a sus habitaciones y mando llamar a Amunake, el esclavo negro al que había encargado la vigilancia de cada paso de su hijo, por miedo a que la debilidad causase algún problema a su hijo.

-¿Quién es ella, Amunake?
-La hija del pastor, sire. Debe ser ella. La encontró en los prados y ¡oh, señor! la joven está muy hermosa. Ya no es la niña traviesa, sire, es toda una mujer. Y cuando la ha visto allí, el joven William se ha detenido y no ha pestañeado siquiera. Dirá lo que quiera, sire, pero estoy seguro que la hija del pastor se ha clavado en su alma.

Sir Walter se dejó caer en el sillón. Sabía del odio, casi irracional, que su conversión al catolicismo había producido en su antiguo amigo. Durante veinticinco años había sido hostigado en cada uno de sus sermones. Lo sabía, Mathilde, su esposa, había continuado yendo a la iglesia de Crouch hasta su muerte y el reverendo North le había atendido en sus últimas horas. Ese día fue el último que se vieron y cuando sir Walter juro no volver a dirigirle la palabra.

“Tu eres el culpable de la muerte de Mathilde. Era una buena mujer pero tu acción la amargó. Abandonaste al Dios Verdadero y Él te condena a sufrir”

Aquella amarga despedida todavía atormentaba sus sueños y ahora… ahora su hijo podía encontrar la salvación en la hija del reverendo.

lunes 30 de agosto de 2010

Mundos

A veces creo que el mundo es un lugar lleno de buenas personas. Entonces miro a mí alrededor, observo cómo se mueven ciertos elementos y compruebo que estoy equivocado. Cuando alguien te da las gracias por haberle ayudado sin esfuerzo, es que la humanidad va mal. Cuando la competitividad llega al extremo de negar tu mano al que te la tiende, aunque nada tenga que ver su camino con el tuyo, es que el mundo va mal. Si todos intentáramos ayudarnos un poco, si buscáramos las buenas palabras, los gestos amables, la sonrisa franca, todos ganaríamos. Al menos en calidad de vida. Pero este mundo se ha llenado de envidias. Envidias que nacen del miedo. El miedo a que el otro sea mejor y pueda superarte. Miedo a que el otro pueda tener mejor padrino y pueda pasar por encima de ti.

Pero esos miedos, esas envidias, no son más que muestras de un complejo de inferioridad que nos hunde en la miseria. El complejo de quién se cree peor y no ve que el esfuerzo, el trabajo, es lo que realmente nos hace mejores. Yo no creo en la suerte. Sí en las circunstancias, pero no en la suerte. La suerte se labra, se trabaja. Se siembre y se recoge. Igual que no creo en la envidia insana, pero si en la sana. En la que te hace fijarte en otro para superarlo, para ser mejor. Pero no mediante el ataque sino a través del trabajo.

Pero aún así, quiero seguir creyendo que el mundo es un lugar lleno de buenas personas.

domingo 29 de agosto de 2010

Cine y celebración.

Como saben, casi desde el principio de este blog, he venido comentando las películas que más me han gustado con todos vosotros. Desde hoy, mis comentarios y criticas podréis seguirlos en LibreCinefilo, dónde han cometido el terrible error de contar conmigo para hablar de cine histórico, clásico y europeo.

De paso, aprovecho y comento que hoy estoy de celebración. Hemos superado las 30.000 visitas, algo del todo inesperado para mí. Gracias a todos por obligarme a seguir al borde del teclado.

Nacho Puerto, un pintor a seguir

Lo encontré por casualidad. Mejor dicho, me ha encontrado él a mí. La primera obra que vi de él me llegó tan dentro que hace ya más de un año publiqué en este mismo blog un escrito salido de las sensaciones que me provocaba. Y con aquel “Verde Opaco” he sido encontrado y atrapado por un autor joven Nacho Puerto, de Castellón. Sus pinturas, que podríamos incluir en el realismo y que autodefine como “metafísica", muestran sentimientos, lo trasmite en las miradas, en cada arruga de la piel. En cada sonrisa pintada, en cada retrato. Un pintor al que llegué por casualidad, porque me enviaron una de sus obras –o tal vez topará con ella en internet- pero que hoy traigo a este pequeño rincón con todo su protagonismo, después de que él mismo me pusiera sobre la pista de uno de los artistas actuales que más me ha emocionado. Desde ahora ya lo tengo localizado y podré seguir su obra. Sin duda, no dentro de mucho, oiremos su nombre entre los  artistas más reconocidos. Y para muestra un botón, aunque le recomiendo que pasen por su web (Nacho Puerto Art Blog) y vean más ejemplos del arte de Nacho Puerto que  es capaz de emociona rcon imagenes en una época en la que el arte parece condenado a no entenderse:



De la serie Reflejos introspectivos (desequilibrio). 2006
"Noviembre", óleo sobre lino. 46 x 55 cm


"Anciano IV", óleo sobre tabla. 100 x 120 cm 


sábado 28 de agosto de 2010

Marabunta

Todos los hombres se echaron a reír, el primero el capitán, que elevó la mirada a la cúpula de piedra.

-CAGOENLA- gritó- ¡Joder! Eso es enorme…. Debe medir 100 Borouth lo menos.
-Serán pies, capitán- terció D’Orange.
-Y una mierda, en pies no tengo cojones de decir que altura puede tener eso. Y habéis visto ese boquete –dijo señalando el orificio unos 120 metros más arriba -¿por aquí fue por donde bajasteis?
-Sí, Capitán- dijo Vasqués.
-Y una mierda –respondió ofuscado Fat- tu no quieres ni acercarte a un carajo porque te da vértigo y ¿me dices que has bajado por aquí? Al final vas a ser una puta de verdad –el silencio se hizo eterno en la pausa del capitán –. Se acabó. Nos vamos. Me niego a subir por ahí. Es demasiado alto, y el boquete demasiado estrecho. Voy a llegar arriba y…
-¡Te vas a quedar atascado!- dijo un risueño Marco Antonio que acaba de llegar.
-¡Tus castas!
-Capitán, hemos llegado hasta aquí. Debemos seguir- dijo lord Corba –Piense, además, en toda la comida que habrá allí arriba.
-ummm….. ¡Traed las cuerdas!¡¿Corba, arriba!
-Él no –dijo lady Chodna con una pinta en la mano.

Pero él sí. Con una habilidad que pocos conocían comenzó a trepar por las paredes, colocando los dedos y los pies en lugares estratégicos, ajustand la cuerda allí dónde se podía.
-Aju the virgen –dijo sir Charles- is a spiderman.
-¿Qué? –preguntó Borought algo cansado del spanglish del escocés.
-Que trepa como una araña- dijo D’Orange, hombre versado en lenguas, pues además del español hablaba con fluidez inglés y francés, incluso había quienes decían que practicaba el griego antiguo, algo del todo falso como bien sabían sus amigos.

Mientras tanto, Corba continuaba su ascensión hasta la cúpula mientras los hombres abajo comenzaron a percatarse de la sonrisa macabra del capitán.

-Bueno chicos, podéis comenzar a subir, cuando estéis arriba me lanzais algo y, entre todos, tirais.

-La puta de oro…. –dijeron todos al unísono mirando a Vasqués.

viernes 27 de agosto de 2010

Ardiente partido de fútbol

Vaya por dios, he recibido negativas críticas al blog. Un grupo de insurgentes se ha puesto en contacto conmigo y, cual turba reprimida, amenaza con destrozar mis huesos si continúo en la tónica veraniega de las últimas semanas. ¡Malnacido! ¿qué mal hay en que me muestre más serio de lo que fui? Lo sé, lo sé, el calor ha secado mi locura, pero tranquilos, ya queda menos para el invierno. El verano siempre me pone melancólico. Lo bien que me lo pasé siendo un crío, niños que corríamos desnudos por las calles empedradas siguiendo cabras montesas que galopaban sobre los tejados de viejos castillos…. O no.

