domingo 28 de febrero de 2010

Riquezas reales

Hoy he vuelto a Roche. A sentarme en el porche de una parcela inundada. Disfrutando del sol con permiso de un cielo cubierto. He caminado por el pinar. Oliendo a hierba mojada, a tierra húmeda. Me he sentado en la arena de la playa, viendo el mar bravo protestar por el invierno. He soñado despierto con otros tiempos. Cuando nos sentábamos en grupo hablando de la semana vivida. He recorrido una a una las casas de mis amigos, ausentes. He recordado cada paso dado, durante tantos años juntos. Y al final he vuelto a casa, al porche, a ver la luna escaparse entre jirones esponjosos de nubes. Y la sonrisa ha espantado a la tristeza, a la melancolía. Están todos, escondidos en sus rincones adultos: Edimburgo, Paris, Madrid, Granada, Sevilla, Cádiz. No importa dónde estén. Estamos todos, cada uno sentado en el portal de nuestra casa, en la ventana abierta de nuestro ordenador y, de vez en cuando, nos acordamos de lo que somos, de quiénes fuimos. Y nos sentimos cerca de amigos que hace meses que no vemos, con los que hace tiempo que no hablamos.

Porque nuestra amistad siempre ha sido así. No fuimos amigos pegajosos, siameses casi. Somos y fuimos amigos demostrados en hechos y momentos, pero no necesitados de palabras vacuas. Amigos que forjamos nuestra amistad con el paso de los años, y cuando han pasado tantos la forja es tan fuerte que nada puede romperla. Ni nada la romperá. Sin importar dónde estemos ni cuanto tiempo pase.

Hoy soy feliz. Porque no hablo con mis amigos cada día, ni tan siquiera cada semana, y no me hace falta. Porque sé que mis amigos se cuentan con los dedos de las manos, pero su amistad no es cuantificable. Pero sobre todo soy feliz porque sé que soy rico. Alguien me ha dicho: la amistad no existe, yo no tengo ningún amigo, solo conocidos.

Yo tengo amigos y eso me hace el hombre más rico del mundo.

sábado 27 de febrero de 2010

The Lovely Bones

Hay películas que te hacen pensar sobre su final durante horas, y películas que te hacen meditar sobre el final durante días. The Lovely Bones, basada en la durísima novela de Alice Sebold, en de las segundas. Su inicio ya nos dice que va a ocurrir: “Me llamo Salomon, como el pez, Susie Salamon y el 6 de diciembre de 1973 fui asesinada con 14 años”. Desde ese momento se inicia una historia hermosa, al dolor por la perdida de una hija va uniéndose la desmembración de una familia hasta ese momento feliz y perfecta. Dicen los que han leído el libro, que la historia es mucho más dura, más cruel en sus descripciones, más real que la película de Peter Jackson. Pero aún así la obra de Jackson, caminando entre la realidad y la fantasía (no he podido evitar que algunas imágenes me lleven hasta El Principito) obliga al espectador a pensar, a sufrir al lado de Susie y, sobre todo de Jack, su padre, tras el asesinato. Acompañar a Susie en el “entre mundos” es recorrer los sentimientos que debieron darse en Alice Sebold (quién, según cuentan, sufrió una violación de joven) debatiéndose entre el odio y la necesidad de continuar adelante. En el caso de Susie entre empujar a su padre a la locura o continuar hasta el cielo.

The Lovely Bones es una película que hay que ver, que no se puede contar, donde los sentimientos se ponen a flor de piel, de la mano de las grandes interpretaciones de Soirese Roan (Susie), Mark Wahlberg (Jack), de Susan Sarandon (la abuela que actua como contrapunto casi humorísticos al drama principal echándose la familia a la espalda) y sobre todo del siempre genial Stanley Tucci (el sr. Harvey) que se ha ganado la nominación al Oscar por este papel. Y a las interpretaciones se une una cuidada imagen y una banda sonora que sabe acompañar los sentimientos de cada uno de los protagonistas y que te sumerge en ellos.

Una obra alejada de la imagen que Jackson nos ha mostrado en sus últimas aportaciones cinematográficas (King Kon, El Señor de los Anillos) pero que nos retrotrae a sus Criaturas Celestiales (1994). Mostrándonos un cine de sentimientos, de imágenes hermosas para narrar duros acontecimientos. Una historia de sacrificio y dolor que no deja indiferente y que nos muestra que Jackson es algo más que un director comercial.


viernes 26 de febrero de 2010

Niña morena y agil. Poema XIX

Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.

Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.

Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.

Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,
y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena dulce y definitiva
como el trigal y el sol, la amapola y el agua

Veinte poemas de amor y una canción desesperada

jueves 25 de febrero de 2010

Don Juan y otros cosas

Don Juan José era uno de esos profesores que, al menos visto con los años, tenía vocación para la enseñanza. Profesor de historia, supo inculcarnos el amor por una rama de la cultura que muchas veces es tachada de aburrida. En sus clases, D. Juan José, nos mostraba que había otra forma de aprender: pensar. Recuerdo las clases de 3º de BUP cuando, divididos en dos grupos, nos obligaba a enfrentar las ideas contrapuestas de la Guerra Civil. Así, veíamos los pros y los contras de cada bando, pero también descubriamos como unas ideas podían llevar al enfrentamiento.

