sábado 31 de julio de 2010

Vasques

El Nutria corría por el borde del lago hasta perderse en la oscuridad de la noche. La respiración entrecortada de Mamonuth a su espalda. El músico intentaba seguir el ritmo del vigía de la Marabunta.

-No me gusta esto, hay demasiada arena- dijo levantándose después de la segunda caída –Estoy empapado, joder, aquí no hay más que agua.
-Vas a quejarte o vas a avanzar- dijo el Nutria saltando sobre un par de rocas, para caer sobre el agua.
-Tus castas, Nutria….

Intentó seguirle, saltando sobre la piedra. Resbaló y cayó al suelo. Golpenadose la cabeza en el fondo del lago.
-¡Puta!- gritó. Y la palabra retumbo por toda la cueva hasta llegar a oídos del Capitán Fat.

-Creo que alguien se acuerda de tu antigua profesión- le dijo a Vasques soltando una risotada- Por cierto, la cueva es más grande de lo que pensaba. Os había escuchado decir que bajasteis por el pozo hasta encontrar la puerta del infierno. Pero ¿por qué nunca me hablasteis del tamaño? Aquí dentro podríamos haber encontrado nuevos defensores, y ahora estaríamos muertos.
-No la recordaba tan grande. Huimos de noche, saltamos por el pozo y corrimos como almas llevadas por el demonio. Si no hubiera estado aquella pequeña chalupa, jamás habríamos salido a alta mar y si La Marabunta no se hubiera cruzado en nuestro camino, ahora seríamos nosotras las muertas.
-Háblame de tu vida antes de llegar a La Marabunta.
-Hay poco que decir, Fat, ya lo sabes. Era puta en la fortaleza que se eleva sobre nuestras cabezas.
-No lo creo.
-¿Cómo que no lo crees?
-Tú jamás has sido puta. Ni tu hermana tampoco- continuó Fat- Tienes una educación más propia de una princesa que de una mujer de la calle. Tienes dotes de mando, y eso no lo has aprendido a mi lado. Así que, princesa, comienza a hablar o acabaré indagando hasta saber la verdad. Y entonces tu secreto dejará de serlo… para todos-amenazó el capitán.

La mujer se quedó pensativa, mirando las llamas que iluminaban a la pareja en el recóndito lugar. Miró allí dónde su hermana se había adentrado en la cueva, antes de dirigir sus profundos ojos negros a Fat.

-Tienes razón- dijo en un susurro- no fui puta jamás. Llegué a esta maldita isla secuestrada por Sepin. Entonces aún no era un reputado capitán, era un mediocre pirata con mucha suerte, que se topo con el barco de mi padre por casualidad. Navegábamos desde Lisboa hasta La Española en un galeón de bandera holandesa. No éramos más que unas niñas. Nietas de un rico comerciante, habíamos crecido siendo educadas por preceptores franceses y navarros. Tocando el piano, bailando y aprendiendo a ser buenas esposas. Así debía ser. Tarde o temprano tendríamos que servir a los intereses familiares con un buen matrimonio que afianzará alguna alianza comercial. Pero padre no estaba totalmente de acuerdo con las decisiones del abuelo y, a escondidas de este, comenzamos a leer en varios idiomas, aprendiendo matemáticas, geografía, latín, aritmética y astronomía. Nos llevaba con él a los mercados, con la excusa de no dejarnos solas en la casa, pero al salir, se sentaba con nosotras en el suelo y nos preguntaba por lo que habíamos visto. Así aprendimos a comerciar desde muy pequeñas. Después, padre decidió dar el salto al otro lado del mar Océano y nosotras vinimos con él. Realmente huíamos de la tiranía de la familia y de la decisión de casarme con el hijo de un noble lisboeta. Padre me lo ocultó, pero en su lecho de muerte, ya en esta maldita roca, me confesó la verdad.

Se detuvo y comenzó a llorar. Jamás nadie la había visto derramar una sola lágrima, pero allí, escondido de los ojos de todos, menos de Fat, desahogó su alma, derramando el dolor hasta humedecer las rocas.

-No podía aceptar que habíamos acabado encerrados por mi culpa. Menos aún cuando Sepin pidió rescate a Lisboa y el abuelo puso como requisito que debía aceptar la boda. Padre volvió a negarse. Dijo que sus hijas se casarían por amor, como él mismo había hecho, y que no le impondría compartir la vida con un holgazán borracho sólo por obtener su libertad. Sepin se volvió loco al ver la actitud de padre y ordenó matarlo. Le dejó desangrarse… ¡lo mataré!, juro que lo mataré con mis propias manos –se miró las manos antes de esconder su rostro en ellas- Fue entonces cuando Sepin se rebeló contra el viejo alcaide de la Perro Caliente. La batalla fue cruenta y la sangre bañó las piedras de la fortaleza. El viejo logró escapar por un pasadizo secreto y, por alguna razón que desconozco, nos llevo con él. Llegamos hasta aquí, donde una pequeña embarcación estaba lista para zarpar. El resto ya lo sabes.

Fat se levantó, apoyo su mano en el hombro de la mujer y se alejó a paso pausado.

-Ya lo sabía todo, solo esperaba que tú me lo contarás.

viernes 30 de julio de 2010

Acosado

Me acosan. Lo sé, soy un escritor de éxito en ciernes. Soy tipo inteligente, guapo, humilde, sincero, cariñoso, con trabajo fijo, buena presencia, educación y saber estar. Todo un partidito, vamos. Pero me acosan, y el acoso me agobia. Porque no estoy yo para ser acosado, más bien para acosar. Pero puestos a acosar, acosemos bien. ¿Tan poco te intereso? Yo, que estaba halagado de ser acosado, aunque fueras tú quien me acosaba. ¿Por qué me haces esto? ¿Tan poco me merezco?. ¡Ay! Este mundo está cambiando demasiado rápido. Me acosan, sí, una cosa, que no está mal, acrecienta el ego el ser acosado, te hace sentir un Brad Pitt cualquiera -un poco loco en mi caso-, pero después de las últimas llamadas  recibidas algo me inquieta... ¿A él también le acosarán a cobro revertido?

jueves 29 de julio de 2010

De García I a Ordoño II, la creacion del Reino de León.

García estaba predestinando a ser rey de Asturias a la muerte de su padre, Alfonso III, pero la ambición del primogénito le llevó a organizar una conspiración contra el monarca apoyándose en su suegro, el conde de Castilla y su madre Dª Jimena. Pero el rey Magno descubrió la conspiración y ordenó el arresto de su hijo. Sin embargo, el levantamiento de sus otros dos hijos llevó a Alfonso III a renunciar al trono y dividir el reino entre sus hijos: García heredó León; Fruela Asturias y Ordoño Galicia. Los tres hermanos aceptaron, pese a todo, mantener el estatus regio de su padre, hasta que en el 910 García ascienda al trono como García I de León, a dónde llevaría la capital del nuevo reino, al que estarían subordinados sus hermanos.

En el 911 empezaría una campaña de expansión entrando en territorio musulmán y consolidando la repoblación del Desierto del Duero, creando una red defensiva que fortalecía la labor de su padre. Pero el reinado de García I terminaría poco después, en el 914, con el fallecimiento sin descendencia del rey, que sería sustituido por su hermano Ordoño, reunificando nuevamente las coronas de León y Galicia, y terminando bruscamente con las aspiraciones del conde de Castilla, verdadero instigador del levantamiento contra el rey Alfonso III.

Ordoño II unificaría las coronas bajo su reinado, pero la brevedad del mismo no permitirá realizar profundos cambios en el reino, lo que no impidió que el nuevo monarca se embarcara en diversas campañas militares. Ya antes de la muerte de su padre, en el 910, llegaría hasta Sevilla y, después de ascender al trono en el 914, realizaría varias campañas contra los musulmanes. En el 915, consolidada ya su posición, ataca Mérida, sometiendo a los gobernadores de esta ciudad y de Badajoz, que comenzaron a pagar tributo a los leoneses. Ordoño II regresó a su reino, pasando por Toledo, y habiéndose apoderado de un cuantioso botín y de numerosos cautivos durante su campaña. En la ciudad de León, y para manifestar su gratitud hacia Dios por el triunfo obtenido, ordenó erigir la primitiva Catedral.

