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post-día D

Hoy es el día después. El día en el que la presentación ha quedado atrás y el libro oficialmente está en la calle. Pero también es el día en el que los nervios dan paso a la relajación y las sensaciones se agolpan sin dar respiros.

Ayer disfruté, lo reconozco, en el acto de presentación de Llamadme Cabrón. Y disfruté porque estuve bien acompañado, con la familia y los amigos, pero también con otros muchos que vinieron, simplemente, a conocer algo más de Pedro y sus aventuras. Y esa es la primera sensación. Muchas veces lo he dicho, soy historiador de vocación, bloguero porque me gusta venir a verles cada día en este pequeño rincón. Y por culpa de un caprichoso destino, ahora entro en esa extraña categoría de “escritor” que tan grande me viene. Y quizá ayer fue cuando me di cuenta de eso, de que ahora tengo que cuidar lo que escribo, tengo que mirar no cometer faltas, tengo que intentar que… en el fondo no haré nada de eso. Seguiré siendo como soy y seguiré escribiendo lo que me venga en gana, privilegio de bloguero, si quieren.

Y como escribo lo que me viene en gana, tal como me viene en cada momento, hoy, lo único que realmente quiero decir es GRACIAS, creo que todo lo demás ya lo dije ayer.

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