En sus clases aprendimos a comprender la historia y a mirar anuestro alrededor para buscar en la prensa o en la televisión los hechos históricos del mañana. Así vívimos profundamente la caída del Muro de Berlín obligados a hacer un trabajo sobre su repercusión en los medios que hoy me parece adelantado a nuestro nivel. Trabajo que iniciamos con desagrado para terminar con júbilo al ver un resultado que aún hoy guardo con cariño por ser mi primer trabajo de historia.

Y se preguntarán a qué viene esto. A qué recuperar a este profesor simplemente para decir que era bueno. Y es una pregunta muy lógica con una explicación aún más racional. Hace unos días, en el blog de mi vecino y amigo Gades Noctem, surgió una discusión sobre la EGB y la LOGSE actual y, con el humor que le caracteriza, echaba por tierra la educación que tanto él como yo recibimos, aunque sin llegar a alabar la actual. Pensando en aquellas cosas que decía no pudé más que alegrarme de haber recibido una educación diferente a la suya, con profesores que nos enseñaban a pensar y no ha recitar de memoria. Incluso que me enseñaron, sin que yo lo supiera, a valerme en lengua inglesa. Pero, sobre todo lo que allí leí, me chocó el hecho de que acusara de los males de la EGB a ser un sistema nacido de una dictadura. Y puede que así fuera. Y es de sobra conocido que no fue el mejor sistema de cuantos se podrían tener, pues tenía muchas carencias. Pero, lo que jamás se le debe achacar, es que fuese un sistema que se basase en la autoridad del profesor. Porque es, precisamente eso, lo mejor que tuvo. Enseñar a los alumnos que exisitían palabras como esfuerzo, sacrificio y obediencia. Que no coartaban nuestras libertades –por algo profesores como D. Juan José nos enseñaban a pensar por nosotros mismo- sino que nos daban los mecanismos necesarios para poder convivir en un mundo social como es el nuestro.

Hoy en día, esa idea de sacrificio y esfuerzo ha perdido poder frente a la de “fracaso escolar”. El miedo a que nuestros niños se vean frustrados en su infancia está provocando que nos olvidemos que la Escuela es algo más que una gran guardería donde los niños quedan al servicio de unos profesores que son más vigilantes que educadores. Donde prima el estar sobre el participar. Aulas en las que muchos alumnos se convierten en parte del mobiliario mientras debaten sobre el último capítulo del antaño experimento social de Gran Hermano. Y es ese, quizá, el mayor problema de la sociedad actual. A nosotros nos enseñaron que el fracaso existe, que si no te esfuerzas, suspendes. O te quedas en paro en la vida “real”. Ahora no importa el esfuerzo, sigues avanzando exactamente igual que los que sí se esfuerzan y, al final, la frustración es mucho mayor. Porque acostumbrados que nadie les diga NO, no son capaces de aceptar la primera negación recibida a una petición: No puedes trabajar con nostros. No estás formado. No tienes recursos suficientes para el crédito que pides, y otros muchos “noes”. Pero es que, además, ese plano “profesional” también se traslada a la vida personal. En los niños y en los no tan niños.

Así que, después de mucho meditar, me alegro de haber tenido profesores como los que tuve, que me enseñaron a ser persona, a pensar por mí mismo, a esforzarme,.. pero también me mostraron que era el fracaso y como, incluso dentro de un sistema que no es el mejor, se podían hacer grandes cosas. Solo espero que algún día, profesores que D. Juan José vuelvan a las aulas con alegría, sabiendo que sus alumnos además de aprender se forman.

miércoles 24 de febrero de 2010

Verdad

Hoy he descubierto una verdad que va a cambiar mi vida. En el fondo es algo que he sabido siempre pero ha sido justo hoy cuando he visto todo lo que esconde. Porque, saben, hoy he descubierto que soy eterno. O, al menos, que viviré hasta el fin de los tiempos, que vete a saber cuándo será. Pero no una eternidad como la de los vampiros. No. No soy ni seré un no-muerto, que todos saben que no están vivos, pero pueden fenecer, bien sea con plata, con madera o cortando la cabeza. No. En mi caso, no podré perecer. Y no me lean con esa cara. No estoy volviéndome loco –la locura ya estaba presente en mí- porque quizá estoy que hoy les cuento sea lo más cuerdo que hayan leído en estos dos años.

Y es que, precisamente hoy, he descubierto en mi interior la verdad que acompaña a mi fe: que la muerte no es más que el final de una etapa, que se cierra con la tapa del ataúd, para abrir la puerta a la vida eterna. Soy eterno. Y como tal no debo ni tengo que preocuparme de los pequeños problemas que afecten a mi vida, porque este periodo no es más que una ínfima parte del infinito que me queda por delante.