En el verano del año 916, dirigió una nueva expedición contra los musulmanes y atacó las cercanías de la ciudad de Mérida, saqueándolas. Los musulmanes reaccionaron y, según recoge la Crónica Anónima de Al-Nasir, iniciaron una primera aceifa el día 15 de junio de 916, comandada por el caid Ahmad ibn Muhammad ibn Abi Abda, y regresaron a la ciudad de Córdoba sin haber sufrido ninguna derrota. El nuevo emir cordobés, Abderramán III, haciéndose eco del clamor popular contra los continuos triunfos de los leoneses, reunió un numeroso ejército que incorporaba contingentes de la Tingitania y de la Mauritania. El mando de dicho ejército fue de nuevo confiado a Ahmad ibn Muhammad ibn Abi Abda, lllamado Hulit Abulhabat por el Post-Abeldense.

En el verano del 917 Los musulmanes establecieron su campamento junto a la localidad de San Esteban de Gormaz. Pero Ordoño II había previsto el enclave y por sorpresa al ejército musulmán. La batalla de Castromoros es uno de los hitos de la historia medieval española. Las crónicas cristianas de la época refieren que los leoneses causaron tantas bajas a sus enemigos que el número de sus cadáveres excedía del cómputo de los astros, pues señalan que desde la orilla del río Duero hasta el castillo de Atienza y Paracuellos, todo el territorio se hallaba cubierto de cadáveres. El rey, sabiéndose triunfador, ordenó colgar la cabeza del comandante musulmán Hulit Abulhabat, en las almenas de San Esteban de Gormaz, junto a la de un jabalí, símbolo de su poder y fortaleza ante el enemigo infiel.

En el 918, y aliado con Sancho Garcés I de Navarram marcha sobre Nájera, sitiándola durante tres días antes de pasar a Tudela, Arnedo y Calahorra, que se hallaban en poder de los Banu Qasi de Zaragoza y que fueron conquistadas.
Estos sucesos provocaron que el emir Abderramán III salga de Córdoba. Las tropas musulmanas llegaron a tierras de Soria (o, tal vez, Segovia), donde derrotaron a los ejércitos navarros y leoneses, en dos batallas consecutivas, libradas los días 14 y 16 de agosto del año 918. La noticia de este triunfo fue celebrada en la ciudad de Córdoba, pues los musulmanes regresaron con un cuantioso botín y con numerosos cautivos. A pesar de la derrota, Ordoño II comenzó a planear la campaña del año siguiente, movilizando a sus tropas y poniéndose en marcha hacia la frontera cuando transcurría el mes de octubre del año 919. Según refiere la Crónica de al-Nasir, Abderramán III envió a la frontera del norte un nuevo ejército. El rey de León abandonó su propósito de atacar a los musulmanes y regresó a sus tierras sin haber emprendido ninguna ofensiva. Los musulmanes también regresaron a sus bases, una vez que hubieron comprobado que Ordoño II no planeaba atacarles, y poco después el emir cordobés promovió la guerra santa y organizó la movilización general de su ejército.

Las huestes musulmanas pasaron a continuación por Clunia, Burgos, Tudela y Calahorra. El rey de Navarra aguardaba con sus tropas dentro del municipio de Arnedo, pero cuando tuvo conocimiento de que las tropas musulmanas, que se habían apoderado de Calahorra, se dirigían hacia la ciudad de Pamplona, su capital, se dirigió hacia el norte con sus tropas a fin de unirlas a las del rey de León, quien había acudido en su ayuda. En la batalla de Valdejunquera, librada el día 26 de julio del año 920, Abderramán III derrotó a las tropas reunidas por los leoneses y los navarros. Los supervivientes del ejército cristiano se refugiaron en las fortalezas de Muez y Viguera, que fueron asediadas a continuación por el emir de Córdoba. Tras haberse apoderado de ambas plazas, todos sus moradores fueron degollados y, antes de volver a Córdoba, el emir ordenó arrasar las tierras cercanas a ellas. A pesar de la derrota sufrida en la batalla de Valdejunquera, Ordoño II reunió un nuevo ejército en la primavera del año 921 y se dispuso a combatir a los musulmanes. Las tropas leonesas llegaron al territorio de Guadalajara, y asolaron sus tierras.

A finales del verano del año 923, y a petición del rey Sancho Garcés I de Navarra, el rey Ordoño II marchó con su ejército sobre La Rioja y ocupó la ciudad de Nájera, al tiempo que el rey de Navarra se apoderaba de Viguera, apresando y dando muerte a Muhammad ibn Abdallah ibn Lubb, miembro de la familia de los Banu Qasi –anteriormente aliado de Ordoño- y a otros nobles musulmanes. Tras asistir a la fundación del monasterio de Santa Coloma de Nájera, contrajo un tercer matrimonio con la infanta Sancha de Pamplona, regresando poco después a León acompañado por su nueva esposa, que tampoco le daría descendencia. A su fallecimiento en el año 924 fue sucedido por el tercer hermano Fruela II, el Leproso.

miércoles 28 de julio de 2010

Renuncio a El Asedio

Renuncio. Hace años que no lo hago, pero hoy, renuncio. El Asedio de Pérez-Reverte es un pestiño de 700 páginas. Infumable. Y que me perdonen sus incondicionales, pero a este libro le sobran páginas por doquier. O personajes. Quizá sea eso, que haya querido tejer una red de personajes que atrapen al lector hasta el final y, al final, solo ha conseguido liar la madeja sin saber dónde cortar. Yo he cortado en la página 245. Aquí digo basta. La historia no avanza. Se detiene lentamente en miles de palabras para definir una sola idea. Vueltas y revueltas como si la novela se vendiera al peso de las páginas. Personajes usados como piezas de un ajedrez eterno que no avanza.

245 páginas llevaba cuando me he dado por vencido y en esas páginas tan solo se han presentado los personajes, y ni siquiera con profundidad. Sobran personas, sobras líneas argumentales. Al final no sabes si estás ante un corsario, un salinero o un policía corrupto. Personalmente hubiera cortado alguna de esas líneas, me hubiera centrado en el policía para avanzar en el desarrollo de la historia policiaca que se esconde en el Cádiz sitiado. Pero Reverte ha querido mostrar todo el Cádiz de la época. Cada uno de los extractos sociales, cada rincón de la ciudad, cada sentimiento enemigo. Tantos datos, vinculados a un lenguaje extremadamente culto (léase pedante) que no es acorde ni al XIX ni al XXI, convierte la partida en una eterna siesta ante sus páginas.

Y, realmente, lo siento, pues la historia prometía ser buena, el autor había demostrado en otras obras de tinte histórico que no lo hace del todo mal. Pero aquí nada es lo que parece y El Asedio se convierte en tedio.

martes 27 de julio de 2010

Los Pilares de la Tierra

Magnifico. No se me ocurre otra palabra para definir los dos primeros capítulos de Los Pilares de la Tierra. La fotografía te lleva a la Inglaterra medieval, oscura, grisácea, cargada de barro, fuego y sangre. A lo que se unen interpretaciones espectaculares, destacando, al menos para mí, la de Jack (Eddie Redmayne) cargado de silencios y miradas escurridizas. Cayendo el peso de la serie sobre Tom Builder (Rufus Sewell), los pilares de esta serie se asientan sobre actores de peso: Ian McShane (obispo Waleran), crea un personaje oscuro, cargado de ambición, inteligente en el uso del poder, manipulador; aspectos que también comparte Regan Hamleigh, interpretada por Sarah Parish. Caso aparte el del prior Philip (Matthew Macfadyen), hombre bueno, amante de Dios, que busca la gloria del creador y que peca de ambición. Miradas tristes, humilladas, que esconden la grandeza del prior, humilde y justo.

Esas interpretaciones, unidas a una historia de la que nada hay que descubrir, nacida de la mano del casi siempre genial Ken Follet que creó con sus Pilares una de las mejores obras del siglo XX, logrando que crítica y público se rindieran a una historia inicialmente aburrida: la construcción de una catedral, crean una historia magnifica, digna de ser vista y disfrutada. Que te engancha al sillón hasta que termina la hora que dura cada capítulo.

