miércoles 30 de junio de 2010

Novedades en el blog

Desde hoy, si te gusta algo y deseas compartirlo con tus amigos imaginarios del Facebook o el Twitter; si deseas crear una cadena de mails con consecuencias de engordamiento para quien la rompa; o, simplemente, quieres plagiarme en tu blog, puedes hacerlo en los botoncitos que para ello encontrarás junto a los comentarios. Justo debajo de todas esas recomendaciones que pueden gustarte y que suelen alejarte de mi blog.

Parada

Debe rondar los 30 años, aunque su rostro aparenta más. Cada cierto tiempo mira el móvil, esperando una llamada que no termina de sonar. Se frota las manos y se las mira cabizbajo. Su mirada es triste, apagada. Todo en él parece apagado. Allí, sentado en la parada de autobús, viéndolos pasar, como una cruel metáfora de su propia vida. Suena un móvil y sus ojos se iluminan mientras se le escapa la risa nerviosa de quién sabe es su última oportunidad. Contesta y su rostro, al otro lado de la acera, me indica que algo va mal. Las lágrimas afloran de sus ojos enrojecidos. Deja caer el móvil a la acera, como quién espera que alejar el mal de sí mismo. Una señora se le acerca a preguntarle si se encuentra bien. Niega con la cabeza, recoge el móvil y se va con paso cansino hacia las Puertas de Tierras. Le sigo con la mirada, sabiendo que no es más que otro número. Uno de los muchos que se han quedado sin nada, que han visto su vida diluirse por los conductos del paro y la crisis.

martes 29 de junio de 2010

La búsqueda (XXVI)

Abandonaron el hospital psiquiátrico sabiendo que no encontrarían nada más allí. Echaverri se sentó en el asiento del copiloto, mirando atónito la libreta Miguel García. Era un cuaderno normal, con la pasta roja de cartón y anillas negras. Nada podía indicar que en su interior escondía todo aquella información.

-El médico fue listo. Sí hubiera siquiera insinuado que existía esto –Echevarri levantó el cuaderno-, ahora estaría muerto. Seguro que leyó lo que ponía y entendió la importancia de la información. Por eso lo mantuvo en silencio.
-Pero ¿por qué no ir a la policía?
-Miguel era policía y acabó muerto tiroteado por otro policía. Otros, tal vez, no se hubieran percatado de la rareza del hecho. Es más, cuando saliste libre de cargos, la prensa habló de corporativismo. ¿Qué crees que pudo pensar este hombre?
-Que Errante tenía influencias en la policía y que podía matar a cualquiera.
-Exacto- concluyó Echevarri con una amplia sonrisa en los labios.

Desde ese momento se enfrascó en la lectura del cuaderno e ignoró a su compañero. Jarque estaba sumido en sus propios problemas, recordando la fatídica noche en la que disparo a su compañero. Hasta ahora no se había dado cuenta de que no sabía el apellido de su compañero. Lo había matado y ni siquiera se había preocupado por saber quién era. Se sumió en su propio infierno que le llevó a las drogas y casi a destruirse. Alejado de su sueño de ser policía, apartado de su vida, de sus amigos y hasta de su ciudad, cambió Cádiz por Madrid y su apartamento por una habitación en una pensión de mala muerte, rodeado de yonquis y putas. Él mismo se había convertido en un yonqui. Y ahora descubría hasta que punto había confundido su situación. Ahora volvía a jugar en las ligas profesionales, pero ya no estaba en había dado el salto a la Champion y lo había hecho acosta de la muerte de su compañero.

-Jarque –Echevarri le despertó de su ensoñación –hemos llegado ya. ¿Quieres subir a casa y leemos esto tranquilo?
-Sí, sí, cuanto antes nos pongamos antes terminaremos. Hay que acabar con Errante y aquí lo tenemos todo…. ¿cómo lo conseguiría?
-Vete a saber –Echeva se encogió de hombros mientras salía del coche para abrir la puerta de su casa- pero este cabrón consiguió más que toda la Interpol junta. Con esto tengo a Vargas en el bolsillo, mañana mismo le daré la información al fiscal y pediremos la extradición.

Jarque comenzó a subir las escaleras, seguido de Echevarri que no dejaba de ojear el cuaderno.
-¡Joder!, ¡para! Tenemos que irnos de aquí- gritó Echeva.
-Pero ¿por qué?
-Errante está en Cádiz y cuanto antes acabemos mejor. Vamos por él. Además- dijo de pronto- arriba están esperándonos para matarnos.
-¿Cómo narices lo sabes?- Jarque le miró atónito.
-Por algo me llaman Vaca Sagrada, soy como un indio, intuyo cosas- dijo risueño mientras comenzaba a bajar la escalera.

Jarque miró a la parte alta de la escalera, antes de volverse y seguir a Echevarri. No se dio cuenta de que les disparaban hasta que el cristal del portón de la calle saltó por los aires. Echeva sacó su arma y comenzó a disparar, cubriendo a su amigo que saltó fuera de la casa y corrió hasta el coche. Se montó y arrancó, abriendo la puerta del copiloto para que Echevarri pudiera saltar dentro. Arrancó en cuanto el vasco se sentó. Desde el retrovisor vio como un hombre enchaquetado salía de la casa y pronto era rodeado por curiosos hasta desaparecer.

-¿Dónde vamos? –preguntó Jarque.
-Primero al hospital, otra vez estás sangrando.

Jarque se miró la herida y sintió la bala bajo la piel.

lunes 28 de junio de 2010

Red de Mentiras

La red se teje lentamente. Mentira sobre mentira, entrecruzado con fanatismo. El integrismo terrorista y sus nuevos mártires, frente a los cruzados norteamericanos que actúan para salvar al mundo. Sin importar las consecuencias. Y en parte es cierto. Ridley Scott muestra en Red de Mentiras (2008) la verdadera imagen de ese mundo cargado de odio, por ambos bandos. La crueldad imperante en los dirigentes, escondidos en sus palacios de oro, moviendo a los agentes como piezas de ajedrez. Rosell Crowe borda a un padre de familia ejemplar, que acompaña a sus hijos al colegio o al fútbol, que los lleva al baño, mientras ordena un baño de sangre al otro lado del mundo.

Y allí, al otro lado del mundo, se encuentra el cruzado perfecto (Leonardo Dicaprio), agente de la CIA en la lucha contra el terrorismo islámico. Debatiéndose entre el bien común y la realidad en la que vive. Enamorado de una tierra que conoce desde dentro, trabajando mano a mano con jordanos, iraquíes o iraníes. Sabiendo que debe apoyarse en ellos, confiar en ellos para conseguir su objetivo. Aún oponiéndose al perfecto padre de familia que dirige los hilos de su vida como si de un videojuego se tratase.

Ridley Scott muestra su visión del conflicto: los mártires musulmanes convencidos de su fe, la lucha interna de aquellos que, pese a todo, desean vivir. El doble juego para mantener la vida. El miedo a la tortura –durísimas imágenes estas-, Guantánamo como telón de fondo, como pieza en la que sustentar las acciones. Frases que marcan: “no dejes que graben como me degollan”. Las mentiras desde el lado americano, la traición a quién le ayuda, la elaboración de falsas noticias, la creación de un falso terrorista que acabará muriendo por culpa de la mentira. Y, al final, el encuentro del cruzado con la tierra en la que habita.