Así que sí, soy eterno. Y estoy feliz de serlo y de decirlo. Sabiendo que en la locura de mi fe se encierra la verdad más grande que jamás haya conocido.

martes 23 de febrero de 2010

La busqueda (XVII)

Jarque se sentó en la silla. Mirando el suelo con cara de desesperación. ¿qué podía haber hecho en el pasado para que Errante fuese por él? Y de pronto lo entendió. Lo ocurrido cuatro años atrás se repitió en su mente como si estuviera ocurriendo en ese mismo instante. La pequeña habitación del aeropuerto se convirtió ante sus ojos en la sala de estar de la casa de la calle San Francisco. Recordaba cada uno de los detalles que ahora cobraban vida en su paranoia.

Los sillones de tela roja con flores estampadas y dos cojines verdes apelmazados por el paso del tiempo. La mesa camilla con el mantel puesto y los restos de la cena de varios días antes. El hedor insoportable de los alimentos podridos. El zumbido de las moscas sobre los platos sucios. La televisión encendida, con una antigua película con el volumen al mínimo. Las dos sillas tiradas en el suelo de losas blancas y negras, resquebrajadas por el paso del tiempo. Mugrientas por la suciedad acumulada. Volvió a sobresaltarse cuando el gato atigrado paso corriendo entre sus pies para huir por la puerta abierta. La lámpara de cristal tintineaba con solo dos bombillas encendidas de las seis que tenía. Se tapó la nariz por el olor antes de dar abrir una nueva puerta. El dormitorio estaba a oscuras. Miró atrás, esperando que su compañero encendiese la linterna. Su mente siguió el reguero de luz hasta la cama. Allí estaba el hombre, o lo que quedaba de él. Le habían quemado el rostro, pero una mueca de terror podía aún intuirse. Estaba desnudo y un perro correteaba a su alrededor, culpable de la carne que le faltaba al cadáver. El olor era absolutamente insoportable.

Se mareó y se apoyó en la mesa. Echevarri acudió en su ayuda, devolviéndolo a la realidad.

-No puede ser, Echeva. Aquello fue una locura, pero no fue culpa mía- dijo Jarque con la mirada perdida.
-¿Qué pasó?
-Lo mataron y mutilaron- respondió Jarque- pero yo no hice nada. Yo no era más que un joven policía. Llamaron a la central y nosotros éramos los que estábamos más cerca. Nos encontramos con el muerto, pero llevaba ya varios días así, puede que hasta semanas.
-Hiciste lo que debías, nada se te puede decir.
-Lo maté- cortó en seco Jarque.
-¿QUE?-gritó el vasco.
-Le pegué un tiro. No sabía que era él. De ponto la linterna se apagó y le escuche aullar de dolor detrás de mí –Jarque se echó la mano a la cabeza- Disparé sin pensar. Varias veces. Y después salí corriendo. Huí, Echeva, me largué y dejé a mi compañero allí tirado. Y ahora vienen a por mí.

lunes 22 de febrero de 2010

Cursi

El Sr. Sicourt, sastre de Cádiz, era tan pretendidamente snob y pomposo, que vestía a sus hijas como el que empaqueta regalos. Las gentes de Cádiz, para reírse de ellas en su propia cara, cambiaron el orden de las sílabas, castellanizando los sonidos: "cur-si". Esta es solo una teoría del origen de la palabra "cursi".


Gentileza de Julián Guerra

domingo 21 de febrero de 2010

Inquietud en Shutter Island

Inquietante. Así se define la última película de Martín Scorsese, Shutter Island. Desde la llegada del agente judicial Teddy Daniels al psiquiátrico de Ashecliffe para esclarecer la desaparición de Emily Mortimer la película corre entre la locura, llevándote de la mano. No diré que se trata de una obra maestra, pero si una de las películas más redondas del año, con un Leonardo DiCaprio que se echa a la espalda la historia para conducirnos por la agobiante prisión psiquiátrica dirigida por John Cawley (Ben Kingsley). La atmósfera casi gótica, la brutal tormenta y una banda sonora que te envuelve es suficiente para hacer el resto.

El resultado: una película que no te dejará indiferente. La amarás o la odiarás, pero no podrás dejar de hablar de lo ocurrido en la isla. De intentar comprender cada situación para llegar a tu propio final. Quizá eso sea lo más espectacular de la película: cada espectador saldrá con su propia idea de lo ocurrido, en un magistral giro de guión de que deja el desenlace abierto a la imaginación del lector.

Y un consejo final, si desean disfrutar de Shutter Island como la película merece, no lean nada previamente, no vean el trailer. Vayan sabiendo que se van a encontrar ante una obra de géneros: thrillers, suspense, algo de miedo, una película de agobio. El agobio de no saber qué pasa, ni que más va a ocurrir. No saber si alguien en la isla es amigo, sin saber si hay enemigos. Sin saber dónde se oculta la verdad. Agobiado, corriendo hacia la locura buscando en los ojos de Teddy una llama de esperanza.

