Fernando IV (1295-1304), El Emplazado

El reinado de Fernando IV el Emplazado (c. 1285-1312) comenzó de forma convulsa. Fernando accedió al trono a la muerte de su padre en 1295, con tan solo 9 años de edad, asumiendo la regencia su madre María de Molina hasta 1301. Pero la aparente paz que trajo su reinado duro poco, al año siguiente la nobleza se levantaba en armas en torno al infante Juan y al señor de Vizcaya, tanto al norte como al sur, y los reinos vecinos de Portugal y Aragón aprovecharon las circunstancias para invadir el reino. Durante catorce años la anarquía fue la nota dominante en Castilla y León. Sólo la intervención de la Reina y del infante Enrique, que se haría cargo de la tutoría del joven monarca, lograría ir acabando con los disidentes, obligando al rey de Portugal a desistir de sus intenciones sobre Castilla. Además, la expansión de la peste entre las tropas invasoras obligó a los aragoneses a retirarse permitiendo que Fernando lograse cierta calma en el reino pudiendo dedicarse a continuar la labor de reconquista emprendida por su padre. Así en 1295 conquista la ciudad de Gribraltar, si bien no pudo hacer lo mismo en Algeciras.

Entre las decisiones más trascendentales de un reinado marcado por las guerras y luchas de poder, destaca la llamada Sentencia de Torrellas (1304) con la que se fijaban los limites fronterizos entre Castilla y Aragón, situándolo en la margen derecha del río Segura, incluyendo la ciudad de Murcia.

Pero quizá, el hecho por el que Fernando pasó a la historia, venga de su muerte. La leyenda cuenta que Fernando sentía un gran odio por Juan y Pedro Alfonso de Carvajal. Pidió a su favorito Juan Alfonso de Benavides que los asesinara, pero acabó falleciendo este último. Entonces el rey ordenó prender a los hermanos que fueron hallados y detenidos en la feria de Medina del Campo (Valladolid) y los encerró en una celda del castillo de Martos, con la intención de despeñarlos por un precipicio. Los hermanos Carvajal se declaraban inocentes de asesinato, y en la hora de su muerte emplazaron al rey a una muerte segura cuando pasara un mes, en el caso en que ellos fueran realmente inocente, como ocurrió en extrañas circunstancias.

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