Todo ello, enmarcado en una cuidada imagen que, en muchas ocasiones, te hace pensar en el documental más que en el cine de ficción. El colorido de Aman, de los desiertos, frente al color atenuado de las escenas en Américas. La sensación de correr entre las calles, de oler el Oriente Próximo en cada escena. Una película, sin duda, que merece ser vista y que, por alguna razón que no termino de comprender, salté en el cine en su momento.

domingo 27 de junio de 2010

Sitio reservado

Vaya por dios, si es que los gaditanos siempre han tenido cara. Han sabido colarse en los sitios y ganarse la simpatía de la gente. Y esto desde tiempo inmemorial. O imperial al menos. Algo antes, desde tiempos republicanos. Pero no de la republica del 31, ni siquiera de la nacida de la Revolución Francesa. Más lejos, mucho más: desde la Republica de Roma. Y no me lo invento, que lo han redescubierto dos profesores de la UCA (que por cierto, me dieron clases): Alicia Arevalo y Dario Bernal. Ellos dos, estudiando las inscripciones del Coliseo Flavio, se toparon con el grafiti GADITONARUM, que es como decir “pa’ los de Cadi” Claro que esos de Cádiz, me temo que son los mismos que eran insultados en el coliseo gaditano con el ya famoso “Balbo ladrón”

Pero lejos de lo divertido que puede resultar encontrarnos con el grafiti de marras, podemos deducir algo mucho más importante: los gaditanos fueron los únicos con sitio propio. La importancia de la vieja villa de Hércules y de sus hijos se refleja en la reserva. Las riquezas de los Balbo ayudaron a Julio Cesar a subir a los olimpos romanos. Fue un Balbo el primer no romano en entrar en triunfo en Roma. 

La pequeña ciudad de Cádiz, esa que tantas veces queda sumida en la indiferencia, fue cabeza del mundo muchas veces: siempre que miró al mar. Ahora se mira el ombligo.

sábado 26 de junio de 2010

En la Marabunta

El Capitán Far rompió a reír. Y con su risa la alegría se extendió por el barco. El propio Marco Antonio pareció mitigar su dolor por el barco perdido. Caminó rápido hacia los dos hermanos haitianos y el silencio se extendió pero el italiano tan sólo echó el brazo sobre Nicolás.

-¡Aju la virgen! Me has hundido la chalupa, en otro momento te mataría. Ahora solo te pido que lo próximo que bombardees a nuestros enemigos.

Y, entonces, todos recordaron donde estaban. Fat se levantó, con los ojos anegados en lágrimas provocadas por la risa, se apoyó sobre la barandela de estribor, observando cómo sus hombres continuaban su marcha a la guerra. La chalupa de Japi, Borought y Mamonuth iba a la cabeza, con Japi remando y gritando al resto de hombres por quedarse atrás. Desde las cañoneras comenzaron los disparos y el humo de la pólvora al explotar en los morteros se unió al agua o las astillas allí dónde impactaban. Los gritos de dolor acallaron las risas y Nicolás y Lucas, los artilleros haitianos de La Marabunta parecieron duplicarse para que los cañones comenzaran su macabro canto de muerte. Marcos Antonio volvió al timón, manteniendo firme la nave mientras Vasqués y la Rubia organizaban a los hombres para proceder a los arreglos urgentes en cubierta. Fat acudió al puente, observando en silencio lo que ocurría.

La chalupa de Japi voló por los aires, y el gigante sevillano se lanzó al agua para nadar hacia la cañonera. Borought ayudaba a uno de los hombres a agarrarse a una segunda chalupa y Mamonuth nadó hasta la embarcación de Lord Corba. Los hombres se mostraban inquietos y el Capitán Fat comenzó a gritarles. No deseaba perder a ninguno de sus hombres, pero las malditas cañoneras parecían desvanecerse ante los disparos lanzados desde La Marabunta. Buscó con la mirada a Bilbo y los suyos, sabía que su fiereza no tenía parangón y observó como abordaban una de las naves enemigas. Giró en busca de Mutambo y las suyas. El Nutria dirigía con pulso firme el avance hacia la boca del infierno. Ese había sido el plan. Debían llegar a la entrada y posicionarse para proteger al resto de hombres en el desembarco. Una segunda andana de cañonazos llenó de humo la cubierta de La Marabunta. Fat tosió, sintiendo a Vasqués a su lado, agitando la mano para apartar la ceniza que quemaba sus ojos. Agudizó el oído, intentando descubrir si los gritos agonizantes eran de sus hombres, pero sin lograr discernirlo. Espero, ansioso, durante varios minutos, rezando por todos y cada uno de los suyos. Eran sus hermanos, su familia, sus amigos, su vida, su tesoro y las lágrimas que se derramaron por sus mejillas sintiendo la más que probable muerte de Japi despejaron su mirada.

Las cañoneras habían caído bajo el fuego de los haitianos. Bilbo y los suyos regresaban embadurnados de la roja sangre de sus enemigos. Mutambo, Nutria y Chodni habían llegado a la costa y sir Charles, D’Orange, lord Corba y Mamonuth les seguían a la zaga. Japi nadaba exhausto, atado a una cuerda, remolcando una de las cañoneras vencidas, en las que Borought mantenía a raya a los enemigos, maniatados sobre la borda.

-¿Cómo?... ¡VICTORIA!- gritó Fat.
-Victoria- respondió Borought sobre la cañonera.
-¡Cuidado!- exclamó Mutambo mientras un proyectil se dirigía a su no esposo.

El silencio se hizo eterno en los segundos que el proyectil tardó en llegar a su destino. Borouhgr lanzaba besos a Mutambo, creyéndose vencedor, con una amplia sonrisa en su rostro.

-Esperadme que voy –gritó justo cuando el proyectil golpeó en su cabeza. Todos cerraron los ojos, menos Fat.

-Sacad el alcohol, estoy hay que celebrarlo- ordenó el capitán ante el asombro de todos.
-Eso, eso, alcohol, alcohol- respondió Borought mostrando el proyectil partido en dos.
-Este mamón tiene la cabeza dura como una piedra- Fat levantó una copa hacia su amigo.

viernes 25 de junio de 2010

Okupa

No. Lo siento pero no. Hoy no puedo defender el gaditanismo. Es superior a mi fuerza. No me gustan los ocupas, me parecen parasitos sociales, pero reconzoco que algunos casos logran ganar mi simpatia. El ocurrido hoy primero me causo simpatía, y luego desazón. ¡Y con razón! Porque está bien que quieras hacer algo para mostrar que no tienes casa ni trabajo. Una opción es buscarlo, aún lejos de Cádiz y no vivir del paro, que también. Pero llegado a un punto de desesperación puedo llegar a entender que aproveches la ausencia de un propietario para ocupar la casa. Pero hombre, en este caso, la ausencia de la casa iba a ser larga. ¡Eterna! Y ahí no tiene perdón de Dios. Al final verá fantasmas. Lógico. ¿como se le ocurré ocupar la casa de una muerta? Pero si lo hace, espere al menos que entierren a la dueña, que aún está de cuerpo presente.

Ocupa la vivienda de una mujer que acaba de fallecer

jueves 24 de junio de 2010

Esgrima Medieval

video

Participación de la Sala de Esgrima Tradicional Fortún de Torres en la Semana Cultura 2010 de Bornos

miércoles 23 de junio de 2010

La fábula del burro borracho

El burrito estaba pastando junto a la cerca cuando una joven se acercó. “¡Oh”-pensó el burrito- “esta jovencita seguro que me trae comida”. Y así fue, la joven le mostró una hogaza de pan y el burrito se la comió rebuznando de felicidad. La chica volvió a la tarde siguiente, y el burrito corrió a la cerca rebuznando alegre y así durante varios días más. Pero un día, el dueño del burro, vio a la chica darle de comer y, con voz grave, gritó:

-No le des de comer al burro.
Pese a todo, la chica iba cada día y le daba su hogaza de pan. Y el burrito se ponía muy feliz. Y el hombre cada día se volvía a enfadar y reñía a la chica. Ocurrió que en esos días llegó a la zona un grupo de titiriteros y feriantes y el dueño del burrito decidió encerrarlo en una cuadra, junto a unos toneles de vino y agua. Antes de irse abrió un tonel y lleno las botas de vino, para béberselo en casa. La chica, asustada al ver que no estaba el burrito, se armó de valor y llamó a la puerta de la casa:

-Señor, señor –dijo con voz inocente- el burrito no está. No le habrá pasado nada malo.
-No- dijo el hombre borracho-. Pero como vienen esos feriantes he decidido encerrarlo para que no le emborrachen ni le hagan daño.
-¿Por qué iban a hacer eso, señor?
-El año pasado lo hicieron. Y ese burro es mi sustento. Con el trabajo y cargo las mercancías. Lo necesito para vivir.
-¿Por eso se enfada cuando le doy pan?
-Si-dijo sabiendo que en la afirmación se escondía una mentira. No deseaba que le diese pan por que el burro era suyo y solo él debía decidir qué hacer con él.
-¿Puedo verlo?
-Por supuesto que no- casi escupió el hombre antes de echarla de su casa.