Lo cierto es que el verano me recuerda tiempos pasados. Y lo pasábamos bien, pero no también como en invierno. Porque en invierno Roche era nuestro. Nuestro feudo, nuestro castillo. El lugar en el que cualquier cosa era posible. Como aquel día que, aburridos de jugar monótonos partidos de fútbol decidimos darle un toque de emoción. Estábamos en casa de David, ¡como siempre! Y entonces surgió la gran idea que, por una vez, no fue mía.

-¡Oye! –creo que fue Nacho- Estaba pensando que podemos usar la gasolina del Zippo de José para pretenderle fuego a la pelota de tenis.
-¿Y que ganamos con eso?- dijo alguien con la pelota de tenis, recién caída de casa del vecino, en la mano.
-¿Joder al vecino?
-Vale.

Y lo hicimos, prendimos fuego a la pelota de tenis y comenzamos a jugar al fútbol pero ¿han probado a jugar al fútbol con una pelota de tenis ardiendo en mitad del jardín? No lo hagan, es incomodo. Se apaga con la arena. Mucho mejor en la calle. Eso sí lo aprendimos rápido. Y allí que nos fuimos. Dos equipos, una calle, una cuesta abajo, un coche al final de la cuesta… el resto no hace falta ni que lo cuente. Alguien disparó a puerta, la pelota comenzó a rodar entre nuestros pies buscando la portería. ¡Gol!

-¡Que alguien la pare!
-¡El coche de mi padre, el cocheeee! –gritaba Alejandro mientras todos corríamos en dirección al coche. O casi todos.

David, Nacho y el propio Alejandro se pusieron a la cabeza. Antonio, José, Pablo y yo, nos parapetamos tras los setos de la casa de Carlos, observando entre las ramas como David se lanzaba en plancha bajo el R19 blanco recién comprado del padre de Alex. Todo él, de forma insospechada, y físicamente imposible, entró bajo el vehículo retirando la pelota mientras, tras nuestro parapeto y enganchados como estabamos al Equipo A, nosotros apostábamos por la altura que cogería el coche al explotar

-Así no podemos jugar –dijo Alex triste –El coche en nuevo. La podíamos haber liado buena. Mejor nos vamos.

Y nos fuimos, al descampado que había tras la casa de Carlos y ¿saben?, en un jardín cuidado la pelota se apaga, pero en un descampado lleno de matojos las llamas pueden coger gran altura hasta que logras apagarlas.

No volvimos a jugar con fuego, bueno sí, pero esa historia la dejamos para otro día.

jueves 26 de agosto de 2010

Una infusión por mi reino: Sancho I el Craso

Cuando comenzamos esta sección dedicada a nuestros reyes pasados, ya les comenté que había periodos apasionantes y que en esos me recrearía con más alegría. Y hoy toca uno de ellos. No hablaremos de un solo rey, sino de tres: Ordoño III, Sancho I el Craso y Ordoño IV el Malo, que llevaron las riendas del reino leonés desde el 951 hasta el 966.

A mediados del convulso siglo X, con Castilla luchando por declarase independiente bajo mandato de Fernán González (a la sazón I Conde de Castilla) y con el gran Abderraman III en la Córdoba califal, la paz y estabilidad lograda por Ramiro II se viene abajo. A la muerte de “El Demonio”, ocupará el trono su hijo Ordoño III (951-956) que tendrá que enfrentarse a las pretensiones de su hermanastro Sancho. El infante buscó y consiguió el apoyo del conde castellano y del rey Sancho I de Navarra para enfrentarse al nuevo monarca leonés. Pero Ordoño demostró su valía manteniendo a raya a su medio hermano al mismo tiempo que sofocaba las revueltas gallegas, ganándose así el respeto de la nobleza leonesa. Pero el reino era un polvorín y la labor de Ramiro II frente al enemigo musulmán se vino abajo. Abderramán reunió un nuevo ejército y avanzó por Portugal hacia el norte. Ordoño no se amedrentó y se enfrentó al cordobés cerca de Lisboa y, en el 955, forzó al califa omeya a firmar un nuevo tratado de paz. Fue su última gran acción, un año después fallecía y, aprovechando la minoría de edad de su sobrino Bermudo, Sancho se hacía con el poder.

Sancho I el Craso se apoyó en su madre Urraca de Navarra y en el conde castellano Fernán González para mantenerse en el poder. Pero el rey contaba con un enemigo mucho más poderoso que su sobrino o cualquier otro pretendiente al trono: su propio cuerpo. En el 958, tan sólo dos años después de haber tomado el trono, su obesidad acabó con su reinado. Los nobles leoneses y castellanos no tomaban en serio al monarca, incapaz de cabalgar o guerrear, y con la ayuda del poderoso Fernán González impusieron un nuevo monarca: su primo Ordoño IV, hijo de Alfonso IV el Monje. Sancho acudió en busca de su abuela, la reina Toda, de Navarra, para lograr recuperar el trono. Y Toda tomó una decisión insospechada: su nieto debía adelgazar. Para lograr tal fin, la navarra se puso en contacto con el médico andalusí Hasday ibn Shaprut, de la corte califal de Abderraman III. El califa aceptó la llegada de Sancho a Córdoba, tal vez pensando en las ganancias propias que podía obtener del revuelto río leonés. Sancho permaneció 40 días tomando infusiones y en el 959, al mando de un ejército navarro-cordobés avanzó hacia Zamora y León.

Su primo Ordoño IV comenzó entonces una huída que acabaría llevándole a la propia Córdoba., dónde terminaría sus días como prisionero del nuevo califa Al-Hakkam II. Parece ser que el monarca, apodado el Malo, jamás quiso la corona y que, frente a la obesidad de Sancho, contaba con un impediemento mayor: la cobardía. En el 960 Sancho recuperaba el trono y cede la ribera del Duero al califato cordobés como pago por su ayuda. Desde ese momento y hasta el fin de su reinado en el 966, se dedicó a fortalecer el reino, sentando las bases para la llegada al trono de su hijo Ramiro. Pero el malestar en Galicia y Castilla seguía en aumento y el monarca acabó muriendo envenenado, dejando el reino en manos de un niño: Ramiro III.

miércoles 25 de agosto de 2010

Se busca acosador

Que aburrido está siendo el final del verano. Los amigos de viaje y yo trabajando y, lo que es peor, mi acosadora a cobro revertido no ha vuelto a llamarme. Y mira tú, que lo echo de menos. Con lo que me reía yo pensando en lo bien que está que te acosen, que alguien te quiera hasta gastarse su dinero en llamadas intempestivas y mensajes amorosos. Claro, que la mujer de marras me llamaba a cobro revertido, y eso ya pierde intensidad porque soy yo quién debe pagar. ¡aaah!, como lo echo de menos.

El otro día pensé que había vuelto. Sonó el teléfono a las dos de la mañana y lo cogí casi con esperanzas de escuchar la incongruente voz al otro lado del aparato. Pero no. Entendí perfectamente como el ser que me llamaba me preguntaba en perfecto castellano con acento de Madrid –lo menos- por Ariana.

-Ahora no puede ponerse, está duchándose, que no le gusta dormir sudada – respondí antes de colgar y sin pensar en la estupidez que acababa de cometer. Ni dos minutos tardó en sonar el teléfono nuevamente, y esta vez volví a entenderlo todo con la misma claridad. Y todo eran insultos.

-Perdona, perdona, Ariana no está aquí, killo –dije intentando hacerle comprender que yo no era de Madrid, lo menos, sino de Cádiz- que me pillaste dormido y te dije eso sin pensar. Venga tío, pelillos a la mar, seguro que la encuentras por ahí.

