Alfonso VII, Imperator totius Hispaniae

Tras de su abuelo Alfonso VI en 1109, su madre se vio obligada a contraer un nuevo matrimonio para poder acceder a los tronos de León y de Castilla. La elección del rey aragonés Alfonso I el Batallador y provocó el rechazo nobles gallegos debido a la pérdida de los derechos al trono del Reino de León y al trono del Reino castellano de Alfonso Raimúndez que sería proclamado Rey de Galicia en 1109. El aragonés se dirigió con sus ejércitos a Galicia, actuando como rey castellano pero finalmente dirige sus intereses a Portugal. El 17 de septiembre de 1111, Alfonso Raimúndez (futuro Alfonso VII de Castilla), con el apoyo de su madre, es coronado en la catedral de Santiago de Compostela. Alfonso I marcha entonces a Galicia derrotando a los partidarios de su hijastro en Viadangos con la ayuda del conde de Portugal, Enrique de Borgoña, tío de Alfonso VII.

El 10 de marzo de 1126, tras la muerte de su madre, Alfonso VII fue coronado rey de León y reclamana el reino de Castilla, en el que su padrastro, Alfonso I de Aragón, contaba con importantes guarniciones militares. Alfonso el Batallador reacciona y se dirige contra Alfonso VII al frente de un numeroso ejército, pero no llega a producirse enfrentamiento militar ante los graves problemas a los que uno y otro deben hacer frente. Alfonso VII a los intereses expansionistas de su tía Teresa -esposa del Conde de Portugal- en León y Alfonso I al de los almorávides. Ambos monarcas firman las Paces de Támara, en el que se establecen las fronteras entre el reino castellano y el aragonés, volviendo a los límites fijados por Sancho III el Mayor.

Alfonso, ya rey de Castilla, se centra entonces en acabar con las pretensiones de su tía Teresa, y se dirige a Galicia, logrando que reconociera su soberanía, aunque dicho reconocimiento sería efímero porque el 24 de junio Teresa se ve obligada a huir a Galicia cuando su hijo, Alfonso Enríquez, la derrota en la batalla de San Mamede y que será el origen de la futura independencia del reino portugués.

Y, tras la muerte sin descendencia de Alfonso I el Batallador (1134), reclamó el trono de su padrastro alegando para ello ser bisnieto de Sancho III el Mayor. La candidatura de Alfonso no fue aceptada, ni por los nobles aragoneses, que nombraron rey de Aragón al hermano de Alfonso I, Ramiro II el Monje, ni por los nobles navarros que eligieron como rey de Navarra a García Ramírez. Alfonso ocupa entonces La Rioja y Zaragoza, ciudad que entregaría al recién nombrado rey navarro a cambio de su juramento de vasallaje.
Posteriormente, apoyado por nobles del norte de los Pirineos, controló amplios territorios del sur de Francia, llegando hasta el río Ródano, lo que le valió para retomar la vieja idea imperial de Alfonso III y, en 1135, se hace coronar Imperator totius Hispaniae (Emperador de toda España) por el obispo Arriano ante Guido de Vico, legado del papa Inocencio II. 

En 1136 Alfonso VII desposee del señorío zaragozano al rey navarro y se lo ofrece a Ramiro II de Aragón en el pacto por el que llegan tras acordar la boda de sus hijos Petronila y Sancho, aunque finalmente el matrimonio no se celebrará ya que Petronila se casa con el conde barcelonés Ramón Berenguer IV, lo que va a suponer la unión entre el condado de Barcelona y el reino de Aragón.

Asegurado el flanco aragonés de su reino Alfonso centra su mirada en la reconquista de las tierras en manos de los musulmanes. Y, desde 1139 Alfonso VII centra su atención en el sur peninsular interviniendo activamente en los enfrentamientos entre los almorávides y los almohades. Incitó diversass sublevaciones en territorio musulmán como las de Ibn Mardanish, "el rey Lobo". Su política le llevará a lograr grandes éxitos militares, como las tomas, 1144, de Jaén y Córdoba, aunque esta última será reconquistada ese mismo año.
En 1146 se produce una invasión almohade que tras desembarcar en Algeciras se hace con importantes territorios. El rey pactar con el caudillo almorávide Ibn Ganiya para organizar la resistencia y se entrevista con Ramón Berenguer IV y con García Ramírez acordando la conquista de Almería, que es tomada en 1147 con el apoyo de la flota genovesa y con la presencia cruzados franceses que habían respondido a la llamada del papa Eugenio III. 

En 1150 falleció el monarca navarro García Ramírez y Alfonso VII firma con el rey de Aragón el Tratado de Tudilén, por el que se reparten el reino de Navarra y se reconoce a Ramón Berenguer IV el derecho de conquista sobre Valencia, Denia y Murcia.

En 1157, los almohades recuperaron el control de la ciudad de Almería y Alfonso VII parte para intentar reconquistarla. De regreso de la expedición, que había fracasado, el monarca fallece dividiéndose el reino entre sus hijos: Fernando le sucedió en el trono de León y Sancho en Castilla.

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