lunes 31 de mayo de 2010

El Príncipe de Persia

Un rey justo traicionado por su propio hermano. Dos hijos legítimos celosos del bastardo adoptado por el monarca. Un joven príncipe que se ve obligado a huir por el desierto, con una hermosa princesa que le ayuda a escapar -y le dificulta la huída por igual) atravesando tierras de terribles guerreros capaces de matar con la mirada. Perseguidos por los temibles Hassasines, mientras el amor comienza a hacer mella entre los jóvenes y proscritos príncipes.

El Príncipe de Persia podría haber sido una gran película. Pero la mano de Disney se deja notar y lo que debería haber sido una historia adulta se convierte en un panfleto de animación para niños. Un nuevo Aladino, sin la frescura de aquel film de animación, dónde el amor se reduce a dos miradas tiernas por parte de un Jake Gyllenhaal (Príncipe Dastan) que no aporta nada, y una hermosa Gemma Arterton (princesa Tamina) que le corresponde con un castísimo beso y un apretón de manos. Y mucho efecto especial que deja la historia en nada. Pese a todo, se hace entretenida y , bien llevada, podría haber estado a la altura de Piratas del Caribe.

Pero no todo es malo en la película y se pueden salvar varias cosas:

1º.- Es entretenida, dos horas que se pasan rápido si solo deseas divertirte sin pensar. No es una película profunda, de complicadas disertaciones filosóficas, es cine de aventuras con ciertos toques de humor, algo de romance "blanco" y mucha lucha, que permite pasar un buen rato.

2º.-Entre las planas interpretaciones de los protagonistas (Jake no va más allá de una sonrisa que vale igual para acudir al funeral de su padre que para insinuarse a Tamina), destacan dos secundarios de auténtico lujo: el siempre genial Ben Kingsley (Nizam) y Alfred Molina (Sheikh Amar) que se convierte en el contrapunto cómico de la película –geniales sus alusiones los pequeños empresarios y los impuestos- y en un pilar fundamental para conseguir que el Príncipe de Persia sea en una buena forma de pasar el rato.

3º.-Si eres fan de la serie de videojuegos disfrutarás, como lo hice yo, al descubrir en la película escenarios idénticos al juego.

Y es que, sin llegar a ser lo que pudo haber sido, la película es entretenida, que es lo que la mayoría buscamos en este tipo de cine comercial y de aventuras, y Disney ha demostrado una vez más que sabe que hilos tocar para conseguirlo.

sábado 29 de mayo de 2010

En La Marabunta

-Está bien, está bien. No hace falta que insistas, Rubia, tomáremos esas viandas que nos has preparado para cerrar la comida -Fat tenía un trozo de pan de cebada y cacao en la mano, mientras limpiaba las migajas caídas sobre la vieja mesa de cerezo- Vasques, despliega los mapas. Ha llegado la hora de hablar de cosas serias.
-Por fin -dijo Marco Antonio- repartiremos el botín y podremos ir al puerto a buscar algún caballo que comprar.
-No, no, ya repartiremos eso- repuso Fat- ahora hablaremos de la Perro Caliente.
-¡Por fin has decidido asaltar la fortaleza!- exclamó entusiasmado D'Orange.
-¡Eso es!- Borough se mostraba júbilos -¡Ya era hora de acabar con esos perros ingleses!
-Mi friend, are you algún problem with mis compatriotas?
-Cada día entiendo menos a este Charles- Mamonuth puso los pies sobre la mesa y comenzó a rasgar el laúd -escribiré alguna oda sobre la hazaña.
-Están todos locos- susurró Fat, observando como Mutambo comenzaba a hacer malabares con los platos de postre.

Vasques chasqueó la lengua para apartar a lady Chodni y lord Corba y situar los planos sobre la mesa. Los dibujos de Borough mostraban el alzado de la temible fortaleza. Los muros, de 20 metros de altura, se elevaban sobre escarpados acantilados. Contaba la leyenda que ningún hombre había logrado atrasarlos con vida, pero que los cuerpos de los muertos surgían de las profundidades de los pozos.

-Yo escalaré esos muros- dijo entusiasmado Rey, al que todos llamaban Japi- Yo entraré en esa fortaleza.
-Pero, ¿vivo?- preguntó la Rubia subiendo los pantalones a Borough mientras éste se defendía.
-Nadie morirá esta vez- dijo Fat pensando en la última escaramuza y la muerte de los dos queridos perros de la Rubia- Entraremos de otra manera. ¿no habéis pensado en como llegan los muertos al interior de los pozos?
-¡Sus espíritus buscan venganza!
-¡Atraviesan los muros, son fantasmas!
-Le arrastran la aguas- dijo Marco Antonio finalmente.
-¡Bingo!- gritó Fat.
-No me lo creo- dijo Rubia enfadada- muestralo, siempre haces trampa.

Fat la ignoró antes de pedirle a Vasques que explicará lo que sabía. Y esto era mucho. La joven pirata ex puta había estudiado a fondo la fortaleza. Pocos eran los que sabían que junto a su hermana habían mostrado su sapiencia en asuntos de amor entre los muros de la Perro Caliente. En aquellos días fueron muchos los cuerpos aparecidos en los pozos y, asqueadas de tanto hedor a muerte, ambas mujeres decidieron deshacer el entuerto. Mutambo bajó a los pozo en una noche de luna llena y marea vacía y descubrió la puerta a los infiernos.

-Esa misma puerta -concluyó Fat- que abriremos nosotros mañana.
-¡oju con my God!

viernes 28 de mayo de 2010

Las antiguas ordenanzas municipales de Jerez

Acaba de publicarse por la Universidad de Cádiz y prologado por el catedrático de Historia Medieval y especialista en ordenanzas medievales de la Corona de Castilla, Alfonso Franco Silva, la Recopilación de las ordenanzas del concejo de Xerez de la Frontera, siglos XV-XVI, Estudio y edición. Los autores son los profesores Mª Antonia Ruiz Carmona y Emilio Martín Gutiérrez y la publicación ha salido a la luz con el nº 8 de la colección 'Fuentes para la historia de Cádiz y su provincia'. El importante volumen, de 582 páginas, cuenta con un estudio introductorio de la cuestión, la transcripción de las ordenanzas divididas en cuatro grupos temáticos, siete apéndices, cuatro índices y una sección dedicada a bibliografía.

Hay que decir, antes de pasar a comentar la obra, que los autores, que tienen en prensa otros estudios sobre las ordenanzas concejiles de Tarifa y Arcos de la Frontera, por ejemplo, son ya expertos medievalistas conocidos por sus trabajos acerca de Jerez y el antiguo reino de Sevilla. La profesora Ruiz Carmona, de la Universidad de Sevilla, es autora de artículos como 'La organización de la actividad ganadera en los concejos del reino de Sevilla a través de las Ordenanzas Municipales' y de libros como 'La ganadería en el Reino de Sevilla durante la Baja Edad Media' (1998). Por su parte, el profesor Martín Gutiérrez, de la UCA, es autor de artículos como 'Ordenanzas jerezanas del siglo XV sobre la milicia concejil y la frontera de Granada', 'La crisis de 1503-1507 en Andalucía: reflexiones a partir de Jerez de La Frontera', así como autor de libros como 'La organización del paisaje rural durante la Baja Edad Media: el ejemplo de Jerez de la Frontera' (2004) y 'La identidad rural de Jerez de la Frontera: territorio y poblamiento durante la Baja Edad Media' 2003).

