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Satisfacción

Mañana es el día. Ese día en el que todos mis sueños y anhelos secretos de la infancia se hacen realidad. Durante años, escudado en los juegos de rol, me dediqué a inventar historias que contaba a mis amigos y, sufridos, jugadores. Otras pocas las escribí y las escondí en una vieja carpeta que aún hoy conservo con sonrojada timidez ante aquellos primeros pinitos literarios. Y no pocos escritos, simplemente, acabaron en la chimenea. Hasta que un día, por aburrimiento, decidí abrir este blog desde el engaño y el ocultamiento de mi verdad. Intenet me daba la posibilidad que siempre quise, escribir y mostrar sin decir que era yo quien estaba tras las teclas.

Ahora, con una edad en la que los sueños infantiles hace ya mucho que se desvanecieron en la realidad, el mío se cumple con esta primera novela. Y mirando atrás me doy cuenta de cuantas satisfacciones me ha dado este pequeño rincón virtual del que ha nacido Cabrón y tantas otras historias. Pero sobre todo Cabrón, porque con él he recogido ya el mayor de los premios: ver en los amigos la alegría por el logro de otro. Notar el cariño de los que están a las duras y a las maduras. Los que seguís este blog sabéis que yo apoyo mi existencia en tres pilares fundamentales: la fe, la familia y los amigos. Y el pasado año no fue bueno para los dos segundos. La vida tuerce las cosas muchas veces y uno de las personas que más quiero, nos dejo durante un tiempo con el vacío que eso supone. Y a eso se unió que mi vida “social” sufrió un recorte considerable y cuya cicatriz dolerá toda la vida.

Pero ahora, un año después, he visto que los pilares siguen fuertes, que los amigos -los de verdad- están a mi lado desde cualquier lugar del mundo. Y se han volcado en Pedro, casi tanto como yo. Ahora me llega el momento de los miedo, del si gustará o no, si tendrá éxito o no. Pero nunca nadie me quitará la satisfacción de notar el cariño de esos amigos que a veces parecían ocultarse y que siempre han estado ahí.

Ellos, que sufrieron mis primeras historias como jugadores de rol, o mis historias en horas y horas de playa, ahora leen mis primeras letras como novelista. Y estas letras, también son suyas porque sin ellos jamás hubiera alcanzado este sueño infantil de vivir en mundos imaginados.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Se te nota más suelto ¿¡ehn....!?

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