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Menesteres

Estábamos en clase de historia. Sería 8º de EGB y después de mucho tiempo, los profesores tuvieron la genial idea de que el tándem que formaba con Lacueva no era del todo positivo para ambos. Así que yo me sentaba solo junto a una de las cristaleras que separaban las aulas en diferentes grupos. ¡Patochadas! Junto a Lacueva mantenía cierto nivel de atención, solo mi atención se desviaba a otros menesteres. Y en esos menesteres andaba, tratando de leer lo escrito en el pequeño espacio de madera que quedaba entre un cristal y otro, allí donde un embellecedor de madera debió estar en tiempo y donde algún alumno antes que yo había dejado su marca.

Y tan concentrado me hallaba que no noté la extraña presencia que se situaba a mi lado. Voces de fondo acompañaban a la clase. Nada del otro mundo. Algunas risas. Alguno debía haber dicho una tontería.

-Gordo- un susurro leve acompañado de una patada por debajo de la mesa.
-¿Qué quieres?- susurre a Lacueva, girándome para toparme con el Piru
-¿Sabes la respuesta?
-¿Isabel la católica?
Las risas se hicieron más notorias.
-Señor Fornell, estamos hablando de los romanos.
-¡Ah!, pues si es así no. No sé la respuesta.


Lacueva me miró, riéndose sin tener que decir nada mientras yo volvía a mis propios menesteres ignorando nuevamente a un profesor que nunca me interesó demasiado.

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