El hombre no se preocupó por el burro hasta que, tres días después, acudió a buscarlo para ir por leña. Fue entonces cuando descubrió que el animal no estaba y comenzó a llamarlo. En su búsqueda se encontró con uno de los feriantes y le preguntó muy serio si había visto a su burro.

-Puede que sí. ¿Cómo era su burro?
-Un burro. Gris.
-¿Estaba borracho?
-¿Porqué iba a estar borracho mi burro?
-Entonces no lo he visto.

El hombre se quedó pensando y cayó en la cuenta de que el burrito había estado atado junto a un tonel de vino. Corrió a su casa, entró en la cuadra y se maldijo por su mala suerte. Decidió entonces buscar al feriante que había visto al burro borracho.

-Perdone- le dijo-, ¿ha visto a un burro borracho?
-Sí- respondió.
-Y sabe dónde está.
-Pues lo tenía en casa, porque la carne de burro está dura pero sabrosa. Entonces llegó una cría y me dijo que si podía darle un poco de pan. Le pregunté qué por qué no podría y me contestó que al anterior dueño del burrito no le gustaba porque además de pan le habían dado cerveza. Le contesté que hay había bebido suficiente cerveza y que así estaría más jugoso, pero que si quería darle pan, se lo diera. Y la cría se lo dio.
-Es mi burro, quiero que me lo devuelvas.
-Ya no lo tengo. Me lo comí.

El hombre se echó a llorar porque era cierto que el burro era su sustento. Lo había tenido y ahora el feriante se lo había comido. No sabía qué hacer, solo era capaz de gimotear. Entonces notó una mano sobre su hombro.

-Si me hubieras dejado darle pan, ahora tendrías a tu burro- dijo la joven-. Pero como has sido tan egoísta ahora no tienes nada.
-Si el burro no hubiera bebido ahora estaría vivo- dijo el hombre- cuánta razón tienes. El alcohol es el causante de todo. Ese vino era para mí y, como yo también estaba borracho, no me di cuenta que el tonel estaba abierto. Si hubiera estado sobrio.
-Si hubieras estado sobrio-dijo el titiritero- te habrías dado cuenta de que llegaba, te habrías enfrentado a mí, te habría matado y me había llevado al burro para comérmelo. Dale gracias a que estabas borracho. El alcohol te salvó la vida.

martes 22 de junio de 2010

La busqueda (XXV)

-Por eso lo mató- dijo Jarque de pronto- Miguel García se dio cuenta de que algo pasaba con Errante. Por eso venía a ver a Eva. Tal vez deberíamos ir a su casa. Me juego lo que sea a que le investigó y llegó cerca de él.
-No podemos ir a su casa- respondió Echevarri- saltó por los aires. Una explosión de gas, dijeron los expertos. Pero sí, tienes razón. Algo debió encontrar, desgraciadamente allí no encontraremos nada.
-¿Fue antes de morir?
-No.
-Si no tenía pruebas que lo incriminase ¿para qué lo mató?

Los dos hombres guardaron silencio, reclinándose sobre las sillas buscando en las paredes de la sala de espera una solución al problema. Cada cierto tiempo Jarque revolvía los papeles, buscando algo que le mostrase el camino a seguir.

-Eva... -susurró.
-No puede decirnos nada más.
-Tocaba la maldita canción de la partitura ¿no es cierto?
-Sí. ¿A dónde quieres llegar, Jarque?
-Y si ella nos está dando la pista. Tal vez ella sabía que Miguel iba a morir y por eso toca siempre la misma partitura.
-Ya la has visto, no está en sus cabales. No puede decirnos nada.
-Tal vez no haga falta que hable- el médico entró en la sala arrastrando los pies- nunca le he contado esto a nadie, pero creo que ustedes deben saberlo -se acomodó en la silla antes de comenzar-. Aquel policía comenzó a venir casi todos los días. Al principio Eva no hablaba, estaba sumida en coma, y el simplemente se sentaba junto a la cama y se ponía a estudiar las oposiciones. No sé como pudo aprobar, pero lo hizo. Y el año que estuvo en la Academia en Ávila no dejaba de llamar por si Eva había dicho algo. Y la respuesta siempre era la misma: la chica estaba en coma. Aún así -continuó- cada vez que tenía vacaciones venía a verla. Y cuando le destinaron a Cádiz su presencia fue casi continua. Luego ocurrió lo de la casa y me preguntó si podía quedarse a dormir junto a Eva. No sé que me impulsó, pero le dije que sí. Y entonces fue cuando Eva mejoró. Salió del coma y comenzó a hablar. Miguel le leía cada noche y le enseñó a tocar esa partitura. Siempre la misma. Alguna noche, cuándo aún estaba en coma, le escuché tatarearsela en la habitación -el médico se acomodó en la butaca antes de continuar-. Pensábamos que estaba enamorada de ella, pero un día me di cuenta que estaba obsesionado con otra cosa.

Sacó una pequeña llave antes de levantarse y pedirles que le acompañaran a una pequeña habitación. Servía de almacén para las pertenencias de los enfermos, les explicó, y era allí dónde Miguel dejó sus cosas mientras se alojó en la residencia. Abrió un armario que escondía una caja fuerte. La abrió con la llave y sacó una pequeña libreta. Jarque y Echevarri se abalanzaron sobre ella.

-La madre que lo parió- gritó Echeva.

lunes 21 de junio de 2010

Suicidio en el Puerto Santa María

Que tétrico el suceso acaecido en la Iglesia Prioral de Alcanate, vulgo El Puerto, el pasado sábado. Yo, en agradable compañía, recorría la vieja villa disfrutando de los olores de un mercado andalusí esparcido por callejas engalanadas con banderas francesas, cuándo una voz rompió el embrujo del lugar.

-Fornell, vienes a mis dominios y no me llamas.
-No pensaba venir- fue mi respuesta -lo decidimos a última hora. Era tarde para comer en Arcos.

“No tenía intención de veros, buen señor, pues hoy mi alma vaga entre estas viejas piedras en compañía mas agradable que la vuestra, y son muchas las palabras que se agolpan en mis labios y poco el tiempo para darlas” Dije sin decir, cómo para mí.

Pero allí nos quedamos, tomando un café en apacible compaña con el sobrino nieto de la tía Pillalla, su tío y un par de amigos no comunes repartidos en ambos bandos. Hablando de banalidades vanas y halagándonos el uno al otro como dos colegiales prestos a impresionar al profesor con nuestras chanzas. Y en ese momento un PATAPLUM nos sacó de nuestra trascendente conversación sobre segundo de carrera y el origen chiclanero, de la rivera del Manzanares, de la persona que me acompañaba. Una mancha blanca salida de algún campanario había rebotado contra la pared.

-Se le han cruzado los cables- dijo alguien con sorna mientras nos acercábamos al presunto cadáver. Traspuesto en el suelo tras chocar con los cables de la luz.
-Se ha suicidado. Mucho estres, es que trabaja repartiendo niños.
-¡Ea!, eso ha sido un aborto.
-¡Un médico!- gritó alguien sensato.
-A éste no le hago un RCP -dijo la médico de guardia antes de explicar:- Reanimación.