Ya estoy ansioso por ver el tercero.

lunes 26 de julio de 2010

Encuentros esperados

La vida es un sinuoso camino que te conduce por lugares exóticos y crea extraños compañeros de viaje. Amigos que se convierten en inseparables hasta que, detrás de un recodo, los pierdes de vista y no vuelves a saber de ellos. A veces, desde la lejanía, intuyes la silueta de un caminante y rezas para que todo le vaya bien, mientras hablas a tu nuevo compañero de quién era y qué hizo aquel que camina separado, solo o con otros.

Pero en ese camino, donde los acompañantes caen al ritmo de los pasos, siempre hay personas que se mantiene inalterables. Espíritus guías que, no siempre, patean la tierra del camino a tu lado. Amigos cercanos, casi familia, que hablan a gritos en tus oídos para ayudarte en el sendero elegido, que describen lo que ven, que recuerdan lo olvidado.

Y, en ocasiones muy especiales, esos espíritus guías, amigos casi familia, se reúnen en un cruce común. Y cuando sabes que eso está a punto de ocurrir, corres por el camino sin importar el polvo, el barro, los charcos o las piedras. Simplemente corres, contando las horas y minutos que quedan para encontrarte con ellos. Para buscar los huecos de los que faltan pues, como los caminantes que pasean a tu lado, también estos guías pueden desaparecer de tu vida. Pero también corres para descubrir nuevos rostros. Y, sobre todo, corres contando las horas y minutos que quedan para convertir en físico los besos y abrazos lanzados al aire lejano de aquellos que están más apartados.

Este sábado será un día de encuentro de viejos espíritus, cinco días, 120 horas, 7200 minutos. Relojes que corren marcha atrás ansiosos de terminar en el abrazo al amigo, casi familia, que está a punto de volver.

Ya queda poco, Bea.

domingo 25 de julio de 2010

Casillas Vs Charly

Que no, que no. Que el beso de Casillas a Sara Carbonero no es ninguna novedad. Que Casillas se lo vio hacer a un grande del fútbol hace muchos años, cuando aún se jugaba en pistas de hormigón. No fue tan mediático como este, ni siquiera salió en televisión. Pero los que estábamos presentes aún lo recordamos, y seguro que Casillas, entonces un niño, también estaba presente.

Charly era un jugador de garra, con más pundonor que técnica. Para la técnica ya había otros: Álvaro, Nacho o Alex, por ejemplo. Charly no era de esos magos futbolísticos. Hubiera sido uno más del montón si no fuera por las ganas que le ponía a cada partido. Pero, además, últimamente estaba más motivado. Mucho más.

Había comenzado a salir con una chica del grupo. Su primera novia a los 15 años y Charly intentaba impresionarla en cada paso dado. O en cada partido jugado. Y aquel día era bastante mediocre su participación. Hasta que ella hizo entrada en la pista verde. Entonces, la magia se hizo realidad. Charly cogió el balón en su área tras un saque de esquina, regateó a dos jugadores contrarios, y soltó un derechazo desde la mitad de su propio campo. El balón entró de forma imposible por la escuadra y Charly corrió por la banda buscando a su amada para lanzarle un casto beso con la mano. Cargado de ternura y de fútbol, seguro que aquella escena se quedó marcada en el alma del capitán español que ahora se lleva la fama, relegando al olvido el beso lanzando más famoso de las pistas de Roche.

viernes 23 de julio de 2010

Carnaval de julio

Este fin de semana es Carnaval. Sí, es julio. No importa. Cádiz es Carnaval, alegría y diversión. No importa que seamos la ciudad con más paro de España. No importa que los jóvenes tengan que irse fuera. No importa que Navantia esté en horas bajas. No importa que las grandes infraestructuras no vayan a llegar a realizarse (véase el Puente de la Pepa, que finalmente acabará convertido en Las columnas de Hércules). No importa que la última oportunidad de esta ciudad que era el bicentenario se nos esté yendo por el retrete. Nada importa. Hay carnaval. Qué bonita mi ciudad. Carrusel de coros al calorcito del verano. Tapa bocas bajo letrillas que exaltan a Cádiz. Tacita de plata sucia cuyos bordes comienzan a desquebrajarse. Nos hundimos. No importa, hay chirigotas en la calle.

Luego saldrán las coplas, los ataques a quienes rematan Cádiz: los políticos, por supuesto. Nadie se mira el ombligo, echemos papelillos fuera. Es más fácil acusar al que dirige que al que tiene el poder real. En una democracia es el ciudadano el que manda. Es él quién puede salir a la calle y quejarse. No nos quejamos, ¿para lo que sirve?, es mejor apoyar el codo en la barra del chiringuito y buscar trabajo cuando termine el verano, que ahora hace calor y, además, hay carnaval.

Así nos va. El culo de Europa. La ciudad más deprimente del planeta. Tan deprimente que nos creemos que con la gracia de Cádiz podemos ponernos el mundo por montera. España cañí, de charanga y pandereta, de chirigota y pito de caña. Pan y circo. Carnaval y playa. Así nos va.

jueves 22 de julio de 2010

Alfonso III, el Magno, último rey astur

Quizás, antes de hablar de los reyes de Castilla y León –en el caso que nos ocupa, del reino de León- tendríamos que referirnos a los reyes Astures. Pero cada paso dado hacia atrás nos retrotraería en la historia hasta el inicio de los tiempos. O hasta ese lugar imaginado dónde la Historia se convierte en leyenda. Y, pese a que me gusta ese preciso instante en que la magia cobra vida -cómo no mirar atrás y hablar de D. Pelayo y Covadonga. De la lucha contra el infiel. Del reducto cristiano en los montes astures-, me resistiré a la tentación. Tan sólo les dejaré el listado de los monarcas, al más puro estilo "reyes godos" y me conformaré con hablar de Alfonso III, el Magno, último rey astur.


Reinando a fines del siglo IX, el Magno fue uno de los grandes reyes de nuestra historia, consolidando el reino astur y sentando bases para el futuro reino leones. El rey Alfonso III era hijo y Ordoño I y durante su largo reinado (866-910) tuvo que hacer frente a diversas revueltas nobiliarias e intrigas familiares, como la del infante Bermudo el Ciego. Su reinado será época de expansión por el llamado Desierto del Duero (desierto poblacional y no geográfico), promoviendo la repoblación y acogiendo una importante inmigración mozárabe que cambiaría la fisonomía de la sociedad. A lo que se unía una red de alianzas con los reinos vecinos, proncipalmente Zaragoza y Mérida. Consiguió consolidar la frontera del reino, entorno a las plazas de Toro y Zamora. Contrajo matrimonio con Jimena Garcés (866-910), madre de los los tres primeros reyes propiamente leoneses, García, Ordoño y Fruela, que ya en vida de su padre gobernaron, respectivamente ,la la futura Castilla, Galicia y Portugal, y Asturias.

El inicio de su reinado no fue sencillo. En el 853 es asociado al trono por su padre, gobernando Galicia, práctica que repetiría con sus hijos, pero a la muerte de Ordoño I, el conde de Lugo disputará la Corona, argumentando que la monarquía asturiana, tradicionalmente, no había sido hereditaria y aún había partidarios de volver al modelo de elección. Los sublevados iniciarion triunfalmente su levantamiento, obligando al rey a buscar refugio en el condado castellano, bajo la protección del conde Rodrigo. Pero solo un año después, en el 866, Alfonso logaría recuperar la corona y acabar con los últimos atisbos de la monarquía electiva.

Se enfrentó, también, a revueltas internas y en el 867 se vió obligado a dominar por las armas a los vascones, sublevados bajo la dirección del conde Eilo. Desde ese momento, y hasta la conquista de Coímbra y Oporto (entorno al 878) Alfonso se dedica a la consolidación y formtalecimiento del reino,  logrando frenar el ataque cordobés a Toledo y obligando al emirato a firmar una tregua de tres años. Por primera vez el poderoso emirato de Córdoba se veía obligado a solicitar paz. Paz que fue utilizada por ambos reinos para preparar un nuevo asalto a la hegemonia peninsular. Desde Córdoba se armó una flota para asaltar Galicia, pero las tormentas y la peligrosa Costa da Morte dieron al traste con el ataque. Alfonso, por su parte, busco el apoyo del rey de Mérida Abd al-Rhamán ibn Marwán, el Gallego, y juntos lograron derrotar a las tropas de Muhammad junto al río Guadiana.

