No sé qué pasó

Semana tan loca que no ha salido el relato ni sé dónde está, se habrá ido a luchar con los boers, el martes que viene vuelve... espero, sino es que yo no he vuelto a casa y quiero volver, que estamos a fin de mes y no está la cosa para mucho dispendio. Y menos llegando lo que llega, que no es poco. Ni mucho, es lo que es. La vida que tiene estas cosas, y me callo, que más vale un silencio inteligente que un necio creyéndose inteligente, y me da a la nariz que soy más de los segundos que de los primeros.

En fin, que tampoco pasa nada, que es lo que tiene programar, que entras en un rato y te encuentras que lo programado no aparece y como no tienes tu ordenador a mano, simplemente escribes, chorradas varias, rápido y sin que te vean, que queda feo en mitad de clase por más que el de delante esté leyendo El País (yo soy más del Mundo, que se le va a hacer). Así que esto lo metemos en el escrito a mano, rápido y mal, que me van a explicar como meter una publicación seriada en el ordenador y parece que la ranura que queda detrás del posa-vaso de la torre no es para eso...

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