Al final el cadáver quedó arrinconado junto a la pared, para que ningún coche pudiera terminar de rematarlo, mientras el amigo del sobrino nieto de la tía Pillalla explicaba como se podía hacer un caldito con el cuerpo presente. YO comencé a reír, por lo bajini, Mientras una cancioncilla venía a mi mente: “Se suicidó la cigüeña, se suicidó. Se tiró del campanario y se escogorció”

Por cierto, la cigüeña acabó en brazos de un ciclista que pasaba por allí. "Pa' embalsamarla" dijo, pero a mí me asaltó una duda gastronómica: ¿Trabajará en un chino?...

viernes 18 de junio de 2010

Cádiz parisino

Cuantas veces no se habrá dicho eso de que el gaditano es tan chovinista que no necesita salir de las Puerta de Tierra para saber que Cádiz es lo mejor del mundo. Y lo dicen con razón. Y no solo porque el gaditano no salga, sino porque Cádiz es lo mejor. Así ha quedado recogido por cientos de viajeros a lo largo de los siglos. En “Notice Sur Cadix et sur son ile” (1813) André Étienne Justin Pascal Joseph François d'Audebert de Férussac, barón de Férussac, dice de Cádiz:

“Las calles son generalmente estrechas, pero magníficamente pavimentadas y de una limpieza que encanta. Por ellas se puede andar con tal facilidad que ello hace que en Andalucía se diga que para ver andar de una manera seductora y noble, hay que ver hacerlos a las mujeres de Cádiz en sus calles o en La Alameda. Las casas son altas y preciosas, adornadas con balcones que sobresalen y estrechan más las calles. Están mejor distribuidas y amuebladas que en cualquier otra ciudad de España” 

Y sigue diciendo el naturalista francés
“cuando se llega a Cádiz desde el interior de España, se experimenta la misma sensación que si se hubiera salido del reino. Si se llega del extranjero y se sale de ella para partir a Sevilla o a otras ciudades vecinas, se cree entrar en otro país. De hecho, el contraste es tan fuerte que los habitantes de Cádiz raramente salen de la ciudad. Cádiz es España lo que París en Francia, el lugar del buen tono y la cita de los placeres”

Y, en el fondo, 200 años después no hemos cambiado tanto. Aquella decadente Cádiz que asombraba a los extraños recién terminada la Guerra de Independencia sigue siendo la misma de hoy: una ciudad que ríe acogiendo al extranjero; que esconde su mediocridad en el egocentrismo del que no conoce más; cuyos habitantes, creyéndose poseedores de gracia y cultura, menosprecian al que les rodea. Una ciudad anclada en el catetismo local y en el recuerdo de un pasado glorioso que no volverá jamás mientras los gaditanos sigan mirándose su ombligo.

jueves 17 de junio de 2010

De moda

¡Vaya por Dios! Y esta vez no por mí. Hoy es el día del estreno mundial del Sojo, Soho o Sonesequé, un evento internacional de moda que se desarrolla en Cádiz. Entre el Baluarte y el Reina Sofía. ¡Que gran espectáculo! Que de modelos de hermosos modales, que de diseñadores de disoluta vestimenta y ambiguos gustos. Y qué decir de la gran cabra mecánica en mitad del patio… Sin palabras me encuentro. Patidifuso. Disfrutado y observando la belleza reinante. Distrayendo la vista con las modelos y sintiéndome un cateto pueblerino entre tanto glamur. Yo, con mi pantalón de Burberry, mi camisa Arrows y mis cómodos zapatos. Demasiado arreglado para tanto nivel de moda. A lo que unimos mi tipo a lo Homer Simpson y ya tenemos pintado el cuadro. Ellos altos, guapos, arreglados y cosmopolitas. Yo guapo a secas.

Así que me encuentro arrinconado, pensando en lo divertida que fue la pasada edición para algunos (que lo celebraron a lo grande en los baños) y el miedo que me da tener que salir por la puerta para ser escrutado por todos como un semental en una feria de ganado. Al menos me queda un consuelo, cuándo la risa me asalte ante los modelos de los diseñadores siempre podré responder: “me acordaba de ese gran precursor del diseño que fue Mario Moreno, Cantinflas”


Por cierto, este año se lleva el pelo albortado, sin medias que hace calor. Que no está mal para alguien que no suele peinarse como yo, pero queda feo si tu melena comienza  a la altura de la nuca. Las mechas rubías, que contrastan con el pelo cano y que, pasado el tiempo, dan un color marroncillo que parece anunciar "peligro: animales vivos" en la cabeza de más de uno, deberían suprimirse.  

Pero son los menos, la verdad. La mayoría de androginos asexuales que pasean por el patio son altos, guapos y requetelimpios. Seguro que hoy habrá una gran fiesta de gente bella, mala música (la sufro en los momentos de la tarde de ayer en la que escribo lo que hoy leen) e iluminación digna del mejor after de Paris. Pero al irme me queda una duda: ¿funciona la cabra?

miércoles 16 de junio de 2010

La Odisea de los Coen

El otro día topé por casualidad en la televisión con una de esas películas que jamás me cansare de ver: O Brother!, en la que los Coen recrean una suerte de Odisea sureña con un Ulises transmutado en George Clooney. Un Ulises caradura, inteligente, mentiroso y cargado de ironía. Una Penelope que le abandona y lo “mata” ante la familia. Unos compañeros de viaje que provocan ternura y lástima: Turturro, como siempre, genial. Este hombre engrandece cualquier papel que recaiga sobre él dando credibilidad a los personajes. Y junto a ellos dos, Blake Nelson al que descubrí como acompañante de Ulysses Everett McGill (Clooney) y que me obliga continuamente a reír con sus ocurrencias -magnifico su convencimiento de que Pete es convertido en sapo por las sirenas-

Ese es el éxito de esta película, cargar de humor una historia profunda. Los Coen reviven el mito de la Odisea, lo modernizan sin negar su origen, así podemos observar el encuentro con las sirenas o el minotauro (convertido en vendedor de biblias y reencarnado en John Goodman), los cuatro días para salir de la isla, convertida en cárcel, para conseguir la salvación –si bien en la Odisea renunciando a la vida eterna, aquí Pete (Turturro) renuncia a la libertad al escapar junto a Everett-, o la cena final en la que Ulises busca a los enemigos de su padre, que aquí se convierten en políticos que pueden  darle el perdón, para librarse de su venganza.

Y todo ello aderezado con sur. El sur del blues, representado en Tommy Johnson (alter ego del fabuloso Robert Johnson). El sur del KKK, del que los Coen se ríen y critican por igual en esta mordaz e inteligentísima comedia, en la que los dos hermanos demuestran como las buenas historias no necesitan ser aburridas para contar grandes verdades o realizar profundas criticas. “Algún día todos estaremos conectados por la red” dice Everett agarrado a un ataúd mientras flota sobre las aguas. Un final digno de una película como ésta: desarrollada en 1937 en Mississipi, con esa simple frase nos trae al presente. Se critica la sociedad hipócrita de la época de la gran depresión pero ¿acaso la nuestra es diferente? Se critican a los políticos ¿hay que decir algo sobre esto?

Y, como siempre, en los Coen, personajes inicialmente absurdos se convierten en reales, creíbles y cercanos. Que te enganchan a la película y te impiden alejarte. Pero, además, en esta ocasión su magnífica banda sonora te hará mover los pies irremediablemente.

martes 15 de junio de 2010

La busqueda (XXIV)

Jarque y Echevarri salieron de la habitación de Eva para sentarse en una de las salas de espera. Esparcieron las fotos por la mesa, buscando cualquier resquicio que pudiera darles una pista sobre lo ocurrido en el contenedor. Hasta ese momento, pese a desconocerse el autor del crimen, la policía había tenido claro que era la acción de un loco. Desde las revelaciones de Eva, Jarque y Echevarri sabían quién era ese loco y las motivaciones que le habían llevado a actuar así. El despecho y el amor incestuoso entre dos hermanos había desatado la violencia. La bienhallada había sido la victima y Errante el verdugo. Y estaba allí, mirando sonriente con un mono de estibador del puerto de Cádiz. Escondido en un rincón de las fotos, con otros hombres. Sólo en una salía en primer plano, en aquella en la que un miembro de la cientifica estaba hablando con él.

Echevarri buscó entre los informes y encontró la entrevista. Errante había sido quién abriese la puerta. Lleva mes y medio trabajando en el puerto y dos días después desapareció. Había trabajado bajo el nombre de Juan Carlos María y su cuerpo calcinado fue encontrado seis meses después en las Canteras de Puerto Real. Los dos policías comprendieron que aquel desgraciado encontrado muerto no era más que otra muesca en la sangrienta carrera de Errante.