Buscando venganza por esta nueva derrota, Muhammad atacó, en el año 882, el reino de Zaragoza -donde Alfonso había enviado a su hijo Ordoño para ser educado por los Banu Qasi-, avanzando hasta León. Ciudad en la que se produjo un intercambio de prisioneros y la retirada de los cordobeses, que repitieron la campaña al año siguiente con el mismo resultado.

A inicios fines del siglo IX, Córdoba se vio debilitada por continuas rebeliones civiles, que permitieron la consolidación definitiva de la hegemonía del reino de Asturias, que hizo frente a sus antiguos aliados de Mérida y Zaragoza para apoyar al conde de Pallars, en sus intentos de instalar, como así hizo, a Sancho Garcés I en el trono pamplonés.

Al final de su reinado, los ataques a la corona provinieron de sus propios hijos. García y su suegro Nuño Fernández –Conde de Castilla- se enfrentaron al monarca, que logró capturar a García pero, tras el levantamiento de sus otros dos hijos, ordenaría la puesta en libertad del primogénito, abdicando el rey Alfonso e iniciando su destierro voluntario a Zamora. Si bien jamás perdió su condición real, y murió –según cuentan las crónicas- en batalla contra los musulmanes en el 910.

A su muerte, las fronteras asturianas se extendían hasta el río Duero y el Mondego, con una nueva sociedad, integrada por cristianos y mozárabes, plenamente asentada. El reino sería dividido entre sus tres hijos: para García, el reino de León; para Ordoño, Galicia y para Fruela, Asturias.

miércoles 21 de julio de 2010

Gemelos

Tengo un hermano gemelo. Nos separaron al nacer por que nacimos con dos años y 19 días de diferencia en hospitales diferentes y de madres distintas. Pero somos gemelos, como Danny DeVito y Arnold Schwarzenegger en “Los gemelos golpean dos veces”. Y, al igual que ellos, somos distintos: yo me he quedado con la inteligencia y la grasa. Él con la altura, los pelos y los ojos azules. Yo soy serio, él simpático. Yo soy tímido, el pierde la vergüenza. Yo diurno, él nocturno. Pero, los dos, somos soberbios. Magníficos, grandiosos.

Tan diferentes como iguales, hermanos de playa y barbacoa, de años de amistad que han mimetizado nuestros gestos y gustos. ¿No creen que seamos gemelos?, fíjense y verán que no les miento:


martes 20 de julio de 2010

La Búsqueda XXVIII

Los disparos resonaron en el rellano. Echevarri continuó subiendo la escalera, impasible a la situación. Parecía un demonio con el rostro bañado en sangre. Volvió a disparar y el cuerpo rodó hasta sus pies, escalón a escalón. Se apartó, dejando pasar el cadáver de la anciana. Él la había matado y en su huída mortuoria estuvo a punto de arrastrarlo con ella. “Quizás sea lo mejor”, pensó, “la muerte me ronda desde hace demasiado. Y ahora soy yo quién la provoca”. Volvió a disparar.

Un paso, un escalón, un disparo. El silencio.

El rellano está tintado de rojo sangre. Echevarri apunta con su arma antes de doblar el recodo. El rostro asustado de un niño detiene el dedo asesino en el gatillo, en el preciso instante que rompe el llanto inconsolado.

-Corre- grita Echeva- sal de aquí… ¡YA!

El niño corre escaleras abajo y el viejo policía continúa su lento avance. Observa las puertas cerradas, buscando el origen de los disparos recibidos. Nada. La casa se ha sumido en el silencio. Se acerca a cada una de las puertas. Desde el interior de ellas se escuchan lamentos y gritos de pánico.

-¡Policía!- grita Echevarri, como si la sola palabra pudiera terminar con el mal -¡No salgan de sus casas! ¡Que nadie salga de su vivienda!

El silbante proyectil pasó sobre su cabeza al llegar a la última puerta. Se giró, disparando sobre la nada. Corrió por el pasillo, hacia la escalera, pues ninguna puerta se había abierto. Se lanzó al suelo, apostando por el piso superior. Disparó. La bala chocó contra hueso. Gritó rodando hacia la pared. Notó la sangre caliente fluir en el antebrazo izquierdo. ¡Puta!, exclamó. Asomó el arma por la esquina de la escalera y volvió a disparar. El ruido de las sirenas fue acrecentándose en la calle. Volvió a disparar.

-¡Están llegando los refuerzos, Errante!- No tienes escapatoria.
-Siempre hay una salida- la voz sonó gutural, antinatural. Un escalofrío recorrió la espalda del policía- Aunque sea la muerte.
-Esa salida te la abriré yo- juró Echevarri- Acabaré con tu maldad.
Se levantó, disparó el arma y comenzó a subir las escaleras.

Un paso, un escalón, un disparo. El silencio.

lunes 19 de julio de 2010

Lunes

Hay días y días. Los domingos suelen ser un mal día si al día siguiente trabajas. En mi caso, el trabajo que hago me gusta, así que el domingo no es tan malo como si me dedicase a otra cosa. Pero no es el caso. Es más, me gustan los lunes. Los lunes significan volver al trabajo, a la rutina diaria, a saber qué día es cada día. Saber qué debo hacer cada día. Pensarán que es una estupidez, pero con los despistes inherentes a mi genialidad, la rutina se convierte en un poderoso aliado.

Y se une otro factor. Mi trabajo, en contra de lo que dice el Antiguo Testamento, no es un castigo divino, es un regalo. No por estar bien situado en estos tiempos de crisis, sino porque me gusta estar entre libros, nuevos y viejos. Abriéndolos, mirándolos, comprándolos, mimándolos y conociéndolos. Parafraseando al gran Juan de Dios Ramírez Heredia, yo, como los gitanos, no trabajo, hago cosas. Y, cuando no hago cosas, me aburro. Soy adicto al trabajo, a este castigo divino de vivir con el sudor de la frente. Será, tal vez, que yo necesito rebequita en verano para no morir congelado.

O, tal vez, simplemente, sea raro. Les reconozco que cuando no tengo nada que hacer –o, lo que es lo mismo, cuando no trabajo- me aburro. Echo de menos mi biblioteca, el olor a libros, las risas con los compañeros del edificio, el silencio solo roto por algún camión al pasar por la calle, o por los pasos de baile de los fantasmas de la segunda planta. En una semana cogeré vacaciones y ya llevo trabajo para casa, aunque será otro diferente y distinto.

sábado 17 de julio de 2010

En la boca del Infierno

El Capitán Fat miró de soslayo a Borought, comprendiendo que su amigo tenía razón. El mismo se había amotinado contra su primer capitán después de un discurso más alentador que el suyo. Aún así, Fat confiaba en sus hombres, sabía que nada podría separarlos de La Marabunta y que, llegado el caso, todos aportarían su grano de arena para conseguir los objetivos propuestos.

-Bueno qué –gritó el Nutria- ¿os vais a quedar ahí o vamos a meterle el dedo en el culo a la perra ésta?
-¡No hables así!- gritó la Rubia -¡Te has educado con un preceptor de pago!
-No, Rubia, esos han sido los aristócratas esos- señaló con la cabeza a D’Orange, Corba y sir Charles.

Los tres aludidos bufaron desde su posición, incómodos y divertidos a la vez.

-No tengo culpa de haber nacido hijo de un hombre acaudalado –dijo lord Corba- Mi padre era maestro mayor de pocilgas del Reino. Y controlar la producción de cerdos favoreció mi educación. Pero yo he sabido dirigir mis esfuerzos a luchar contra los pobres, ¡pobres!, defendiéndolos de cerdos opresores.
-I debo ser one opresor pork, becouse y not soy pobre. Y never lo fui –dijo sir Charles- My father era terrateniente and militar doctor. And I’m muy happy de this.
-Yo llevo toda mi vida intentando acceder a esta categoría aristocrática…. Soy feliz siendo rico- repuso D’Orange encogiéndose de hombros y pensando en el semental de negro y brillante pelaje que tenía en casa –pero tampoco tuve un preceptor privado.

Fat comenzó a caminar hacia el interior de la caverna, seguido de Marco Antonio que reía abiertamente, entrecerrando los ojos para ver en la penumbra.

-Ya lo ha dicho el Nutria, metamosle el dedo en el culo a Serin. ¡Mamona el último!