El texto principal que se transcribe es una pieza manuscrita conservada en el Archivo Municipal de Jerez, en la sección facticia denominada 'Archivo Histórico Reservado', con la signatura C. 1, nº 40. Este manuscrito, de enorme importancia para la historiografía de nuestra ciudad, era sobradamente conocido pero nunca había tenido un tratamiento integral como el que aquí se nos presenta, es decir, su transcripción científica, su contextualización histórica, su potencialidad historiográfica, la descripción de sus contenidos, etc. Los autores presentan las Ordenanzas divididas, como hemos dicho, en cuatro bloques: I.- Ordenanzas para el gobierno del concejo: cabildos, veinticuatros y jurados, alguaciles, mayordomos, almotacén, rentas, etc., II: Ordenanzas sobre espacios comunales, agricultura y ganadería: montaraces y guardas de términos, defensa y aprovechamiento de montes y comunales, olivar del concejo, daños a cultivos, ganados boyal, vacuno, porcino, etc., III: ordenanzas sobre el artesanado: textil, piel, madera, alfarería, atahonas y molinos, metalurgia, construcción, etc., y IV: Ordenanzas de mercado, comercio y servicios: sobre compra y venta, pesas y medidas, trigo y pan, vino, aceite, carne, pescado, abastecimiento de agua, feria, juegos y fiestas. Esta división en cuatro bloques no es la original del manuscrito AHR-C.1, nº40, pero sin duda ayudará a los lectores a enfrentarse a la lectura, ahora ya más cómoda, de un texto normativo en principio tan áspero.

A estos cuatro bloques principales se añaden siete apéndices. En el primero de ellos se recogen las "referencias a cartas reales, ordenanzas y otros documentos que encontramos en el Libro de Ordenanzas". En el segundo se recogen unas ordenanzas, originales de 1451 pero conservadas en copia de 1560, acerca del paso de ganados. En el tercero se recogen unas ordenanzas de 1472, es decir, de la época de la corregiduría de Rodrigo Ponce de León en Xerez, donde se confirman muchas de las ordenanzas anteriores y se añaden algunas sobre comercio y artesanado. En el cuarto, quinto y sexto apéndices se transcriben confirmaciones de ordenanzas de Xerez dadas por los Reyes Católicos y Carlos I. Y, por último, en el apéndice séptimo se recogen las 'Ordenanzas de Jerez que fueron utilizadas por Arcos de la Frontera'. Los originales de estos siete apéndices se conservan, al igual que la pieza principal, en el Archivo Municipal de Jerez. Las signaturas son también muy conocidas por los especialistas: AHR-C.6, nº 1; AHR-C. 10, nº 24; AH-C. 20, nº 1, etc., aunque también hay que decir que los autores han localizado y transcrito unas Ordenanzas de Xerez en el Archivo Histórico Nacional, sección Osuna, legajo 121, nº 18.

Los cuatro índices del volumen son obra del historiador Francisco Javier Fornell Fernández, miembro del Seminario 'Agustín de Horozco' de estudios económicos de Historia Antigua y Medieval (UCA). Estos índices son: toponímico, onomástico, de materia y de apéndices. El llamado 'de materia' es el índice de más interés pues presenta, agrupados por materias, los títulos propiamente dichos de cada ordenanza de los primeros cuatro bloques citados. El 'de apéndices' hace lo mismo con respecto a los siete apéndices a que nos hemos referidos anteriormente.

La obra es definitiva y magnífica en su conjunto pero, a mi juicio, se echan en falta pequeños detalles que paso a citar. Falta, al final del trabajo, un listado de todos los documentos utilizados, sus signaturas, fechas y archivos donde se encuentran. Igualmente, echamos en falta la inclusión en el volumen de ordenanzas de la ciudad como las famosas Ordenanzas de la pasa y la vendimia de Xerez de la Frontera, (transcritas por Hipólito Sancho en Documentos para la Historia del Vino de Jerez. Relaciones entre Jerez y Flandes durante el siglo XVI, Ed. Jerez Industrial, 1957), y cuyos originales se encuentran en el libro de Actas Capitulares de 1483, fº 216 recto a 218 vuelto. Falta también, a mi juicio, un listado de oficios con su referencia a la página donde aparecen, si bien esto es subsanable en parte con el índice de materias. Y falta, por último, al menos un sucinto análisis diplomático, relativo a la estructura documental del manuscrito principal, que permita al lector un conocimiento más profundo de la pieza al margen de sus valiosos contenidos historiográficos.

Este trabajo supone un impulso importante, junto a la obra de destacados medievalistas que han dedicados sus esfuerzos a Jerez, como H. Sancho de Sopranis, A. Franco Silva, J. Abellán Pérez, R. Sánchez Saus, M. González Jiménez, A. Collantes de Terán, F. Devís Márquez, M.A. Ladero Quesada, etc., a la historiografía medieval de Jerez. Sin duda, la edición de estas ordenanzas ayudará, como ha dicho el catedrático A. Franco Silva, a seguir avanzando en el "estudio del mundo urbano, de su organización político-administrativa, del terrazgo y de las actividades agrarias y ganaderas, del artesanado, del comercio y de toda una serie de aspectos a los que se enfrentaban los vecinos -y en especial la oligarquía que dirigía los destinos del concejo- cada día". Jerez fue la segunda población en importancia, casi 20.000 habitantes en 1534, en el antiguo reino de Sevilla. Este trabajo ayudará a conocer mucho mejor aquélla ciudad en el tránsito de la Baja Edad Media a la Modernidad. Mi enhorabuena por ello a sus autores.

Publicado en Diario de Jerez, aunque no he descubierto al autor

jueves 27 de mayo de 2010

Otra de llamadas

Definitivamente mi número de teléfono está adscrito al surrealismo. Ya les he hablo en este mismo foro las llamadas de mi amigo Lacueva para contarme, a altas horas de la madrugada, su visita a Zaragoza o para preguntar por el nombre latino de algún fruto de la tierra. Pero la última llamada no la esperaba. Estaba yo trabajando. Con el maestro Jedi de esto de las bibliotecas locales, cuando sonó el teléfono:

-Sí, tío, que pasa- preguntó tras pedir perdón al maestro por la interrupción.
-Escúchame, esto es muy serio- dijo la voz al otro lado del móvil –tu sabes que soy un bromista.
-¿Qué pasa?- comenzaba a preocuparme.
-Esto no es una broma.
-¿Pero qué pasa?
-¿Sabes quién es el autor de Aleph?
-Pues no, espera- le dije antes de dirigirme al maestro- sabes quién escribió Aleph
-Míralo en la base que lo tienes abierto.
-¿Por qué quieres saberlo?
-Eres el comodín de la llamada.
-¡No jodas!... Por cierto, es Borges.
-¿Seguro?
-Sí, lo tengo delante.

Y delante lo tenía, sobre la mesa. Todo estaba dispuesto para que Marcos ganara un dinero… ¿cuánto? Está noche en el Taxi (Canal Sur 2) podrán descubrirlo.

miércoles 26 de mayo de 2010

A los altares

No está bien, no señor. Mi divinidad había vuelto a caer a niveles terrenales en los últimos tiempos. Pero mis mortales fieles no desean ver de capa caída al único dios que aboga por la barbacoa dominical para reunir a sus seguidores, y han decidido elevar mi deidad a dónde merece. Y lo hacen como solo pueden hacerlo: alimentando mi ego. Y no es necesario. No deben hacerlo. Ahora que comenzaba a superar mi adicción a subirme en los altares, van estos ingratos y me devuelven a ellos. ¡A mí! Que había vuelto a caminar sobre la tierra. Ocultando mi divinidad temeroso de verme abocado a disfrutar de un solo año más de vida. ¡Dejad que pasen los 33 años y volveré a mostraros mis enseñanzas! No veis que otros pueden clavarme sus puñales, besar mis mejillas para condenarme al ostracismo y, peor aún, al aburrimiento. 

No sigais alabandome, no ahora. No acrecentar mi egocentrismo. Dejad de decirme hermosas cosas. Llamarme cabrón, o gordo, o cualquier otra bella palabra de las que pueda definir mi ser. Pero dejad de empujarme a las alturas. 