-El hijo de puta estuvo siempre allí.
-Eso explica como la Bienhallada desapareció del hospital-dijo Echevarri- Su cadáver nunca llegó al tanatorio pero nadie lo reclamó. Se abrió una investigación pero sólo se llegó a la conclusión de que lo habían quemado por equivocación en una incineración múltiple de una familia accidentada.
-¿Cómo se puede quemar un cuerpo por equivocación?
-¿Cómo dices a los medios de comunicación que has perdido un muerto?- Echevarri pasó un montón de viejos recortes de periódicos a Jarque-. La noticia fue portada durante mucho tiempo. La macabra carga del contenedor no podía ocultarse. ¿De verdad no te acuerdas del caso?
-En esos años sólo me dedicaba a estudiar, jugar al wow y pasar los ratos libres con mi novia. No tenía tiempo para las noticias- dijo Jarque a modo de disculpa.


Los dos hombres se enfrascaron de nuevo en la noticia, con el silencio ocupando los vacíos dejados por las paginas al cambiarse de una mano a otra. Fueron apartando aquellas fotos donde aparecía Errante, el compañero de Jarque o alguna de las chicas muerta. Poco a poco fueron cribando, también, las declaraciones del supuesto Juan Carlos María hasta dejar solo aquellas que le interesaban. Ninguna de las entrevistas que le realizaron aportaba nada a la nueva investigación, y al final el montón de papeles sobre él se redujo al informe sobre la apertura de la puerta.

“Miguel García Peña, agente de la policía portuaria, fue el primero en llegar hasta el contenedor. El olor era insoportable a su alrededor y tomó la decisión de abrirlo. Llamó a los estibadores y acudió Juan Carlos María, ecuatoriano, que abrió el candad usando unas tenazas. Los dos hombres entraron a la vez en el contenedor. Miguel García asegura que se vio obligado a salir para vomitar ante lo encontrado dejando solo a Juan Carlos María dos minutos, tres a lo máximo. Asegura que las chicas parecían estar muertas. Una de ellas [EVA] respiraba e intentaba decir algo, pero fue imposible escucharlo. La segunda de ellas, según Miguel García rezaba pidiendo ayuda a su hermano. Juan Carlos María dice no recordar ese lamento, pero sí que la tercera de las chicas tenía una cruz gamada tatuada en el pecho. Todas las mujeres estaban desnudas y encadenadas al contenedor. Eran alimentadas por una sonda y el hedor hacia imposible permanecer en el interior.

Miguel García comenta que la chica viva [EVA] miraba aterrorizada a Juan Carlos María.
Juan Carlos María acaba de llegar a España con un contrato de intercambio con el puerto salvadoreño de Acajutla.

lunes 14 de junio de 2010

Hombre-Foca

Ya ha llegado el verano. Oficialmente está a un tiro de piedra, extraoficialmente ya se ha abierto la temporada de playa y que me gusta, pardiez, tirarme en la arena antes de lanzarme al agua. Porque, tal vez por mi condición de hombre-foca, tiendo a sentarme un rato en la orilla, viendo a otros animales recorrer la arena: ballenas terrestres, cangrejos guiris, buitres playeros y otros seres. Pero, ante todo, recogiendo el sol para acumular calor en mis grasas antes de lanzarme al agua. Ese es mi elemento natural. El mar. Si un día se inundan las tierras y demostrare que además de ser una divinidad redonda soy una mejora de la especie. Mientras ustedes, que puede que me lean, pasaran las tardes muertos de frío, enmorecidos hasta morir hipotérmicos, yo les saludaré con la mano mientras floto entorno a usted esperando que muera para hacerme con su cadáver y comérmelo…

Pero mientras llegamos ese drástico final en el que ustedes serán comidos por gente como yo. Me queda disfrutar de la playa, sin complejos, sin hacer caso a esos animales menos inteligentes que hacen chistes poco imaginativos sobre tu tamaño (mi tamaño) descomunal. Cagoenla, justo ahora que voy a volver a caer en un régimen totalitario me encuentro con un grupo de peces payasos en la orilla del mar.

domingo 13 de junio de 2010

El burro

Tal vez no debiera haberlo hecho pero lo hice. Y una vez hecho me tocó pagar las consecuencias. Tampoco era nada del otro mundo lo que hice, no crean. Tan sólo bajé la ventanilla y dije muy serio un simple:

-No le des cerveza al burro.
-Sólo le estaba dando pan- respondió la chica mientras el novio se giraba para mirarme.
-Claro, claro, eso dicen todos. Luego se emborracha y no hay quien lo aguante.
-Perdone yo no…

El novio –grande, fuerte y de buen ver- se acercó lentamente a nosotros

-No sabía que el burro es suyo.

El chico comenzó a reír y yo con él, mientras la novia nos miraba atónita sin comprender.

-El burro no es mío – le dije antes de saludar a Alfonso, el novio, al que conozco desde hace unos cuantos años ya.

Pero ella no pareció convencida, ni siquiera ante las lágrimas que comenzaban a brotar de mis ojos en uno de esos frecuentes ataques de risa que sufro últimamente. Toda la noche, mientras saboreábamos la vaca muerta que Marcos había preparado, la pregunta se repetía en ella: ¿eres el dueño del burrito, verdad? Y nuestras carcajadas respondían a la pregunta.

Por si alguien lo dudaba, no tengo más burro que algún amigo, aunque si pintas de tener uno.

sábado 12 de junio de 2010

A las puertas del Infierno

El capitán Fat pareció transformarse sobre el puente. Los hombres miraban silenciosos como comenzaba a dar órdenes, con el piloto Marco Antonio a su diestra y la feroz Vasques a su siniestra.

-¡Rubia! Esparce serrín por la cubierta- ordenó.
-Ni que fuera una esclava- exclamó la esclava Rubia, mientras la antigua prostituta repartía piña colada entre la tropa, eufórica ante la batalla que estaba por comenzar- ¡soy una más entre vosotros! No confundáis los cuidados que os reparto con sumisión. Pues no es esclava la madre....
-Ninguna madre querría que sus hijos resbalaran en una cubierta ensangrentada y murieran tontamente- lady Chodna la acercó un cubo con serrín mientras ella misma comenzaba la tarea.
-¡Borough!¡Japi!¡Mamonuth! Iréis juntos. ¡Lord Corba, sir Charles y messieurs D'Orange en otra!
-¿Porqué tengo que ir con los caballeros y no con la chusma?- preguntó lord Corba señalando a Japi y Mamonuth -¿Acaso esperáis que se hunda nuestra embarcación?
-No caerá esa breva -dijo el Nutria volviendo del carajo para embarcarse en una tercera chalupa junto a la terrible Mutambo y lady Chodna.
-Pues sabed que yo no soy un perro burgués -continuó Corba- Soy un hombre del pueblo... Miguel, la escala para bajar al bote -ordenó a su criado.


Otros hombres comenzaron a embarcarse en sus navíos mientras Fat saltaba pesadamente sobre la cubierta para dar instrucciones, seguido de Vasques y su piña alcohólica. A la sombra del mástil mayor un espectro saludo quedamente. Sumido en la oscuridad su blanquecina piel parecía fantasmagórica. Los hombres evitaban pasar a su lado, corriéndose la voz de que aquel ser de modales exquisitos y silencios eternos había visitado al propio Lucifer antes de volver de entre los muertos buscando un rayo de sol que le aportase calor y color. Fat le saludó con la cabeza y continuó su camino hasta los artilleros.

Contrató a los dos hermanos hacia cinco años en el puerto de Santo Domingo. Habían huido de Haití y habían encontrado una pequeña playa en la que habitar, rodeados de sol, palmeras y mujeres. Pero La Marabunta había terminado por hechizarlos y, pese a sus problemas idiomáticos, habían decidido enrolarse.

