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Santa Liberata Barbuda

Nonellizas. Que se dice pronto. Nueve hijas gemelas tuvo Calsia, esposa del Lucio Castelio Severo, gobernado de la Gallaeica, allá por el 119 d.C. “Una camada”, debió pensar, antes de ordenar a su fiel sirvienta Sila que bañase eternamente a las niñas en el Miñor. Pero Sila, cristiana vieja, no se dejó convencer por los miedos de su ama, pues Calsia no temía ser considerada un monstruo por tal cantidad de hijos, sino que su marido, que guerreaba en la Lusitania, la repudiase al saberlo. Y la vieja, cristiana de fe, repartió a las niñas entre sus amigos cristianos. Pero la vida, que da vueltas hasta convertir lo extraordinario en fantástico, hizo que, en mitad de las persecuciones contra los cristianos, Lucio Castelio se viese obligado a detener a  las chicas, descubriendo la verdad sobre sus nueve hijas: habían sido bautizadas y criadas como cristianas en casa de cristianos pobres. Pensando que podría recuperarlas, les prometió vivir cargadas de riqueza si abandonaban la fe en Cristo. Ellas se negaron y su padre acabo crucificándola. Y esta es la historia real de santa Libertia, cuya festividad se celebra el 20 de julio por ser la fecha en que se trasladaron sus reliquias a la Bayona gallega en el año 1515.

Pero la historia de Santa Liberata "Barbuda" cambía con los sigos, creciendo con una serie de leyendas hasta darle ese apodo de "barbuda".

La historia se traslada a otra época, a la edad media, en el siglo VIII: las mismas nueve hijas, pero cambian los padres: ya no es el prefecto romano, sino el rey de Portugal que promete a Liberata con el rey moro de Sicilia. La joven se niega al matrimonio pues había hecho voto de castidad, como también de virginidad. Antes de romper su voto de castidad, Liberata (o Wilgefortis, que es la misma supuesta santa), rechazó los alimentos que le ofrecían, ayunaba y, si la forzaban a comer, vomitaba. Enflaquecía a ojos de todos, y prácticamente se estaba dejando morir de hambre. Pero nada de eso impide que su padre ordene el matrimonio y la joven reza entonces a Dios para que la convirtiera en un ser repulsivo, y así fue: le creció vello en todo el cuerpo y le salió barba por lo que el rey moro rompió el compromiso y huyó, perdón, partió de Portugal. El rey, lleno de ira, ordenó crucificar a su hija.

Realmente nunca fue canonizada, pero hay imágenes de ella en Portugal y España, sobre todo en Galicia pues se cree que su cuerpo está enterrado en Bayona, así como en Alemania donde es conocida como Santa Wilgefortis y se le representa crucificada y con barba. Se la venera  como Santa Liberata Barbuda, por su vello facial, y atiende un pedido muy particular: deshacer casamientos indeseados.


(Con el permiso de Alejandra Flores, que me pusó sobre la pista de esta y otras santas que ya vendrá por este rincón)

Comentarios

Thalia ha dicho que…
This is great!

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