Ya habrá tiempo para volver al Olimpo.

martes 25 de mayo de 2010

África


África es vida. Gente. Color. Sensaciones. En África el tiempo se detiene para avanzar a su propio ritmo. El ritmo de la naturaleza que avanza a paso lento. África es el corazón del mundo. Su riqueza nos enriquece y, a la vez, nos envilece. Garrapatas que se agarran a su negra piel para chupar su sangre hasta derramarla en ríos que surcan las sabanas al son de los disparos de niños soldados. Años de explotación que continúan ante la mirada permisiva del occidental. Nosotros matamos África. Cerramos nuestras puertas a sus hijos, robamos sus tesoros menos ocultos. Acabamos con la vida de sus niños.

Hoy el día de África, y debe ser el momento de pararse y reflexionar en todo el daño que provocamos para conseguir nuestra egoísta sociedad del bienestar.

lunes 24 de mayo de 2010

Nuevas responsabilidades, nuevos miedos

Dice una máxima que si necesitas ayuda para algo, se lo pidas a alguien ocupado y no al ocioso. Pues desde ahora contadme entre los ociosos, porque ya no tengo tiempo de estar más ocupado. Ya he cubierto mis cuotas. Hasta el punto de haber perdido mis vacaciones anuales para poder cumplir con los nuevos compromisos adquiridos. Pero no me importa porque al menos tengo la posibilidad de devolver un poco de todo lo bueno que he recibido este último año. Y es cierto que esta nueva responsabilidad conlleva muchos problemas. El primero la obligación de ir a Madrid un día al mes. Y aún así, sabiendo que acabaré conociendo el AVE como si fuera mi propia casa, a pesar de tener que perder mis vacaciones, a pesar del trabajo que mensualmente me veré obligado a realizar desde casa, a pesar del miedo que me provoca adentrarme en esta nueva etapa de mi vida. Aún así intentaré dar lo mejor de mí, pues creo es mi obligación devolver algo -una mínima parte- de todo lo que la India, y sus gentes, ha aportado a mi vida.

sábado 22 de mayo de 2010

En la Marabunta

-Está bueno el bicho- dijo lady Chodni arrancando un trozo de carne de la paleta del cabrito.

La grasa resbalaba por su rostro hasta su cuello cuando lord Corba acudió a su lado. Con un pulcro pañuelo de seda, limpió el reguero que chorreaba desde la boca de la mujer. Observaba de reojo como Mamonunth comenzaba a tocar las cuerdas de su laúd, signo inequívoco de que iba a amenizar la velada con sus canciones de amor. Vasques caminó hasta sentarse a su lado, apoyando la cabeza sobre las manos observando, en distraída pose estudiada, la luz que se filtraba entre los tablones del casco.

-Fat, deberíamos arreglar el barco- dijo- Un día de estos nos hundimos.
-Eso decírselo a Borough, el se encarga de las reparaciones.
-Habrá que estudiarlo y ver por cuanto os saldrá- dijo el rubio pirata mientras Mutambo acariciaba sus cabellos -¿tú qué crees esposa mía?
-Que por mucho que sueñes, nunca seré tuyo…. Nuestro momento pasó. Ahora centrémonos en lo importante, esposo mío, ¿cuánto cobrarás?
-¿Cómo que nos cobrará? El barco es de todos –el capitán Fat miró a su amigo indignado- tú y yo llevamos navegando en este galeón el mismo tiempo, desde el suceso con….

El galopar de un caballo por el puerto rompió la conversación.

-What? How to coméis without mi?- la atronadora voz resonó en la cubierta. El hombre, enjuto, moreno, de miraba traviesa, mostraba una cicatriz en la oreja derecha.
-Desde ese sucedido- dijo D’Orange- desde que el amigo Borough le arrancó la oreja sir Charles.
-¿Cómo? ¿pero no han sido amigos siempre?- El Nutria miraba atónito a Charles y a Borough preguntándose que llevó al uno a realizar tamaña tropelía sobre el otro.
-Una partida de naipes- dijo Marco Antonio a la par que escanciaba vino sobre la carne asada, sonriendo feliz a dos hermosas hembras de exultante pecho que paseaban por el puerto.
-¿Naipes?
-Yes, Nutria, my friend, me arrancó la ear when i was leading the donkey. No lo soportó. Y me did this.
-No seas quejica, sir Charles- terció Rey, al que llamaban Japi pues siempre estaba feliz- cosas peores se han hecho.
-Y peores puedo hacer como no me traigas esa cabra ya- Gritó el capitán.

viernes 21 de mayo de 2010

Jodio judío

En 1499 los Reyes Católicos dictaron pragmática sanción para expulsar a “cualquier jodio aunque diga que quiere ser cristiano”. Y ¡que rico es el castellano! aquellos “jodios” cualquiera han llegado hasta nosotros, pero con connotación distinta a la que tuvo. Pues realmente nunca una palabra definió tan bien a un pueblo: el judío está jodido. Ha sido jodido a lo largo de toda su historia, tal vez castigo divino  por crucificar al Hijo. Nunca se sabrá.

Pero lo cierto es que de aquella palabra medieval (jodio) surge nuestro vocablo popular con tan negras connotaciones. Nacido, como ya se imaginaran, de las duras consecuencias que la expulsión de los judíos castellanos conllevó para quienes la sufrieron: expulsados de sus tierras, alejados de sus familias y amigos, desembarcados -cuando la suerte les acompañó- en tierras moras, despojados de sus riquezas y, en muchos casos, perdiendo la vida. 

Y es de ahí, de la maldita suerte que siempre acompañó a los hijos de Israel, de dónde nace ese "estar jodido" actual.

jueves 20 de mayo de 2010

Niños


Los niños son niños. Aquí y en cualquier lugar del mundo. Se sorprenden ante lo desconocido y sonríen alegres ante la novedad. Sin importar que el lugar que habitan no sea un palacio. Ni siquiera una pequeña casa. Sin importar que su familia se componga solo de hermanos, nacidos de la calle. Esa calle que ha sido su hogar hasta que encontraron un refugio como THARA. Niños que ahora te muestran orgullosos el pequeño rincón en el que viven. Un solo cuarto y un patio para tantos chicos sin familia. Allí comen, estudian, duermen y viven. Creciendo de la mano de los profesores del colegio jesuita al que se adscriben en Hyderabad. Niños que aprenden y enseñan. Que nos muestran la diferencia que existe entre ellos y nosotros. Niños, sí. Pero niños que esconden tras su niñez la madurez de quién elige su destino: la calle o el centro. Y cualquier decisión tomada los hace mayores y, sobre todo, les da dignidad. La dignidad de elegir su camino.

Son niños, sí. Pero mucho más que eso. Y, a la vez, tan niños como los "nuestros".


miércoles 19 de mayo de 2010

Abandonado

Hoy hay un niño llorando. No sé quién es, ni dónde vive. Pero esta noche llorará. Cuando llegue la hora de acostarse y busque con sus pequeñas manitas a quien siempre le acompañó en la cama. Y no esté. No esté porque ha quedado abandonado en una parada, tumbado solitario en el suelo, apoyado en la columna de la marquesina. Esperando en vano que su amigo vuelva a buscarlo. No lo hará. Posiblemente no se ha dado cuenta de que ya no lo llevaba de la mano. Y cuando se de cuenta, ya será tarde. Ahora el muñeco espera tirado en la acera que otra mano lo recoja. Si tiene suerte, tal vez acabe en brazos de otro niño que le quiera como el que hoy llora. Pero, casi seguro, acabara entre restos de basura. Juguete roto y abandonado, como la propia infancia que se escapa sin querer.

martes 18 de mayo de 2010

La busqueda (XXI)

Los dos hombres se mantuvieron callados todo el camino hasta el hospital de Puerto Real. Jarque no tenía ganas de charlar. Se sentía inseguro y aún no había decidido si podría volver a confiar en Echevarri. Y el vasco se mostraba taciturno. La sonrisa fue borrándose de su rostro según se acercaban al hospital. Al llegar se bajaron sin dirigirse la palabra y caminaron juntos hasta la puerta. Echevarri preguntó por el Dr. Martínez e inmediatamente fueron conducidos a una sala de espera con las paredes pintadas de verde.