Sin lugar a dudas, una nueva obra magistral del autor de Taxi Driver, aunque no les voy a mentir, habrá quienes digan que se ha vendido al cine comercial y que se aleja de aquellos personajes memorables como Max Cady (El Cabo del Miedo), Jake la Motta (Toro Salvaje) y tantos otros.

sábado 20 de febrero de 2010

Con mono

Definitivamente soy un gordo atípico, digo, un gaditano distinto. Y es que, en estos días festivo-carnavalescos que se viven en Cádiz, me he dado cuenta de que hay un mal que afecta a mi vida. Porque, saben, en estos días solo trabajo de mañana, por eso de que estamos en fiestas, y resulta que en vez de disfrutar de las tardes me he aburrido. He echado de menos volver por las tardes a la biblioteca y pasar las horas entre mis libros, que ya son míos como su custodio que soy. ¡Tengo mono de trabajo! y eso debe ser grave. Mucho. Pues lo normal sería que no quisiera volver al trabajo...

viernes 19 de febrero de 2010

Desaguar

Vale, uno no debe reirse del mal ajeno, pero algunos, a veces, te obligan a sacar una sonrisa:


jueves 18 de febrero de 2010

Aprendiendo de la perversidad

Los que pasáis por aquí, ya sabéis que ando embarcado en la publicación de una novela sobre el genial y temible pirata Pedro Cabrón. Ultimando los detalles, debería decir. Y haciéndolo siguiendo las recomendaciones de la malvada editora Ana Mayi. Al principio, algunas de las propuestas que me hacía no me hacían gracia: Fernán es un creyente fervoroso que acepta su situación pues Dios lo ha querido así; y Cabrón es un personaje inestable, con terribles cambios de humor y una crueldad innata que se desata repentinamente. Pero según avanzo en los cambios que ella me recomienda, me doy cuenta de los vacíos de contenidos que el borrador inicial tenía. Tal vez porque yo leía lo escrito sabiendo quién y cómo son los personaje, pero no me había puesto en el pellejo del lector. Y con cada letra escrita, con cada descripción que comienza a salir de mi cabeza para plasmarse en el papel, veo que la historia crece, como pequeñas pinceladas que dan fondo al plano principal.

Ahora siento que antes dejaba a los personajes moverse delante de un cromo, pero no de los actuales, sino aquellos antiguos que se ponía en las películas para grabar las escenas de conducción. Personajes sobre un fondo que se mueve, pero muerto, sin profundidad. Y me alegro de contar con su malvada presencia repitiendo mis errores. Esta es mi primera novela –espero que no la última- y voy aprendiendo sobre la marcha mucho de este nuevo mundo en el que me embarco. Y hoy, simplemente, quería decirles eso. Que estoy feliz de contar con esa malvada presencia y que me perdonen si estos días el blog baja o se detiene, pero mi mente vaga por el Cádiz de finales del XV.

miércoles 17 de febrero de 2010

Enamorado hasta las fotos

No lo puedo remediar. Estoy profundamente enamorado. Llevo dos días con el ordenador encendido. El msn abierto, y la pequeña ventana que muestra su rostro activa, aunque la dueña de la foto esté inactiva. Y es por culpa de esos ojos oscuros que dicen tanto. Aún en una simple foto en blanco y negro. ¡Sus fotos no necesitan color! las ilumina con su belleza, con el pelo negro cayéndole suavemente sobre la frente. Con su sonrisa pensativa y su rostro dulce. No puedo evitarlo. Estoy profundamente enamorado, y profundamente triste. Porque es un amor no correspondido. Por mucho que grite a los cuatro vientos que deseo estar cerca de ella, sé que sólo tras mi muerte podré gozar de acercarme hasta ella, no ya de rozar su piel, pues mi cuerpo y el suyo habrán quedado marchitos en alguna tumba terrenal. Pero eso no evita que lo diga, que lo grite para que todos los sepan: mantengo todas las ventanas de mi ordenador abierta sólo por ver tu rostro. Por que te quiero... Audrey... lastima que estés muerta.






martes 16 de febrero de 2010

La Búsqueda (XVI)

Cuando Echevarri se dejó caer en la silla del pequeño cuarto al que los habían llevado esposados, Jarque lo comprendió todo. Saludó cariñosamente al hombre que acababa de llegar mientras el vasco se sonaba sonoramente la nariz.

-Bueno, se supone que en este mismo instante estamos volando hacia Madrid- dijo Echevarri dándole la mano al inspector checo.
-Así es- respondió en inglés- Y vuestro persLeguidor está absolutamente convencido de que habéis sido expulsados.
-¿Qué ha pasado con el cerdo?-Jarque entró en la conversación- No debería ser difícil dar con el origen del animal ¿tenéis algo?
-Aún es pronto.
-Debéis daros prisa. Tenemos que localizar a Errante antes de que salga del país. Además- Echevarri se mostraba inusualmente serio- he llegado a la conclusión de que no buscaba venganza. No mató a la chica por vengarse de Vargas. Lo hizo porque disfrutaba.

Todos le miramos asombrados. Jarque se apoyó en la pared antes de comenzar a hablar.

