Propositos año nuevo

Es mía. Toda. Y me la quieren quitar. Comprendo que en este mundo de incomprensibles la compresión hacia lo mío no exista convirtiéndome en un incomprendido. Pero ¡compréndanlo! llevamos tanto tiempo unido que a uno le cuesta desprenderse de lo que debería desprenderse, y me cuesta por mucho que me convenza. No importa saber que supone una pesada carga. Tan pesada que se convierte en parte fundamental de mi existencia. Y, aún así, en el fondo, comprendo que tengo que deshacerme de ella. Y lo haré, que remedio. En este mundo dónde la comprensión hacia ellas queda relegada a los Museos, no tengo más opción que dejarla marchar. Que cada uno siga su camino, quizá, así, yo sea más feliz –si es que se puede- y ella, seguro, que estará triste, se deshará en lagrimas sudorosas hasta desaparecer de esta tierra. Así que sí, desde ese próximo año 2011 le diré adiós, o lo intentaré, al menos, que luego en las fotos siempre me veo gordo.

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