-Echeva ¿qué nos vamos a encontrar?- preguntó Jarque finalmente.
-La chica no está bien. Eva sufrió un calvario difícil de olvidar. No creo que nadie pueda superar algo así. Le quedaron secuelas, muchas -Echevarri se detuvo al abrirse la puerta- pero creo que podrá ayudarnos. Doctor.

El médico era joven, pero sus ojos se mostraban cansados. Jarque le observó. La inmaculada bata blanca contrastaba con una camisa azul llena de manchas. Los tres hombres se saludaron sin afectuosidad y Martínez los condujo con un simple “seguidme” por los pasillos del hospital. Poco a poco los gritos fueron aumentando y Jarque notó como las puertas estaban cerradas por fuera. No dijo nada. Pensaba que aquel tipo de centros había pasado a mejor vida. Pero ahora comprendía que no era así. No estaban en el hospital del SAS, como pensó en un principio. El edificio, rodeado de verdes jardines se encontraba apartado del centro hospitalario, que se entreveía por las pocas ventanas del pasillo. De pronto escuchó la música, y el bello de la nuca se le erizó. Ya la había escuchado antes. Cuando Echevarri le habló del Cazador Furtivo, el joven detective se lanzó en su búsqueda.

-¿Lo oís?- preguntó inseguro.
-Es Eva -dijo el médico- le gusta tocar esa canción en el piano. Y al resto de internos le agrada oírla. Así que no se lo impedimos.

La mujer era joven. Demasiado. Tal vez tuviera 25 años, pero aparentaba algunos menos. Era menuda. Delgada en exceso y aún así hermosa. Jarque nunca había visto un rostro como aquel. Los ojos verdes parecían transparentar un alma limpia. Una larga melena rubia le caía sobre los hombros, formando rizos que parecían brillar bajo los focos. Se mostraba serena, tocando aquella canción infernal para Jarque. Echevarri se detuvo junto a él. Esperando que Eva terminase su actuación. Cada nota llegaba al alma y parecía embrujar a quienes escuchaban. Lentamente retiró sus dedos del piano, y centró su mirada en Echevarri, casi con indiferencia. Posó sus verdes ojos sobre Jarque y su rostro se congestionó en una cruel burla de sí mismo. Martínez apartó a Jarque, tironeando de su camisa para sacarlo de la sala.

-¿Qué ha pasado?- preguntó.
-Debes irte. No puedes verla- Martínez se mostraba asustado mientras dos celadores corrían hacia la sala, casi saltando sobre Echevarri- debemos llevárnosla.

Echevarri se plantó en la sala y caminó hacia Eva.

-Necesitamos hablar contigo

Eva profirió un grito desgarrador y los enfermos comenzaron a correr buscando una salida. Los celadores se lanzaron sobre ella, aferrándola por los brazos. Pero la joven se deshizo de ellos.

-¿Como coño?- exclamó Jarque antes de lanzarse en pos de Echevarri que continuaba acercándose a la chica.

-¡SATANÁS!- gritó Eva señalando a Jarque, antes de caer desplomada.

lunes 17 de mayo de 2010

17 de mayo. Día de internet


Hoy es el día de Internet. Así que en gran parte es el día de todos. Porque hoy, quién no está en la red no existe. Es un nuevo mundo que se abre ante nuestros ojos y que vamos colonizando poco a poco. Avanzando con nuevos descubrimientos que enriquecen nuestro paso por estas tierras virtuales. Un mundo que nos une a todos, situándonos a un solo click de distancia. Permitiéndonos conocer a nuevas personas con las que compartimos gustos y aficiones. Dando rienda suelta a nuestras ilusiones y sueños. Acercando la realidad de cada rincón del planeta, abriéndonos la información, globalizando la cultura. Por eso, como les digo, hoy es el día de todos.

Felicidades, y cuiden todo lo bueno que tiene este mundo.

domingo 16 de mayo de 2010

Robin Hood

Debo reconocer que entré al cine presuponiendo que este nuevo Robin Hood no me iba a gustar. Para mí, Robin será siempre Errol Flynn y ningún otro. Pero me encontré ante una película diferente. El mito del buen ladrón queda en un segundo plano para mostrarnos un nuevo personaje. Más maduro (en todos los sentidos) que se ve forzado, no sin cierto agrado, a ocupar el sitio de Robert de Locksley como señor de la zona y marido de Marian. Y punto. Ese es todo el parecido que podrán encontrar con el mito previo. Desde ahí nos encontramos ante una historia nueva, que bien pudo haberse llamado Godofredeo de Guy, que tanto daba. La historia de un arquero asqueado de recorrer el mundo detrás de Ricardo Corazón de León -rey que aquí aparece humanizado y en su verdadero contexto- que de la noche a la mañana se ve al frente de un territorio que no desea ocupar y dónde descubrirá su verdadera naturaleza. Eso sí, mezclando elementos masónicos, la tiranía de Juan Sin Tierra, la guerra de los 100 años y la Carta Magna inglesa. Y hasta aquí puedo leer.

Pero si podemos hablar de la ambientación de la película. Y ésta es muy buena. Te introduce en la Edad Media hasta el más pequeño detalle (magnifico esos suelos recubiertos de paja para evitar el frío) con una salvedad: el homenaje a Salvar al soldado Ryan en el desembarco francés. Gran error. Quizás el mayor en un película que se hace corta pese al tiempo que dura (entorno a las 2 horas), que te deja con ganas de más y preguntándote si habrá segunda parte. Y supongo que la habrá, pues la historia termina dónde debiera empezar. Con un Robin forajido y escondido en los bosques de Sherwood.

Definitivamente, si no tienen nada mejor que hacer, como casarse, esta película es una buena opción para pasar unas horas muy entretenido.

sábado 15 de mayo de 2010

La taberna del Gato Persa

El Capitán Fat se secó el sudor de la frente con la manga antes de mirar a sus hombres. Estaban casi todos sus ellos. Faltaban algunos y mientras no estuvieran todos no quería comenzar.

-Bueno- dijo Marco Antonio- hablemos de cosas importantes.
-¡Alcohol!- gritó Borough.
-¡Mujeres!- respondió el Nutria.
-¿Dónde?- preguntó Borough
-Que más te da -terció Mamonunth -tienes menos éxito que éste.
-¡EH!- dijo el capitán cuando el músico le señaló.
-Creo que Marco Antonio se refiere al botín- la Rubia rellenó las copas de los presentes mientras asentía a las palabras de Mutambo.
-No podemos -dijo con rotundidad Vasques- Aún faltan lord Corba y lady Chodna.
-Ya sólo ese loco hispalense y el francofilipino – la voz aterciopelada cruzó la estancia desde la puerta abierta. El hombre vestía una rica casaca azul bordada con hilo de oro, altas botas de cuero negro y un ancho cinturón adornado con una hebilla de plata labrada. El pelo rubio le caía por la espalda y contrastaba con la negra melena de su acompañante, que vestía al estilo de las europeas, con un ajustado corpiño que daba forma a su busto, iluminando un traje de seda azul mar.
-Estamos aquí- el hispalense, Rey, portaba una cabra sobre sus hombros, que dejó caer junto a la barra.
-Tenía hambre- Alexandro d'Orange apoyaba su mano sobre la descomunal espalda de Rey -y este animal decidió acabar con todo el rebaño de cabras. Al final le convencí de que con una valía. ¿De qué hablabais?
-Del botín -dijo Marco Antonio con voz de resignación ante el tiempo perdido- del galeón Marisert hemos logrado sacar 600.000 ducados. Habrá que repartirlo.
-No,- dijo lord Corba mientras limpiaba la silla con un blanco pañuelo que pronto torno en negro- debemos repartirlo entre los pobres. Camarero, vino por favor- concluyó con un exquisito ademán.
-Jamas- dijo Rey- Tuve que saltar desde la Marabunta al mar y nadar media hora en la fría noche para anclar un barco al otro. El dinero es nuestro.
-Tiene razón el joven, querido-dijo lady Chodna- lo ha ganado. Y es bueno para nuestra hacienda.
-Pero amor, el pubelo lo necesita más que nosotros -sorbió el vino – ellos son pobres y el mundo tiene que demostrarles que la justicia existe. Nosotros seremos la justicia que los salve.
-Yo voy a matar a la tabernera como no me traiga la puta cerveza.