-El asesinato de la chica fue brutal. Demasiado para ser una simple venganza. Sin embargo llegaste tú –señaló al ex forense con la cabeza- y me convenciste que detrás de todo estoy había odios entre la familia Vargas. Y eso mismo lo has defendido hasta hoy mismo. ¿Por qué cambias de repente de opinión?
-Por algo que me dijiste- repuso Echevarri- A la joven también la habían maltratado. En cierta forma Errante sigue un ritual. Deja en los cuerpos una marca: las quemaduras. Sí quería vengarse de Vargas era lógico pensar que atacase a su hija. Pero las quemaduras en el segundo cuerpo muestran un signo de locura con el que antes no había contado.
-¿Después de la muerte de la “Bienhallada” no pensaste que estaba loco?
-No.
- Además de quemaduras, el hombre del armario tenía tatuado en la piel la palabra “Buscador”, grabada con fuego en el muslo- El inspector checo dejó sobre la mesa una carpeta con las fotografías realizadas al cuerpo.
-“Bienhallada”, “Buscador”, ¿qué quiere decirnos?
-Sabe que le estamos buscando, Echevarri, y quiere jugar.

Echevarri se quedó en silencio, sopesando lo que Jarque acababa de decir. Él mismo había comenzado a sospechar que esa era la realidad. Estaban sumidos en un juego donde Vargas no era más que una cortina de humo. Un juego que, inicialmente, no iba dirigido a él. Echevarri iba por Vargas no por Errante. Pero Jarque había entrado en el juego desde el inicio.

-Es por tí –dijo de pronto el vasco- ¿qué has hecho?

Jarque lo miró sorprendido, intentando comprender el verdadero significado de las palabras de su amigo. Intentando buscar en su pasado algo que hubiera podido provocar esa locura.

lunes 15 de febrero de 2010

Nada

Vaya por mí. Soy un ser insustancial. Abstracto. Sin personalidad. Soy un ente sin nombre. Sin nada que me defina más allá de un rasgo no común en mí. Soy, simplemente, el del tren. Puedo ser un revisor, un maquinista, o el chico del bar. Y es que, no soy nadie. Sólo eso: el del tren. Y me alegro, porque alguien se ha hablado de mí lo suficiente para que otros lleguen a conocerme sin haberme conocido.


domingo 14 de febrero de 2010

San Valentín

Hipócrates enseñó a los médicos que debían luchar por salvar a sus enfermos. Por curar sus heridas y proteger a los más necesitados. Valentín, médico entre soldados, observó que los hombres escondían en su alma heridas más difíciles de curar. En la segunda mitad del siglo III d.C. el emperador prohibió a los legionarios contraer matrimonio, pues las mujeres podían distraer a sus hombres en la guerra. Valentín, convertido a la nueva fe de los cristianos, ejercía de sacerdote entre aquellos que seguían a Cristo en el ejército del emperador. Pero veía como la melancolía se extendía entre aquellos que deseaban unirse a sus amadas. Así, desobedeciendo las órdenes de Claudio II, Valentín realizó matrimonio tras matrimonio hasta ser descubierto. El emperador ordenó entonces su decapitación en el año 270.

Pero poco más se sabe de Valentín, quien fue elevado a los altares al morir mártir por negarse a renunciar al cristianismo antes de su ejecución. Tan poco se sabe que es imposible centrar el origen del santo y tres hombres se reparte el dudoso honor de originar la fiesta del amor: uno médico, en Roma y enterrado en la vía Flamina, en la llamada durante toda la Edad Media “puerta valentina”; el otro en Francia y el tercero en las provincias norteafricanas.

Como nota curiosa, la festividad religiosa fue retirada de los calendarios cristianos en 1969, junto con otros santos con un marcado carácter legendario, pues parece más que probable que Valentín sea una invención medieval.

sábado 13 de febrero de 2010

Carnaval

Los que me conocen saben que el carnaval no es santo de mi devoción. Y no lo es porque la fiesta se ha desvirtuado y el sabado de carnaval es imposible escuchar en la calle las letras que han sonado en el Gran Teatro hasta ayer mismo. Ahora, en las calles, se escuchan gritos y risas; pero también peleas e insultos. Vomiteras y meadas que manchan esquinas donde antes se colocaban ilegales y legales. No sé que pasara hoy, pues ayer llovió como hacia años que no llovía -y se lo digo yo que pasé verdadero miedo camino de Vejer para hablar de Manos Unidas y la India con chavales del pueblo-

Pero me da pena que llueva estos días. Porqué sé que hay mucha gente que ha trabajado a lo largo de todo el año para esta semana. Personas que, sin tan siquiera haber pisado las tablas del Falla, han perdido tardes y noches preparando un repertorio para cantar en la calle a todos esos que quieren escucharlo. Porque sé que hay muchos que viven con la ilusión de disfrutar estos días. Gente que prepara con esmero su disfraz para que sea original y divertido.

Y aunque ahora el sabado de carnaval ya no sea lo que fue, no es menos cierto que aún guarda algo de su esencia. Esencia que se recupera el domingo y el lunes de coro. En el carrusel de ilegales del Pópulo, y cada rincón de Cádiz donde un romancero se paré a contar sus historias. Por eso, espero, que aunque no sea yo quién esté el sábado en la calle, el agua respete tantas ilusiones.