-Almigante Taf ¿dónde debemos apuntag? -dijo Lucas.
-Al bagco hegmano- dijo Nicolás.
-¿A cual?
-Creo que esa cañonera de estribor no sería mala cosa -repuso Fat
-Almigante, ¿qué canionega de extibog?
-¡ESA!- gritó exasperado- ¿recuerdame porque contratamos a estos dos? No les entiendo y, para colmo, Lucas esta chocheando ya... ¡bah! ¡A la guaga! Digo ¡Guega!, GUERRA
-¿QUÉ? -preguntó Mamonuth entre las risas de todos.
-Estos pirates are crazy
-Yeah my lord- dijo Borough sonriente antes comenzaba a remar hacía los enemigos abriendo la marcha de pequeñas chalupas.

Fat se acodó en la borda observando como sus hombres navegaban felices y algo borrachos hacia las cañoneras, en las que comenzaba a verse cierto movimiento. El Fantasma avanzó quedamente hasta la borda para lanzarse a la chalupa de los vizcaínos Nunca había entendido porque su cabecilla, además de tener la manía de incendiar barcos de pesca en el muelle, se negaba a usar su bandera. Fat sabía que la hormiga roja sobre fondo verde escarlata no imponía mucho respeto, pero aquellas líneas rojas y blancas cruzándose entre sí tampoco decían mucho. Pese a todo, había descubierto que el navío vizcaíno que, libremente se había federado a los hombres de La Marabunta dejando clara su total independencia respecto a Fat y a la corona que aspiraba a llevar, causaba un enorme terror entre sus enemigos. Y eso le agradaba a todos. Además de que Bilbo, como todos llamaban a su cabecilla, era una grata compañía en las pacificas noches de navegación o en las ruidosas juergas portuarias.

-Lucas, Nicolás... -llamó Fat- ¡Fuego!


La explosión resonó en el barco, llenando de humo la cubierta mientras el agua caía sobre ellos. Las risas se extendieron por la cubierta.

-¡MAMONAS, ALLÍ NO! -gritó Marco Antonio mientras la pequeña fusta amarrada a La Marabunta se hundía -¡Acaba de comprarla en Posmuth e iba a venderla en Puerto Príncipe!...
-¿Que entendéis por estribor?
-No entiendo que tu decigme, Almigante Taf.
-LO MATO – Vasques intentaba contener la ira del italiano mientras su flamante embarcación de rojo y brillante casco comenzaba a arrastrarlos.
-¡Cortad las amarras!- dijo la ex puta mientras los hombres en las chalupas dejaban de remar -¡Seguid, seguid!- les gritó.

Fat se sentó en el suelo, mirando a los dos hermanos mientras Nicolas se acercaba para ofrecerle un poco de pescado.

-Ha caído sobge la cubiegta, capitán. Ha tenido una lagga vida.
-Es un puto chanquete...- dijo Fat llorando -¡Por qué no habéis disparado donde os dije!
-Almigante Taf, dispagué donde me dijgó.


-¡POR DIOS!
-¡Por ti!- respondieron todos.

viernes 11 de junio de 2010

Gritos prehistóricos

Era julio de 1997, hace unos añitos ya, pero lo recuerdo como si fuese ayer. Acaba de terminar los exámenes de segundo y estaba en Roche, tranquilamente, preparando la barbacoa para comer cuándo una llamada de Lacueva me sacó del paraíso.

-Han salido las notas de Prehistoria II
-ah ¿y qué has sacado?
-Hemos suspendido
-¿Hemos?
-Sí, los dos. Tú con un 4’9. Deberías reclamar. Yo lo voy a hacer.

Y siguiendo su consejo, lo hice. Acudí al despacho de Ruiz Mata, cohabitado en aquel tiempo por Ruiz Gil. Y entré en él dispuesto a saber que había ocurrido. Y me lo relató sin problemas:

-Tu examen está para un 4’9 –dijo mientras yo me preguntaba como narices puede estar para un 4’9 y no para un 5 o un simple 4.
-¿Y el trabajo?- pregunté en un momento de lucidez pues había sido el primero en entregarlo siguiendo los criterios que él me había dado.
-Tu trabajo está fatal, de hecho lo he usado para explicarle a tus compañeros como no debe hacerse.
-Lo hice cómo usted me dijo, es más, viene a hablar con usted –sí, mi educación privada siempre me ha llevado a tratar a los profesores con respeto- y usted me dijo que lo hiciese así. Lo hice, se lo traje, lo miró y me dijo que estaba bien. Y, de todas formas, por muy mal que esté, al menos el esfuerzo y no haber cometido faltas ortográficas al poner mi nombre ya debería valerme un décima ¿no cree? Aparte, que no creo ético por parte un profesor enseñar el trabajo de un alumno a sus compañeros. De hecho creo que algo hay en la normativa que lo prohíbe –me tiré a la piscina buscando la forma de aprobar una asignatura que no debía suspender.
-Espera –dijo en ese momento-, es que no te he contado la nota. No, no. Sí lo he hecho. Te he puesto un cero.
-¿Sabe usted? me parece vergonzosa su actuación respecto a mí. Comienzo a pensar que hay algo personal detrás de todo, y no lo comprendo.
-No hay nada. Simplemente eres un negado.
-Y a somos dos, pero ese no es el punto que estamos tratando.
-¿Me estás insultando? –gritó más que preguntó
-Me ha suspendido con un 4’9 y se ha dedicado a avergonzarme delante de mis compañeros- grité –puede que yo sea un pésimo estudiante de prehistoria, pero usted es un pésimo profesor que solo está dando clases por ser amigo de alguien.
-¡Se acabó!-gritó- nos veremos los próximos años, tal vez algún día apruebes.
-Es usted un hijo de puta- le respondí al grito- y no, no nos veremos en los próximos años. Nos veremos en decanato porque pienso elevar una queja formal en este mismo instante.

Dos días después salieron las actas, sin darme tiempo siquiera a presentar la queja. Mi nota había cambiado. De un 4’9 había subido a un 7’3 y del suspenso había pasado al notable. La razón: me había puesto un 2’4 (sobre 2’5) en el trabajo.

jueves 10 de junio de 2010

En el coche automático.

Fue uno de esos días, pocos, en los que fui a Conil ya caída la noche. Siempre fui foca diurna, lo reconozco y no es que la noche me confundiera, simplemente lo ignoraba todo de ella. Al menos de ese tipo de noche de salidas hasta las bien entrada la madrugada. Pero aquella noche fue una de esas en las que mis grasas acabaron en las carpas conileñas. El suceso que regresa a mi memoria ocurrió llegado ya el momento de volver a nuestras casas. De hecho, el hecho se produjo en nuestra muy amada urbanización. Iba yo en el vehículo conducido por Marcos, convencido de que había cumplido la edad legal de conducción y era el mejor de los conductores de todo el grupo. Y si bien lo segundo era cierto, el tiempo –un año más o menos- me valió para comprobar que lo primero era erróneo.

Pero, como les digo, veníamos de regreso de una noche de juerga y yo, sentado en la parte de atrás, justo tras el conductor, me había quedado dormido. Un badén se encargó de despertarme. O tal vez el ruido de un golpe en el cristal. Miré a la ventana, intentando adivinar que nos había golpeado y allí estaba Marcos, sonriendo y saludando. No me asusté, que el conductor del coche que te lleva esté corriendo junto al coche en el que vas no debe causar miedo. Sobre todo porque otro podría conducir: el copiloto. Pero un grito a mi derecha me sacó de dudas: Es imposible que el copiloto conduzca si corre parejo al coche en el que vas. Menos aún si, junto al piloto, están montándose en el maletero. En ese preciso instante, les aseguro, no sienten miedo a morir. Será porque se tiene miedo de aquello que es incierto y, con el conductor saludándote por la luna trasera mientras el coche continúa a buena velocidad, no hay duda: vas a morir.

No ocurrió. Sigo vivo.

miércoles 9 de junio de 2010

Esgrima Tradicional Fortún de Torres

levo años buscando un deporte que me guste. Que impida que lo abandone por aburrimiento y que me aporte algo más que el simple esfuerzo físico. Y ese deporte lo he encontrado de manos de la Sala de Esgrima Fortún de Torres, de Jerez de la Frontera. Fue casi una casualidad lo que me llevó hasta ella, una persona que me dijo ir y al que jamás he visto allí, me puso sobre la pista. Les reconozco que el primer contacto me asustó: cuatro chicos altos, fuertes y de buena planta. Estuve a punto de irme. Luego descubrí aliviado que eran el equipo de voley, creo. Y una vez pasado el primer susto, me encontré con un gran grupo humano, dispuesto a enseñar a un patoso como yo, pero que iban más allá del simple chocar de espadas. También se adentran en ese mundo medieval que es mi mundo, al que adoro y estudio por igual.