Los modales de lady Chodny desaparecieron y arrancaron las carcajadas de todos. Alexandro d'Orange se atusó el cabello, ausente de la conversación para sentarse junto a sus compañeros de armas a observar la belleza antinatural de una indiana que, equivocada, entró en el tugurio. El Capitán Fat se volvió un segundo, presto a concluir con aquello y tocar un tema importante, pero comprendió que no tenía sentido. Todos hablaban al unisono y al final tuvo que levantar la voz.

-Señores, seriedad. Hablemos de lo que de verdad importa... ¿quién va a cocinar la cabra? Tengo hambre.

viernes 14 de mayo de 2010

¡Que seriedad la de ayer!

Ayer estuve demasiado serio y eso no puede ser, que luego algunos lectores habituales no terminan de leer lo escrito. Así que hoy seré breve, conciso y conspiratorio. Voy a conspirar contra los pollos. Y un poco contra San Google (¡cómo me odia ese maldito santo mediático! Claro, conoce mi divinidad y me tiene tirria). Porque, seamos sinceros, si no es normal, ni lógico, ni bonito que ustedes puedan llegar hasta mi casa buscando en el ínclito impersonal algo como “polladas”, lo de ayer ya me parece excesivo. Demasiado rebuscado hasta para este que les escribe. Y eso que no soy precisamente de los más cuerdos a la hora de escribir según que cosas. Algo, por cierto, que se paga pues son muchos los que llegan hasta aquí buscando “lamía demonio” (sic), información sobre vampiros o intentando encontrarse con lobos. Y todo eso lo acepto como buen friki que soy, aunque les reconozco que jamas he lamido a un demonio, con conocimiento de causa. Es más, también acepto con sorna y alegría que alguno llegase hasta este rincón buscando a un negro cachas para encontrarse con un gordo blanco.

Pero repito, lo de ayer es demasiado surrealista. ¿No me creen? Hagan la prueba. Tecleen en el buscador de google (desde aquí mismo pueden hacerlo pues no odio a quien me odia) “como se le quita el achaque un pollo”. ¡Eso sí es una búsqueda absurda. Al menos debería decirnos que achaque tiene el pollo para poder ayudarle. Achaques hay muchos ¿reuma? ¿artrosis en la pata derecha? ¿afonía? ¿inapetencia sexual?.... Pero sin saberlo no podemos hacer nada.

Ahora, eso sí, si es usted hipocondríaco puede contar sus males justo en el enlace de abajo. Si lo que tiene son problemas con la alimentación durante el embarazo, el tercer resultado puede serle muy útil. Aunque estoy seguro que la mayoría preferirá la cuarta entrada: la solución a la resaca. Finalmente, pueden pasar por Publico, charlar con Bob Pop y preguntarle, de mi parte, quién es él.

Y es que, como ven, Google me tiene manía, y aunque me eleva en sus altares del ranking, no deja de ser el pollo que me trae por el horno del asado que es, en el pollesco caso, lo más parecido a la calle de la amargura.



jueves 13 de mayo de 2010

Hoy hablamos de política

Quienes me conocen saben de qué pie cojeo en esto de la política. Aquí mismo se han dejado ver pinceladas de mi forma de pensar, pero hasta hoy jamás he realizado una entrada puramente política. Y no lo he hecho porque este blog es literario y no busca crear opinión, para eso ya están otros. Ni quiero ni deseo que se tache de una cosa y otra ya que, por desgracia, en este país, el centro que defiendo parece diluido en vaivenes filosóficos que nos llevan a dividirnos y subdividirnos en izquierda/derecha, extrema izquierda/extrema derecha. O “progres/fachas” si se quiere, que está más en boga últimamente. Por eso yo, que no me considero ni lo uno ni lo otro, prefiero que este blog quede en el anonimato político. Pero hay días en los que todos debemos elevar la voz. Y hoy me toca a mí.

Y me toca porque nos hundimos. Miramos a Grecia y decimos “a nosotros no nos pasará lo mismo. Nuestros políticos y nuestros sindicatos saben lo que hacen”. Y nos mentimos. Nos mentimos porque nuestro Presidente se saca de la manga medidas y recortes cuando se lo dicen desde fuera. 15.000 millones, que está muy bien. Si no fuera porque se recorta del sueldo de trabajadores, de prestaciones sociales (el famoso cheque-bebe, la ley de Dependencia e incluso de los medicamentos) y de las pensiones, ya de por sí cortas. Pero no se recortan los gastos del Estado y se mantienen ministerios sin sentido (y que me perdonen las feministas) como el de Igualdad, el de Vivienda e incluso el de Cultura (que debiera incluirse en Educación), así como una vicepresidencia tercera que sólo sirve para mantener a Chaves en Madrid.

Y ante todo esto, me surge una duda ¿dónde están los sindicatos? Esos que si gobernase el PP llevarían meses en la calle. Los mismos que ahora guardan silencio cuando el paro alcanza cotas desconocidas, y que sólo levantan la voz en homenajes a jueces juzgados. ¿Es qué, acaso, como ahora gobierna el PSOE no deben defender a los trabajadores? Me temo que no quieren morder la mano de quién les da de comer. Ellos, que ahora dirán que el recorte es a los funcionarios (esos casi 8 millones de españoles que tienen su sueldo asegurado) y que “para lo que hacen”. Pues oiga, yo no soy funcionario, pero la inmensa mayoría de ellos cumplen con su trabajo a rajatabla y han ganado su puesto en oposición tras años de estudios. Y ahora les recortan el sueldo mientras nuestros ex parlamentarios siguen cobrando una pensión vitalicia. ¿No debería ser la política un servicio público?¿desean recortar gastos? Acaben con ese abuso. El abuso del político profesional, sin preparación, sin estudios, sin trabajos previos (recordemos que tenemos una Ministra cuya vida laboral -no política- se reduce a 6 meses de becaria en un banco y ese mismo perfil puede verse en el PP en individuos como Antonio Sanz). Terminen con esa casta superior de personas que, por haber estado cuatro años sentados en un banco del parlamento, abucheando al contrario y aplaudiendo al amigo, viven del Estado para toda su vida.

Acaben con los liberados sindicales. ¡Que trabajen como todos los trabajadores! Terminen con sus privilegios y cuando vuelvan al tajo, cuando vean peligrar unos puestos de trabajos por los que todos tememos, tal vez levanten la voz y recuerden que no están al servicio de siglas, sino de personas que cada día rezan por que mañana puedan volver a levantarse para trabajar.

Pero sobre todo, déjense de memeces y estupideces partidistas. Siéntense a hablar, unos y otros, y defiendan este país que es de todo y que comienza a sangrar más de la cuenta.

miércoles 12 de mayo de 2010

Piratas, curas y regidores de Cádiz

El Cádiz de la Baja Edad Media, y del s. XV en particular, estuvo dominado por corsarios y piratas. Los  primeros al servicio de los reyes castellanos en la defensa del Estrecho ante el enemigo granadino, europeo o norte africano, que a todos se enfrentaban los castellanos; los segundos, al servicio propio o del Marqués de Cádiz en los pocos años que Rodrigo Ponce de León controló, y no siempre con el beneplácito de los monarcas, la ciudad.

Piratas y corsarios que recorrían la ciudad y que, dicen las leyendas, se reunían en el callejón de los piratas. Pero la historia nos dice que donde realmente se reunían era en el Cabildo, en el Ayuntamiento gaditano de la época, que se encontraría junto a la actual Casa del Almirante.