jueves 11 de febrero de 2010

cansado




Hoy es uno de esos días en los que el cansancio es tal que no hay fuerzas ni para imaginar

miércoles 10 de febrero de 2010

Otro día

Sentada junto a la ventana, observaba el mar revuelto que rompía en la playa. Pensaba en la noche pasada. En las sabanas blancas caídas junto a la cama. En el charco que bañaba el suelo de la habitación. Suspiró sabiendo caer lágrimas por su rostro. Volvió sus ojos al horizonte. Buscó, en el cielo grisáceo, un ave que había alzado el vuelo tras el cristal. La vio desaparecer antes de levantarse y caminar descalza hasta el baño. Se lavó el rostro antes de maquillase y vestirse. Salió a la calle. Respiró hondo y volvió a sonreír. “Ya habrá tiempo de llorar mañana”, pensó.

martes 9 de febrero de 2010

La búsqueda (XV)

-Bonito regalo el que nos ha hecho Errante-dijo Echevarri sentado en el váter.
-¿Bonito?, Echeva, joe, esto no es bonito- Jarque señalaba la bañera ensangrentada.
-Sí que lo es. En Huelva sería imposible seguirle el rastro, pero en Praga no debe haber mucho cerdo ibérico en las dehesas. Si es que tienen.

Jarque miró una vez más la cabeza de cerdo que reposaba en el fondo de la bañera. Pensó en lo que acaba de decir Echevarri y comprendió que la conclusión del vasco era cierta. No era posible que Errante hubiera introducido el cerdo desde España. Además de tener al perro bajo la ventana, ahora tenían un cerdo que olfatear. No debía haber muchos sitios dónde vendieran cerdo ibérico, y mucho menos la cabeza del animal.

-¿Quién recogerá esto?
-Va, Jarque, déjalo ahí, ya se lo llevarán cuando nos vayamos. Ahora tenemos que pensar en nuestro amigo de la calle. Llamaré a mis contactos aquí y que ellos se encarguen de limpiar la habitación y descubrir de dónde ha salido el animalito. Pero tenemos que alejar al perro del hotel. Así que prepárate, nos vamos.

Recogieron la ropa y prepararon las maletas. Habían decidido hacer creer a su perseguidor que volvían a España. Pidieron un taxi y marcharon hasta el aeropuerto internacional de Ruzyně. Jarque miró hacia atrás al llegar a la terminal de salidas. El perro seguía tras ellos. Hablaba por teléfono mientras los dos hombres se colocaban en la cola para la ventanilla de Rynair. Echevarri se sentó en la maleta, que crujió bajo su peso, suspirando sonoramente. Unos niños se quedaron mirándolo asombrados mientras él les sacaba la lengua y comenzaba a rehacerse las coletas, trenzando lentamente el pelo. Jarque se quedó de píe, riendo ante las acciones de Echevarri, que se mostraba más histriónico de lo normal. Los dos hombres llamaban la atención en la silenciosa cola que avanzaba hacia el mostrador 13, donde se podía leer Madrid en grandes letras. El perro se ha sentado en un banco. Lo ven hablar rápidamente por el teléfono móvil. Su rostro está crispado. Se le nota inquieto ante lo que está ocurriendo. Jarque y Echevarri avanzan hasta el mostrador y colocan las maletas en la cinta. Hablan a gritos sobre la vuelta a Madrid. Los niños se dan codazos cuando Echevarri se vuelve de pronto, con los brazos cruzados sobre la camiseta de Homer Simpson y comienza a caminar en dirección al hombre.

Jarque lo miró asombrado. Casi tanto como su perseguidor que deja de hablar. Echevarri echó la mano a la cintura en el preciso instante en que el hombre Errante se levantaba. Se volvió mirando a su compañero y Jarque vio el brillo travieso en los ojos del forense. Estaba disfrutando con la situación. Ambos sabían que su perseguidor estaba aturdido ante la situación. Se mantenía quieto, justo al lado, con el rostro ceniciento y pegándose en la pared. Echevarri se volvió sobre él.

-¿Te puedes creer el niñato este? Le traigo a la ciudad más romántica de Europa y el muy maricón ahora me dice que es hetero... ¿te lo puedes creer? ¡me está dejando! ¡a mí!

Lanzó el puño contra el hombre, que cayó al suelo desplomado. Se quedó allí parado, esperando a que la policía llegase hasta ellos. No mediaron palabras, los dos hombres fueron detenidos y llevados esposados hasta una pequeña sala lateral.

lunes 8 de febrero de 2010

Cobardes Vs Cádiz

Vaya por mí. La ETA estaba pensando atentar en nuestra bonita, pequeña y tranquila ciudad de Cádiz. ¡Que poca vista! Queda demostrado que la banda de asesinos está en mano de jóvenes sobradamente prepotentes. Tanto que se creen capacitados para atacar la única villa del país que soportó estoicamente los ataques franceses y que aprovecho la ocasión para convertirse en madre de las libertades constitucionales españolas. Y para eso habían preparado todo un plan. Tenían mapas de la ciudad, un móvil preparado y guardado como Cádiz y los itinerarios de autobuses para huir despavoridos como los cobardes que son. Pero no contaban con la idiosincrasia gaditana. A saber:

1º ¿dónde apacar la furgoneta?

Aceptamos que en su imbecilidad manifestada en pertenecer a ETA son capaces de conducir un coche. Pero lograr aparcarlo en Cádiz es otra historia. Entre las obras y la zona azul, es muy probable que la furgoneta fuese retirada por la grúa antes de pasadas cuatro horas.

