Burlesque

Nunca un nombre estuvo también puesto en una película como en Burlesque pues la cinta no es más que una burla al espectador, que acaba devolviendo la moneda y burlándose de la propia película. Un esperpento mezcla de la genial Moulin Rouge y de la entretenida Bar Coyote, y todo para mayor gloria de Cristina Aguilera, acompañada por la ya plenamente acartonada Cher. 



Lo más curioso de todo es que Burlesque cuenta con el presupuesto necesario para realizar una buena película y la historia, no por ya vista, daba para más. Pero se queda en efecto de luces. Y eso que cuenta con un reparto secundario de lujo. Cher, pese a carecer de expresividad, sigue llenando la pantalla como siempre hizo e, incluso, da pequeñas pinceladas de lo que un día fue su voz. Stanley Tucci continúa encasillándose en un papel que parece irle como anillo al dedo: el del amigo y confidente gay y que tan buenos resultados siempre le da. Kristen Bell hace el papel de la superenemiga, borracha e intratable, que muestra celos de la joven Ali creando un personaje vaporoso que se deshace con las primeras gotas. Y junto a ellos Cam Gigandet, el buenísimo, cachísimo y divertidisimo Jack, enamorado de Ali y que deja una de las pocas escenas memorables de la película -recordado en algún pasillo al grito de “no queremos ni pijama ni galletas”-. Lamentable que sea esto, el cuerpo semidesnudo del actor del momento, lo que más hilaridad levantase en el publico -si bien la escena es llevada con humor- de un guión carente de todo. De hecho, cabría preguntarse si realmente estamos ante una película o ante el DVD de algún concierto de Aguilera pues no es más que eso, sucesión de actuaciones para mayor gloria de la artista.

Por cierto, Cristina Aguilera aparece mucho mejor cuando la naturalidad de su maquillaje se aleja de la artificialidad y nos muestra el rostro real y, sin duda, la primera actuación del concierto, perdón película, aún en su pueblo natal llega a poner los pelos de punta recordándonos a las grandes voces negras del pasado.

Pero, siempre hay un pero, hay algo que puede destacarse: la presencia del guionista, productor, director y actor británico Alan Cumming (Alexis, el portero travestido del cabaret) que no necesita más que aparecer en tres planos para mostrando todo su potencial siendo el único, junto a Cher pero muy por encima de ella, que logre hacer sombra a Ali -Aguilera- en el escenario. Quizá su número cómico sea lo mejor de esta burla que Steve Antin ha tenido a bien hacernos.

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