Y ya no volvió a llamar, así que llevo tres días esperando ansioso que suene el teléfono porque la vida sin acoso se convierte en aburrida. Aunque sea a cobro revertido, yo pago, pero llamen: 555 272 727 (con el 034 delante si llaman desde fuera de Cádiz).

martes 24 de agosto de 2010

William & Jane

Suspiró. Oteando el horizonte en busca de una vela que trajese buenas nuevas. Casi un año había transcurrido y cada día seguía el mismo ritual: subir a la desvencijada torre de la vieja iglesia y buscar en la lejanía noticias de su propia vida. Y como cada día descendió de su atalaya sin esperanzas de que terminase su sufrimiento. Caminó lentamente, entre los bancos de la iglesia de su padre, el reverendo North, mirando cada losa. Esperando que al fijar la mirada en el suelo las lágrimas no se derramaran por sus mejillas. No deseaba que nadie le viese llorar. No por él. Ella lo había provocado todo. Ella había causado su marcha. Con su indiferencia, con su altanería. Al negarse al reconocer lo que ya todos sabían: que le amaba. Le amaba como jamás amaría a nadie. Pero había cerrado su corazón, había antepuesto la razón a sus sentimientos, asumiendo que jamás podría llegar a estar con él. Ella no eras más que la hija pequeña del pastor y él el heredero de sir Walter. Mundos diferentes e irreconciliables. Sus padres se habían enfrentado varias veces, centrando en la fe disputas tan arraigadas como el roble que presidía el patio.

La pequeña iglesia anglicana de Crouch estaba dirigida con mano férrea por el reverendo North y cada domingo sus palabras iban encaminadas a hostigar a sir Walter. Los dos hombres habían sido amigos en la infancia pero, veintitrés años atrás, la conversión al catolicismo de sir Walter había terminado con la amistad. Para Jane aquello tenía un único significado: jamás podría acercarse a William. La distancia entre ambos era mayor que la del sol y la luna. Jane era una mujer delicada y bella, de esas con las que los hombres sueñan cada noche. No tan hermosa como para olvidar su rostro a los cinco minutos, después de haberse enamorado para toda la vida, pero lo suficiente para atraer las miradas del joven lord. Su pelo claro,caía en tirabuzones sobre su rostro de blanca piel, enmarcando sus ojos azules y su nariz chata. Labios carnosos, que llamaban al deseo de los hombres y que llenaban de preocupación al reverendo, que sabía que su pequeña hija Jane era ya una mujer a los ojos de los jóvenes casaderos.

Y entre ellos se encontraba William, el hijo de sir Walter. El joven había regresado de las guerras de África enfermo de fiebres y, cada día, paseaba ayudado de su bastón por los pastos de su padre. Fue allí, hacía algo más de un año, donde todo comenzó. Jane cantaba distraída recogiendo flores, justo cuando William terminaba su paseo. El joven noble posó su mirada en la joven, dejándola vagar por el pelo suelto que flotaba en cada pequeña vuelta que daba, bailando sin saberse observada. Y se detuvo. Como si el mundo se hubiera parado a su alrededor, como si lo vivido hasta ese instante careciese de sentido y todo comenzase de nuevo. Se olvidó de la guerra, de la sangre, de los compañeros muertos y de las heridas sufridas. De la lejanía y la nostalgia. Se olvidó del calor, del miedo, de los rugidos en mitad de la noche. Simplemente, el mundo se paró y su corazón se aceleró mientras el veraniego vestido de Jane jugaba con el viento de aquel prado al borde del mar que le había traído de vuelta. El mismo mar que ahora rastreaba la joven cada mañana desde la torre de la pequeña iglesia de su padre.

lunes 23 de agosto de 2010

En huelga

Hoy no escribo, me declaro en rebeldía y dedos quietos. Como la Guardia Civil, que está en periodo de ahorro de tinta. Me solidarizo con ellos, porque nos protegen en las carreteras y en las calles. Porque se juegan la vida por nosotros en cada arcén, en cada casa, en cada playa, en cada monte. Son nuestros ángeles guardianes, protectores vestidos de verde que se dejan la piel y la vida luchando contra la delincuencia y el terrorismo a cambio de muy poco. Que llenan tumbas y deján familias húerfanas por defender los derechos más básicos de los demás, mientras son acusados de reminiscencias pasadas que nada tienen que ver con ellos. Y cuando piden algo se les niega por poco que sea, ¡aunque fuera mucho!, ellos dan más, mucho más. La pasada semana enterraron a otro de los suyos muerto en un tiroteo, mientras una sanguinaria asesina salía a la calle. Y el gobierno sigue negándoles hasta el derecho a levantar la voz y usar la palabra.

domingo 22 de agosto de 2010

Walter Falia



Encontré a este autor argentino, Walter Falia, por casualidad pero sus letras cargadas de pesimismo en muchos casos me han llegado tan dentro que, al final, he querido aprovechar este pequeño rincón para darlo a conocer. No se trata de uno de los grandes poetas, ni es muy conocido, pero está demostrado que en la poesía no siempre los conocidos son los mejores. Y que, desde luego, cada persona encuentra alguien que en sus letras es capaz de llegarle muy hondo.

sábado 21 de agosto de 2010

La Marabunta

El Nutria y Mamonuth continuaban su caminar en busca del origen del ruido cuando unas sombras se cruzaron en las zonas iluminadas por sus antorchas.

-¡Un hombre lobo!- gritó Mamonuth ante el asombro de El Nutria.
-¡Y una mierda!- respondió Borougth saliendo de la oscuridad –Somos nosotros. El lago termina aquí.
-El ruido nos trae hasta aquí, pero…. ¡esto es imposible! –El Nutria señalaba una gigantesca cascada subterránea que parecía nacer del propio cielo de la cueva.

El agua caía desde una altura de 20 metros, rebotando en las rocas hasta crear remolinos imposibles en mitad de la nada. Arriba, allí donde el agua iniciaba su precipitada huída hasta el lago, podía verse la noche clareando el firmamento. Los cuatro piratas detuvieron sus ojos en el cielo, callados. Disfrutando del arrullo de la cascada y la tenue luz de la noche.

-¿Realmente era así?- preguntó finalmente Borought.
-No. No era así- dijo Mutambo -. O yo no lo recuerdo. No, no. Debimos llegar a la cueva por otro lado. Sin embargo, no logró apartarme de este lugar, como si siempre lo hubiera conocido. Como si este fuera mi hogar.
-Deberiamos irnos –el Nutria miraba a un extremo de la cascada-. Este sitio no me gusta. Se me ponen los pelos de punta.
-Os lo he dicho: hombres lobos –dijo Mamonuth.
-No empieces ahora con tu historia sobre los licántropos, mon ami- D’Orange había surgido de la nada, posicionándose junto al grupo –no es más que sir Charles retozando con una….
-Bella dama, mi querido Alexandro –cortó lord Corba con una picara sonrisa-. Bellísima dama, sin duda alguna.

Todos los hombres se miraron, comprendiendo lo que aquello quería decir, mientras Mutambo comenzaba a retroceder en busca de su hermana y el capitán. Los encontró observando las precisas maniobras realizadas por Marco Antonio para introducir La Marabunta en la cueva.

-Debéis ver esto- susurró.
-Cuando termine –respondió Fat.
-Ya ha echado el ancla, capitán, debe ver esto- repitió Mutambo.
-¿Ancla?... Ancas, cuando termine las ancas de rana rebozadas que me ha preparado Rubia, entonces iré a ver lo que me pidas.

Vasques y la Rubia pusieron los ojos en blancos en el preciso instante que Mutambo cogía el cuenco y lo lanzaba hacía La Marabunta, estrellándolo sobre la cabeza de un anonadado Marco Antonio que se relamía por la maniobra realizada.

-¡HE DICHO AHORA!- y tiró del capitán que sollozaba por las ancas perdidas, hasta llegar a la gran cascada.

Los hombres estaban de pie, riendo y observando el espectáculo cuando llegaron. Fat se adelantó a las mujeres, atravesó la barrera de piratas, se puso de puntillas para mirar a Mutambo a la cara por encima de los hombros de sus hombres, miró al frente, volvió a mirar.

-¿Para esto?, ¿para esto tiras mis ancas y al lago y casi arrancas la cabeza de mi timonel? –el tonó de voz de Fat iba elevándose en cada palabra mientras caminaba hacía la hermana de Vasqués- Y tu –dijo señalando entre los hombres, para señalar a sir Charles -¿se puede saber que cojones haces abrazado a eso?
-Era de night, sir. I, I….