Y ese ambiente, relajado, distendido y alejado de la típica visión de un grupo de frikis golpeándose con espadas. Realmente es una gran forma de pasar la tarde de los sábados...

martes 8 de junio de 2010

Maria Dueñas

La búsqueda (XXIII)

Jarque acudió junto a Echevarri, buscando con la mirada aquello que el vasco le mostraba en las fotos. Y comprendió lo que quería decir. En una esquina del contenedor, oculta en las sombras de las primeras fotos sacadas por la científica, había una mujer maniatada y semi desnuda, aparentemente muerte. Jarque no podía salir de su asombro. Ya había visto a aquella mujer antes. Y también aparecía muerta en sus fotos. Sacó su propia carpeta y comparó las imágenes. No había duda: era la Bienhallada. Los dos policías se miraron. Todo aquello comenzaba a complicarse.
“Más”, pensó, Jarque, “desde que acepté este caso todo ha ido de mal en peor. Se suponía que debía descubrir al asesino de una chica, y resulta que murió un par de años antes, cuando comenzó todo mi calvario. Y curiosamente todo me trae al principio: he vuelto al cuerpo, y en un nivel superior. Jamás soñé con saltar a la Interpol, y he pasado de desahuciado a la élite”

-¿En qué estás pensado?-Echevarri le sacó de sus ensoñaciones.
-Es imposible que haya muerto dos veces.
-¿Y si estaba viva en ese momento?
-¿Cómo salió del contender entonces?- le devolvió la pregunta Jarque.
-Tu compañero. Él es la clave. Él fue el primero en entrar y por alguna razón luego fue asesinado. ¿Y sí la razón es que sabía demasiado?
-Pero ¿por qué tanta violencia?
-SATÁN- gritó Eva nuevamente –Él estaba allí. Él fue quién la mató. Nos mató a todas. Lo mató a él.
-¡Yo no soy Satanás!- repuso Jarque exasperado.
-Tu no. Errante. Errante estaba allí- los ojos de Eva se llenaron de lágrimas-, estaba en el contenedor cuando entró el policía. Era bueno, alguna vez vino a verme pero hace dos años que no viene -Jarque fue a decirle que había muerto, pero Echevarri le cortó con una mirada-. Él nos ayudó a salir. No vio que Satán estaba entre nosotros. Nadie lo vio. Ni siquiera cuando comenzaron a sacar fotos al contenedor lo vieron. Pero estaba allí. Como la Vargas. La Bienhallada había sido la que más había sufrido. Su hermano era un demonio. Es un demonio.
-¿Cómo sabes que eran hermanos?
-Todas lo sabíamos. Eran hermanos y algo más. Eran amantes y ella estaba embarazada. Eso enfureció a su padre, pero nunca supo que su nieto era hijo de sus dos hijos. Y cuando Errante se enteró montó en cólera. Ella no quería tener al niño y, cuándo lo perdió con ayuda de su padre, Errante se volvió loco. Más aún. Fue entonces cuando nos llamó y nos encerró en…

Toda la fuerza de la mujer desapareció y el sueño se apoderó de ella, mientras Jarque y Echevarri intentaban digerir toda la información. Jarque cogió el teléfono:

-¿Vargas? ¿Quieres que detengamos a tu hijo, verdad? –preguntó - ¿Estaba tu hija embarazada antes de desaparecer? Y no quiero más mentiras.
-Sí- la voz al otro lado del teléfono rompió en llanto.

lunes 7 de junio de 2010

El paraíso gaditano

Cuantas veces no habrán dicho los gaditanos, entre los que me incluyo, que Cádiz es el paraíso. Y cuán equivocados estábamos. Cádiz no es el paraíso. Lo siento. No lo es. Y no es que lo diga yo porque sí, que otros más sabios y mejores lo han dicho. Entre ellos el conocidísimo Torquemada, pero no es el santo inquisidor. Ni siquiera su tío, que fuese obispo de nuestra egregia diócesis. No. Ninguno de ellos. Fue el perseguido Antonio Torquemada, en su “Jardín de Flores Curiosas” (1575) quien dejo claro que esto no podía ser el paraíso, pues los evangelios eran claros: a las puertas del paraíso un querubín con un arpa enviaría andanadas de fuego en todas direcciones. Y bien es sabido por todos que las columnas de Hércules, situadas en el Estrecho de Gibraltar, marcaba un fin del mundo que terminaba de ser señalado por el propio Melkart en la famosa estatua dorada que perduro hasta el s. XI vigilando las costas de Cádiz. Decían los marinos que navegaban más allá, que las olas se elevaban hasta ser capaces de hundir los barcos; que los rayos iluminaban las noches de tormenta hasta hacer de la oscuridad día. Por eso, dice Torquemada, Cádiz no puede ser el paraíso, como algunos autores y todos los gaditanos afirman. Cádiz es la puerta del paraíso terrenal que, protegido por el querubín pirómano, se situaría en las nuevas tierras conquistadas por Colón.

Curioso, sin duda, que aquello que los antiguos dijesen sea más realidad de lo que parece. No somos el paraíso, pero si este eran las tierras americanas, sin duda, Cádiz fue la puerta del Edén.

sábado 5 de junio de 2010

A las puertas del infierno

La Marabunta navegaba con viento pausado, la vaivén de las olas y guiada por la mano sabia de Marco Antonio, el timonel que bostezaba ante la lentitud de la travesía.

-Esta ballena es demasiado lenta- dijo el italiano- si me dejáis que haga unos retoques lograríamos ganar cuatro nudos por lo menos. Y el viento azotaría vuestros cabellos como nuca.
-Claro, lo sabemos –respondió el capitán Fat-, pero por ahora no tenemos más que lo que tenemos. ¿Queda mucho para llegar a la Perro Caliente?
-No, no –dijo Vasques- estamos llegando, pronto empezaremos a ver los barcos que la protegen.

El Capitán Fat se acercó a la borda, mirando a la lejanía, mientras sus hombres comenzaban a preparase. Algunos, simplemente, estaban sentado en círculos, apoyados en la pared escuchando las historias de Mamonuth. Las risas se extendían por el barco, con los piratas ansiosos por entrar en combate.

-Cuando huimos de allí, pudimos ver las cañoneras que protegen la fortaleza- Mutambo estaba ajustándose el corpiño y el cinto- al menos cinco de ellas protegen las puertas del infierno. Estoy seguro que el Capitán Serin conoce la entrada a la cueva y lo usa para beneficio propio.
-Si esos barcos están en el mar, pueden ser un problema ¡Nutria!- bramó Fat.
-¿Si capitán?- el joven pirata llegó a pecho descubierto, sonriendo a todos.
-¡Vete al carajo!-le gritó Fat –Y no vuelvas mientras no estemos a las puertas del infierno.
-¡Si, jefe!- gritó feliz y echó a correr hacía las escalas para subir por el mástil hasta la zona más alta.

Borough y Japi se apoyaron en la borda, hablando de cómo asaltarían las murallas mientras D’Orange, lord Corba y sir Charles hablaban de los castillos ingleses, francés y holandeses que habían asaltado durante sus estancias en Europa. No había terminado la cuarta canción de Mamonuth cuando Nutria gritó:

-¡Barco a la vista! Allí, a estribor…. Una cañonera, lleva el pájaro dorado en el pendón.

Los hombres corrieron a estribor oteando el horizonte en busca de la cañonera. Los gritos de júbilo salieron de las bocas de todos. La lucha iba a comenzar.

viernes 4 de junio de 2010

NUEVA LIBRERIA




ESTAMOS DE ENHORABUENA, UNA NUEVA LIBRERIA SE ABRE HOY EN CÁDIZ Y ESO, EN ESTOS TIEMPOS EN LOS QUE, DICEN, NO SE LEE, SIEMPRE ES UNA BUENA NOTICIA.