Todos corrieron al interior de la cueva. ¿Todos? ¡No!, el capitán Fat se mantenía firme en su oposición a las carreras, y caminaba pausado refunfuñando por el mal discurso dado, y por la oscuridad de la cueva, solo rota por los escasos rayos que cruzaban su boca. Poco a poco los ojos fueron acostumbrándose a la penumbra. La caverna era grande. Tanto que la Marabunta podría esconderse en ella. Fat llegó a pensarlo. La pericia de Marco Antonio en el pilotaje de navíos era conocida en todos los mares navegables, si alguien podía meter el barco en aquel lugar era el italiano. Lo observo, de hito en hito, negándose a pedirle aquella locura.

-¿Marco?- titubeó.
-Sí, Fat, claro que puedo hacerlo.
-Aún no sabes que voy a pedirte.
-Que en vez del dedo le meta el barco por el culo. ¡Lo haré!

Asintió el capitán mientras el italiano llamaba a dos hombres y partía hacia el barco. Observó, entonces, lo que ocurría a su alrededor. El agua corría hacia el interior de la tierra, pero, en algún momento, comenzaba a elevarse. Escuchó el ruido de cascadas y se preguntó de dónde vendrían.

-¡Nutria!¡Mamonuth!, buscad el origen de esos torrentes. No volváis hasta que sepáis dónde están.

Los dos aludidos salieron corriendo, chapoteando al borde del gran lago interior, que se extendía hasta la oscuridad de la caverna.

-Mutambo y Borought, traed uno de esos botes y navegar hasta el final del lago, quiero que busquéis un lugar tranquilo dónde descansar, y con la suficiente altura para encender una hoguera- el no matrimonio comenzó a andar hacia una barca, mientras el Capitán se volvía hacia la Rubia- Prepara algo de comer, me muero de hambre.
-No te vendrá mal pasar hambre –dijo la Rubia- así te quitas esa barriga que tienes. ¿Carne o pescado?
-Carne. Japi, ve con sus excelencias- dijo con media sonrisa refiriéndose a Corba, Orange y Charles y asegura el perímetro. No quiero que nos cojan desprevenidos. Vasqués –dijo finalmente- tu conmigo. Debemos hablar de cómo subir a la Perro Caliente. ¡Vamos!

Vasqués asintió:

-Por una vez, Capitán- dijo- pareces realmente estar al frente de esta horda.

viernes 16 de julio de 2010

Devolución de favores

Hace algo menos de un año visité a dos desconocidos, hoy amigos, en Suiza. Y cometí el error intencionado de terminar mi estancia con un "A ve’ si baja por carnavale', y no' echamo' unas cervecilla' en er Manteca" o, lo que es lo mismo en castellano: "¿Cuando vas a venir? Mi casa es tuya".


Y hoy es ese día, han venido a Cádiz, no a mi casa a la suya y hoy podré devolverles algo de todo lo bueno que me dieron hace casi un año. Pascal y Fani me enseñaron lugares como la piedra de Guillermo Tell, las trufas blancas de Zurich o a disfrutar de una berbena de pueblo (¡Y son divertidas!). Hoy les enseñaré Cádiz, este Cádiz que amo y conozco cada día más. Pero que podría ser muy aburrido en caso de no gustarme lo que hago.

Así que ya saben, si se van de viaje ¡cuidado con lo que dicen!, a veces los anfitriones se convierten en invitados

jueves 15 de julio de 2010

Reyes de Castilla

El fantasma del militar muerto debe estar rondando mi ordenaro, ya que la entrada de hoy ha desaparecido en la nada. No importa. Es hasta bueno. Hoy debería haber aparecido un pequeño retazo de la vida de Isabel I de Castilla, pero luego me he dado cuenta que, quizá, sea precisamente ella la más conocida de los reyes castellanos. Así que me he planteado que, en este pequeño rincón en el que de vez en cuando hablamos de historia, ha llegado el momento de hacer un repaso a nuestros monarcas. Hoy les dejo la cronología y ya el jueves que viene comenzaremos con esta lista de reyes, pero no se asusten, interaremos que sea, cuanto menos, ameno, sobre todo en aquellos reyes cuya historia me apasiona como bien pueden ser Pedro I el Cruel, Enrique II "el de las Mercedes", Alfonso IV el Monje, Sancho II...

Y verán como nuestra historia no necesita de Leyendas para engrandecerse. Como observarán en esta lista tan solo les cito los castellanos, pero intentaremos que, junto a ellos, aparezcan los monarcas musulmanes, aragoneses y navarros que también forman parte de nuestro rico pasado.

REYES DE CASTILLA Y DE LEÓN



Dinastía de los Godos / Casa Real Asturiana

-García I, rey de León de 910 a 914
-Ordoño II, rey de León de 914 a 924
- Fruela II (924-925)
-Alfonso Froilaz el jorobado - 925
-Alfonso IV "el Monje", Rey de Asturias, de Galicia y de León de 963 a 969
-Ramiro II, Rey de Asturias, de Galicia y de León de 969 a 988
-Ordoño III "el Magno", Rey de Asturias, de Galicia y de León de 988 a 993
-Bermudo II "el Gotoso", Rey de Asturias, de Galicia y de León de 1023 a 1037
-Alfonso V "el Bueno", Rey de León, de Asturias y de Galicia en 1037
-Bermudo III, Rey de León, de Asturias y de Galicia hasta 1075
-Sancha I, Reina de León, de Asturias y de Galicia en 1075
-Fernando I "el Magno", 1er Rey de Castilla, Infante de Navarra y Rey de León en 1075


Dinastía Castellana / Emperadores de Hispania

-Sancho II, Rey de Castilla y de León, y de Asturias de hasta 1104
-Alfonso VI "el Emperador", Emperador de Hispania, Rey de Castilla y León de 1104 a 1166
-Urraca I, Reina de Castilla y León, de Toledo y de Galicia de 1109 a 1126, Emperatriz de Hispania en 1147

Dinastía de Borgoña (Castilla)

-Alfonso VII, 1104-1157, Rey de Castilla y León de 1126 a 1157
 -Sancho III, Rey de Castilla en 1157
-Alfonso VIII "el de las Navas"
-Enrique I, ob. 1217, Rey de Castilla
-Berenguela I, Reina de Castilla en 1217 (casada con Alfonso IX, Rey de León en 1188)

Dinastía de Borgoña (León)

-Fernando II, Rey de León de 1157 a 1188
-Alfonso IX, 1167-1230, Rey de León de 1188 a 1230, Rey de Castilla en 1217
-Fernando III "el Santo", 1199-1252, Rey de Castilla y León de 1230 a 1252
-Alfonso X "el Sabio", 1221-1284, Rey de Castilla y León de 1252 a 1284
-Sancho IV "el Bravo", 1257-1295, Rey de Castilla y León de 1284 a 1295
-Fernando IV, 1285-1312, Rey de Castilla y León de 1295 a 1312
-Alfonso XI "el Justiciero", 1311-1350, Rey de Castilla y León de 1312 a 1350
-Pedro I "el Cruel", 1334-1369, Rey de Castilla y León de 1350 a 1366 y de 1367 a 1369

Dinastía de Trastámara

-Enrique II "el de las Mercedes", Conde de Trastámara, 1334-1379, Rey de Castilla y León de 1369 a 1379
-Juan I, 1359-1390, Rey de Castilla y León de 1379 a 1390
-Enrique III "el Doliente", 1379-1406, Rey de Castilla y León de 1390 a 1406
-Juan II, 1405-1454, Rey de Castilla y León de 1406 a 1454
-Enrique IV, 1425-1474, Rey de Castilla y León de 1454 a 1474
-Isabel I "la Católica", 1451-1504, Reina de Castilla y León de 1474 a 1504

miércoles 14 de julio de 2010

Símbolos del pasado glorioso


 


Que nadie se eché las manos a la cabeza. No me he vuelto loco de pronto, ni me ha dado por hacer apología de dictaduras pasadas cuyas heridas aún no están cerradas. Simplemente he querido traer aquí un simbolo mucho más antiguo. Presente en un pasado glorioso e importante para España y que, por culpa de 40 años de dictadura y 10 de catetismo político está siendo borrado de un plumazo de esta España nuestra que no es capaz de descubrir su grandeza. Este escudo, con su yugo y sus flechas, con su águila de San Juan, fue el escudo de armas de Isabel I de Castilla, y de Fernando II de Aragón, que recibiría el título de Rey Católico de manos del papa Alejando VI (título que aún conserva nuestra monarquía y que por extensión también recibió Isabel). Reyes que, con su unión, crearon los pilares básicos para la creación del futuro estado español. Las Españas reunidas bajo su corona fueron la base de nuestras autonomias actuales, de la diferencias culturales y políticas, de la riqueza de un país que supo aunar diferencias para crear un estado singular.