-¡Es una morsa!
-¿Ocurrió?….

viernes 20 de agosto de 2010

Marchando una de tortillas

Definitivamente las tortillas, los cumpleaños y yo somos incompatibles. Hace un par de años, cuándo aún era un feliz miembro de la Familia Pelaez, acudimos a celebrar el nacimiento del caudillo angelical al llamado Tiro Pichón. Y más que tiro al pichón se realizó lanzamiento de tortilla, a las copas de los pinos para intentar tirar un balón embarcado en ellos. Claro, que si nuestro ilustre anfitrión hubiera traído las tortillas hechas y no guardadas en los plásticos del Mercadona de turno nos las hubiéramos comido. Y tal vez el resultado hubiera sido peor, porque dos años después una maldita tortilla -suponemos- ha estado a un punto de acabar con mi salud mental. ¡Yo! Que fui a la India y volví más gordo enamorado de la comida de aquella tierra, casi la espicho por culpa de una tortilla y su huevo.

Así que he llegado a una conclusión tajante. De ahora en adelante, me iré de cualquier celebración cumpleañera dónde haya una tortilla. Está claro que hay un complot, una conjura, de los hacedores de tortilla -¿tortilleros?- contra mi persona. Y no lo entiendo, soy buen comedor, sólo hay que ver mi oronda figura. Pero ellos desean matarme... de hambre.

jueves 19 de agosto de 2010

Ramiro II

Ramiro II de León, el Grande, reinó entre el 931 y el 951 y fue quizá el monarca más importante del reino leonés. En su largo reinado amplió las fronteras del Leon -ya antes de vencer a Alfonso IV se había hecho con el norte de Portugal, anexionándolo al reino de Galicia-. Se enfrentó a los musulmanes, venciendo en la batalla de Simancas (939), dónde se ganó el sobrenombre de “el Diablo” por su ferocidad y crueldad. Crueldad que ya había demostrado con el castigo a Alfonso IV y  Alfonso Froilaz.

Desde 926, el infante Ramiro se había hecho cargo de las provincias portuguesas del reino de Galicia, aún en manos de su hermano Sancho, cuya frontera hizo avanzar hasta el Tajo. Con sus victorias se ganó el apoyo de los guerreros, que lo venían como un caudillo inteligente y presto a la lucha. En 929, a la muerte de su hermano Sancho, Ramiro es coronado como rey de Galicia en Zamora, ciudad que inmediatamente convierte en su capital. En junio de 931se produce un hecho trascendental que cambiará la historia leonesa: muere la esposa de su hermano Alfonso IV que , sumido en una profunda depresion por la muerte de su amada, llama Ramiro para que se haga cargo del trono leonés, manifestando su intención de retirarse al monasterio de Sahagún. El 6 de noviembre de 931, Ramiro se corona en León, según la Nómina Leonesa, y unos meses después se traslada a Zamora con objeto de armar un gran ejército para socorrer a la ciudad de Toledo, que le había pedido ayuda contra Abderramán III. Alfonso IV, hastiado de su condición de monje y empujado por Alfonos Froilaz, aprovecha la situación y convoca a sus partidarios para recuperar el poder. Ramiro II contaba con el valioso aliados: el conde de Castilla, Fernán González, y el rey navarro Sancho I Garcés.  Enfrenandose a su hermano, logra dominar la situación persiguiendo a sus enemigos hasta Oviedo, derrotándolos definitivamente y capturandolos. En un acto de crueldad, ordenó que les sacaran los ojos a todos, incluido a su hermano, y los confinaran en el monasterio de Ruiforco de Torío.

Una vez afianzado en el trono, Ramiro prosiguió el proceso de conquista territorial en el sur del reino. Comenzó conquistando la fortaleza omeya de Margerit, la actual Madrid, a mediados del 932, en su idea de liberar a Toledo. A comienzos del verano del año 933, el propio Abderraman III, se presentaba con su ejército frente a San Esteban de Gormaz. Ramiro le salió al paso en Osma , logrando una nueva victoria sobre el enemigo musulmán, que al año siguiente realizaría una nueva campaña en tierras leonesas. Avanzando por el corazón de Castilla l hasta Pamplona y desde allí a Álava y Burgos y el monasterio de Cardeña -donde dio muerte a 200 monjes-, comenzando a retroceder desde Hacinas, acosado por guerrillas y emboscadas. Ramiro llegó al Duero cuando el ejército cordobés ya había alcanzado Burgos y nuevamente espero en Osma, venciendo por segunda vez a sus rivales.
En el 939 se produjo la mayor batalla –Simancas-, del reinado de Ramiro. Abderraman, cansado de las derrotas producidas por los cristianos, y perdida Zaragoza por su alianza con Ramiro, emprendió una nueva campaña, a la que denominó gazat al-kudra. Reclutó, según cunetas las crónicas, a cien mil hombres y se dirigió a León. Ramiro reunió una coalición de caballeros cristianos que aniquiló a sus enemigos en el verano de ese año. Abderraman III logró escapar con vida pero la victoria permitió a Ramiro extender los dominios del reino hasta Salamanca.
Pero, además Ramiro II estabilizó y fortaleció el entramado administrativo, completando la tarea de asentamientos mozárabes y su organización. Engrandeció la Corte y normalizó el desarrollo de las funciones administrativa y jurisdiccional, planificando los cuadros personales de la curia regia y de otras instituciones subordinadas.

En los últimos años de su reinado, Ramiro II tuvo que hacer frente a los afanes independentistas del condado de Castilla. Fernán González, que hasta entonces había sido mano derecha del monarca, incurrió en la ira del soberano al violar la tregua con el Califato Omeya y hacer una incursión de saqueo. Tras dominar al díscolo conde, el reino vivió en relativa tranquilidad, únicamente salpicados por las continuas razzias musulmanas. En 950 el monarca leonés partió desde Zamora hacia su última aventura en tierras cordobesas, realizando una expedición de saqueo por el valle del Tajo, derrotando una vez más a las tropas califales en Talavera de la Reina. A la vuelta de la campaña, físicamente impedido, dejó el reino en manos de su hijo Ordoño. Un año después abdicaba en León a la edad de 53 años, falleciendo en enero del 951 dejando un reino estabilizado, con amplias fronteras y convertido ya en la principal potencia peninsular.

miércoles 18 de agosto de 2010

Veronika decide morir

Reconozco que llegué hasta Veronika decides to die, por la recomendación de una amiga. Pero desde el primer fotograma, con Sarah Michelle Gellar sentada en el metro y explicando que sería su vida, me enganché. Y desde ese momento hasta el final, ni un segundo de respiro, acompañando a Veronika en su búsqueda de la felicidad. Una búsqueda que para ella se reduce a la muerte, hasta que la muerte se interpone en su camino. Y, más importante aún, el amor llama a su puerta en el lugar más insospechado: el psiquiátrico dirigido por el Dr. Blake (David Thewlis), donde entrará en contacto con Edward (Jonathan Tucker), uno de los enfermos incapaz de hablar desde el terrible accidente en el que falleció su novia.

Y es aquí, en el psiquiátrico, donde las historias se entrecruzan. Historias de enfermos que rodean la tristeza de Veronika hasta convencerla de que desea vivir. Las decisiones tomadas por Blake, deseoso de lograr una cura para Edward sin tener en cuenta las consecuencias para el resto. El deseo de Mari (Melissa Leo) de ser feliz dentro del psiquiátrico. Y son, precisamente, las vidas de Mari y Veronika las más parecidas, las más similares. Las que han llevado a las dos mujeres al borde de la locura. Una vida encaminada al éxito profesional, dejando de lado el amor, la compasión, el tiempo libre. Sólo encaminadas a la obtención de dinero. Dos profesionales muy valiosas que echan en falta algo diferente.