Piratas que no temían a nada ni a nadie, que asaltaban a corsarios portugueses, navíos moros, o mercantes ingleses. Los hermanos Galíndez asaltaron al inglés Jonh Roppel, pero no se llevaron oro ni plata: prefirieron el vino y la comida. El inglés navegó hasta Gibraltar creyéndose libre de los piratas moros, pero eso no le sirvió de nada pues acabó en manos de los temibles gaditanos. Roppel acudió entonces a Cádiz, buscando el apoyo real y la justicia del Marqués. Y se hizo justicia: los Galíndez ocuparon su puesto en el Ayuntamiento y el Marqués se quedó con un tercio del botín. El inglés, por su parte, salvó la vida y recuperó el barco, lo que no era poco, pues muchos se quedaron sin nada.

Si no que se lo digan a los judíos expulsados por los Católicos Reyes. Enviados a África en barcos gaditanos se congratulaban por que el capitán les dejase embarcar su oro... ¡así era el Cabrón!, con perdón. Mejor Pedro Cabrón, capitán de la mar, almirante para la corona de Aragón, conquistador de Canarias y, como no, regidor de Cádiz. Lo que no sabían los pobres expulsados es que Cabrón los dejaba embarcar su oro, pero no desembarcar nada: ni oro, ni joyas. Mala fama la creada, mal nombre el usado.

Los piratas gaditanos tenían fama de no temer a nada. Pero en este mundo ninguna verdad es cierta al 100%. Y en 1469 los piratas y regidores locales mostraron su temor a lo que viniese tras la muerte. El Cabildo Catedralicio quiso meter su vino en la ciudad, y la ciudad –sus regidores mejor- no quisieron que entrara. Pero algunos curas pueden ser muy persuasivos y una excomunión, la condena eterna al reino de Satán es más que convincente. En la puerta de Santa Cruz (Catedral vieja) sobre las escaleras que ayer y hoy dan acceso a la Iglesia, Rodrigo de Argumedo, leyó la sentencia del obispo Venegas: “Como no entra el vino en la ciudad, así los regidores no entrarán en el reino de Dios”. Solo un día después, los piratas y corsarios gaditanos, temidos en dos mares y un estrecho, reculaban: Galíndez el mozo, hijo y hermano de pirata y temido capitán de la Resiana, solicitaba el perdón y permitía que entrará el vino en la ciudad. A cambio, recibían el permiso para verle la cara al Padre.

lunes 10 de mayo de 2010

Vale, vale, ...

Está bien, está bien, no cerraré el chiringuito. No es necesario que nadie me amenace en el Facebook. Este blog ya es una parte de mí, no puedo evitarlo. Además, ya lo he dicho, cada sábado saldrá ese pequeño relato en el que los amigos se convierten en piratas caribeños. Aventuras blancas para todos los públicos en pequeño homenaje a esos que han estado a mi lado siempre y que se alegran con cada cosa buena que me pasa. Y mañana volverá Jarque y Echevarri para caminar de la mano hasta el final de su historia, de esta historia.

Y otras muchas cosas, esta pequeña página, un rincón escondido en el mundo virtual, me ha dado demasiadas cosas buenas como para acabar cerrándolo porque San Google me haya elevado a la categoría de web de referencia en las polladas. Al fin y al cabo, entre tanta seriedad que reina este espacio últimamente, siempre fue y será un lugar donde soltar mis ídems. Así que no, no cierro el negocio y mañana ¡Más!

domingo 9 de mayo de 2010

Después de esto, cierro el chiringuito

Después de hacer una comprobación rutinaria de como habían llegado tantos a mi blog buscando pollada y de aparecer en tercer lugar por debajo de una página porno y de Youtube, me veo en la obligación de cerrar el negocio. Nos vemos mañana.

sábado 8 de mayo de 2010

La taberna del Gato Persa

El viento hacia crujir las contraventanas de madera de balsa de la vieja taberna del Gato Persa. Los sonidos del exterior quedaban amortiguados por las risas de los presentes. Hombres curtido que hablaban de las últimas incursiones realizadas, del ataque a la Española y de los navíos abordados. La luz se filtraba por la ventana dejando sombras en las que se escondían las cucarachas, que corrieron en todas direcciones cuando la puerta se abrió dejando paso a dos hermosas y negras mujeres. Vestían como hombres: botas altas, pantalón y casacas oscuras. Solo sus ojos y sus sonrisas desentonaban con la triste vestimenta.

-Ron- pidió la más alta acercándose a la barra y dirigiendo su mirada al tugurio.

Algunos hombres se movieron inquietos, uno intentó abandonar la taberna, pero cayó de espaldas al contra el gigantón rubio, que agachó la cabeza para entrar en el recinto.

-No debes huir de ellas -dijo con tristeza- no te harán nada mientras no les pagues- a la luz de las lámparas de aceite, sus ojos azules parecieron cambiar de color.
-Deja al chico, Borough, no todos están tan contentos de tener dos putas cerca- la voz sonaba jovial, cantarina, y el hombre del que provenía no destonaba. No era muy alto, vestía con alegres colores y un pequeño laúd colgaba de su espalda, descansando el mástil sobre el pomo de su espada.
-Cuida tus palabras, Mamonunth -dijo la más baja de las negras- Ya sabes que para otros puedo ser una puta pero, para ti, soy quien conduce tu barco.
-¿De eso no hay una canción?- el acento italiano delató la presencia de Marco Antonio en uno de los rincones más oscuros -Vasques no debes tratar así al chico, ya sabes que te aprecia por eso navega contigo. Como hacemos todos.
-Hacemos todos -repitió una voz acuosa a su lado -sí, todos navegamos.

Borough rodeó con el brazo a la más grande de las negras y la acompañó hasta la mesa, saludando al nutria, el vigiá, con una leve inclinación de cabeza. Los demás le siguieron y pronto la taberna volvió a su rutina. Todos conocían la fama de los hombres allí sentados: el temible Marco Antonio, timonel de La Marabunta; Borough el temible pirata aficionado a las bebidas fuertes; Mamonuth, tan rápido componiendo con el laúd como matando con la espada; el Nutria, el más joven pirata del grupo, vigiá y mensajero; Vasques, la otrora puta que ahora era conocida por su manejo en los mapas y en la planificación de los asaltos; Mutambo, su hermana, traída como ella del África negra encerrada en un barco esclavista y que ganó la libertad de ambas por la fuerza de sus piernas.

-No estaréis empezando sin nosotros- el hombre, rechoncho y vestido de amarillo, entró renqueante por la puerta para desplomarse sobre una silla- no debéis correr, os lo he dicho muchas veces. ¡Rubia!- gritó-¡Cerveza!

La esclava rubia vestía ligeras ropas blancas que le daban un aspecto casi fantasmal. Su rostro reflejaba la luz incluso dentro de aquel antro. Caminó en silencio hasta la mesa y dejó la jarra delante del hombre.

-Porque te he prometido que hoy me portaría bien, pero mañana la cerveza te la sirves tú ¿Cómo estás? Se te ve cansado.

Y lo estaba. Cansando del mar y de aquella tripulación de locos. De comandar un galeón cochambroso en el que la tripulación aumentaba cada día pero solo unos pocos se mantenían firmes. Él, que siempre había soñado con ser un reputado capitán, ahora no era más que uno más. Sus hombres le ignoraban, organizaban fiestas cada dos noches y, muchas veces, ni siquiera le invitaban Incuso había llegado a pensar que algún día se amotinarían y, cuando expuso en voz alta sus miedos, todos se rieron:
-Quien mejor que el Capitán Fat para gobernar esta loquería.

viernes 7 de mayo de 2010

El cigarrito

Lo he vuelvo a hacer. Sé que debo evitarlo, pero no lo logro. Aunque prometo que lo intento. Pero, a veces, mi lengua es más rápida que mi mente. Y ayer lo fue. Caminaba tranquilo por Enrique de las Marinas, recién salido de Manuel de Falla, mi librería de cabecera, y disfrutando de ese placer incomprensible de leer mientras andas. En mi caso, con El domingo de Bouvines entre las manos. Esquivando sin ver a los transeúntes que miraban viendo como los evitaba mientras leía a Duby. Pero no todos mantuvieron sus bocas cerras, y dos de ellos, parados en el centro de la céntrica calle, me sacaron de mi letargo lector.

