A oscuras

Hay cosas que no se logran entender. Una de ellas es que en pleno siglo XXI una ciudad como Cadiz pase dos horas a oscuras. Y ya llevamos mas, quizá sea un nuevo plan de ahorro energético ante la crisis que tenemos. O quizá el espíritu navideño ha sobrecargado la red eléctrica. Así que aquí estoy, a oscuras, intentando ser fiel a este rincón virtual desde un teléfono -espero que me perdonen las tildes- desesperado y acordandome de la regidora perpetua de la ciudad. En vez de bombillas de bajo consumo, Teofila podía repartir velas, con la excusa del bicentenario y de vivir el 12 en todo su tiltineante esplendor.

Por cierto, que he estado 10 minutos tratando de cruzar la Avenida a ¿lo adivinan? Oscuras y llamando a la policía local para que pusieran un guardia a regular un importante cruce. Finalmente, y sin recibir respuesta de los números de emergencia -ni un triste contestador- he cruzado a la aventura entre pitidos de coches desprevenidos. Una vez aparcado el coche y llegando a casa, he logrado vislumbrar al policía ganandose su sueldo en el bar de turno. Lamentable.

Y ahora ya me voy a dormir, recordandole a mis amigos y convecinos de Facebook que no deben vengarme, simplemente regalarme un generador

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