Tal vez "Veronika decides to die" sea eso, una pequeña fabula que busca explicar el mundo en el que vivimos, como el rey que bebe en el pozo de la locura, todos nos adentramos en un mundo donde los valores establecidos no siempre son los mejores, pero a los que todos nos plegamos. A la búsqueda de dinero (un trabajo estable bien remunerado, dicen los padres de Veronika), a una familia sin escándalos, a la fama, a la moda,… pero dejamos de lado las cosas realmente importantes: sentarse en un banco a hablar con la persona que quieres, luchar por tus sueños sin importar el qué dirán o cómo son, escuchar a tu propio corazón… y, al final, olvidamos vivir, perdemos las ganas de seguir en este mundo y nos olvidamos de que, como dice el Dr. Blake, cada día es un milagro.

martes 17 de agosto de 2010

En pocas palabras



A veces la libertad conlleva el precio de la muerte.

Y aún así, merece la pena ser libre.

domingo 15 de agosto de 2010

"Mundo Roto", Macaco

Hermosa canción escrita para apoyar al pueblo saharauí y que bien se podría extender a otros muchos lugares del mundo, y a cada uno de nosotros



No dejes que este mundo roto
Estropee tú sonrisa leré
No dejes que este mundo roto
Estropee tú sonrisa leré

Si la vida es un momento,
Penitas pa´fuera; échalas al viento,
Suéltale un soplío, vacila otra vez tú caminar.

Cicatrices, grietas
Del mundo que nos lleva.
Mientras tanto, mi niña,
Tu giras mis antenas,
Realidades desbordadas
Imponen soledad.
Mientras tanto, mi niña,
Tu mano en mi mano va.
Sonidos dormidos:
Los tuyos silencios vivos;
Tu oro, solere pa´mi lerele

No dejes que este mundo roto
Estropee tú sonrisa leré
No dejes que este mundo roto
Estropee tú sonrisa leré

Si la vida es un momento,
Penitas pa´fuera; échalas al viento,
Suéltale un soplío, vacila otra vez tú caminar.

El ruido de afuera
A mi no me dice ná.
Mientras tanto, mi niña,
Tu sonrisa me da verdad.
Entre calma y tormenta,
La marea así nos lleva.
Mientras tanto, mi niña,
Tu alzaste mi vela.
Tus respuestas sin palabras,
Soplidos de esperanza
Que giran la veleta
De mi solerelere

Y hoy en mi balanza,
Se mecen las distancias.
Como en mundo roto puedes tú
Coser los retales de mi esbozo.

No dejes que este mundo roto
Estropee tú sonrisa leré
No dejes que este mundo roto
Estropee tú sonrisa leré

Si la vida es un momento,
Penitas pa´fuera; échalas al viento,
Suéltale un soplío, vacila otra vez tú caminar.

No dejes que este mundo roto
Estropee tú sonrisa leré
No dejes que este mundo roto
Estropee tú sonrisa leré

Qué las grietas no nos apaguen la llama!
Iluminando ditancias,
Rearmando lo que se separa
Todos dicen...

viernes 13 de agosto de 2010

Series para el verano: Sherlock

Sherlock es una buena, muy buena, serie. Una sorpresa en estos meses estivales en los que la televisión en España, tradicionalmente, se viene abajo. Claro que Sherlock no es española, es otro de esos productos sobrios y solidos de la BBC. En los únicos tres capítulos  de la primera temporada se presentan algunos de los rasgos de esta nueva adaptación del mito, ahora con el rostro de Benedict Cumberbatch. La historia parte de la misma premisa que el original: Holmes es un extraordinario detective, inteligente, mordaz y, pedante.  Creído de sí mismo y sabedor de su propia superioridad intelectual frente al resto. Con una vida desordenada, sin preocupaciones mundanas como el dinero, Sherlock es el único asesor de detectives de la policía del mundo. Su vida cambiará con la llegada de un nuevo compañero de piso: John Watson (Martin Freeman).  Médico del ejército retirado por las heridas sufridas en Afganistan y necesitado, como Sherlock, de un compañero de piso que le permita vivir sin ayuda. Uno y otro serán antagónicos y, necesariamente, se atraen, creando una pareja atipica en la que Watson intenta socializar a un Holmes que ignora las normas de convivencia civica. Watson, al igual que en los libros de Doyle, se convierte en cronista de su nuevo amigo, pero los tiempos cambian y ahora realizará su labor através de un blog que acrecentará el ego de Sherlock, a la vez que lo pondrá a la vista de Moriarty, su archienemigo y nemesis.

Y desde esta premisa se monta una serie entretenida, rápida de acción, con una intriga propia del gran Conan Doyle que te mantiene pegado al televisor –al ordenador en mi caso-hasta el final. Son solo tres capítulos, pero en ellos ya han sentado las bases de una de las mejores series de la temporada. Y se han ganado la renovación por parte de una BBC de la que debieran aprender los responsables de RTVE. Es una serie de dialogos agiles y muy rápidos, con una imagen cuidada y dos interpretaciones al nivel del producto. Benedict Cumberbatch crea un Sherlock a medio camino entre el Dr. House -que no en vano es un homenaje velado a Holmes- y Sheldon Cooper, creando un Sherlock más joven y divertido, que se aleja de la perfección magistral del personaje interpretado por Peter Cushing que para algunos de nosotros es y será siempre el rostro del genial detectiva inglés. Y junto a él un Watson menos histrionico, que aparece fuera de lugar y que no deja de sorprenderse de las acciones de su nuevo amigo. Será él quién se ponga al frente del negocio de Sherlock, no solo será su cronista, también será el lazo de unión con su hermano Mycroft y quién suavice sus relaciones con la policía londinense. Y, además, será el contrapunto cómico de la serie. Es él quién pone a Sherlock al nivel de los mortales, la razón por que el espectador conocerá las deducciones de Holmes.

En definitiva una serie que no deben dejar pasar. Que han de ver, disfrutar, e incluso, repetir.

jueves 12 de agosto de 2010

Alfonso Froilaz, el Jorobado, y Alfonso IV el Monje

Alfonso Froilaz, el jorobado, (921-931) llegó al trono a la muerte de su padre, Fruela II el leproso. Sus primeros años de gobierno estarán marcados por una paz, pero en el 925 el reino leonés se ve sumido en una cruenta guerra civil entre los partidarios de Froilaz y los hijos de Ordoño II, hermano del rey fallecido. La nobleza asturiana se pondrá a su lado y el Jorobado irá perdiendo hasta que, obligado a retirarse a Galicia, verá como la corona leonesa pasa a manos de Alfonso IV -el Monje- (931-932), hijo de Ordoño, quien argumentaba que su tío Fruela había usurpado el trono a su padre y que, por tanto, él era el legitimo rey. 

Con la llegada al trono de Alfonso IV, el reino vuelve a dividirse nominalmente y Galicia pasa a ser gobernado por su hermano Sancho Ordoñez, que centrará sus esfuerzos en acabar con la resitencia de el  Jorobado, logrando ponerle en fuga. Para sorpresa de todos, el rey derrocado será acogido por Afonso IV en Asturias, que logrará mantener la paz gracias a la diplomacia.

En el 931 todo cambia. Alfonso estaba profundamente enamorado de su esposa, Oneca de Pamplona.  pero a inicios de año, su esposa fallece. Incapaz de soportar la pérdida de su amada, el rey abdicar en su hermano Ramiro, y se recluye en el monasterio de Sahagún. Pero ese mismo año, y parece que motivado por terceras personas, Alfonso deja el monasterio y marcha a Simancas, dispuesto a recuperar el trono por las armas. Pero sus familiares más cercanos le hacen entrar el razón, y Alfonso vuelve a tomar hábitos.

Y, en la primavera del 932, estalla la guerra. Alfonso busca el apoyo de Alfonso Froilaz y sus hermanos y, juntos, reúnen ejército para enfrentarse a Ramiro II, que se dirige a Toledo para romper el sitio efectuado por  las tropas cordobesas de Abderraman III. Levantado el cerco de Toledo, Ramiro acude al encuentro de su hermano, venciéndolo en León y ordenando su encarcelamiento. Lo mismo ocurre con sus primos, Alfonso Froilaz y sus hermanos.