2º ¿Cómo huir?

Esto es más complicado. Ves. Ni aunque fueran seres inteligentes logarían huir de Cádiz como pretendían hacerlo. ¿En Comes? No es que no pudiera ser un buen sistema de huída. Es que no lograrían montarse en el autobús antes de que la policía llegase. Veo la escena. Los dos cobardes desesperados en la parada de residencia, mirándose el uno al otro con cara de “me falta la capucha”, mientras el bus de San Fernando no llega y, cuando llega, está lleno. Y sino lo está aún lo estará en cuanto las mujeres maduras comiencen a subir ignorándolos a ellos, pobres ignorantes, con pinta de Erasmus vascos.



Pero, pese a todo, debemos alegrarnos de que la policía haya vuelto a actuar a tiempo y estos seres inferiores con aires de grandeza no haya sido capaces de tan siquiera poder iniciar su plan de acción.

domingo 7 de febrero de 2010

Fly me to the moon, by Diana Krall



Llévame volando a la luna
Déjame jugar entre las estrellas
Déjame ver cómo es la vida
En Júpiter y en Marte ...
Es otras palabras, toma mi mano
En otras palabras nena, bésame

Llena mi corazón de canciones
Siempre más Déjame cantar
Eres lo único que me importa
Todo lo que idolatro y adoro ...

En otras palabras, sé sentir
En otras palabras, te amo

[Instrumental]

Llena mi corazón de canciones
Más y Dejame cantar siempre
Porque eres lo único que me importa
Todo lo que idolatro y adoro ...

En otras palabras, sé sentir
En otras palabras
En otras palabras
Yo ... yo te amo ... a ti

sábado 6 de febrero de 2010

En pocas palabras

"La amo profundamente- concluyó- aunque, realmente, no sepa que es el amor"

Profundidades (Henning Mankell)

viernes 5 de febrero de 2010

El Enfermo

Por el amplio silencio del instante
pasa un vago temor.
Tal vez gira la puerta sin motivo
y se recoge una visión distante,
como si el alma fuese un mirador

...

(En Canciones para cantar las Barcas, José Gorostiza)

jueves 4 de febrero de 2010

Fortún de Torres

No sólo Cádiz cuenta con miles de leyenda que engrandecen su historia. La vecina villa jerezana también tiene presnete en su historia hombres de gran valía y valor. Fortún de Torres es uno de ellos. Descendiente de Fortun II de Navarra, conocido como el Monje o el Tuerto, su nombre proviene del musulman Fortún Ibn Musa, abuelo materno del navarro. Llega a Jerez de la mano de Nuño de Lara en 1255, cuando las tropas de Alfonso X toman el alcázar jerezano, cedido por Aben Obeit en capitulación, Fortún se mantendrá en la ciudad defendiendo el alcázar, ahora bajo el mando de Garcí Gómez Carrillo, teniente de Nuño de Lara.

Pero la paz en la villa se vió pronto truncada y en 1261 (dice la leyenda, 1264 dice el historiador que soy), los mudejares descontentos se levantaron contra el domino castellano. La ayuda a los infieles llegó de las ciudades moras de Tarifa y Algeciras. Poco podían hacer frente al ataque los pocos cristianos que defendían el alcazar. Cuenta la leyenda que don Fortún de Torres, gentilhombre y alférez mayor de Jerez, defendió con la vida el pendón real de su majestad Alfonso X y habiendo sido mutilado de piernas y manos, mantuvo alzado el pendón real con ayuda de sus dientes y los ensangrentados muñones hasta que la muerte tuvo a bien librarle de tal carga. Mostrando el valor y el coraje de los caballeros castellanos, hijos de Dios y súbditos fieles del rey hasta la misma puerta de los infiernos.

miércoles 3 de febrero de 2010

Un gran profesor

El otro día, al hablar de las labores de Frutti en las puertas del Colegio, me vino a la mente un profesor que, pese a ser un crío, me marcó. Tal vez porque, cuando llegaba el recreo, salía corriendo a su laboratorio, a abrir la puerta metálica del mueble del fondo del despacho. Allí, entre productos químicos, tenía guardado paquetes de plastilina que cogía para jugar. A veces, cuando estaba menos ocupado, me enseñaba algunos experimentos sencillos. Seguramente, sí la vida no se hubiera trasmutado en muerte tan pronto, ahora yo no sería historiador sino científico. Pues allí, en el laboratorio de D. Javier Villegas, me pasaba las horas siendo un niño. No creo que tuviera más de 8 años, pero los olores de aquella clase aún los tengo marcados. Una mezcla de olores nacidos de los experimentos que se realizaban por los alumnos, con el formol de cada bote con algún animal muerto. Y el ruido, ese ruido también lo recuerdo como si acabará de salir del laboratorio, sobre todo el de la nevera donde guardaba los alimentos caducados.

Y hoy, no sé porque, me he acordado de todo eso, y de aquel profesor que fue de los mejores que jamás tuve aunque nunca llegó a darme clases. Si lo hubiera hecho, tal vez, ahora sería otra cosa y ustedes no sufrirían mis arrebatos de locura.

martes 2 de febrero de 2010

La Busqueda (XIV)

-No comprendo nada, Echeva. Pensaba que Errante no era un loco, pero después de esto tengo mis dudas.

