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Shutter Island

En febrero pasado acudí a ver “Shutter Island”, de Martín Scorsese y salí tan confuso que me dije a mí mismo que debía leer el libro de Dennis Lehane. Reconozco que conocía la obra de Lehane por la magnífica novela “Mystic River”, que llevase al cine Clint Eastwood sin alcanzar el nivel del libro, así que no me daba ningún miedo acercarme a “Shutter Island”. Las obras de Lehane están cargadas de pesimismo y de un halo de oscuridad que cubre la humanidad de las personas y que, les reconozco, me gusta en las novelas que leo. Así que, poco después de ver la película, me hice con la novela pero por esas manías que solemos tener los lectores no ha sido hasta ahora cuando la he leído.

Pensé que la novela podría solucionar algunas de las dudas que me había generado la brillante adaptación de Scorsese, pero todo lo contrario. La novela, aún más intrigante y enrevesada, parece mostrarnos que Teddy Daniels está cuerdo. Eso parece indicarnos todo. Cada paso dado, cada persona que habla con Teddy, quizá lo más significativo sea la conversación con el carcelero Trey. Y, de pronto, todo cambia y yo cambio con ellos. Si cuando vi la película salí convencido de que Teddy había caído en una conspiración contra su persona –de la que poco sabía-, en la novela -y conociendo la historia del senador Hurley y su búsqueda de pruebas que permitiesen acabar con los experimentos radicales llevados a cabo en la isla- termino convencido de la locura de Andrew al descubrir como su esposa había ahogado a sus tres hijos.

Y, lo mejor de todo, es que he disfrutado avanzando en esta historia que ya conocida. Dónde los personajes ya no eran nuevos. Dónde los escenarios me resultaban familiares. Y he disfrutado porque la historia se me ha presentado nueva y me ha llevado a unas conclusiones diferentes. Y porque, además, la siempre deprimente atmosfera de Lehane aquí se torna tortuoso, un huracán de sentimientos que se adentra lentamente en la mente de sus protagonistas. Que te empuja a la locura, a desconfiar de cada palabra escrita sabiendo que el autor está tratando de engañarte. De mentirte para llevarte a su terreno. Shutter Island nos habla de la locura nacida del infortunio, de la confusión, del miedo racional a la soledad. Y lo hace trasladando la isla a nuestro propio cuarto, a nuestra propia mente. Sin duda, una de las lecturas más agradecidas del último año.

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