Mientras nuestros vecinos assentaban sus conquistas, la Península seguía en guerra encubierta (desde 1282 hasta 1482 prácticamente se mantiene inalterable la frontera castellano-granadina), continúa formando sus instituciones, asentando la legitimidad de sus monarcas.


Será la fuerza y el empeño de Isabel y Fernando los que consigan unificar bajo una sola dinastía este conglomerado de reinos. Son ellos los padres del moderno estado español. Y ese este y no otro el simbolo que los representa. 500 años de historia que han quedado ocultos por 40 años de dura dictadura. Y que hoy, al calor de una Memoría Histórica desmemoriada, ve como se borran de un plumazo de iglesias, edicifios y sepulturas. Por culpa de una Memória Histórica en manos de incultos incapaces de reconocer la verdadera Historia de España que caen en el error de confundir el Aguila de San Juan de los Reyes Católicos con el Aguila de San Juan usado por Franco, esos mismo que retiran el nombre de un colegio de Bailen porque 19 de Julio suena a franquismo y no a Guerra de Independencia. 

Así que, como les digo, no me vuelvo loco, simplemente reclamo un signo que no debe ser olvidado ni borrado de nuestra historia: el escudo de los Reyes Católicos.

martes 13 de julio de 2010

Algo está cambiando

Algo está mal. Algo no funciona. No es lógico ni normal esta falta de respeto por la vida. Cierto es que yo soy propenso a llenar estas páginas virtuales con crueles asesinatos, con tiroteos y muertes en un Cádiz tranquilo por naturaleza -hoy mismo debería haber aparecido la penúltima entrega de La Búsqueda-, pero la situación ha cambiado. Tanto que hoy tengo que preguntarme qué está pasando en la vieja urbe de los Balbos para que la violencia nos sacuda de está manera. En 15 días se han asesinado a dos personas, no diré buenas pues no las conocía, pero nadie merece morir cruelmente. 


La primera de ellas recibió 30 puñaladas por, supuestamente, dos jóvenes vecinos a los que había ayudado otras veces, y que cambiaron cada una de esas puñaladas por 1€, hasta llegar a los 30€ que les dieron por el televisor robado.


La segunda de las muertes es aún un misterio -al menos para mí mientras escribo esto- y sucedió en la misma noche en la que toda España celebraba el mundial. Triste final para una noche de fiesta.

No sé que ocurre, no lo entiendo, pero cuándo la violencia desmedida llega a nuestras puertas debemos plantearnos que algo falla. Tal vez el hambre, tal vez la droga. No sé quién me dijo un día "espera que angangos enganchados se queden sin trabajos, y ya verás ya", tal vez estemos en la primera fase del final. Cuando gente que movía mucho dinero ahora no tiene para pagar sus vicios más dañinos y adictivos. Tal vez detrás de todo esto haya otra cosa. No lo sé.

Sólo sé que hoy tengo demasiada pena para dejar que mis propios asesinatos cubran esta página. Hoy prefiero reflexionar. Tal vez, al final, Cádiz no sea la pacifica y tranquila ciudad dormida que creíamos, quizá sea un dragón a punto de despertar, con tan malas pulgas que estará dispuesto a comerse a sí mismo.

domingo 11 de julio de 2010

Dudas

Hoy no pensaba escribir. De hecho, a la hora en la que comienzo estas letras el blog estaba preparado para mostrar un video de Neil Young, pero algo me ha impulsado a ponerme frente a un folio en blanco y escribir. Quizá sea una especie de terapia, un medio para expulsar todo lo que mi alma acumula con el paso de los días. No lo sé. Pero sí sé que hoy necesito el tacto del teclado bajo mis dedos. Necesito hablar sin necesidad de tener razones. Quizá hoy haya vuelto a ser el niño que soy, serio y callado, escondido bajo un halo de felicidad. Quizá, simplemente, hoy haya vuelto a la niñez, a jugar en la piscina, a nadar en la playa, a caminar por la arena rodeado de un grupo que crece y se trasnforma, pero que siempre es el mismo.

Puede que sea el verano, que me vuelve melancolico como septiembre alegre. No sé, quizá solo sea que hoy he visto lo que siempre fuimos y somos. Risas, alegría y bizcochos. O, tal vez, simplemente me haya dado cuenta de que no sé nada. Que nisiquiera me conozco a mi mismo, que allí donde creo haber encontrado algo, no hay más que vacío en mi corazón. Que mi alegría viene de otros lares, de otras sonrisas, de otros sueños.

Tal vez nada tenga sentido. Quizá así deba ser la vida. Sin saber a dónde nos llevará el camino, pero sabienod que hay un final al que llegar y que siempre merecera la pena hacer este viaje.

sábado 10 de julio de 2010

En la boca del Infierno

Fat fue el último en llegar a la Puerta del Infierno, sus hombres esperaban sentados, riendo a mandíbula batiente cada broma lanzada sobre Borought y la dureza de su cabeza. Mamonuth rasgaba un pequeño ukele cantando canciones con doble sentido sobre la testa del pirata rubio. Mutambo estaba acariciando su cabello, allí donde la bomba de plomo debía haberle abierto en canal, y había terminado partida en dos.

Marco Antonio maniobró la chalupa del capitán para encarar la boca de la cueva, ayudando a la Rubia y a Vasques a desembarcar cuando aseguró las amarras.

-¿Y yo qué?- preguntó el Capitán Fat abriendo los brazos y observando la distancia que le separaba de la costa.

Japi y lord Corba se acercaron a ayudarle, extendiendo las manos para sustentar el pequeño saltó, no más de un paso, necesario para llegar a la costa. Las risas atronaron cuando el capitán cayó de culo al agua, lanzando agua a gran altura en su caída.

-¡ME CAGO EN SEVILLA Y EN TO’ LO QUE SE MENEA!- gritó Fat-¿Cómo puedes resbalar por el sudor?¡Acabas de salir del agua!
-Acabó de nadar desde la cañonera, esquivando las balas y cargando con nuestros enemigos y Borought… ¿cómo no voy a sudar?

Muy cierto, pensó Fat. Era imposible que Japi no sudase, siempre lo hacía. Era un problema que provocaba que no pocas armas se resbalaran de sus manos. No importaba su fuerza descomunal suplía su sudoración.

-Bien chicos- dijo Fat escurriéndose la casaca- Esta es la puerta del infierno. Desde aquí podremos acceder a la Perro Caliente.
-¡oh!, my amigo –interrumpió sir Charles, impaciente por entrar en la cueva –por fin we vamos to Hot Dog.
-Sí, sí, la perro caliente- Fat estaba cada vez más enojado- Vamos a entrar ahí y vamos a acabar con el Capitán Serin.
-ouuu… The Canario Capitan- sir Charles palmeó- a ese le tengo ganas.
-Y yo,- gritaron casi todos los hombres.
-¡ME QUEREIS DEJAR HABLAR!
-Dejad al Capitán hablar- Vasques consiguió que los hombres callasen.
-Si, todos odiamos a Serin. Se ha rodeado de hombres guapos, jóvenes y atléticos y no ha perdido una batalla en años. Nosotros- dijo pasando la mirada por sus hombres- somos todo lo contrario. Pero somos mucho más que ellos. Nosotros somos familia. Luchamos hombro a hombro para salvar la vida de nuestros compañeros y, si se puede, la propia. Ellos –señaló a lo alto- luchan por dinero y sólo eso les mantiene unidos. ¡Con nosotros no aguantarían ni dos días!
-¡Como que no repartes lo botines!- se quejó el Nutria.
-No aguantarían-prosiguió Fat ignorándolo- porque nosotros seremos bajos, gordos y feos. Y, además, llevamos mujeres abordo y ya se sabe que estás traen mal fario a los navíos. Nada de eso importa. Somos mejores. Estamos capitaneados por el más temido de todos los piratas de las Antillas, el más sabio e inteligente, el más simpático, agradable y guapo.
-¡Y humilde!- dijo la Rubia.
-Pero él- el capitán hablaba de sí mismo en tercera persona, creyéndose un dios- no sería nada sin vosotros. Lo habéis demostrado hoy. ¿Dónde estaba el capitán? En el barco, observando como vosotros os jugabais la vida. Protegido tras las faldas de Vasques y al cuidado de Marco Antonio. ¡Él no sería nada sin vosotros!
-Muy cierto –dijo D’Orange- quizá haya llegado el momento de cortarle la cabeza.
-¡Te quieres ir al carajo!
-No –gritó Nutria- esta ver iré a la cueva…

Y comenzó a andar hacia la boca del infierno mientras todos los hombres se miraban recelosos.