Echevarri estaba sentado en el atril de la ventana, mirando el castillo que se alzaba al otro lado del río. Asentía con la cabeza mientras sus ojos vagaban por la ciudad que se abría a sus pies. Parecía fuera del mundo real y Jarque se dio cuenta. Guardó silencio esperando que su compañero volviese del extraño trance en el que parecía sumido.

-Algo no encaja. El cuerpo del armario parecía haber sufrido algún tipo de ritual. Pero hasta ahora nada nos indicaba que Errante hubiera actuado así. Tengo que llamar a la central a informarme pero estoy seguro de que no hay nada.
-La joven Vargas tenía quemaduras en su cuerpo y también había sido mutilada en cierta forma.
-No había caído en eso. Es cierto. La chica había sido brutalmente asesinada. Pese a todo, esto es raro Jarque. Hay algo que huele mal... y no sólo el muerto.

Se acercó al teléfono y llamó a la central de Lyon a informar de lo ocurrido. Mientras Jarque hizo lo propio con Vargas, que, desde la salida hacia Praga, se había solicitado ser informado sin intermediarios. Escuchó las noticias en silencio. Cada detalle dado. Jarque podía verlo asentir al otro lado del teléfono.

-Entonces ¿lo han perdido?
-Bueno, es una forma de decirlo. Pero él ha perdido su escondite aquí. Tendrá que moverse y daremos con él. Se lo prometo señor Vargas. Daré con el asesino de su hija...-Echevarri le hizo gestos con la mano, pidiéndole que cortase la conversación- He de dejarle. Mañana volveré a llamar.

Se acercó hasta Echeva, que seguía mirando por la ventana. Le señaló un hombre joven que se escondía tras una esquina, en la pequeña plaza de piedra que se abría ante el hotel.

-Nos siguen, Jarque. Eso es bueno. Nos acercamos a nuestro enemigo. Y, además, jugamos con ventaja. Sabemos que tenemos un perro oliéndonos el culo, solo hay que peerse contra el viento.

Jarque comenzó a reír con la expresión del vasco.

-Picha, Echeva, no dejas de sorprenderme ¿de dónde has sacado eso?
-Psss... lo oí por ahí. Vamos a prepararnos para darle la patada al chucho. Lo mismo nos lleva a Errante sin saberlo.


El gaditano asintió, tomando un nuevo caramelo de la repisa del baño.

-JODER- gritó-, Echevarri... deberías ver esto....

lunes 1 de febrero de 2010

Puertas que se cierran


Creo que aquel fue uno de los días más divertidos de todos los pasados en el colegio. Normalmente nos reuníamos en el recreo detrás del gimnasio. Aprovechando la sombrita del edificio para juntarnos todos, separados ya en varias clases y dos cursos. Pero aquel día Frutti no apareció. Era un personaje singular que había llegado al grupo cuando Paco repitió de curso. Uno de esos chavales tan buena gente y con tan malas ideas que tenía que caer bien entre nosotros. Y, aquel día, hizo una de las suyas. No nos preguntábamos porque no había venido. Como en todo grupo, también en aquel colegio, algunos de nosotros había días que preferíamos hablar con otros. “socializarnos” vamos. Pero cuando llegó al rellano de la escalera del edificio de BUP, su rostro indicó que algo había hecho. Sonreía de oreja a oreja. Y escondía las manos en los bolsillos del pantalón.

-Tirar, tirar... vamos para clase.

Nos miramos todos, mientras entrábamos en nuestras clases interrogándonos con la mirada sobre lo que escondería en los bolsillos. Tardamos poco en descubrirlo. Exactamente el tiempo que Padilla, el director, tardó en llegar a nuestra aula.

-¿Quién ha sido?- preguntó de sopetón como si debiéramos saber de que hablaba -¿quién ha sido el gracioso? Como no salga el culpable vais a pagar todos.

Y todos nos miramos. Algunos con cara de incredulidad. Nosotros manteniendo el tipo, rictus de anonadados y sorprendidos por la reacción del director y sabiendo que el culpable estaba, en ese justo momento, dando clases de historia con el Piru.

-Pero, señor director, ¿qué ha pasado? –preguntó el negro ante la mirada inquisitorial de “el muerto”, D. Enrique el profesor de matemáticas, que esperaba para saber la respuesta.
-Alguno de estos energúmenos de camisa de rayas que ha sellado todas las puertas del edificio de profesores.

Don Enrique no dijo nada, pero tras la marcha de nuestro director, lo vimos reír por segunda vez en todos nuestros años de colegio. Sólo un instante antes de continuar las clases.


-La has liado, Frutti...
-No he hecho nada- respondió el aludido.
-Pisha, a otros con ese cuento, que nos conocemos de sobra y, además, tienes las manos llenas de silicona.

No pudo negarlo.... las pruebas eran palpables. Tanto que fue expulsado varios días y obligado a pagar las puertas cerradas pero.... "es que no es seguro que las puertas de los laboratorios estén abiertas, cualquier niño puede entrar y tomarse un yougur caducado".

Nunca supé si él llegó a hacerlo.