En un acto de crueldad, quizá motivado por el miedo a que Alfonso volviera a buscar la corona,  en el año 932, el rey Ramiro ordena que se cegase a su hermano y sus primos sacándoles los ojos. Y permitiendoles vivir hasta el fin de sus días recluidos en el monasterio de Sahagún y en, el caso de sus primos, en fortalezas castellanas lejos de sus antiguos aliados.

miércoles 11 de agosto de 2010

Me bajo de El Escenario

Me gustaba El Escenario, un buen lugar para comer y cenar en agradable compañía y buen ambiente. Pero, me gustaba es la clave. El sitio ha cambiado. No los dueños ni el personal, simplemente el sitio. Se han dejado ir, quizá, han pensado que todo estaba hecho. Y en un bar debes saber mantener la clientela. Porque un restaurante vive de eso, de que el cliente satisfecho regrese a comer. Yo no creo que vuelva, ya que mi última experiencia ha sido hasta traumática.

Reconozco que primero me lo tomé a guasa. Quizá porque no fue a mí a quien le tocó pedir otro plato ante la falta de reservas. Pero luego la cosa comenzó a cambiar de cariz. Fueron llegando uno a uno los platos pedidos, y nuestra cara fue cambiando conforme los veíamos: tostas que no eran más que pan de molde integral; cocketeles de mariscos con mini-gambas congeladas y un largo etcétera. Y, para colmo, todo servido con retraso. ¿Todo? No. Después de casi una hora y media tuve que acercarme a la barra a preguntar por los platos que faltaban (entre ellos los míos) y la respuesta es que no los han apuntado. ¿Cómo que no? Si lo has hecho delante de mí. Y, cuando se decide a ir a mi mesa, da un giro y se redirige a otro lugar. Una mesa en la que ¡oh, sorpresa! Se encuentra ese intelectual comunista cargado de millones que es Wyoming. Y reconozco que exploté. Y solté un “yo no soy famoso como este, pero mi dinero vale lo mismo y ya llevo demasiado esperando”

Me atendió, claro, pero mejor no lo hubiera hecho: pollo insípido, más pan bimbo, cocktel hecho varios días antes, salmorejo sin huevo duro (“es que se hace en el momento y va a tardar 15 minutos más”)

En definitiva, han perdido un cliente. No volveré.

martes 10 de agosto de 2010

Un año después

Jarque se había recuperado de las heridas y había vuelto a su casa y al trabajo, ahora adscrito a la Interpol y bajo supervisión de Echevarri, quién pese a lo ocurrido en la casa había mantenido su puesto. Los datos balísticos confirmaron que la anciana había fallecido por los disparos del joven Vargas y que el viejo forense había actuado, en todo momento, dentro de la legalidad. Y así quedo reflejado oficialmente en los informes internos del Cuerpo Nacional de Policía.

El viejo Vargas acudió a España en busca del cadáver de su hijo. Ordenó la incineración del cuerpo de su hijo, y solicitó estar presente para comprobar que así era. Luego enterró las cenizas en un nicho sin lápida del cementerio de Puerto Real y se entregó a la policía, tal y como había prometido. Los informes recabados por Echevarri y los datos aportados por el salvadoreño fueron suficientes para iniciar los trámites de juicio en EEUU, dónde fue extraditado tres días después del entierro de su hijo. Marcho feliz, y agradeciendo al vasco la detención de su hijo y la resolución de la desaparición de su hija.

Echevarri y Jarque comenzaron el estudio de las fotografías halladas en la casa de la plaza San Francisco. La investigación concluyó con la confirmación de treinta y siete asesinatos, llevados a cabo en el plazo de cinco años. Todas prostitutas, con la salvedad de su propia hermana. Ninguna de las chicas había sido reclamada y todas, sin excepción, habían sido torturadas. Errante había fotografiado cada uno de sus actos de crueldad hasta el más mínimo detalle y ahora, sabiendo injuzgable el caso, Echevarri y Jarque se habían propuesto acabar con su maléfica obra de arte. Pero en este mundo nada es lo que parece y ahora, un año después, el hallazgo sin vida de una joven prostituta en Brujas con signos de haber sido torturada reclamaba su atención.

-El mal nunca descansa, Jarque, al final, el demonio encuentra la forma de retornar al mundo. Y somos gente como tú y yo quienes debemos hacerle frente. Sabiendo, además, que nuestra historia nunca tendrá un final feliz: siempre acabamos perdiendo.

lunes 9 de agosto de 2010

Un día de esos

A veces uno quisiera que el mundo se parase, que se apagaran las luces, que los sonidos se silenciasen. Esos días uno desea que la tierra le trague, enterrarse tan hondo que nada pueda pertubar su sueño. Tranquilidad acompasada a los látidos del propio corazón. Días en los que no deseas ver a nadie, que no deseas que nadie te mire, que nadie te hable, que nadie hable cerca de tí. Y esos días solo hay una cosa que puede salvarte de destrozarte: el Ibuprofeno.

Este fin de semana ha terminado siendo de esos días. La jaqueca de las narices afectó a mi día a día. Y eso me fastidía, pues intento evitar que los ataques -asiduos aunque llevaba tiempo sin sufrirlos- enturbien mi vida. Y antes de ayer lo hizo. Impidió que cenase en el marroqui de ese Vejer que tanto me gusta. Fastidió a los que estaban conmigo, que tuvieron que acortar su final. Me ha impedido ver a los amigos venidos de fuera y, para colmo, no me impide estar hoy en el trabajo.

domingo 8 de agosto de 2010

Oktoberfest en el Bicentenario

Definitivamente, en Cádiz, ya no sabemos qué hacer para potenciar esto del bicentenario. Pero aún lugares dónde están peor. Si el otro día sorprendían los moros y cristianos de Alcoy (creo recordar) en mitad de una cabalgata conmemorativa del asalto francés y de la apertura de Cortes en la Isla en 1810, hoy hay nueva sorpresa. La I Gran Fiesta de la Cerveza. Y eso me aturde. Por varias razones: ese I indica que puede haber una segunda y una tercera pero, además, ¿qué narices pinta una Oktoberfest en el Bicentenario?

Sin duda se anda cortos de ideas, pero para hacer estas cosas, mejor no hacerlo o hacerlo sin buscar la excusa del bicentenario, que ya de por si anda cargado de cutrez.

sábado 7 de agosto de 2010

Mamonuth

Mamonuth había caído en medio del lago y el Nutria no podía parar de reír. Las carcajadas resonaban por toda la cueva y los dos hombres estaban sentados en la roca, con el bardo maldiciendo y escurriendo las plumas que adornaban su sombrero.

-Mierda, otra vez igual. Tendré que tirar las plumas y me costará mucho reponerlas.
-Son plumas, Mamonuth, cógelas de cualquier ave que se te ponga a tiro.
-No son plumas de un ave cualquiera, querido. Estas plumas son de un pájaro magnifico. Mágico. Aparece una sola vez cada cien años, pero en esta centuria apareció dos veces, y solo yo le he escuchado cantar. Ocurrió una noche de verano, de luna llena y tenue nubosidad. Yo estaba entonando una tonadilla para una hermosa dama a la que cortejaba aquellos días. A espaldas de su padre, por supuesto. Era lozana la joven, aún virginal, y se ruborizaba con mis palabras. ¡No te creas, Nutria, jamás le dije nada que vos no le hayáis dicho a una dama! Y allí estábamos los dos, bajo el balcón de su casa, hablando de amor eterno y esas cosas que tanto les gusta a las jóvenes damas. Y, entonces, en el balcón, cantó el pájaro. Y supimos que nuestro amor sería eterno y que sólo la muerte podría separarnos.
-¿Dónde está ella?- preguntó el Nutria
-Muerta, pero esa no es la cuestión- dijo Mamonuth sin pena alguna-. Lo importante es que el pájaro cantó para nosotros y, antes de desaparecer en la noche, dejó caer está pluma. Desde entonces mis canciones siempre han sonado bien.
-Si tú lo dices-masculló el Nutria-. Nunca te he escuchado cantar… mal, quiero decir. Además, todos los viejos estos dicen recordar alguna canción tuya en esos momentos comunes que dicen haber compartido.