-Buen discurso, Fat- le dijo Borough apoyándose en su hombro- has dado razones suficientes para que te derroquen antes de coronarte.

viernes 9 de julio de 2010

Te echo de menos

Echo de menos tu azucarado olor, tu dulce sabor en mi boca.
Echo de menos morder tu tierno cuerpo, cogerte entre mis manos.
Echo de menos notar cómo te deshaces en mi lengua.
Echo de menos saborearte, soñando con darte un nuevo bocado.
Echo de menos el gusto por lo prohibido.
¡oh!, ¡maldita sociedad que apresa nuestros sentidos!
Hace tan poco que no estás en mi vida y cuan te echo de menos.
¡oh!, Donuts… algún día volverás a mí.

jueves 8 de julio de 2010

La Isla de los Nominados

No sé como terminará la cosa en esta nueva Isla de los Nominados, pero si estoy seguro que si mantiene un tono parecido al primer programa será divertido, entretenido y logrará su objetivo: fidelizar al público en la noche de Cuatro. Y es que esta isla da una vuelta de tuerca a los realities e incluye personajes extravagantes que llegarán al corazón del espectador: el callista de los famosos, la escritora, la vieja gloria de la farándula -acompañada de su hijo, por cierto-, el legionario, la ex-alcaldesa madre de familia, el creador de sopas de letras, el minusvalido gallego, la guapa ingenua y la actriz porno, la especialista en realities, el perro flauta y tantos otros.

Personajes tan surrealistas como veraces, que te obligan a reír en su intento de ganar al público al otro lado de la cámara; siempre con el miedo a la nominación. Así debe ser todo reality. Claro, que esta isla esconde algo más: el mundo ha sufrido una catástrofe épica y ellos son los únicos supervivientes. No lo saben, siguen concursando esperando enriquecerse o saltar a una fama efímera. Y es esa catástrofe lo que da la vuelta de tuerca necesaria a la serie para recordarnos que estamos ante una nuevo producto de Guridi (Camera café). Una serie diaria (de lunes a jueves a las 21,30h) que recupera alguno de los protagonistas de su predecesora y se enriquece con nuevos venidos de la factoría de Muchachada Nui: Daniel Cimas -ingenuo, amoroso, el amigo que todos querríamos tener y manipular- y Carlos Areces -como siempre genial, histriónico su romance con Cuco-.

Esta serie viene a reírse de la telerealidad con sus guiones absurdos, rápidos, escatológicos y hasta subidos de tono. Se pone por bandera lo políticamente incorrecto y te obliga a sonreír -y carcajear- con el más sórdido de los chistes. Ha comenzado bien, habrá que seguirla y ver como se desarrolla pero, junto al Hormiguero, puede ganar la franja horaria para una decaída Cuatro.

miércoles 7 de julio de 2010

El nombre

Tengo dieciséis años y no recuerdo su nombre. Si alguna vez lo conocí hoy ha quedado relegado al olvido como tantas cosas de la niñez. Pero, por alguna razón incompresible, su fragancia sigue viva en mi recuerdo. Era un olor dulce, como a fresas. Siento sus abrazos como si me los diera en estos momentos, arrullando mis sueños, consolando mis llantos. Pero no logró reproducir su nombre. Tal vez los acontecimientos que siguieron a nuestra separación hayan provocado el olvido; o tal vez sólo una palabra valga para describirla. Puede que jamás usará con ella otro nombre que el de madre y nunca supiera cómo le llamaban los demás. Ella es el primer recuerdo que tengo. Ella y la casa. Una vieja casa de campo, rodeada de frutales que se convirtieron en mi patio de juegos. Recuerdo el olor a madera vieja de las vigas que se veían en cada habitación. La mía era pequeña, comparada con la de mi madre y la de mis abuelos –impregnada siempre de un olor acre y viejo-, pero mucho mayor que todas las que luego conocí. La cama, con un colchón blanco y blando que expulsaba plumas cada vez que saltaba sobre él, estaba en el centro de la habitación. Entre la puerta y la ventana, siempre cerrada, que dejaba ver el mar más allá del alto muro de piedra que protegía la casa. En las solitarias noches que pasé en la casa de mis abuelos, después de que madre se marchase, pasaba las horas acurrucado entre mantas, oteando el horizonte en busca de un fugaz resplandor que me indicase la llegada del navío que traería de vuelta a mi madre. Poco a poco, año a año, fui comprendiendo que jamás ocurriría. Ella no volvería y yo había quedado al cuidado de mis abuelos. Reemplazando los tiernos abrazos de madre por el afecto fingido de mi abuela y la regia compostura del abuelo. Tal vez fuese allí, alejado de toda muestra de afecto real, dónde surgiera el hombre que soy ahora.

Pese a todo, aquella mujer de ancho cuerpo y canoso pelo, a su manera y sin demostrarlo, me quería y era el único lazo que me mantenía atado a la vieja casa familiar. Cuando ella faltó, nada retuvo al viejo ogro para alejarme de su lado y enviarme a un colegio interno del que no salí ni una sola vez hasta cinco años después. Contaba al entrar con diez años y el centro –en mi mente infantil- se convirtió en un lugar para explorar, que me ofrecía múltiples posibilidades de aventuras. Y durante los tres primeros años así fue. Junto a  los compañeros de habitación recorrimos cada rincón del viejo caserón. Acariciábamos las frías paredes con las manos, buscando puertas secretas a un mundo imaginado. Recorríamos los largos pasillos cubiertos de mohosas alfombras, cazando los demonios que habían poseído a nuestros cuidadores. Huyendo del director, que imponía su férrea férula al ritmo de la palmeta de castigo. Los gritos de mis compañeros ahogan los recuerdos de mis propios lamentos. El dolor por el daño físico fue transformándose en ira por la impotencia. Y, aún así, esos tres primeros años fueron los mejores de mi corta vida. Los siguientes meses hasta mi expulsión se convirtieron en un tormento personal, meses en lo que me busqué y me descubrí.

Las horas de clases se hacían eternas y no tardé en encontrar la forma de evitarlas. Casi por casualidad,localicé la puerta al mundo imaginario que tantas veces buscase. Las calderas se convirtieron en mi rincón. Allí, escuchando el traqueteo de las maquinas y los silbidos del vapor, pasaron las horas. Horas en las que me enfrasqué en lecturas prohibidas, libros únicamente al alcance de los profesores que hablaban de muerte, violencia, amor y vida. Allí, en penumbras, alumbrado por las tintineantes velas, me adentré en otro mundo en el que ya no era el huérfano sin pasado que era. Allí conocía a mis padres, mi abuela seguía viva y la vieja casa en la que viví de niño se llenaba de luz. La habitación se caldeaba y la brisa marina entraba por una ventana que estaba siempre abierta. En los subterráneos del colegio encontré mi refugio. Hasta que me encontraron y me expulsaron. El día que cumplía quince años el director me dio la noticia. Debía volver a casa de mi abuelo, a la vieja casa en la que crecí sin preocupaciones. Y lo hice.

Pero ya nada era como fue. La techumbre aparecía caída, el muro que rodeaba la casa se abría al campo por varios lugares. Los frutales aparecían secos, abandonados. Como toda la vivienda. La ventana de mi antiguo cuarto estaba abierta, los cristales rotos y las cortinas volando al aire. Los gritos del viejo ogro se escuchaban atenuados por el paso del tiempo. Me adentré, sintiendo crujir el suelo en cada paso dado y encontré al abuelo sentado en un rincón, desvaído. No era el hombre que recordaba. Me miró inquisitivamente, pero ya no causó en mi el terror que causaba en el pasado. Me gritó y lo ignoré. Volvía a casa y ahora era la mía. Comprendió que nada podía hacer, más que esperar su propio fin y soportar mi presencia hasta que yo decidiera irme. No lo hice, pero tampoco me preocupé por la vivienda. Me sentía morir. Sentía que mi vida se escapaba lentamente por la ventana abierta. Estos pocos meses que han transcurrido desde mi retorno, me han mostrado la verdad de lo que soy.