-Pisha, tiene un cigarrito, uno na ma pa'lo do.
-Que va -respondí educado- no fumo.
-Aro, cohone, no lo ve, este zolo come- mala cosa dijo el acompañante.
-Que se le va hacer -respondí aún educado- prefiero comer a matarme poco a poco.
-Iralo, caraho, ahora no va' desi lo der cance de purmón

No respondí. Seguí caminando, refunfuñando por haber sido arrancado de la hermosa narración de la batalla. Pero un grito cercano me hizo volverme.

-¡Puto gordo de mierda!, !irate como va!, !gordo, caaaabrón!
-Que te den puto borracho -respondí sin educación- Al menos yo llego a casa cada noche sin tener que arrepentirme de nada. Orgulloso de haber pasado el día trabajando o haciendo mis cosas, mientras que tu debes esconderte para que tus hijos no vean que era una mierda que sólo sabes salir de tu miseria a base de vino peleón. Prefiero mil veces ser un gordo a un fracasado que se ríe de los demás en mitad de la calle, que sólo sabe ver los defectos ajenos y no tiene valor para mirar los suyos propios. Al menos mi gordura tiene remedio, tu vida ya no.

Me di la vuelta y me fui. Y allí se quedaron ellos, apoyados en la puerta del bar, sin ser capaces de articular gesto alguno. Tal vez pensando en mis palabras, seguramente, buscando alguien que les diera un cigarrito.

jueves 6 de mayo de 2010

El miedo a morir

Hoy alguien me ha dicho que solo tienen miedo a morir quienes tienen remordimiento. Tal vez sea cierto, aunque yo no tenga miedo a morir por otros motivos. Es más, no creo que sea verdad del todo esa premisa. Porque hay gente buena que tiene miedo a morir. Y aquellos que realmente debieran tener remordimiento, pocas veces tienen conciencia de haber hecho mal. Así que no debe ser el remordimiento lo que provoca ese miedo a la muerte. Seguramente sea algo más prosaico y mundano: el simple miedo a lo desconocido. A lo que vendrá después.

Yo no tengo miedo a eso. Sé que es lo que viene después y para mí la muerte no es más que una pequeña puerta que hay cruzar para vivir eternamente. Ni siquiera es el final pues ¿qué son 100 años comparados con toda la eternidad? Nada. Y por eso, para mí, la muerte no es más que el principio. Pero entiendo a esas personas que dicen con pesar “la vida son dos días” ya que, para quiénes la vida termina con la muerte, 100 años tampoco son nada.

Pero, ¿miedo por tener remordimientos? No lo creo. Eso eso solo una perogrullada de quién se cree en poder de la verdad suprema, de quién piensa que él es tan bueno que no tiene nada de lo que arrepentirse. Yo no tengo remordimientos, pero si me arrepiento de cosas hechas o dichas. Y a pesar de ello, sigo esperando la muerte con la alegría que da la esperanza de la resurrección.

Tal vez ese sea el secreto de no tener miedo a morir: creer ciegamente e irracionalmente en algo indemostrable. Mantener un pequeño viso de ingenuidad en este mundo de razón y técnica. Dónde los dioses mueren a manos de internet para crear nuevos dadores de vida que satisfacen nuestras necesidades. Menos una: la solución a la muerte.

miércoles 5 de mayo de 2010

La entrada del cristianismo en España

Para hablar de la entrada del cristianismo en la Península debemos acudir a los textos de Pablo, de Ireneo o de Tertuliano, entre otros. Pablo, en su carta a los romanos, fechada hacía el 57, asegura que tenía deseos de acercarse a las comunidades romanas en su paso hacía Hispania. Según Clemente de Roma, la venida a Hispania de Pablo sería real, ya que este había predicado el Evangelio por todo el occidente. Otros muchos los testimonios colocan a Pablo en la Península tras su paso por Roma y ser puesto en libertad por Nerón. Aunque autores como Gelasio niegan que Pablo pudiese llegar hasta Hispania la tradición cristiana  lo sitúa, junto a Santiago, en el origen del cristianismo en España; tal vez en un intento de reforzar la idea de un pasado cristiano ante el Islam que ocuparía el territorio peninsular durante el medievo.  Y no se puede negar es que si bien casi todos estos textos son anteriores a la llegada de los musulmanes,  han sido usados posteriormente en busca de ese bien común cristiano, aceptándose como valido la llegada de Pablo y omitiendo aquellos textos que lo niegan.

Pese a esas controversias sobre la presencia de Pablo, hoy día nadie niega que la penetración del cristianismo en la Península es muy temprano, como se observa en textos de Ireneo, Tertuliano o Justino. La tradición habla de una entrada del cristianismo desde el sur. La Bética, la zona más romanizada, se convierte así en la entrada de la nueva religión en la Península. Entre las diversas leyendas sobre esa entrada en Hispania destaca la Pasión de Torcuato y sus compañeros quienes, procedentes de Roma, iniciarían la evangelización hispana desde Guadix. Allí, y siempre según la leyenda, fueron perseguidos por un grupo de paganos pero,tras cruzar un puente los cristianos éste se cayó impidiendo a los paganos alcanzarlos. Entonces una rica mujer les pidió ser admitida entre ellos y construyó una basílica para honrar a Jesucristo. Tras esto todo el pueblo abandonó el paganismo y desde Guadix se inició la evangelización del sur peninsular.

Tras la leyenda se pueden sacar conclusiones sobre al evangelización en Hispania. Torcuato afirma que ha sido enviado por Roma para llevar el cristianismo a la Península, lo que nos permite negar la llegada de los Apóstoles Pablo y Santiago ya que en ese caso el cristianismo estaría ya presente con mayor fuerza. Por otro lado, se observa la relación entre la Iglesia Hispana y la romana, ya que es de allí de donde provienen los fundadores de la nuestra. Otro aspecto importante es la conversión de la mujer rica (Luparia) pues parece probado que la religión cristiana tuvo gran aceptación entre las clases pudientes y que fueron estas ,con sus recursos las que facilitaron, la expansión cristiana por todo el mundo romano. Por otro lado, parece que es en el ámbito femenino donde tiene mayor aceptación esta nueva religión, que dotaba, al menos en teoría, de igualdad a la mujer frente al hombre.

En cuanto al ámbito de entrada del cristianismo, si aceptamos como valido este textos, parece que se produciría en Andalucía Oriental: el hecho de que uno de los apóstoles hispanos sea enviado a Carteya parece indicar que la zona occidental no se encuentra cristianizada aún (pese a que tradicionalmente se acepta la entrada de los primeros cristianos por esta zona y la existencia de algunas de las ermitas más antiguas parecerían favorecer esa hipótesis). Lo cierto es que la evangelización se produce en las zonas más romanizadas, lo que nos lleva a pensar que el cristianismo se extendió entre la población romana, como hemos visto parece que la mejor situada socialmente, tal vez como rechazo a la religión pagana y a ese predominio de la figura del emperador que llega a ser divinizado en vida.