ABRIRÁ SUS PUERTA, POR PRIMERA VEZ, A ESO DE LAS 20H.

Ocurrió en el dos

Llevaba tiempo sin montarme en el dos, por eso del buen tiempo y los paseos hasta el trabajo. Pero ayer, cansado que estaba, lo cogí para volver a casa a comer. Y, como suele ocurrir a esa hora,  iba lleno de madres con sus retoños recogidos de las guarderías. Dos de ellas, jóvenes aunque no excesivamente, dejaron los carritos a cargo de una señora para ir a pagar el billete ordinario. La señora miraba a los niños, con cara de abuela pero sin serlo. Y, orgullosa de sus nietos reales, comenzó a describir los valores de su familia.

-Tengo dos niños, sabéis- dijo a todos los presentes- el mayor es abogado y trabaja en Madrid en un bufete especializado en casos de conflictos astronómicos. Se ha casado con una niña pija de esas de osea y misa diaria. Demasiado buena, cuatro niños tienen ya, todos guapísimos. Ahora vendrán otra vez, como todos los veranos. Se alquilan un piso y se vienen a la playa. Y el otro es, bueno, es de aquí. Vive en casa, con la novia y dos niñas. Y ahora a la niña mayor le ha salido del chichi tener un perro. Y ¡ea!, me paso el día enseñando al perrito a que no se mee en las colchas o en la ropa que coso, que coso para la calle, sabéis. Hasta el moño de tanta guerra ya. ¡Qué niños más monos! Los de Madrid son muy guapos, las de éste son un poco más como la madre. Y ayer, ¡AYER! coge y me dice Conchi, que estoy esperando el tercero. Y es que me salió de dentro un grito. No me digas eso, mujer, otra más, que alegría…. A ver dónde la metemos, pero muchacha, después de este, te coses el coño.

Literalmente mi carcajada fue digna de pasar a las crónicas del dos.

jueves 3 de junio de 2010

Poza de Santa Isabel

La poza de Santa Isabel es una depresión submarina situada frente a la playa de la Caseria, en San Fernando y usada en época medieval como fondeadero para navíos. Tiene un diámetro de 300 metros y una profundidad aproximada de 20 mtrs. Su situación ha dado lugar a múltiples teorías que van desde lo natural hasta lo extraterrestre. Entre las más extendidas se encuentra la caída de un meteorito que daría lugar al cráter que se puede observar en las fotografías. Pero eso nos obliga a preguntarnos por la perfección de la circunferencia y, más importante aún, la existencia de las dos “chimeneas” adyacentes. Otras voces hablan de un origen extraterrestre, sobre todo tras el redescubrimiento de la poza (que los pescadores de la zona llamaban, algo así como, la mancha negra) por el ufólogo Jiménez del Oso, quién defendió que Santa Isabel era la entrada a una base subterránea. Normal, digo yo, dónde mejor que en la Bahía de Cádiz para poder espiar a los americanos de Rota. Y otros últimos hablan de una construcción militar española del pasado siglo XX, que acabó derruida por el abandono, pero, no debemos olvidarlo, la poza ya se conocía en la Edad Media.

Lejos de todas esas fabulas, la poza de Santa Isabel es un lugar misterioso. Misterioso porqué aún no gozamos de estudios científicos que puedan decirnos a ciencia cierta ante qué nos encontramos, lo que nos obliga a realizar conjeturas sobre su origen. Y la más plausible de todas ellas es que nos encontremos ante una mina romana. En primer lugar hemos de tener en cuenta los cambios que la fisonomía de nuestra bahía ha sufrido a lo largo de los siglos (y que pueden observarse en los estudios paleo-geográficos de Ramón Corzo) y, en segundo, ver la técnicas usadas en la época para sus excavaciones, tanto a cielo abierto como cubiertas, para comprender que lo que hoy decimos no está fuera del alcance de los ingenieros romanos.

miércoles 2 de junio de 2010

Silencios

A veces el silencio se hace a mí alrededor. No sé por qué ocurre, pero pasa. Como si durante unos instantes que se hacen eternos me quedase sordo y ciego. Pero no del todo. El ruido de la ciudad se desvanece y los coches aparecen ausentes en mi retina. El ruido de las motos se torna en canto de pájaros que me obligan a elevar la vista buscándolos entre las frondosas copas de árboles urbanos. Durante un instante creo que soy el último hombre sobre la tierra y, entonces, el rítmico golpe de unos pasos sobre el suelo, me traen a la realidad. Alguien anda tras de mí y me vuelvo con la esperanza vana de encontrar un rostro amigo, para ver como una piña golpea el suelo y rebota contra el acerado vacio.

Y, de pronto, todo vuelve a la normalidad. Los autobuses chirrían sobre los adoquines, la música escapa por la ventana de los coches mientras desesperados conductores blasfeman deseando llegar a casa. Y me descubro rodeado de personas que me miran extrañado, tal vez por haberme detenido en la acera sin más razón que el vacio que creo percibir.

martes 1 de junio de 2010

La busqueda (XXII)

-¿Porqué todo el mundo se empeña en insultarme? –dijo Jarque con amargura- Estaba muy tranquila hasta que me ha visto y ya has visto como se ha puesto.
-No es la primera vez- respondió el médico- cada cierto tiempo Eva tiene un ataque parecido. Pero es comprensible. El calvario que vivió esa chiquilla no tiene nombre. Estuvo varios meses encerrada, viendo como sus compañeras morían una a una de inanición, y ella sobrevivió solo Dios sabe por qué.
-Tal vez para ayudarnos con Errante.
-¿Errante?- el médico miró sorprendido a Echevarri- Eva siempre habla de él en sus sueños. Pero lo que dice no es coherente. Parece como si repitiese una conversación con ese otro hombre, y le llama Errante. Le pide que la libere, que deje que la bienhallada siga con vida –Jarque y el vasco se miraron- pero cuándo le preguntamos quién es la bienhallada no responde. Se echa a llorar y dice que es un ángel. Realmente está mal.
-Debemos hablar con ella.

Echevarri se puso de pie repentinamente. Su semblante había cambiado y las dos coletas que colgaban sobre sus hombros le daba el aspecto de un terrible guerrero indio. Jarque estuvo a punto de esbozar una sonrisa pensando en el mote por el que se conocía al viejo forense, pero la seriedad del momento le hizo reprimirse. El vasco se dirigió a la puerta dispuesto a ver a Eva, pero el médico se interpuso en su camino.

-No podéis hablar con ella ahora, está sedada.

El viejo policía lo apartó con un empujón y comenzó a andar por el pasillo en dirección a la habitación dónde estaba recluida la joven. Los celadores intentaron impedírselo, pero el hombre parecía fuera de sí y sacó su arma reglamentaria.

-Si alguien intenta impedirme que hable con esta mujer -dijo señalando la puerta de la habitación- lo mato. Y no me temblará el pulso.

Jarque no sabía como actuar ante la reacción de su compañero y acabó por sacar el arma y posicionarse junto a él “al fin y al cabo”, pensó, “me ha salvado la vida dos veces ya”. Se quedó en la puerta mientras Echevarri entraba en la habitación, y la cerró tras de sí con suavidad, para no despertar a la chica. La joven farfullaba, atada en la cama, revolviéndose en intranquilos espasmos. Echevarri se sentó a su lado y, casi susurrando, preguntó:

-¿Dónde está Errante'
-No sé
-¿Y la Bienhallada?
-Quiere matarla.
-¿Dónde está?
-Aquí
-¿Dónde es aquí?
-En el contenedor.
-No, Eva, en el contenedor no estaba. Yo ayude a sacarte de allí. Y no estaba.
-Sí, si está. Justo frente a mí -la joven comenzó a llorar.

Echevarri se levantó de un salto y cogió la carpeta del viejo maletín que había dejado junto a la puerta.

-¡COÑO!, Jarque, ¿cómo no me di cuenta antes?