Mamonuth rió orgulloso, sabía que era cierto. Desde que llegase a la Marabunta después de encontrarse con Borough en una cárcel caribeña, sus letras habían acompañado al grupo. En las noches de fiesta era él quién amenizaba las veladas. En las largas travesías eran sus canciones las coreadas por todos. En la victoria y en la derrota, rasgaba las cuerdas de su laúd. Era él la banda sonora de la nave pirata y todos los sabían. El Nutria había llegado al barco mucho después, no se sabe como se había encaramado a las jarcias del navío y había entrado en el corazón de la temida tripulación, pero este era su primer gran viaje.

-Continuemos, pero con tranquilidad, no quiero que te partas la crisma en una piedra- dijo el atlético vigía de pronto-. Ya me contarás tu historia completa en otro momento.

Y los dos hombres, como si fuesen hermanos, se adentraron en la cueva en busca del origen del sonido.

viernes 6 de agosto de 2010

Lope, cine histórico español

Lo reconozco, no suelo mantener altas expectativas cuando acudo a ver una película española. Y, menos aún, cuando se trata de cine de corte histórico. Sin embargo, he de reconocerles que después de haber visto algunas imágenes de Lope –que se estrenará en septiembre- me encuentro con ganas de verla. Por muchos motivos. Creo que en España hay grandes especialistas capaces de hacer buen cine, tenemos Historia de sobra para poder trasladarla a la gran pantalla y actores de suficiente solvencia para sacar adelante los papeles.

Lope que cuenta una historia novelesca sobre el genial Lope de Vega, mujeriego, artista, soldado y, finalmente, sacerdote, que puede acercar al genial autor de fines del XVI al gran público. El papel princiapl  recae en Alberto Ammann, que ya destacó en Celda 211. Junto a él, viejos conocidos de la escena española: Juan Diego, Luis Tosar –que no es santo de mi devoción en lo personal, pero que actoralmente es de lo mejor que ha dado el cine español-, Pilar López de Ayala o  una Leonor Watlingque tan poco se prodiga últimamente en la gran pantalla.

Sólo me asalta una duda: la dirección recae en el brasileño Andrucha Waddington, completo desconocido en España. Pero que, con tan solo siete películas a sus espaldas y ninguna de ellas estrenada en castellano, ha recibido el aplauso de la crítica en festivales tan prestigiosos como Cannes.

Por mi parte, le daré un voto de confianza a la película y acudiré a verla con alegría y esperanza. Quizá, después de mucho tiempo, nos encontremos ante una buena película histórica española. Solo rezo para no tenga nada que ver con la grandiosa comedia (debía ser una comedia de Serie B) La conjura de El Escorial.
 

El Farol

Si esta noche no tienes nada peor que ver, puedes dar un salto por Onda Cádiz dónde me encontrarás charlando de Historia con Salvador en El Farol. Por una vez acudiré como invitado. Hablaremos un poco de todo y, quién sabe, si de Pedro Cabrón y "Llámame Cabrón", mi primera novela, que verá la luz de la mano de Ediciones Mayi en el mes de octubre.

Os diría que os espero, pero miento. Es viernes por la noche, la mayoría estaréis de juerga: Buscadlo en internet.

jueves 5 de agosto de 2010

Fruela II, el Leproso

Fruela II tuvo un reinado corto. Muy corto. Tan sólo un año se tituló rey de León, desde la muerte de su hermano Ordoño hasta la suya propia en el 925. Ocupó el trono pese a que Ordoño había dejado descendencia, quizá gracias al pacifico reinado mantenido en Asturias, reino que gobernaba desde el 910.

Sin embargo el breve reinado de Fruela será importante porque bajo su corona se reunifica el antiguo reino Astur-leonés divido por su padre, pero incorporando las nuevas tierras conquistadas por sus hermanos. Potenció, además, el papel de la Iglesia, fortaleciendo Santiago de Compostela y apoyándose en los obispos para consolidar su reinado. No realizó, sin embargo, campaña alguna, algo que no debe extrañar pues en los 15 años que gobernó Asturias no realizó ninguna expedición militar. Si envío tropas a Navarra cuando, en el 924, las tropas musulmanas amenazaron Pamplona.

Quizá de no haberse encontrado enfermo de lepra, Fruela hubiera sido un importante rey leones. Si bien es cierto que bajo su corona se cierra el círculo de fortalecimiento del reino: Gracia potenció las instituciones y, junto a su padre Alfonso III, sustentó las bases de una corona hereditaria, a la vez que consolido la repoblación del Desierto del Duero, creando una potente red defensiva. Ordoño, por su parte, extendió los territorios y sometió a los vecinos musulmanes. Y Fruela consolidó el poder eclesiástico, potenciando la Iglesia –a la que donaría tierras- y logrando el apoyo de los obispos a su reinado.

Pero la enfermedad trucó su gobierno, y en agosto de 925 falleció dejando el trono en manos de su hijo Alfonso Froilaz.

miércoles 4 de agosto de 2010

"Good Hearted Woman", Waylon Jennings


A long time forgotten the dreams that just fell by the way
The good life he promised ain't what she's livin' today
But she never complains of the bad times
Or the bad things he's done, lord
She just talks about the good times they've had
And all the good times to come

She's a good hearted woman in love with a good timin' man
She loves him in spite of his ways she don't understand
With teardrops & laughter they pass through this world hand in hand
A good hearted woman, lovin' a good timin' man

He likes the bright lights and night life and good time friends
And when the party's all over she'll welcome him back home again
Lord knows she don't understand him but she does the best that she can
A-this good hearted woman, lovin' a good timin' man


She's a good hearted woman in love with a good timin' man
She loves him in spite of his ways she don't understand
With teardrops & laughter they pass through this world hand in hand
A good hearted woman, lovin' a good timin' man

She's a good hearted woman in love with a good timin' man
She loves him in spite of his ways she don't understand
With teardrops & laughter they pass through this world hand in hand
A good hearted woman, lovin' a good timin' man

martes 3 de agosto de 2010

La búsqueda XIX

Echevarri terminó de subir las escaleras corriendo. Los agentes de policía subían tras él, pero el viejo forense no se detuvo cuando escuchó el alto. Entró en la única puerta abierta y apuntó con su arma al joven que se encontraba en el centro de la sala. Le esperaba con los brazos abiertos, bajo una lámpara de cristal. Las paredes estaban repletas de fotografías, el suelo mostraba extraños dibujos.

-Errante- susurró Echevarri- te tengo…
-¿Estás seguro?- preguntó el hombre -¿No será al revés?.

Los agentes entraron en la sala, apuntaron al forense, le pidieron que tirase el arma, pero Echevarri siguió apuntando al hombre.

-Deja el arma, Echeva, no vas a conseguir nada matando a este hombre. Hemos seguido tu rastro desde que dejaste a Jarque en el hospital y sabemos la verdad.
-¿Jarque?¿Cómo está?
-Saldrá de ésta viejo, pero no debes hacer ninguna tontería. No eres un asesino como ese –dijo un viejo policía señalando con la cabeza a Errante- Mira a tu alrededor. No eres tonto. Está todo lo necesario para empapelar a este hijo de puta. Pero tienes que bajar tu arma.

Echevarri miró a su alrededor, pasó la mirada por cada una de las fotografías y compró hastiado que mostraban imágenes de jóvenes asesinadas, de niños descuartizados, de cruentos asesinatos y brutales torturas. Los agentes repararon en ellos en el mismo instante en que Errante daba un paso al frente. Todos los policías dirigieron sus armas a él, pero él no se detuvo.

-Seguramente creéis que podéis detenerme con vuestras armas. Pero vuestras pistolas son de este mundo y yo no lo soy. He dejado de ser un simple mortal para convertirme en un dios. Soy yo quién decide quién vive y quién muere. Soy yo la reencarnación de Mot, del señor de la muerte, de la noche, de la vida. La muerte es vida. Por cada muerte, un ser viene a la vida. Yo soy el dador. ¿Deseáis matarme? ¡Hacedlo! No podréis. Ya he muerto. Y he vuelto a la vida.