Pese a todo lo dicho anteriormente, no debemos olvidar la falsificación documental que se realiza en ocasiones para validar determinados aspectos. Así los llamados Libros Plúmbeos del Sacromonte granadino son un claro ejemplo de esas falsificaciones. En ellos se pretende la evangelización de Hispania por Santiago que estaría acompañado por un árabe convertido al cristianismo: San Cecilio (santo existente pero que no es quien dice ser en estos textos). El hecho de que estos textos fuesen encontrados en 1595, parece indicar un intento de acercar el cristianismo a los árabes y remarcar la superioridad de esta religión frente al Islam. Sería, por tanto, un acto propagandístico que intentaría situar en Granada (último bastión del islam en la Península), el origen del cristianismo hispano frente al poder islámico que se había asentado en la zona durante ocho siglos.

martes 4 de mayo de 2010

La busqueda (XX)

Jarque se echó las manos a la cabeza. ¿qué había pasado con Echevarri? ¿quién había escrito la maldita frase? Las preguntas se agolpaban en su cabeza y eso le sacaba de quicio. No encontraba una salida a aquel laberinto en el que estaba sumido. Cuando creía dar un paso todo volvía atrás. Y allí parecía que, al final, siempre estuvo Errante. Salió del baño y se dejó caer en la cama. Su mirada vagó por la habitación hasta detenerse en un rincón bajo la cómoda. Estiró el brazo, sin levantarse, y jaló del papel que sobresalía y comenzó a leerlo. Era parte de un diario y reconoció la letra de Echevarri:

“Por fin he dado contigo. Has cometido un error y lo pagarás. Desde que posé los ojos en tu padre sé cual es el destino que debo cumplir. Te detendré o moriré en el intento, pero no dejaré que sigas con tu macabro juego. He movido ficha, y ahora no soy el único peón en el tablero”

-¿Qué coño es esto?- gritó Jarque desesperado -¿Desde cuándo jugáis conmigo?
-No jugamos -Echevarri apareció por la puerta, perlado en sudor, con una camiseta amarilla sin mangas- Llegaste por casualidad. No sé que narices empujó a Vargas a contratarte ni sé como yo mismo llegué a esto. Me he preguntado muchas veces por eso, y la respuesta es demasiado larga.
-Tenemos tiempo- dijo Jarque.
-No sé ni por dónde empezar....- se asomó a la ventana- La primera vez que me topé con Errante fue estudiando un caso de narcotráfico. El clan Vargas había introducido cocaína en un barco que llegó al puerto. No la hubiéramos descubierto de no ser por el hedor que desprendían los contenedores. Los perros no querían ni acercarse y la policía portuaria nos llamó para que averiguáramos que había ocurrido. Cuando lo abrimos aquello era dantesco. Había cuatro mujeres desnudas y atadas de pies y manos. Las habían torturado hasta dejarlas medio muertas. Y luego las sondaron para mantenerlas con vida alimentándolas con suero. Tres de ellas habían fallecido, pero la cuarta aún respiraba. Cuando la descolgamos comenzó a gemir de dolor y, de pronto, abrió unos enormes ojos verdes y gritó “Errante”.
-¿Ya sabías que Errante estaba detrás del asesinato de su hermana cuándo me rescataste en el puticlub de Madrid?
-Sí, lo he sabido siempre. Sabía que él estaba detrás y que Vargas es su padre. Lo que no llegó a comprender es porque mató a su hermana y, sobre todo, porqué se ha fijado en ti. Tienes algo, Jarque, algo que el quiere.

Jarque se levantó de la cama en la que había estado tumbado y se caminó hasta Echevarri

-Viejo, no sé de quién puedo fiarme y de quién no. Pensaba que entre tu y yo había un lazo de unión. Pero me has mentido – el vasco retiró la mirada de la ventana para fijarla en Jarque -y ahora no...
-Calla- le cortó Echevarri- somos amigos, compañeros. No podía decírtelo todo. No mientras no supiera que quiere ese loco. Aún no lo sé. Pero tienes razón, no puedo seguir ocultándote cosas. Y más ahora que ese hijo de puta a vuelto a Cádiz.
-Esta bien, no me queda más remedio que seguirte- dijo desesperadamente Jarque- ¿Por dónde empezamos?
-Por tu compañero aquel fatídico día. He buscado información sobre él. Aprobó las oposiciones un año antes que tú. Hasta ese momento había sido policía portuario. Fue él el primero en hablar con Eva, la chica del contenedor, cuando se recuperó.
-¿Está viva aún?- preguntó Jarque sorprendido.
-Más o menos. Preparate. Nos vamos al psiquiátrico de Puerto Real.

lunes 3 de mayo de 2010

domingo 2 de mayo de 2010

D. Antonio Monclova

Hace tiempo les hablaba en este mismo blog de uno de los profesores de los que mejor recuerdo guardo del colegio: el Oso. Poco después descubrí asombrado que ya no se encontraba en el colegio y que con casi 50 años volvía a estar matriculado en la Universidad en busca de un doctorado. Y ahora, después de haberse convertido en el primer doctor tras la entrada del Plan Bolonia en la Facultad de Filosofía y Letras de Cádiz, comprendo porque siempre pensé que a D. Antonio Monclova le quedaba chico el colegio.

Hace más de 20 años comenzó una labor profesional como paleontólogo que abandono para dedicarse a la docencia. A enseñarnos a gente como nosotros, que jamás llegamos a valorar la profesionalidad del profesorado que tuvimos en Guadalete. Por eso hoy quiero, muy brevemente, dar la enhorabuena a D. Antonio Monclova por ese doctorado sobre fauna asociada a los neandertales, sus ecosistemas y la problemática de su extinción. Y darle las gracias por aquellos años perdidos con nosotros, soportando nuestras bromas, nuestro pasotismo y desprecio hacia ellos.

sábado 1 de mayo de 2010

Grito

A veces estás sentado tranquilamente en tu casa y escuchas un grito por la ventana. Una de cada diez veces acudes a ver que ocurre, el resto, simplemente, piensas que no es a ti. Pero, el otro día, acudí. Una chica joven gritaba en el centro de la calle. Otros vecinos comenzaron a asomarse a las ventanas sabiendo que, después de cinco minutos, los gritos no eran a ellos. Eso mismo pensaba yo, lo que no me libraba de la intriga por lo que ocurría. Somos curiosos por naturaleza. Es propio del hombre querer saber, solo así avanzamos en la ciencia y en la técnica. Pero en la sociedad, la curiosidad mata al gato.

No debí asomarme, eso lo sé ahora, pues cuando la joven elevó el rostro distinguí esos ojos que tanto poder ejercieron sobre mí en otro tiempo. Me creía libre de su hechizo pero, después de entender que los gritos si eran a mí, sé que nunca rompí mi maleficio. Era Aurea, la niña de mis sueños cuando aún soñaba con ser un príncipe azul rescatando a su princesa. Disney, ya se sabe, también afectó a los niños y sus efectos se hicieron patentes cuando la pubertad despertó en mi instintos diferentes al odio a las niñas. Y Aurea estaba allí, con sus ojos claros, su melena castaña y rizada, su sonrisa perfecta y su mirada traviesa. Jugando, como niños que fuimos, llegamos a enamorarnos perdidamente un verano, y todos los que ella volvió al pueblo. Desapareciendo el amor en cada otoño. Hasta que al final, el invierno ocupó nuestras vidas y no supe más de ella.

Pero ahora estaba allí. Debajo de mi ventana. Gritando mi nombre a una calle atestada de curiosos vecinos asomados a sus balcones. Cerré la ventana, y me senté en el suelo esperando que no me hubiera visto, aún sabiendo que lo había hecho. Sus gritos continuaron y media hora después me convencí  de que no tenía más remedio que bajar las escaleras y acallar sus lamentos y llamadas. Y lo hice. Caminé por la calle hasta el centro de la misma, mientras su voz se silenciaba y los vecinos se estiraban en sus improvisados palcos.

-Manuel-me dijo- ¿sabes que día es hoy?
-1 de mayo- respondí.
-No, Manuel. ¿Sabes que día es hoy? -repitió la pregunta.
-Pensé que era 1 de mayo -dije- pero si no es así no sé que día es.
-Hoy es 21 de junio. Y mañana también lo será.
-¿21 de junio? -Ahora fui yo quién preguntó.
-Si, Manuel, y todos los días de mi vida serán 21 de junio. Porque he descubierto la verdad. Tu eres mi verano. Quiero que se acabe el otoño para siempre. No deseo la primavera en la que estamos, ni el invierno en el que he vivido. Solo quiero que sea verano.
-Y yo -respondí trémulo sabiendo que aquella era la única verdad de mi vida.