El amanecer africano baila

Llevo mucho tiempo sin escribir “día a día”, dejando reposar las palabras y los pensamientos para no decir más de lo que debo decir, pero hoy, sin embargo, he necesitado plasmar en este pequeño rincón todo lo que siento. Porque la vida, a veces, se entremezcla para darte testimonios de una realidad que no por lejana debe hacerse indiferente.

El otro día me decidí a compara La ira del fuego, de Mankell, y ayer, leyendo el primero de los tres libros sobre Sofia no pude reprimir las lágrimas. Con ese estilo tan propio del genial sueco, contado casi como un cuento infantil, Henning nos traslada la vida de Sofia, una chica de Mozambique que sufrió los desastres de la guerra que azotó a su país a inicio de los 90.

Curiosamente, antesdeayer, hablando en Manos Unidas, comentábamos la más que tensa situación que se vuelve a vivir en Costa de Marfil, dónde la ambición política de sus dirigentes conduce al país a una nueva guerra civil. Una guerra civil en la que, como siempre, pagaran los más pobres. Los que no tengan dónde ocultarse, los que ya no tienen nada para comer, los que se ven obligados a marchar de sus casas por las malditas guerras que desangran al Continente Negro. Y al leer el “Secreto del Fuego” -que por cierto, me he bebido sus casi 170 paginas de una sentada- las imagenes se han agolpado. Y las preguntas han venido con ellas ¿Porqué no hacemos nada por cambiar la situación? ¿porqué nos olvidamos de las guerras abiertas en África? ¿Acaso ellos no tienen derecho a que luchemos por mejorar sus condiciones?

Cada día en internet se reproducen las campañas de todo tipo. Ayer mismo la red estaba revolucionada por la ley Sinde pero ¿cuántos levantan la voz por acabar con la piratería occidental y primer mundista ejercida contra los más desfavorecidos? ¿Cuántos se dan golpes de pecho en su progresismo y miran a otro lado cuando toca hablar de progreso en otros lugares?

Este mundo sangra, cada día, cada hora, mueren niños, mujeres y hombres por culpa de las guerras. Niños soldados, minas antipersona, chicas vendidas como esclavas, familias destrozadas, hambrunas y un largo etcétera de calamidades que se extienden desde hace demasiado tiempo.

Pero como dice Mankell "el corazón de África es como el sol, grande, rojo, una tela de seda de color sangre" y aún así, siendo tela robada continuamente, África continua invencible,no se rinde, no se deja pisar. Pero nosotros continuamos empeñados en pisotearla.

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