Jane & William

El ruido se extendió por toda la casa. Los gritos ahogaban a las pisadas apresuradas. El salón fue llenandose de criados mientras los tres hombres se separaban en silencio del charco escarlata formado sobre el suelo. Las miradas se cruzaron escrutando el origen de la sangre. William soltó la pistola, aun humeante, y dirigió la mirada a la herida.

-Padre- murmuró- No quería. Yo... padre.
-¿Walter?- el reverendo no salía de su asombro-. ¡Llamad a un médico!¡Rápido!

El aristocrata extendió la mano para rozar el rostro anegado en lágrimas de su hijo, que sollozaba sobre el regazo herido de su padre.

-Hijo mío, tranquilo -cada palabra denotaba el esfuerzo de lord Walter- saldré de esta. He estado peor. No es nada que un matasanos no pueda solucionar, y en este condado tenemos uno de los mejores médicos del reino.

North lo miró. Sabía que su viejo amigo estaba mintiendo a su hijo. También sabía que él era el responsable de aquello. Aunque en su interior luchara por convencerse de que la culpa del altercado y del disparo era de William, su conciencia le decía que se había dejado llevar por la ira. Era él quién había acudido a la casa y apuntando al joven con un arma. “¡Maldito arrogante! ¿cómo pudo llegar a pensar que no habría consecuencias? Y, aún así”, pensó, “puede que por fin le aleje de mi Jane”

-William- dijo con voz ronca- Hijo, debes dejarle respirar. Dejame, dejame- se agachó y presionó la herida con un pañuelo blanco que pronto se tornó rojo –. Saldrás de esta viejo. ¿De quién voy a hablar en mis sermones si tu no estás?

Walter intentó reir, mientras las voces provenientes de los pasillos indicaban que el médico había llegado. Los criados lo conducían hacia la gran sala y el joven doctor se lanzó a la carrera sobre lord Walter, empujando al reverendo para estudiar la herida. Sus ojos mostraron un alivio que pronto cambió el ánimo de los presentes.

William se levantó para apoyarse contra uno de los ventanales. Sus ojos buscaron escapar por la ventana, buscando un horizonte que se nublaba ante su vista. El reverendo le siguió con la mirada. Tentado a dirigirse a él.

-William- dijo cuando los criados levantaron a lord Walter para trasladarlo a una cama-, yo...

Sus palabras quedaron rotas por la irrupción del sargento Joseph.

-¿Qué ha ocurrido? ¿quién disparó al lord?

Los dos hombres se miraron frente a frente, y el ruido se fue extinguiendo hasta que solo pudo distinguirse la respiración entrecortada de Walter.

Comentarios

Actaeon ha dicho que…
Interesante Javi...el que me comentaste, u otro del mismo genero en puerta? xD
Cathan Dursselev ha dicho que…
No, no,este es un relatillo corto, un experimento propio. El otro, anda escondido jejeje

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