Sacó su arma y apuntó a uno de los agentes. La risa macabra del joven pareció transformarlo en un ser diferente, demoniaco. Disparó. Y el disparo se confundió con el resto. Todos los hombres de la sala disparaban sus armas. El ruido ensordecedor enmudeció los alaridos de miedo y dolor. Al final se hizo el silencio. Como si un telón se elevase ante el público estupefacto, todos los ojos se posaron en el hombre que estaba en el centro de la sala. Caído en el suelo, rodeado de un charco de sangre.

-Pues parece que hemos podido matarte, hijoputa- dijo el viejo agente antes de volverse hacia Echevarri.

Un disparo, una risa fantasmagórica, y el hombre cayó muerto en brazos de Echevarri.

lunes 2 de agosto de 2010

Toystory 3

Magnifica. No esperaba menos para el final de la saga, pero el resultado ha superado las expectativas. ToyStory3 es, hasta el día de hoy, lo mejor de la cartelera veraniega. Una película divertida la mayor parte del tiempo, triste otras y con algún susto para los más miedosos. Cine infantil que nos habla de la amistad y del cambio. De la madurez, del hacerse mayor y dejar atrás la infancia. Y lo hace manteniendo la esencia, el grupo de juguetes que se enfrenta a una nueva aventura y a la búsqueda de un nuevo hogar. Y lo hace con una historia bien contada, como suele ocurrir con Pixar, de la que deberían aprender otras productoras. ToyStory no se esconde detrás del 3D para no ofrecernos nada, todo lo contrario. Ofrece una historia real, cercana, que a la sombra de los juguetes llega al corazón de los adultos, que ven en Andy a su propia persona, recordando aquel día en el que tuvo que meter los juguetes en una caja y guardarlos o regalarlos. Y es en ese momento, cuando los de lágrima fácil temen que esta venga, es cuando recuerdas tus juguetes preferidos. Aquel peluche con el que siempre dormías y que aún guardas, ese playmobil vestido de vaquero, los coches que te regalaba tu abuelo… Y haces la historia contada tuya. Te sientes Andy te olvidas de Buzz y los demás. Hasta que Buzz se pone en modo romántico, saca el deje andaluz y comienzas a reír a carcajadas sin poder parar.

Y, como siempre, sorpresas al inicio y al final. Al inicio con el excepcional corto “Día y noche”, al final con esos últimos toques de humor que acompañan a los créditos y que muchos se perdieron por irse antes de tiempo.

domingo 1 de agosto de 2010

Don Pedro de Vera

El caballero Pedro de Vera fue un hombre de su tiempo. En una sociedad marcada por la guerra al infiel, como la fue gaditana de fines del siglo XV, Pedro supo aprovechar las oportunidades que la frontera le ofrecía. Nacido en Jerez, dónde llegaría a ser veinticuatro , las fuentes lo sitúan como vecino de Cádiz en último cuarto del siglo XV. Este cambió de vecindad pudo deberse a su vinculación con don Rodrigo Ponce de León, Marqués de Cádiz. Aunque tampoco es una actitud infrecuente en la época, pues fueron muchos los que comprendieron que la comarca gaditana –incluyendo Jerez- era un ente común donde cada urbe aportaba riqueza al conjunto. O bien los que preferían estar al servicio de uno y otro de los tres grandes señores de la zona (los Guzmán en Jerez; los Medinaceli en El Puerto; y los Ponce de León en Cádiz)

Pedro de Vera se volcó en la actividad militar participando en las luchas sucesoras castellanas en el bando de Enrique IV y su hija Juana la Beltraneja. Fue el propio rey castellano quién le nombró alcaide de Jimena, en manos de Beltrán de la Cueva, en 1464. Desde ese momento comienzan a multiplicarse los datos sobre Pedro, que tomará parte activa en las luchas con los Medina Sidonia, partidarios de la futura reina Isabel, y que realizarán un duro cerco sobre Jimena, obligando a la ciudad de Jerez a no abastecer a la pequeña villa fronteriza. Ante la situación de necesidad de la ubre, y en actitud propia de la frontera, Vera solicita abastecimiento a Alquizote, alcaide moro de Málaga. Vera entregó a su propio hijo como garantía del pago por el pan suministrado por el alcaide malegueño, ganándose la condición de héroe para los vecinos de Jimena. Pero no pudo mantener la alcaidía de Jimena, ya que aprovechando que hubo hecho prisionero al alcaide de Gibraltar, que acudía a ver a su señor el Duque de Medina Sidonia, el duque entró en la villa de Jimena iniciando un largo pleito con Beltrán de la Cueva por el dominio del señorío.

Debió ser en este momento cuando Pedro, enemistado con los Medina Sidonia se avecina en Cádiz, controlada ya por los Ponce de León mientras que Jerez estaba dominada por los Guzmán. Esta situación, y las malas relaciones mantenidas Charles de Varela, alcaide en El Puerto de Santa María -y que han quedado recogidas en diversos documentos conservados en el Registro General del Sello -, fortalecen esa nueva toma de vecindad den Cádiz y, de la mano de Rodrigo Ponce de León, favoreció el acceso a la alcaidía del castillo de Cádiz. Será en la ciudad gaditana dónde Pedro de Vera abandone la frontera castellano-granadina y, junto a su amigo Pedro Cabrón, ponga sus ojos en las Canarias. Si bien la tradición oral achaca la marcha del jerezano a Canarias como un destierro impuesto por los Reyes Católicos que no pudieron castigar de otra manera los actos cometidos por Pedro durante la guerra de sucesión castellana. Optando los monarcas –como ya harían en otras ocasiones- por utilizar en beneficio propio la inteligencia militar y, a su vez, crueldad, de Pedro para ocupar las Islas.

Y será en la conquista de las Canarias dónde el nombre de Pedro de Vera se una a la leyenda. En 1480, junto al pirata gaditano Pedro Cabrón y al consejero real Alonso de Quintanilla, formarán una sociedad de conquista por valor de 600.000 maravedíes. Ese mismo año la reina Isabel le concede los oficios de corregidor, gobernador y capitán de Gran Canaria. Con la concesión de los diversos cargos, Pedro de Vera iniciará la conquista y dominación de las Islas. Destacando entre todas las batallas libradas la de Arucas, en 1481.

Fue en esa batalla en la que Pedro de Vera entró en la leyenda de la conquista Canarias y se ganó la fama de cruel y despiadado pero, a la vez, de inteligente guerrero. El 20 de agosto de 1481, Pedro de Vera decidió terminar con la resistencia gomera encabezada por el casi mítico Doramas, atacando al caudillo canario en su propia residencia, Arucas, en una lucha encarecida en toda la región de Arucas que no terminaría hasta el 30 de noviembre de ese mismo año.

Según la tradición oral, recogida en las crónicas de la conquista de las Canarias, fue el propio Pedro de Vera quien clavó su lanza a Doramas, por la espalda, tras haber derrotado el canario a un caballero castellano en combate singular. Ordenó exhibir su cabeza decapitada por el pueblo –en la actualidad Las Palmas de Gran Canaria-, como escarmiento a la población aborigen. Gran Canaria se incorpora el 29 de abril del año 1483 a la Corona de Castilla. Arucas clavó su lanza al caudillo canario Doramas por la espalda, tras haber derrotado éste a un caballero castellano en lucha singular.

Tras culminarse con éxito la conquista de Gran Canaria, el 29 de abril de 1483, Pedro de Vera recibió la orden de centrarse en la Gomera para sofocar la rebelión indígena. En 1488 de desembarcó la isla para sofocar el levantamiento de Hautacuperche y vengar la muerte del hasta entonces gobernador Hernán Peraza. Sometió la rebelión y esclavizó a los guerreros supervivientes. Pero eso no lograría granjearle el favor de los reyes, que ordenarían que fuese ajusticiado como pena a los desmanes cometidos por Pedro en las Islas.