Ayer me descubrí oteando el horizonte por la destrozada ventana de mi antiguo cuarto. Siguiendo con la mirada una frugal luz que se acercaba a la costa.
Tengo dieciséis años y no recuerdo su nombre. El acre olor del orín oculta uno más dulce.
Tengo dieciséis años y no recuerdo su nombre, pero sé a ciencia cierta que la sangre que mancha mis manos es la de mi madre.


martes 6 de julio de 2010

La búsqueda XXVII


Jarque comenzó a maldecir mientras la sangre se escapa entre sus dedos. Hasta que Echevarri no le aviso, no se había percatado de la bala que le había atravesado. Ninguno de los dos lo dijo, pero ambos sabían que era mortal. Si llegaban al hospital con tiempo, tal vez tuviera una posibilidad de sobrevivir, pero Jarque sabía que era mínima.

-¡Mierda, Echeva! Ahora que estábamos tan cerca me pegan otro tiro.
 
Intentó reír y dio un volantazo que estuvo a punto de estrellarlos contra una farola, y se vio obligado a frenar. El vasco lo apartó con cuidado y tomó el volante, conduciendo a toda velocidad entre los coches de la avenida camino de las urgencias. Sentía disminuir el ritmo cardiaco de Jarque y escuchaba su jadeo suplicante. Desde que lo conocía era la segunda vez que se veía obligado a llevarlo a un hospital, pero esta vez sus esperanzas se diluían. Ahora, que estaban tan cerca de terminar con aquella maldita locura. Y era culpa suya. Errante ya había estado en su casa antes, le había amenazado, le había avisado de que le mataría ¿Y qué hizo él? Volver a la casa…
 
¡Estúpido!- gritó al atónito enfermero que le ayudaba a sacar a un inconsciente Jarque del coche -¡soy un maldito estúpido! ¡Joder!
 
El médico llegó corriendo, y lo apartó sin importarle que Echevarri sacase su placa y recordará su condición de forense.
 
-Aún está vivo- dijo el médico dejándolo fuera de las urgencias.
 
El viejo forense se sentó en una de las sillas, con la cabeza reposando entre las manos y los ojos anegados en lágrimas.
-Tranquilo, ya verá como su nieto se recupera- le dijo una enfermera.
-No es mi nieto- respondió Echeva- Es mi compañero y está ahí por mi culpa.
-No lo creo, seguro que has hecho todo lo posible por mantenerlo con vida. Lo has traído hasta aquí ¿Qué más puedes hacer?
-Matar al hijoputa que lo ha mandado a la muerte- respondió levantándose y caminando hasta el coche con paso firme.

 
Se montó en el coche, notando como la pegajosa sangre de su amigo se incrustaba en su camisa manchada. Condujo en dirección al centro, callejeando para llegar hasta la misma plaza San Francisco. La gente le insultó cuando aparcó junto a la puerta del convento franciscano, pero los gritos se acallaron cuando el viejo forense salió del vehículo. Los ojos enrojecidos por el llanto y la ira. La camisa, con motivos de spiderman, manchada de sangre, que goteaba por las canosas coletas. No se había dado ni cuenta, pero la sangre de su amigo había acabado por teñir todo su cuerpo. Había pasado las manos varias veces por su cabeza y su pelo y la imagen se hacía fantasmal ante los asustados viandantes. Los niños corrieron asustados a esconderse tras sus madres, los hombres se hicieron a un lado. El viejo forense abrió el maletero, sacó el chaleco antibala y se lo puso, dejando caer su identificación sobre el, a la vista de todos. Cogió la escopeta y caminó por el centro de la plaza hasta el portal. Respiró dos veces antes de intentar abrir la puerta. Estaba cerrada. Sacó la pistola y disparó a la cerradura. No le importaba que Errante le escuchase. Por una vez venía dispuesto a matar. Comenzaron a escucharse ruidos en las plantas altas. Echevarri comenzó a subir la escalera. Notó una sombra en el rellano. Disparó…


lunes 5 de julio de 2010

VERGÜENZA

Avergonzado, realmente avergonzado. Jamás pensé sentir tanta vergüenza ajena como la sentida ayer viendo en Canal Sur –la nuestra- un programa cultural. Preguntadas por el presentador por la frontera natural entre Francia y España la respuesta de las chicas no tuvo precio:


-Los Alpes

-¿Los Alpes?- pregunta atónito el presentador.

-Sí, sí, mi primo estuvo allí el año pasado.

-¿Dónde están los Pirineos?- medió el conductor del programa intentando reconducirlas.

-Por España, por ahí, en Madrid o por ahí.

-¿Y los Alpes?....

-¡PUES EN LOS PIRINEOS!


Sin palabras, me quedé sin palabras. Alucinado con la incultura imperante en Andalucía. Dolido porque la televisión pública andaluza emita un programa que deja al descubierto el nivel cultural de esta tierra nuestra, que ha sido cuna de poetas, escritores y pintores. De médicos, filósofos y científicos. Y que ahora se muestra como el cateto pueblerino español por culpa de un ineficaz sistema educativo y que, para colmo, tiene a la televisión pública andaluza de vocero de esta mediocridad cultural.


Hoy he sentido vergüenza de ser andaluz

sábado 3 de julio de 2010

Cerrado por pintura, el lunes volvemos.

Pues eso, que estoy reventado de pintar con el calor y mis neuronas no están finas. No estoy para escribir la Marabunta, que ya saben que lo escribo sobre la marcha el viernes previo por la tarde. Una de las pocas cosas que escribo en su día, pues todo lo tengo programado con tiempo. Así que este fin de semana, nada de nada. Me tomo vacaciones.

viernes 2 de julio de 2010

Mathis Gothart Neithardt

Son muchos los que consideran la Edad Media como un periodo oscuro que, por obra del maligno, detuvo el avance de las sociedades. Esos mismos dicen que en el medievo el arte, de cargado carácter religioso, carecía de la belleza de otras épocas. Aunque muchos olvidan que el Renacimiento y sus grandes autores es parte de ese mundo final del medievo. Y hoy, quizá hastiado del lúgubre presente, no puedo más que volver mis ojos a aquella época en la que, sin duda, debí nacer y les presentó a uno de aquellos grandes artistas que llenan mis retinas de colores: Mathis Gothart Neithardt. 

Matthias Grünewald (1470-1528) este pintor alemán, y como hombre del Renacimiento también ingeniero hidráulico, centró su obra en la temática religiosa, pero su dramatismo y colorido la hacen única. Te introduce en el lienzo y te hace sentir parte de él. A mí, al menos, me provoca esa sensación.


Tentaciones de San Antonio (Tabla lateral del Retablo de Isemheim)


Detalle de las Tentaciones de San Antonio

Escarnio de Cristo

Detalle de La Resurrección

jueves 1 de julio de 2010

Julio

Vaya por Dios. Es julio. Otra vez. Un año más y van muchos. Me gusta julio, huele a verano: amigos, playa, barbacoas, playa, amigos. Pero este año incorpora trabajo. No importa. Soy de esos raros seres a los que le gusta lo que hacen. Tanto que no lo considero un trabajo. Es casi un hobby: estar rodeado de libros, leerlos en ocasiones, abrir aquellos que son nuevos, airear los viejos.

Pero desde hace un par de años el verano trae algo más. Trae series de temporada como Leverage, esos ladrones buenos con un toque a Misión Imposible (la serie) que me tiene enganchado por las noches, sentado en el porche de casa, viéndolo a la luz de las estrellas y al arrullo de las olas del mar rompiendo contra la orilla.

Ese es otro de los placeres del verano. Sentarme a cenar casi a oscuras, escuchando esas olas romper en la lejanía. Esperar en la playa hasta que el sol se oculta en el horizonte. Eso es verano. El verano de Roche, en Roche. Eso también es verano. Verano de amigos, de abrazos y reencuentros, de ¿cómo te ha ido el año? ¿hasta cuándo te quedas?. Eso es verano.

Ya es verano. Disfrútenlo. Yo lo haré. Pero en mi verano, este blog seguirá abierto por vacaciones.